domingo, 20 de octubre de 2013

Carta simpática al Cuerpo Gobernante


    Nos envían desde España fotocopia de la siguiente misiva que se nos autoriza a transcribir íntegramente, sin los datos del autor:

 
Madrid, 1 de Septiembre de 2013

A la atención del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová

Watch Tower Bible and Tract Society
100 Watchtower Drive
Patterson
New York 12563-9204

 
    Ex querido Cuerpo:

    Os escribo desde España, gran país padre-madre de pueblos y culturas, del que ni siquiera os habéis dignado, ni falta que hace, nombrar un representante con voz y voto para ese “cuerpo central de ancianos”, que es como en verdad debería llamarse el pérfido grupo en el que os encuadráis y no que encima lo habéis manchado con la palabra “gobernante”, que es vocablo cargado de astutas apetencias soberanistas e inquisitoriales, además de sugerir una retorcida dictadura propia del que vosotros mismos llamáis “gobernante de este mundo”, al que en realidad tenéis por padre y maestro.

    Exigís de la ofuscada grey obediencia ciega y sumisión leal a vuestros volubles caprichos doctrinales, que inapropiadamente llamáis orden teocrático, y suprimís del indefenso adepto la divina facultad del libre pensar individual, que ha de estar en todo momento sometida a vuestra irrazonable teología, que desatinadamente llamáis verdad y que reemplazáis constantemente como las bombillas que se funden, y ello cuando no se cumplen las predicciones que predicabais como bíblicas, al tiempo que aducís que la luz del entendimiento es progresiva.

    La Biblia dice que “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y siempre. No os dejéis llevar por doctrinas diversas y extrañas” (Hebreos 13:8,9). No hay razón para andar cambiando el entendimiento y no permanecer en la enseñanza inalterable del Gran Maestro. Juan escribe que “quien no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios” (2 Juan, 9). Y el propio Jesús dijo que enseñásemos a otros a observar todo lo que él había mandado (Mateo 28:20). Pero vosotros, con tanto cambio, no estáis enseñando a observar a otros lo que Cristo ordenó. El dijo: “Prediquen que el reino de los cielos se ha acercado”. Pero vosotros predicáis que el reino ya se ha instalado desde 1914, aunque no hay evidencia de ello y bien sabéis que esa fecha es más falsa que Judas y cualquier día os la sacudís de encima con varios pretextos.

    Si os señalan, tratáis de defenderos diciendo que lo que cambia no es la verdad, sino el entendimiento que se tenía de la verdad. Con ello expresáis claramente, como acertó a decir un librepensador, que nunca habéis estado ni estáis en la verdad, sino en el entendimiento de lo que sin razón llamáis verdad.

    Si lo que hoy enseñáis decís que es la verdad, eso significa que lo que enseñabais antes no era verdad, sino descarada mentira fabricada por vuestros exaltados caletres. Si antes no enseñabais la verdad, quiere decir que no teníais conocimiento exacto, lo cual no implica que ahora lo tengáis. No sois más que una veleta a merced de los vientos.

    La que llamáis “luz más brillante” del entendimiento no es compatible con el conocimiento exacto. Si realmente antes teníais conocimiento exacto, como defendéis, ahora no sería necesario cambiar lo que anteriormente enseñabais. ¿Se puede enseñar a otros sin tener conocimiento exacto? O lo que es lo mismo, ¿se puede enseñar sin saber? Aquí os aplica el refrán castellano que dice: “¿Enseñas sin saber? Como no sea el culo, no sé qué”.  

    Os habéis sacado de la manga eso de que el Amo Jesucristo inspeccionó a vuestros predecesores de la Watchtower en 1914 y que en 1919 los nombró como “esclavo fiel y discreto”. A un mayordomo fiel no le nombra el amo como tal cuando viene a inspeccionar la casa o cuando regresa después de larga ausencia, sino cuando se tiene que distanciar por una temporada, algo que lógicamente debería haber ocurrido muchos siglos antes del veinte, si es que la ilustración del esclavo fiel y discreto aplica a lo que tan tortuosamente imponéis como dogma, ya que si no fuera dogma no expulsarías a quienes no están de acuerdo con vuestros fatuos y caducos razonamientos, mediante los cuales torcéis las Escrituras en vuestro provecho.

    Bien sabéis que el año 1919 se lo sacó de la entrepierna el señor Rutherford cuando en febrero de 1927 publicó en la Atalaya que el Amo había inspeccionado a su esclavo en 1918 (que entonces eran todos los Estudiantes de la Biblia porque todos se creían ungidos) y que al año siguiente lo nombró para administrar sus bienes terrestres. Ninguno de los que supuestamente componían o iban a componer el grupo del esclavo fiel y discreto en 1918 y 1919 se enteró de esa inspección y nombramiento hasta que el juez Rutherford lo publicó en 1927, muchos años después de acaecidos los hipotéticos sucesos. Ahora decís que no era cierto que el amo inspeccionara al esclavo en 1918 y que lo nombrara sobre sus bienes en 1919, y ponéis de embustero -creemos que justamente, porque mintió más que cien pinochos- al que se había autonombrado presidente de la Watchtower en 1917.

    La muerte del juez Rutherford no fue llorada, tal era el cariño que le tenían, y a día de hoy no se sabe dónde está enterrado, aunque afirméis que está sepultado en Staten Island, donde los abuelos teocráticos tenían la radio. Hemos indagado en el lugar y eso no es cierto. Allí no hay más sepulturas que las de la iglesia protestante que desde siglos se levanta en el terreno. Intuimos que continúa enterrado bajo el garaje de Beth Sarim, esperando aún la resurrección de los patriarcas.

    Embustero y vividor era de todas maneras este Rutherford y jamás dejó de serlo, con dos lujosas mansiones (Beth Sarim y Beth San, la segunda con dos búnkeres que mandó construir por temor a que la guerra se extendiera a los Estados Unidos) y dos no menos lujosos Cadillac de 16 cilindros, que solamente los millonarios podían permitírselos -y un solo automóvil, no dos como tuvo este señor-, todo pagado con fondos de los ingenuos creyentes y de la Sociedad, en un tiempo en que la mayor parte del pueblo pasaba hambre y penurias y hasta los ricos andaban con la soga al cuello. La prensa de aquellos días es testigo de los hechos, ya que esto lo silenciáis o lo tergiversáis en vuestra literatura para que los adeptos no se escandalicen de vuestros astutos manejos. Lo menos que Jesucristo os llamaría sería “zorras”, como le llamó a Herodes.

    Al pastor Russell lo habéis echado a la cuneta y ahora decís que no era el esclavo o parte del esclavo fiel y discreto, sino que era una especie de san Juan Bautista en traje del siglo XIX. Claro, el meollo estaba en que Russell no había contactado con ningún esclavo fiel y discreto para seguir el hilo del cristianismo verdadero, sino que este Russell comenzó de cero y os encontrasteis con que había dos esclavos fieles y discretos, por un lado, el cuerpo de cristianos que venía del siglo primero y, por otro lado, el pastor Russell, a quien por cierto se le hizo un funeral de primera y se le plantó junto a su tumba la enorme pirámide de granito, que se ve desde las alturas, en el United Cemetery de Pittsburgh, donde posteriormente se construyó el gran complejo masónico.

    Como no era posible que hubiera dos esclavos fieles y discretos, tirasteis por la borda la doctrina que habíais impuesto a machamartillo de que el esclavo estaba activo desde el siglo primero y a Russell lo arrinconasteis y lo bajasteis de categoría. De un plumazo también borrasteis la historia de la Watchtower anterior a 1914, dados los enormes disparates publicados en los tomos russellitas de Estudios en las Escrituras y en las Atalayas de entonces. Pero el caso es que los escritos de Rutherford, de 1917 a 1942, y los de Fred Franz, de 1942 a 1975, contienen tantas o más sandeces que los de Russell. Otro tanto ocurre con los escritos del Cuerpo Gobernante que asumió el poder supremo a partir de 1976, aunque se había formado en 1971 y cuya corona y cetro detentáis hoy, a modo de papas o emperadores.

    Tantos cambios a los que llamáis ajustes -que no lo son porque no ajustáis nada, sino que cambiáis totalmente de pieza cuando no se cumple lo que pregonáis- no hacen más que acusaros de ser falsos profetas. Este que infortunadamente fue servidor vuestro, guiado ciegamente por quienes eran aún más ciegos que él, que no conoció la verdad porque estaba esclavizado a la organización que tan pomposamente se erigió en templo de Dios, pide con toda libertad ser borrado de vuestras listas, a sabiendas de que no lo haréis porque os gusta coleccionar datos de todo bicho viviente.

    De todas maneras, no siendo miembro del grupo de los 144.000 ungidos que malinterpretáis de las Escrituras, jamás he formado parte de la auténtica Congregación. A lo sumo, como una más de las ovejas o borregos que solamente han sabido decir amén a cuanto sin lógica publicabais y seguís publicando, estaba circunscrito a un núcleo congregacional. Pero, habiendo ahora conocido la verdad que liberta -algo que está al alcance de todo aquel que utilice libremente el intelecto- me encuentro emancipado de vuestras férreas ataduras y cargas que, como decía el mismo Cristo, ni con un dedo sois capaces de mover.  

    Tengo muchas más cosas que deciros; pero ni las vais a leer. Necesitáis antes limpiaros los cristales de las lentes.   

    Abajo os incluyo mis datos y el salón y congregación en la que me encasillaron, para que les comuniquéis a los cegatos que la dirigen a su antojo mi firme decisión de desasociarme de esta vacilante estructura piramidal que a sí misma se ha endiosado. Prefiero ser tratado como apóstata de vuestras inseguras creencias que como cristiano apresado en vuestras afiladas garras.

    Desatentamente,

2 comentarios:

  1. Sin palabras.
    Verdades como puños.
    ¿Comono van a ver mas alla de in palmo de sus narices? si caminan de espaldas para ir borrando todo los errores, desaciertos y mentiras que forman su torpe trayectoria .

    Betfague

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  2. ja ja ja, que paliza que les dio a esos sinverguenzas del CG

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