jueves, 10 de octubre de 2013

¿Conocieron los apóstoles el bautismo trinitario? (1)

 

    En la primera epístola de Juan, capítulo 5 y versículos 7 y 8, se ha leído tradicionalmente durante siglos el texto siguiente: “Tres son los que dan testimonio: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno”. Sin embargo, cuando en el siglo veinte comenzaron los eruditos a traducir directamente de los códices griegos más antiguos, de los que supuestamente se había tomado el precitado pasaje, se encontraron con la sorpresa de que allí no se mencionaba para nada al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; sino que, en lugar de ello, la frase decía textualmente: “Tres son los que dan testimonio: el espíritu, el agua y la sangre, y los tres convienen en lo mismo”. Evidentemente, la trinitaria Iglesia había adulterado el texto, posiblemente después de los tiempos de Jerónimo, autor de la oficial Vulgata latina. Las biblias protestantes, por tanto, tras su separación de la iglesia madre, llevaron impresa la misma adulteración literaria en la epístola de Juan. En la actualidad todas las versiones bíblicas, más acordes con los códices griegos, presentan corregido este concreto pasaje.

    Sin embargo, no ha sucedido lo mismo con el texto del evangelio de Mateo en su capítulo 28 y versículos 19 y 20, donde hoy leemos: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándolas a observar todo lo que yo os he mandado”. Este pasaje sí figura en los códices griegos más antiguos, como el Vaticanus y el Sinaíticus (del siglo IV), si bien los rayos ultravioleta han detectado ciertas anomalías en este último manuscrito, al observarse que se han añadido pasajes en muchos lugares, al tiempo que se han borrado textos antiguos y escrito encima de ellos otros muy distintos para ajustarlos a las doctrinas eclesiásticas en boga. Es de observar que el códice Sinaíticus no menciona en absoluto multitud de textos que hoy recogen nuestras biblias (y que otros códices posteriores sí insertan), como los del evangelio de Lucas comprendidos entre los capítulos y versículos 9:51 a 18:14, aparte de otros muchos. Según los doctos, el evangelio de Lucas fue rellenado con textos recogidos del de Mateo, así como con ciertos añadidos, entre los que destaca la parábola del hijo pródigo.

    El pasaje del evangelio de Mateo 28:19 con la expresión “bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” está considerado por muchos analistas bíblicos tan espurio y trinitario como el que con justa razón fue suprimido de la epístola primera de Juan. Tres razones hacen llegar a esta conclusión; la primera es que el padre de la Iglesia, Eusebio de Cesarea, autor de la famosa Historia Eclesiástica, no la menciona en sus escritos cuando cita varias veces de este concreto pasaje del evangelio de Mateo, lo cual es sumamente raro en un escritor tan cuidadoso de los detalles bíblicos. La segunda razón es que en la copia del evangelio hebreo de Mateo recopilada de un manuscrito más antiguo en el siglo XIV por el médico judío Shem Tov no aparece la expresión bautismal ni trinitaria. El propio Jerónimo, que tradujo la Biblia al latín en el siglo IV, habla del evangelio hebreo de Mateo, cuyo original se hallaba en la biblioteca de Cesarea, según manifiesta. Y la tercera y definitiva razón es que los apóstoles no bautizaron ni mandaron bautizar en el nombre de las tres personas trinitarias, sino únicamente en el nombre de Jesús el Cristo, como se lee en los Hechos apostólicos.

    Vayamos con la primera de las tres razones, la de que Eusebio de Cesarea no menciona el bautismo ni la fórmula bautismal trinitaria cuando cita de la porción que nos ocupa del evangelio de Mateo. Así, por ejemplo, en su obra “Demostración evangélica”, hallamos siete citas de Mateo 28:19 y 20 y en ninguna de ellas habla siquiera del bautismo. Siendo el bautismo algo tan básico en el cristianismo, no se entiende cómo Eusebio no lo incluye al citar, nada menos que siete veces en tan solo una de sus obras, del famoso pasaje evangélico de Mateo. Los especialistas bíblicos están de acuerdo en que, si Eusebio no menciona esta parte del pasaje evangélico, es porque en su tiempo no figuraba en los manuscritos.

    He aquí dos de las citas de Eusebio: “Con una palabra y voz Él dijo a sus discípulos: ‘Id y haced discípulos de todas las naciones en Mi Nombre, enseñándoles a observar todas las cosas que yo os he mandado’” (Demostración evangélica, libro III, capítulo 6). La segunda cita: “’Id vosotros y haced discípulos de todas las naciones, enseñándoles que observen todas las cosas, las cuales yo os he mandado’. ¿A qué podría referirse Él sino a la enseñanza y disciplina del nuevo pacto?’” (Demostración evangélica, libro I, capítulo 5, 9). Así, pues, en ninguna de las citas que de Mateo 28:19 y 20 hace el padre de la Iglesia Eusebio de Cesarea figura la conocida fórmula trinitaria del bautismo que en nuestros evangelios leemos con la expresión “bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

 

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