lunes, 28 de octubre de 2013

El concepto de "generación" que nunca dio a conocer el Cuerpo Gobernante


    Allá por los años setenta, según citó el ex miembro del Cuerpo Gobernante Raymond Franz en una de sus bien documentadas obras, alguno de los integrantes de ese Cuerpo sugirió que la generación a la que Jesucristo se refería cuando dijo aquello de “esta generación no pasará”, era la de 1958, debido a que el lanzamiento del satélite Sputnik parecía a su juicio cumplir profecía bíblica en lo referente a que habría “señales en los cielos”, según se lee en el evangelio atribuído a Mateo. Ni que decir tiene que tan descabellada e irrisoria proposición fue al punto rechazada por los demás miembros de la jerarquía de Brooklyn.

    Con el tiempo ha habido otras proposiciones relativas a la interpretación de la “generación que no pasará”. La doctrina mantenida en pie fue, hasta el primer lustro de los noventa, la de que la generación se refería a las personas que en 1914 tenían suficiente edad, supuestamente entre 7 y 13 años, para comprender los acontecimientos que se estaban desarrollando en el mundo. Una generación se entendía como de 70 u 80 años, arriba o abajo, lo que significaba que para 1984 los supervivientes de la generación de 1914 tendrían una media de 80 años y a partir de ahí se estaría ya excediendo del tiempo máximo de una generación normal.

    Dado que aquella generación, si calculamos que los nacidos antes de la Primera Guerra Mundial tenían un promedio de 10 años para 1914, ya contaba 90 años para 1994 y casi todos habían muerto, el Cuerpo Gobernante, a la vista de que no se cumplían las expectativas de ver realizado el fin cabal del sistema, tal como durante decenas de años se había predicado, cambió radicalmente el entendimiento que de la generación se tenía. No es que la luz del entendimiento se hiciera más brillante y se aclararan matices con respecto a la clásica generación de 7 u 8 décadas, sino que se cambió por completo el concepto debido a lo equivocado de la predicación relativa al tema generacional. Ahora la generación estaba compuesta por los inicuos que se burlaban de lo que profetizaban los testigos de Jehová y no hacían caso de sus advertencias sobre el Armagedón y la implantación del Reino de Dios y el Paraíso en la Tierra.

    Apenas una década después, el Cuerpo Gobernante, reconociendo para sí el error, aunque no declaró públicamente que se equivocó en la explicación anterior de que la generación la componían los inicuos, volvió a cambiar el concepto y la generación que no pasaría se refería ya a los ungidos. Poco después afinó algo más, dado que surgían demasiadas preguntas por parte de la grey, y el Cuerpo Gobernante estableció, bajo pena de expulsión de los dubitativos y no aceptantes del nuevo dogma, que la generación la componían los ungidos que, estando vivos en 1914, se traslapaban (a modo de como se traslapan, solapan o cubren entre sí las tejas de un tejado) con otros ungidos nacidos después de 1914.

    El traslape, por el momento, tiene lugar una sola vez; es decir, que los ungidos no se traslapan unos a otros constantemente, a medida que envejecen los traslapadores. Es la doctrina actual con respecto a “la generación que no pasará”. De no venir el fin en varias decenas de años, seguramente el Cuerpo Gobernante de entonces implantará un segundo traslape, y los posteriores cuerpos gobernantes decretarán nuevos traslapes, tantos cuantos sean necesarios, suponiendo que tales cuerpos estén activos y no se haya reestructurado por completo la organización, en vista de la tendencia actual a menguar las filas o, más exactamente, a no crecer con la intensidad que se esperaba. Todo ello, suponiendo que no cambie la doctrina actual acerca de la generación.

    Sin embargo, a día de hoy son cada vez más los superintendentes y ancianos de todo el mundo que se preguntan si no es más lógico entender que la generación mencionada por Cristo se refiera a “la que vio suceder todas estas cosas”, es decir, la generación que ha contemplado la sucesión de todos los acontecimientos mencionados en el capítulo 24 del evangelio de Mateo.

    Ha de tenerse en cuenta que el primer concepto de generación que se predicaba antes de 1994 era que la misma se refería a las personas que vieron el principio del fin o comienzo de los acontecimientos narrados en Mateo. Pero ahora hay decenas de testigos de Jehová experimentados que entienden que la generación puede referirse a quienes vieron realizados todos los acontecimientos (aunque no los hayan observado personalmente) y que tan solo esperan la llegada del fin definitivo. Es de notar que este concepto de generación, según informes de miembros del departamento de redacción, ya se había discutido tiempo atrás en alguna sesión del Cuerpo Gobernante y, aunque tenía su lógica, fue rechazado por los miembros dirigentes más veteranos, que son los que influían vigorosamente en las decisiones de los demás.  

    Los expositores de esta acepción del término “generación” se remiten a Mateo 24:33 y 34 que dice textualmente, según la TNM: Cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a las puertas. En verdad les digo que de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas”. Exactamente, ¿qué eran “todas estas cosas”? Pues las que acababa de enumerar Jesucristo: guerras, terremotos, escaseces de alimentos, odio, falsos profetas, traiciones, predicación de las buenas nuevas, la cosa repugnante que causa desolación, falsos cristos, gran tribulación, señales en los cielos…

    Es justo después de esta enumeración que Jesucristo dice que “cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca” y que “no pasará esta generación hasta que sucedan todas estas cosas”. ¿De qué generación se habla? Evidentemente, de la que vio o tuvo constancia de cómo se desarrollaban todos estos acontecimientos. Por lo tanto, no se trata de la generación que comenzó a ver los primeros eventos nombrados, es decir, guerras, terremotos y hambres. La generación que ve todas las cosas cumplirse es la que más cerca está de la venida real de Jesucristo con poder y gloria. Por lo tanto, se trata de una generación que ha de vivir y sufrir en sus carnes la “gran tribulación” aún futura. Es decir, la generación en cuestión todavía no ha llegado o por lo menos aún no ha comenzado a contarse, dado que es la que contemplará la gran tribulación futura que nadie sabe cuándo acaecerá.

    Tal es lo que grosso modo señalan superintendentes y ancianos de los testigos de Jehová, si bien aceptan del Cuerpo Gobernante, porque no tienen otro remedio, la explicación nada razonable de que la generación la componen los ungidos que se traslapan unos a otros. El asunto tiene mucha más lógica que la forzada dogmatización de que una generación bíblica se refiere a ciertos señores que se traslapan unos a otros.

   

 

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