domingo, 6 de octubre de 2013

Empalar no es lo mismo que crucificar o fijar pies y manos a un madero


    En la asamblea especial tras la reunión anual del 2013 de los accionistas de la Sociedad Watchtower, celebradas ambas el pasado 5 de octubre, el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová anunció la publicación de una nueva Biblia que se tiene previsto distribuir a principios del 2014. Esta reciente versión de la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (TNM), modificada en muchas expresiones, utiliza menos referencias que la anterior en las columnas centrales destinadas a llevar al lector a textos paralelos. Muchas de estas referencias iban contra la propia doctrina del cuerpo gobernante, al llevar a textos que contradecían por completo los que se acababan de leer y que el lector debía entenderlos según las explicaciones de la organización jehovista, aun si en su lógica opinión el propio lector entendía todo lo contrario de lo que se le enseñaba.

    Muchas expresiones han sido cambiadas creyendo que así se harán más entendibles al lector. Una de estas expresiones cambiadas es la que aparece en el evangelio de Mateo 27:22. Durante el proceso de Jesús ante Pilatos, éste pregunta al populacho qué ha de hacerse con el nazareno. La respuesta unánime del pueblo judío aparece de la siguiente manera en las versiones bíblicas católicas y protestantes: “¡Crucifícalo, crucifícalo!”. En la TNM que utilizan los testigos de Jehová se lee: “¡Al madero con él!”. Pero en la nueva versión de la TNM que sale en 2014 la expresión “al madero con él” ha sido cambiada por la frase: “¡Empálalo!”. ¿Es correcto este vocablo para traducir lo que dicen los manuscritos griegos en Mateo 27:22? De ninguna de las maneras lo es y no solamente en opinión de los eruditos, sino por lo que dicta el sentido común, ya que no es lo mismo “empalar” que “crucificar” o fijar pies y manos a un madero.

    Todos los diccionarios explican correctamente que “empalar” es “ensartar en un palo”, por ejemplo, carne o pescado para cocinarlo a la brasa, en cuyo caso este ensartar recibe también el nombre de “espetar”. Igualmente “empalar” es traspasar a un animal o persona con un palo o estaca puntiaguda. En tiempos remotos el empalamiento era un horrible método de tortura que utilizaban ciertas naciones contra sus enemigos. Generalmente el empalamiento se hacía traspasando la espalda del individuo y haciendo salir la punta del palo o estaca por el estómago, dejando al desdichado izado en esa postura, fijado el palo en el suelo, hasta su muerte. Otras veces el empalamiento se hacía clavando al individuo por sus partes pudendas y haciendo asomar el palo por la boca o garganta.

    Nunca el empalamiento consistía en clavar las manos y los pies del sujeto a la estaca. Este último era una de los métodos de crucifixión, esta vez en lo que se conocía como “cruz simple”, sin brazos o sin forma de T (en griego, TAU), que no era más que una estaca gruesa o poste de madera. En lo que respecta a la crucifixión, que no empalamiento, el sistema común entre los romanos era una cruz en forma de letra T (TAU), que se formaba mediante colocar encima de la estaca el “patíbulum” o pequeño poste horizontal al que se fijaban los brazos del reo por medio de clavar a él sus manos o muñecas. El condenado marchaba al lugar de la ejecución con los brazos atados al patíbulum, tal como ocurrió en el caso de Jesucristo.

    El llamado “madero de tormento” que el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová atribuye a Cristo no consistió en una estaca vertical solamente, sino que llevaba incorporado el patíbulum que previamente el nazareno había transportado, ayudado en parte del camino por Simón de Cirene. Cristo, débil como se encontraba tras una noche de verdadero suplicio, no pudo en modo alguno llevar a cuestas, ni siquiera arrastrándolo, el madero o estaca vertical, de más de dos metros de altura y un peso que superaba el centenar de kilos. Ya de por sí el patíbulum, mucho más pequeño, tenía un peso excesivo para cualquier condenado a muerte que a él iba atado. El largo poste, estaca vertical o “stipes” permanecía siempre en el lugar de ejecución, esperando la llegada del reo con el “patíbulum”.

    En conclusión, Jesucristo no fue empalado, como ahora indica el cuerpo gobernante al creer que ha facilitado al lector la comprensión del antiguo término “al madero con él”, aplicando ahora el vocablo “empálalo” en la nueva versión de la TNM. Empalar es ensartar o atravesar al reo con un palo o estaca, mientras que clavar en un madero se refiere a fijarlo con clavos en sus manos y pies, siempre que se haga referencia a una “cruz simple” o poste vertical.

    Pero en el caso de Jesucristo no se usó un simple poste, sino el poste o “stipes” con el añadido del “patíbulum” o madero horizontal que se colocaba sobre el stipes. Al patíbulum se clavaban, brazos extendidos, las manos o muñecas del condenado, en tanto que sus pies se clavaban en la parte baja del stipes o poste vertical, donde probablemente se insertaba un reposapiés. La palabra griega que se utiliza para “cruz” y que en la TNM se vierte por “madero de tormento” es “stauros”, que literalmente significa “en forma de TAU” (sTAUros) o de letra T.

    El cuerpo gobernante, por supuesto, no dará su brazo a torcer en lo que respecta a la forma de la cruz de Cristo, forma de “cruz simple” o estaca que el presidente de la Watchtower Rutherford impuso como creencia o dogma en sus tiempos, pero que a la luz de la propia Biblia y de la Historia se demuestra errónea, pues Jesucristo mismo transportó pesadamente el patíbulum o madero transversal al que se le clavó con los brazos extendidos hacia los lados. Este patíbulum a su vez fue encajado en la parte superior del poste de madera o stipes.

    De ahí que Jesucristo, cuando se apareció a sus apóstoles, les mostrara las señales de los clavos en sus manos. Clavos, en plural, es decir, uno en cada mano, no un solo clavo atravesando ambas manos sobre la parte superior del madero, como enseña el cuerpo gobernante, que en este caso el madero hubiera sobrepasado los tres metros de altura, con lo que su peso sería tan elevado que en modo alguno lo hubieran podido transportar ni siquiera entre dos hombres.  

    En cuanto al vocablo “empálalo”, a todas luces es un craso error de transcripción que probablemente el cuerpo gobernante habrá de cambiar en la próxima edición de la nueva Biblia, debido a que dicho vocablo inculca en la mente del lector una idea totalmente diferente de la que en realidad se quiere expresar. Los ancianos y superintendentes con los que hemos contactado al respecto comparten esta misma opinión.

1 comentario:

  1. Me gustaria revisaras algo que puede complementar tu articulo: http://atalayando.blogspot.com/2013/10/por-que-la-wt-distorsiona-las.html
    Habla sobre la Cruz y como la WT distorsiona las citas y las referencias para acomodar su doctrina.
    Gracias.
    El Katire

    ResponderEliminar