miércoles, 2 de octubre de 2013

En 1918 no hubo resurrección de ungidos



    Tanto la Sociedad Watchtower (hasta 1975 inclusive) como el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová (desde 1976) enseñan que hay dos clases de resurrecciones: la primera es celestial y la disfrutan los 144.000 ungidos; la segunda, terrestre, para el resto de la humanidad que lo merezca. Según esa enseñanza, la primera resurrección, la celestial, acontece de manera invisible a los seres humanos y comenzó en 1918, con la resurrección de los apóstoles, los primeros cristianos y los pocos ungidos que vivieron a lo largo de los siglos, hasta el mismo año de 1918. Así se expresa La Atalaya del 15 de octubre de 1988: “Desde 1918 se empezó a resucitar a los del grupo de ungidos que ya habían muerto en fidelidad, para que ocuparan en el santuario celestial el lugar que se les había prometido”.

    Entre los textos bíblicos a los que remite el artículo figura el de 1 Tesalonicenses 4:16, que dice, según la Traducción del Nuevo Mundo (TNM): “El Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero”. Ese “descenso del Señor” lo encaja el cuerpo gobernante en 1914, año en que supone que Jesucristo recibió en el cielo el poder real para reinar sobre la Tierra. Los “muertos en unión con Cristo” son los que formaban parte de los 144.000 ungidos hasta 1918. Sin embargo, dado que el descenso del Señor aún no ha acontecido, sino que es algo que está pendiente para el futuro, después de la llamada “gran tribulación”, resulta que los muertos en unión con Cristo no se han levantado aún; es decir, que no han resucitado todavía, sino que resucitarán cuando el Señor descienda. Por tanto, no hubo resurrección de ungidos en 1918.

    Es interesante que la TNM remite al texto de Hechos 1:11 tras la frase “descenderá del cielo”. Igualmente remite al texto de Mateo 24:30 después de la expresión “con trompeta de Dios”. Analicemos lo que dicen ambos pasajes:

    Hechos 1:11 se expresa de la siguiente manera: “Este Jesús que fue recibido de entre ustedes arriba al cielo vendrá así de la misma manera como lo han contemplado irse al cielo”. Según el cuerpo gobernante, la venida de Cristo acontece, no en 1914, sino después de la gran tribulación. Por lo tanto, si Cristo aún no ha venido, quiere decir que no han podido resucitar los ungidos en 1918. Esa resurrección queda, pues, pendiente para el futuro.

    El otro texto, el de Mateo 24:30, dice: “Y entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento y verán al Hijo del Hombre viviendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y él enviará sus ángeles con un gran sonido de trompeta y ellos reunirán a los escogidos de él desde los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta su otro extremo”.  Claramente el texto alude a la futura venida de Cristo con poder y gloria. Como tal venida aún no ha sucedido, se recalca que los muertos con Cristo no se han levantado aún, ateniéndonos al texto ya considerado de 1 Tesalonicenses 4:16 (“el Señor descenderá del cielo y los muertos en unión con Cristo se levantarán primero”).

    Es patente, pues, que los ungidos o muertos en unión con Cristo, según declara doctrinalmente el cuerpo gobernante, continúan en sus tumbas esperando la resurrección, como se deduce por el hecho de que el Señor aún no ha descendido o venido, sino que lo hará al tiempo de la gran tribulación futura. Ello implica que no hubo resurrección alguna de ungidos en 1918, como hasta ahora venían enseñando los líderes jehovistas, bajo pena de expulsión de la congregación de toda aquella persona que no aceptase tal ilusoria doctrina o la pusiera en duda. Ahora el cuerpo gobernante cae en la cuenta de que este punto de vista impuesto por decreto no es bíblico, como tampoco es bíblica la fecha de 1918 y por esa razón ha sido suprimida del fárrago de adulteradas enseñanzas que no eran más que calenturientas especulaciones humanas.

    Pero continuemos con el texto de 1 Tesalonicenses 4, esta vez analizando el versículo 17, que dice: “Después nosotros, los vivientes que sobrevivamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en nubes al encuentro del Señor en el aire y así siempre estaremos con el Señor”. El cuerpo gobernante siempre ha enseñado que primero tiene lugar la resurrección de los ungidos, algo que se declaraba como acaecido en 1918, y después, en algún tiempo distante, los demás de los ungidos serían arrebatados al cielo, transformando sus cuerpos físicos en espirituales.

    Es de observar que entre ambos acontecimientos media cierto lapso de tiempo, según el cuerpo gobernante. Sin embargo, el versículo 17 de 1 Tesalonicenses no da a entender eso. Una nota al pie de página en la TNM con referencias detalla, refiriéndose a la palabra “juntamente”: “O al mismo tiempo”. Es decir, el texto “seremos arrebatados juntamente con ellos” significa que no media tiempo alguno entre la hipotética resurrección de 1918 y el arrebatamiento de los ungidos aún vivos en la tierra, sino que todos ellos son arrebatados, resucitados o llevados al encuentro del Señor “al mismo tiempo”, es decir, todos juntos en cierto instante.

    Por último, el cuerpo gobernante aplica la palabra “Señor” a Jesucristo. Sin embargo en la Biblia con referencias se destaca que, tras los dos vocablos “Señor” en 1 Tesalonicenses 4:17, esa palabra “Señor” se refiere a Jehová.

    En resumen, la Biblia no indica que los apóstoles, los primeros cristianos y otros que el cuerpo gobernante llama ungidos, hayan resucitado en 1918, tres tiempos y medio o tres años y medio después de 1914, por la sencilla razón de que Cristo no vino en 1914, sino que su venida o presencia aún queda en el futuro.

    En cuanto a la infundada afirmación del cuerpo gobernante de que “Jesucristo está presente” desde 1914, ello implicaría que Cristo vino en 1914. De otra manera, si no hubiera venido, no podía estar presente. Pero como esa venida o presencia aún es futura, quiere decir que en 1914 no sucedió nada con respecto a Cristo, y mucho menos en 1918 y 1919, fecha esta última que el cuerpo gobernante defendía con uñas y garras como la del nombramiento del esclavo fiel y discreto como administrador terrestre de los bienes del Amo Jesucristo. Esta fecha también se ha pospuesto para el futuro. Ambas fechas, 1918 y 1919, no fueron más que invenciones del que fue segundo presidente de la Watchtower J. F. Rutherford, como invención suya fue también que la primera resurrección había acontecido en 1918.

 

 

1 comentario:

  1. Cada vez hay mas luz despues de haber pasado tantos años por el tunel negro de la WT. La luz la están dando La biblia, Jesús y sus verdaderos discipulos, que a traves de los tiempos, siempre han existido. Dios les bendiga y puedan seguir ayudando a los Humildes defensores de sus propios verdugos...(los hermanitos de a pie)

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