domingo, 15 de diciembre de 2013

Dos testigos de Jehová conversan sobre los 70 años de Jeremías (1)


    -Hola, Pedro. Tú que eres anciano de congregación y habrás leído la Biblia más veces que yo, ¿puedo exponerte una duda?
 
    -Claro, Juan, ya sabes que también estamos para aclarar dudas.

    -Verás, es que no veo por ninguna parte que la Biblia diga que los judíos estuvieron setenta años en el destierro de Babilonia después de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor.

    -Claro que lo dice. Por ejemplo, en Jeremías 25:11. Ahí dice que las naciones servirían al rey de Babilonia durante setenta años.

    -Sí, pero fíjate que habla de naciones que servirían setenta años al rey de Babilonia. No dice que los judíos estarían setenta años en el destierro.

    -Bueno, Juan, se entiende que se refiere a la nación de Judá, que estuvo setenta años desterrada en Babilonia.

    -Ya, pero si te fijas, habla de naciones, en plural, no de una nación solamente. ¿Podemos entender que todas las naciones de las que habla Jeremías fueron al destierro babilónico?

    -Se supone que sí, Juan.

    -Ya. ¿Y cabían tantas naciones en Babilonia?

    -Buena pregunta. Más bien… lo que se supone es que Nabucodonosor se llevaría como botín una selección de unas pocas personas de cada nación.

    -Eso ya es más razonable, Pedro. Y en cuanto a la nación de Judá, tengo entendido que Nabucodonosor se llevó en principio a unos pocos nobles, entre ellos el profeta Daniel.

    -Así es, Juan.

    -¿Y qué naciones eran esas que tenían que servir al rey de Babilonia?

    -Se presume que eran todas las que estaban alrededor de Judá, incluída Judá, claro.

    -O sea, todas las naciones que Babilonia había conquistado a Asiria…

    -Efectivamente, ésas tenían que ser.

    -Entonces, Pedro, todas esas naciones antes estaban sirviendo al rey de Asiria y ahora tenían que servir al rey de Babilonia, quien había conquistado Asiria y se había anexionado las naciones que antes estaban bajo dominio asirio.

    -Buena observación. Sí, así es.

    -¿Y durante cuántos años dominó Babilonia la escena mundial después de terminar de conquistar Asiria?

    -Ay, Juan, me preguntas algo que no sé. Habrá que consultar los libros de Historia.

    -Tú sabes, Pedro, que Babilonia cayó ante Ciro en el año 539 antes de nuestra era.

    -Sí, claro.

    -Es lo que dicen los historiadores, ¿no?

    -Así es, Juan.

    -Bueno, pues, si te fijas, Jeremías en realidad nos está diciendo que Babilonia dominaría la escena mundial durante setenta años y por eso las naciones por ella conquistadas le estarían en servidumbre todo ese tiempo, tal como antes habían estado en servidumbre a Asiria.

    -Juan, estás insinuando algo que no está en la Biblia. Aquí Jeremías no dice otra cosa mas que los judíos estarían setenta años en el destierro.

    -Pero, Pedro, ¿dónde está aquí la palabra destierro?

    -Está en la expresión “servirán al rey de Babilonia”. Este servir al rey de Babilonia no es otra cosa que servirle en el destierro, como así sucedió.

    -Ya. Entonces, todas las naciones fueron al destierro, ya que, como escribe Jeremías, todas servirían al rey de Babilonia.

    -Bueno, pongamos que no todas; pero sí algunas. O por lo menos algunas personas de cada nación.

    -Pero la única nación al completo que fue al destierro fue Judá, ¿verdad?

    -Tú mismo lo dices, Juan. Fue al destierro para servir al rey de Babilonia.

    -Entonces, Pedro, la servidumbre de las naciones al rey de Babilonia es destierro.

    -En el caso de Judá, sí.

    -Pero Jeremías dice que “estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”. Si servir es ir al destierro, quiere decir que absolutamente todas las naciones de las que habla Jeremías fueron al destierro y no solamente una selección de individuos.

    -Bueno, Juan, me estás complicando el asunto. Supongamos que solamente Judá fue al destierro. Eso fue su servicio al rey de Babilonia.

    -Entonces, Pedro, concretando, servir al rey de Babilonia es servirle en el destierro.

    -Exacto, Juan.

    -¿Y Jeremías dice textualmente que servir al rey de Babilonia es servirle en el destierro?

    -Tanto como textualmente… Pero entendemos que este servicio se dio en el destierro.

    -Pedro, si Jeremías explicase lo que significa servir al rey de Babilonia, ¿lo aceptarías?

    -Por supuesto, Juan. Pero no entiendo lo que quieres decir.

    -Quiero decir que Jeremías aclara lo que significa servir al rey de Babilonia. Y lo hace en Jeremías 27:11. ¿Tienes la bondad de leerlo, Pedro?

    -Jeremías 27:11… Sí, aquí lo tengo. “Y en cuanto a la nación que ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y realmente le sirva, yo también ciertamente la dejaré descansar sobre su suelo -es la expresión de Jehová- y ciertamente lo cultivará y morará en él”.

    -¿Ves, Pedro? Jeremías dice que al rey de Babilonia se le podía servir en la propia tierra de uno. Todo el que pusiera su cuello bajo el yugo de Babilonia, es decir, todo el que se sometiera a las leyes y tributos de Babilonia, podía cultivar tranquilamente sus tierras sin el castigo del destierro.

    -Ah… La verdad, Juan, es que nunca me había fijado en este texto hasta ahora… Sí, está claro, al rey de Babilonia se le podía servir en la propia nación de uno, siempre y cuando se sometiera a Babilonia.

    -Entonces, Pedro, los judíos fueron castigados con el destierro porque no sirvieron al rey de Babilonia.

    -Visto así…

    -¿Notaste que Nabucodonosor vino a destruir Jerusalén en el año 18 ó 19 de su reinado?

    -Sí, correcto.

    -¿Y qué pasó durante todos esos 18 años, o sea, desde que Judá comenzó a estar bajo el dominio de Babilonia hasta que Nabucodonosor destruyó Jerusalén? ¿Le sirvieron?

    -Evidentemente, no, Juan.

    -Pues por eso se los llevó Nabucodonosor al destierro, porque no le sirvieron como lo estaban haciendo las demás naciones. Los judíos podían haber seguido tranquilamente en su tierra si hubieran servido al rey de Babilonia, es decir, si se hubieran sometido a las leyes de Babilonia. Pero no lo hicieron, sino que se rebelaron y el rey de Babilonia destruyó su ciudad y se llevó a casi todos los habitantes al destierro.

    -Ya… Lógico.

    -Aunque, Pedro, ya once años antes Nabucodonosor se había llevado al destierro a una buena parte de la ciudad de Jerusalén. Pero fue porque Nabucodonosor constató que los judíos no le estaban sirviendo, es decir, no estaban acatando las leyes de Babilonia.

    -Es verdad. Nabucodonosor en su año 7 u 8 ya se había llevado al destierro a la mayoría de los habitantes de Jerusalén, aunque entonces no destruyó la ciudad. ¿Cómo no había caído antes en estos textos? Mira que los he leído cantidad de veces…

    -Pedro, me parece que cuando leemos la Biblia no estamos dejando que ésta se exprese, sino que interpretamos las cosas según lo que ya tenemos preconcebido.

    -¿Quieres decir que supeditamos los pasajes bíblicos al entendimiento que tiene el esclavo de la misma?

    -Algo así, Pedro. Estamos leyendo bajo la óptica del esclavo, que de vez en cuando corrige sus propios puntos de vista doctrinales porque no se ajustan a la Biblia.

    -Me dejas bastante vapuleado, Juan. Tengo que releer todos estos textos despacio para poder digerirlos correctamente. Sin embargo…

    -¿Sí, Pedro?

    -Sin embargo, Juan, volviendo al tema inicial, Jeremías 25:12 dice que cuando se cumplieran los setenta años de destierro, se le pedirían cuentas al rey de Babilonia.   

    -Ya. ¿Y cuándo se le pidieron cuentas al rey de Babilonia?

    -Pues en el año 537, cuando los judíos fueron libertados.

    -Pero, Pedro, en el año 537 ya no existía el rey de Babilonia; por lo tanto no se le podían pedir cuentas.

    -¡Caramba, no había caído en ese detalle! Entonces, ¿cuándo rindió cuentas?

    -Muy sencillo: cuando cayó ante Ciro en el 539. En ese año se cumplieron los 70 años.

    -Pero los judíos no salieron del destierro hasta el 537, en que finalizaban esos 70 años.

    -Pedro, es que los 70 años no se refieren al destierro de los judíos. El texto no dice que los judíos serían liberados al cumplir 70 años de destierro.

    -¿Cómo que no…? Vamos a ver… Jeremías 25:12 dice textualmente: “Y tiene que ocurrir que, cuando se hayan cumplido setenta años, pediré cuentas al rey de Babilonia y a aquella nación…”

    -¿Notas, Pedro? No habla nada de un destierro. El texto dice sencillamente que se le pedirían cuentas al rey de Babilonia al cumplirse los setenta años.

    -Sí… Y esto me deja un tanto confuso… Pero ¿los 70 años no se refieren al destierro, Juan?

    -Por supuesto que no, Pedro. Esos 70 años se refieren a Babilonia como imperio absoluto después de que hubiera terminado de conquistar Asiria. Quiere decir que los 70 años de dominio de Babilonia terminaron en el 539, con la rendición de cuentas de su rey. Por lo tanto esos 70 años de Babilonia empezaron en el 609 antes de nuestra era.

    -¡Y qué pasó en ese año 609?

    -Que Babilonia conquistó el último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, donde se había hecho fuerte el rey Asurubalit II. Nabopolasar, el rey babilonio, padre de Nabucodonosor, acudió con una facción de su ejército a Harrán y venció a los asirios, y también a los egipcios que habían acudido a ayudar a los asirios. Todos los historiadores están de acuerdo en que en ese año de 609 comenzó el dominio total de Babilonia como imperio, el cual duró tan solo 70 años, de acuerdo con lo que dice Jeremías.

    -No sabía eso, Juan… Creo que me avergüenzo hasta de ser anciano de congregación. ¿Estaré enseñando algo realmente contrario a las Escrituras? Me aterroriza pensar que el esclavo esté equivocado en la interpretación de los textos de Jeremías… No puede ser, algo estamos pasando por alto, Juan.

    -Pedro, solamente me limito a hacerte ver lo que pone en la Biblia.

    -Ya, Juan; pero… ¿no dice Jeremías 29:10 que cuando los judíos cumplieran los setenta años de destierro en Babilonia serían libertados?

    -Bueno, echemos una ojeada a ese texto y a casi todo el capítulo 29 de Jeremías, y saldremos de dudas. Pero lo dejamos para otra ocasión, ¿te parece, Pedro?

    -Perfecto, Juan. Supongo que esto tendrá también mucha miga que desmenuzar, ¿no?

    -Mucha, Pedro. Más de la que te imaginas.
 
 
 

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