sábado, 14 de diciembre de 2013

El dinero de las congregaciones


    Ya prácticamente la totalidad de las congregaciones de testigos de Jehová de todo el mundo han de enviar obligatoriamente, en concepto de depósito, sus remanentes de dinero a la central mundial, a través de la sucursal del país de que se trate. No puede una congregación mantener cuentas bancarias con fondos propios que no sean otros que los correspondientes a los gastos habituales. El exceso ha de remitirse a la sucursal correspondiente.

    Por ese dinero depositado, la congregación no recibe intereses, sino que el capital que la central acumula por este concepto de las congregaciones mundiales es invertido convenientemente, según la pericia de los asesores en inversiones, y los intereses producidos son para la propia central mundial de los testigos de Jehová, bajo la excusa de que se aplican a la “obra mundial” (de la que el testigo de Jehová común lo ignora todo), aunque no se sabe si dichos intereses generados van a parar a la Sociedad Watchtower de Pensilvania, al Cuerpo Gobernante o a algunas especiales asociaciones de testigos de Jehová.

    En realidad el depósito referenciado se considera a fondo perdido, pues a la hora de la verdad, cuando una congregación precisa los fondos depositados en la central mundial, se le responde que pruebe primero a recaudar de entre los hermanos las cantidades precisas para la necesidad en cuestión. Ello, evidentemente, se debe a que el dinero de las congregaciones está invertido suculentamente a nombre ajeno a las mismas y la entidad receptora de los depósitos se encuentra sin efectivo para devolver los fondos congregacionales.

    Las inversiones en las que por lo general invierte el Cuerpo Gobernante a través de la Sociedad Watchtower son: los bienes inmobiliarios (terrenos y edificios) y los “hedge funds” o fondos de inversión que solamente los muy millonarios del planeta pueden permitirse, ya que se trata de inversiones mínimas de varias decenas de miles de millones de dólares e incluso de varios cientos de miles de millones. Aparte de esto, la adquisición de salones del reino y de asambleas corren siempre a cargo de los miembros de las congregaciones, que los pagan con su propio dinero y después los escrituran a nombre de las entidades legales de testigos de Jehová, por lo que las congregaciones que con gran sacrificio subvencionaron estos recintos inmobiliarios no son jamás propietarias de los mismos.

    No pocos ancianos de congregación y superintendentes de circuito, distrito y zona han sido amonestados, y nos consta que algunos han sido expulsados, por protestar o no estar de acuerdo con el sistema de depósitos de los fondos propios de las congregaciones a nombre de la central mundial de los testigos de Jehová, sobre todo cuando muchas de estas congregaciones pasan verdaderos apuros económicos y, en caso de tener algunas dinero en remanente, lo guardan para imprevistos y pago de deudas a mediano o largo plazo. El problema surge cuando la central mundial no reintegra los depósitos y sugiere que se recolecte el dinero preciso entre los hermanos, dinero extra que a día de hoy, ante la galopante crisis económica mundial que a todos afecta, viene a ser prácticamente imposible de recaudar.

    Hay congregaciones que se han negado a este sistema de depósito de sus fondos monetarios, aunque cada vez son menos, debido en parte a que finalmente se obligan a adherirse al sistema impuesto. Por otro lado, se tienen noticias de que congregaciones que no se acogieron al régimen de depósitos, se están desmantelando, aduciéndose diversas causas poco comprensibles y distribuyéndose sus miembros (no todos, porque algunos se desasocian en señal de protesta) entre otras congregaciones que en este asunto siguen sin rechistar las directrices del Cuerpo Gobernante.

    Ancianos que conocen el asunto manifiestan que la entidad principal, a la que va a parar el grueso del dinero que se recauda entre los testigos de Jehová, está sufriendo una crisis económica que se trata de tapar a toda costa y de ahí que precise recaudar todo el dinero posible con la máxima urgencia, sea recolectándolo a las congregaciones por diversos medios o mediante la venta de inmuebles. Es hasta probable que se hayan contabilizado grandes pérdidas en los hedge funds (se sabe de inversores que perdieron casi todo su capital), dado que son inversiones de alto riesgo y no están hoy los tiempos para aventurarse en estas lides financieras.

    De un tiempo a esta parte la central mundial de los testigos está economizando al máximo en todo, particularmente en el material de impresión; de ahí que las revistas La Atalaya y Despertad destinadas al público se hayan recortado a la mitad. Las de estudio seguramente se verán recortadas pronto, según comunican los contactos de Patterson. Y se pretende que gran parte de las publicaciones las bajen los usuarios a través de Internet, lo que supondría un gran ahorro de papel, tinta y desgaste de maquinaria de impresión para la Watchtower, aunque al usuario le salga más caro imprimir él mismo los textos que adquirir la publicación ya impresa.

    Los testigos de Jehová de a pie no distinguen entre la Watchtower y el Cuerpo Gobernante. Creen que son lo mismo. No lo son, aunque sí están estrechamente relacionados. La Watchtower central es la entidad impresora y financiera del Cuerpo Gobernante y de los testigos de Jehová, pero nada tiene que ver hoy en asuntos espirituales, sino únicamente comerciales y financieros. Para poder funcionar precisa que los testigos le aporten los fondos que se piden para la “obra mundial”, pero que en realidad son para la Watchtower y las instalaciones o granjas e inmuebles que dirige el Cuerpo Gobernante, dedicándose una mínima parte a misioneros y predicadores de tiempo completo. La literatura se subvenciona aparte, mediante las donaciones que se dan en llamar voluntarias. Y no tenemos en cuenta las donaciones extraordinarias y las herencias con que los hermanos benefician a la Organización de los testigos de Jehová (entiéndase el Cuerpo Gobernante o Esclavo Fiel y Discreto y la Watchtower).

    Decididamente, el dinero de las congregaciones no es de las congregaciones, sino del Cuerpo Gobernante y de la Sociedad o sociedades Watchtower. Por eso se exige encarecidamente que los remanentes de dinero que tienen las congregaciones, de haberlos, se depositen en la central mundial a través de las Sucursales de cada país. En realidad, para todos los efectos, no se trata de un depósito, sino de una entrega a fondo perdido. Y si una congregación se ve en aprietos monetarios por haber entregado su remanente a la Organización, ha de resolver el tema como buenamente pueda. Conseguir que se le reintegre el depósito o parte de él, es una auténtica odisea de difícil trámite. En este aspecto los bancos son menos exigentes.
 
 

3 comentarios:

  1. Lo salones los construyen los TJ para ponerlos a nombre de la sociedad wachtower y los mismos TJ lo pagan y trabajan gratis en construirlos.
    Negocio redondo.

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  2. Lo salones los construyen los TJ para ponerlos a nombre de la sociedad wachtower y los mismos TJ lo pagan y trabajan gratis en construirlos.
    Negocio redondo.

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  3. congregaciones que no se acogieron al régimen de depósitos, se están desmantelando, y distribuyéndose sus miembros a otras congregaciones (paso esto en la congregacion primera junta de caballito buenos aires,desaparecio,,

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