miércoles, 25 de diciembre de 2013

Enemigos de la Navidad


    Durante 13 fatídicos años, el paranoico dictador Oliver Cromwell, que se había hecho con el poder en Inglaterra, prohibió al pueblo celebrar la Navidad por considerarla una fiesta inmoral. Inmoral para él, por supuesto, que desde niño, criado en un ambiente de intransigente religiosidad, se le había inculcado que tal fecha era diabólica. Sus contemporáneos le consideraban como un amargado de la vida. Le molestaba que la gente fuera feliz. Cuando falleció en 1658, el pueblo lo festejó por todo lo alto. Ese mismo año el rey Carlos II, condescendiente, reinstauró la Navidad en sus dominios.

    A lo largo de las épocas siempre ha habido puritanos de pacotilla que la han tramado con la Navidad y otras fiestas populares, pregonando que las tales ofendían a Dios. Estos sujetos hipócritas aparentaban piedad externamente, pero a escondidas resultaban ser los pecadores más viciosos y repugnantes que pisaban el orbe. Colaban el mosquito, pero engullían el camello. Por lo general eran gente de golpes de pecho, de una u otra religión pseudocristiana, que todas entran en el mismo saco.

    Estos maniáticos individuos razonaban ilógicamente, pues no tenían luces para enfrentarse a la lógica más aplastante, que la Biblia, el libro que tomaban como referencia para dominar a las masas aborregadas, prohibía la Navidad, los cumpleaños y las fiestas nacionales. Huelga decir que la Biblia no prohíbe las celebraciones festivas. El antiguo pueblo de Israel celebraba el 14 de Nisán la fiesta nacional de su independencia o salida de la esclavitud de Egipto. El único que vio con malos ojos la celebración de las antiguas fiestas judías fue el puritano y misógino Pablo de Tarso, en quien se basa todo tipo de cristianismo actual.

    Los literalistas bíblicos aducen que, como Jesucristo no nació el 25 de Diciembre, no hay razón para celebrar su nacimiento. Y mucho menos la hay sabiendo que la Navidad es fecha instituída en el siglo IV, adoptada de costumbres paganas. Todo el mundo sabe que Jesucristo no nació el 25 de Diciembre. El evangelio no menciona fecha de nacimiento, aunque se entiende que el presumible suceso, de ser cierto, habría tenido lugar meses atrás, con buen clima. El evangelista Lucas -entiéndase como tal el escritor que se ampara bajo este nombre- escribe que  había pastores en Belén que dormían a cielo abierto. En diciembre esto de dormir al sereno hubiera sido imposible, dadas las bajas temperaturas que se registran en Belén.

    Que la Navidad fue un invento de la Iglesia en el siglo IV, es seguro. Por esa razón no la celebraban los que se conocen como primeros cristianos, si es que los hubo. Sencillamente, no conocían la Navidad. Es más, se sospecha que incluso son del siglo IV los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y de Lucas, relativos al nacimiento de Jesús en Belén. Los demás evangelistas y los autores de las epístolas paulinas y apostólicas ignoran tan importante natalicio. De conocerlo, le habrían dedicado extensos renglones. 

    Siguiendo la tradición puritana, en 1927 el dirigente de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, Joseph F. Rutherford, suprimió entre los suyos las celebraciones de Navidad por entender que no figuraban en la Biblia. Hasta 1926 venían aquéllos celebrando la fiesta desde que Charles T. Russell fundara el movimiento religioso. Sus sucesores continúan con tal supresión puritana, al igual que los seguidores de otras devotas ideologías.

    Russell, que sí celebraba la Navidad, dejó escrito en su revista The Watchtower de 25 de Diciembre de 1898 que “ya que el Señor no ha dado ninguna instrucción sobre este tema, y que es apropiado hacer buenas acciones y tener buenos pensamientos sobre cualquier día, no puede ser inadecuado recordar de una manera social el nacimiento de nuestro amado Redentor”. Este Russell no andaba descaminado con respecto a la observancia navideña; pero sus seguidores se han declarado, por ciega imposición de sus pastores, enemigos acérrimos de la Navidad. 

    

No hay comentarios:

Publicar un comentario