domingo, 5 de enero de 2014

Acerca de la Iglesia de Cristo que en Barcelona compró el salón de asambleas a los testigos de Jehová


 
    En palabras de nuestros informadores en Barcelona, que continúan afiliados nominalmente a la congregación de los testigos de Jehová, una de las cuestiones que plantean casi todos los hermanos que personalmente visitan el antiguo salón de asambleas de Horta -y que se asombran de la nueva ornamentación de la fachada- es la de quiénes son exactamente los nuevos propietarios del inmueble, que jamás han oído hablar de ellos.

    Algunos de los que navegan por Internet y entran en las páginas de la Iglesia de Cristo se encuentran con que tal denominación pertenece a una multitud autónoma de iglesias de estimación protestante, la mayoría norteamericanas. Sin embargo, la Iglesia de Cristo ahora instalada en el antiguo salón de asambleas de Barcelona es de origen filipino. De hecho, aunque el letrero del salón barcelonés dice “Iglesia de Cristo”, en realidad el nombre original es “Iglesia ni Cristo”. La palabra “ni” es vocablo tagalo que significa “de”.  

    Aunque en Norteamérica y en muchos países del mundo existe la llamada Iglesia de Cristo, que la conforman innumerables núcleos congregacionales independientes entre sí, sin una organización central y común a todos ellos y que nacieron del Movimiento de Restauración que dirigía Thomas Campbell en Pensilvania a principios del siglo XIX, la “Iglesia ni Cristo” o “Iglesia de Cristo” filipina (conocida con las siglas INC) la originó el lugareño Félix Manalo, que la inscribió como movimiento religioso el 27 de Julio de 1914.

    Este Félix Manalo había sido anteriormente Adventista del Séptimo Día y posteriormente Metodista Episcopal, en cuya iglesia ocupó el cargo de pastor hasta 1913, en que la abandonó por decidirse finalmente por el escepticismo religioso. No obstante, en ese tiempo leyó en casa de un amigo cierta literatura que le hizo cambiar; probablemente se tratara de la publicación de alguna de las iglesias de Cristo norteamericanas. El caso es que en 1914 dio inicio a su propia Iglesia de Cristo en Filipinas (INC), la cual dirigió hasta su muerte en 1963. Para entonces, según algunos autores, la INC filipina contaba ya con 1.250 capillas locales y 35 grandes templos. A Félix Manalo le sucedió en la dirigencia su hijo Eraño, fallecido en 2009 y siendo a su vez sucedido por su hijo Eduardo, que dirige hoy día el movimiento.

    En la actualidad la INC es la tercera entidad religiosa en Filipinas, después de la Iglesia Católica y el Islam. El 2,3% de los habitantes de Filipinas, es decir, más de 2.200.000 personas, son miembros de la INC. Extendida en más de 112 países, y teniendo en cuenta su número de miembros tan solo en Filipinas, se calcula que la INC cuenta con unos 10 millones de miembros en los 112 países por los que está extendida, si bien son datos estimados por distintos investigadores, algunos de los cuales dan menos adeptos, dado que la INC no publica los datos numerarios de su membresía.

    La INC edita la revista Pasugo (Mensaje de Dios), que en 2009 ya alcanzaba una tirada mensual de 4.152.000 ejemplares. Entre sus logros figuran: la Universidad de Nueva Era, dedicada a la educación superior; el gran Templo Central en Quezon City (Filipinas), con capacidad para 7.000 personas; otros muchos templos de gran capacidad en diversas partes del mundo, y el gran estadio ubicado en el Filipina Arenas, en la ciudad de Bulacan, con un aforo de 55.000 asientos, el mayor del mundo hoy día. Se tiene prevista su apertura para el mes de Julio de 2014, en que se cumple el centenario de la INC.

    Referente a la inauguración por la INC del nuevo salón o iglesia del barrio de Horta, en Barcelona, la asistencia fue masiva, contándose con la presencia de algunas personalidades mundiales de la entidad religiosa. Al tiempo que la información recibida de Barcelona, en Nueva York visitamos las iglesias ni Cristo en Forest Hills y el Bronx y, aunque ninguna de sus personalidades asistió a la apertura, uno de los pastores nos remitió a una persona de habla hispana que tenía buenos contactos entre los ahora instalados en España y esta última manifestó que: “Nuestra iglesia de Barcelona, dentro de su sencillez si la comparamos con los suntuosos templos que levantamos, es una maravilla de local, perfectamente acondicionado y cuidado, que Dios tenía reservado para los verdaderos cristianos que componen la Iglesia ni Cristo. Este recinto es verdaderamente una bendición de Dios y de Cristo para su pueblo en España”.

    Sorprendidos por la declaración, peticionamos más detalles al respecto y añadió que “si los testigos de Jehová, a pesar de ser sinceros en su proceder, fueran los verdaderos cristianos, el mismo Dios no habría permitido que se despojaran de aquella joya inmobiliaria que, sabemos, se erigió a costa de enormes sacrificios económicos y laborales de sus miembros más humildes. Las casas sagradas no son moneda de cambio”.

    No encontramos palabras más elocuentes como colofón de este breve artículo.

 

 

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