domingo, 12 de enero de 2014

La visita de Anthony Morris III, del Cuerpo Gobernante, a Italia

 

    Un ex anciano de Italia nos informa acerca de la esperada visita que el miembro del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, Anthony Morris III, giró a Italia el pasado 5 de enero. Presente dicho ex anciano en el salón de Roma, en su opinión y en la de otros muchos compañeros, incluído un superintendente de circuito con quien le une gran amistad, la visita y el consecuente discurso a nivel nacional han demostrado que no sirvieron para edificar convenientemente, sino casi todo lo contrario. Por lo que el informador recabó, el discurso causó honda decepción en buena parte de los oyentes, que esperaban una declaración oficial sobre el cierre y venta de la sucursal italiana, que con tanto sacrificio de los testigos contribuyentes fue erigida, y no una clara condenación de los jóvenes que se pasan más horas viendo internet y escenas de monstruos que predicando y estudiando, y reprobando de paso a las familias que no efectúan con regularidad el estudio de la noche de adoración.

    No pocos jóvenes, incluso hijos de ancianos, y otros testigos no tan jóvenes, manifestaron abiertamente a los ancianos y superintendentes su rechazo a las palabras del representante del Betel mundial y su completo desacuerdo con el cierre de la sucursal italiana, de la que la mayoría de los testigos cree que no se cierra, ante el silencio del betelita norteamericano. Aducen los jóvenes que cómo se va a visitar Betel si lo cierran. Entienden también que la insinuación de divertirse en familia los condenan a poco más que a jugar al parchís con los padres y a dar paseos por el campo, algo que está bien para los niños, pero que no consideran muy apropiado para su edad juvenil, en que precisan expansionarse con los compañeros de creencia, y a veces con los de escuela o de trabajo, y no estar abocados a pasarse los fines de semana encerrados en casa jugando con los padres en la mesa camilla o zapateando los suelos campestres o costeros.

    Tan escandalosa parece ser la actuación de los protestatarios, que ya algunos superintendentes están tomando con urgencia cartas en el asunto a fin de que los ancianos de las respectivas congregaciones se tomen en serio el trabajo de amonestar y corregir a los responsables de tales desacuerdos verbales. Y tan solo hablamos del salón asambleístico desde el que Morris lanzó su discurso. Ignoramos lo que haya ocurrido en otras audiencias lejanas.

    Con referencia a la noche de adoración en familia, en un principio se habló en las congregaciones de que se trataba de una reunión familiar sugerida y no obligatoria, para compensar en cierto modo la eliminación de la reunión del estudio del libro, que al final no se ha eliminado, sino que se ha colocado, resumida, al principio de las reuniones de la escuela y del ministerio teocrático. Posteriormente se fue insinuando que la noche de adoración no solamente es una sugerencia, sino una reunión teocrática más, por lo que no celebrarla era sinónimo de rechazar el alimento espiritual que da el esclavo, es decir, el mismo Jehová.

    Más tarde se habló en las congregaciones de que la reunión familiar de la noche de adoración debería tener una duración estimada de unas dos horas, mejor que de una, para poder considerar más a fondo el material a estudiar, de libre elección por el cabeza de familia, pero que debería incluir más de media hora para ensayar presentaciones en la predicación, aparte de animar a la familia a predicar y, si es posible, de tiempo completo, sobre todo los jubilados, desempleados y jóvenes que ya no estudian pero que tampoco trabajan. Se sugirió además que en dicha reunión no se considerara ni La Atalaya, ni el libro de congregación, ni la escuela, ni el material de la reunión de servicio teocrático, sino que a todo ello se destinasen las horas oportunas durante la semana, al margen de la noche de adoración.

    Está claro que un niño o un joven en edad estudiantil no puede de ninguna manera robarle horas semanales a las tareas o deberes escolares que ha de realizar en casa. Y tampoco estará dispuesto a sacrificar horas de merecido esparcimiento para romperse la cabeza estudiando publicaciones que después resultan no estar en armonía con la Biblia y por eso se corrigen con nuevas publicaciones que más tarde harán lo propio con otras futuras. Esto, cualquier joven y no tan joven lo considera una irreparable pérdida de tiempo. De más provecho ven leer directamente media docena de páginas de la Biblia todos los días que atiborrarse de jerigonzas doctrinales cuyas luces están destinadas a fundirse.   

    En lo que respecta a la sucursal de Italia, se nos informa que hace tiempo los rumores de su desaparición venían esparciéndose por las congregaciones, por cuya razón se dieron asignaciones especiales en las reuniones de servicio asegurando que se trataba solamente de eso, un rumor, probablemente de origen apóstata. Se hizo hincapié en que la labor realizada por el Betel italiano era imprescindible para la buena marcha de las congregaciones del país y que de ninguna manera podría cerrarse la sucursal sin menoscabarse la obra de predicación. El Betel de Italia, como el de otros países, es elocuente símbolo de la bendición de Jehová.

    La visita del representante de Patterson ha dividido las opiniones que los testigos italianos tenían al respecto. Ahora la mayoría entiende que, puesto que Morris no habló en absoluto del tema, el Betel de Italia no se cierra. Si realmente se cerrara, entienden, es indudable que el visitante de la central mundial lo hubiera aclarado. Además Morris animó a visitar Betel y ello implica que se refería al Betel italiano más que a ningún otro. Estos aducen que, si se cerrara, Morris no habría animado a visitarlo. Sin embargo, otros muchos testigos tienen claro que el cierre es un hecho indiscutible, a pesar de que los ancianos tratan de apaciguar los ánimos alterados asegurando que no hay tal cierre.

    Esta semana ya se ha notado un vacío inhabitual de asistencia a las reuniones, tanto de la escuela como del ministerio, en varias congregaciones de Roma. Se estima lo mismo para el fin de semana, con la mermada asistencia que se espera al discurso público y al estudio de la Atalaya, sobre todo de los jóvenes. El ex anciano informante opina que Morris debió haberse quedado sentado tranquilamente en su sillón de Patterson y no que tuvo que venir, como el pajarraco del que dio ilustración, a poner los huevos en nidos ajenos.     

   

No hay comentarios:

Publicar un comentario