domingo, 2 de febrero de 2014

La carta del juez Rutherford al canciller alemán Hitler (1)


    Una de las comunidades que soportó extrema persecución por los nazis fue la de los testigos de Jehová o Estudiantes de la Biblia en Alemania (Bibelforscher), el décimo grupo con mayor hostigamiento y muertes en los campos de concentración, después de los judíos (unos 6 millones), los civiles eslavos (unos 5,5 millones), los prisioneros soviéticos (unos 4 millones), los polacos no judíos (unos 3,5 millones), los disidentes políticos (como 1,5 millones), los gitanos (unos 500.000), los discapacitados (unos 300.000), los homosexuales (unos 200.000), y los religiosos católicos y protestantes ejecutados por su oposición al régimen nazi (se desconoce el número total de sus millares de muertos).

    En cuanto a los bibelforscher, la literatura de la Sociedad Watchtower, que administraba los asuntos de los Estudiantes de la Biblia en la época del fundador, Russell, y de los testigos de Jehová en tiempos de los presidentes Rutherford, Knorr, Franz y Henschel, da diferentes versiones numéricas en sus publicaciones. Un máximo de unos 2.500 estudiantes bíblicos muertos en los campos de concentración y exterminio por diversas circunstancias, de entre los 10.000 y 12.500 apresados, parece ser una cantidad más realista, según los investigadores imparciales. Sin embargo, se calcula que en Alemania había en aquel tiempo unos 25.000 testigos de Jehová. No se sabe exactamente qué ocurrió con la mitad o más de los bibelforscher alemanes. Algunos autores estiman que muchos huyeron a otros países, donde posiblemente continuaron con sus convicciones religiosas, y otros desertaron de las filas de creyentes.

    La razón de la persecución a los bibelforscher en Alemania, como en el caso de tantos religiosos católicos y protestantes, fue su negativa a servir en las milicias alemanas, bien fuera en el frente o mediante actividades auxiliares de retaguardia. Pero en el caso de los testigos, Hitler se ensañó de manera personal después de haber leído las dos misivas que le dirigió Josep F. Rutherford, presidente de la Watchtower norteamericana y de los testigos de Jehová. La segunda misiva es conocida de todos los adeptos testigos. En ella Rutherford recrimina al führer por su violenta actitud con los bibelforscher y por haber cerrado definitivamente la sucursal bíblica de los testigos de Jehová en Magdeburgo y requisado todas sus pertenencias.

    Sin embargo la primera misiva, una extensa carta conocida como “Declaración de hechos” que Rutherford hizo llegar al canciller alemán en 1933, es desconocida de la inmensa mayoría de los testigos de Jehová de hoy. Los pocos que han oído hablar de ella niegan su existencia. Sin embargo, la carta o primera misiva de Rutherford a Hitler fue publicada íntegramente en el Anuario de 1934 de la Sociedad Watchtower. De dicho anuario aún existen ejemplares que dan testimonio del asunto. Este escrito enfureció tanto a Hitler que ordenó clausurar permanentemente la oficina principal de los bibelforscher en Alemania. Ya anteriormente la había cerrado, aunque la reaperturó para evitar lo que a su entender pudiera traducirse como posible represalia estadounidense.    

    Probablemente Hitler no se hubiera ensañado tanto con los Estudiantes de la Biblia alemanes si el presidente de la Sociedad Watchtower de los testigos de Jehová, Joseph F. Rutherford, no le hubiera dirigido aquella polémica “Declaración de hechos”, por medio de la cual, manifestando su desprecio hacia los judíos y las naciones de los Estados Unidos e Inglaterra y mostrando cierta simpatía por los ideales nazis, adulaba al nuevo gobierno alemán. Del escrito mandó imprimir más de dos millones de copias que hizo llegar a los mandos y oficiales del gobierno nazi y a la población alemana en general.

    Lejos de obtener el resultado que Rutherford esperaba, la carta enfureció al dictador nazi, quien sabía que tiempo atrás aquél había escrito libros en defensa de los judíos. Y aún le enfureció más recibir de Rutherford el áspero y nada diplomático escrito de repulsión que poco después le envió por no haber accedido a sus deseos de tolerancia religiosa para los testigos alemanes. Es probable que el trato que se dio a los testigos en Alemania no hubiera sido tan severo si Rutherford se hubiera mostrado más diplomático ante el führer.  
 
    Joseph Franklin Rutherford, conocido como el juez Rutherford, fue el segundo presidente de la norteamericana Sociedad Watchtower de Biblias y Tratados, una de las más importantes editoriales mundiales de literatura religiosa. Rutherford tomó la dirección de los Estudiantes Internacionales de la Biblia y de la Watchtower en enero de 1917, tras la muerte de Russell, el fundador. No existía en aquel tiempo un cuerpo gobernante que decidiera en materia doctrinal, como sucede actualmente, sino que todo era obra personal del presidente de la Sociedad, a cuyo nombre figuraba la autoría de los libros. Fue el caso de Russell y de Rutherford. En 1931 Rutherford, en su afán de borrar todo vestigio doctrinal de Russell, cambió el nombre de Estudiantes Internacionales de la Biblia (tan solo el 20% de los que quedaron en activo, más los nuevos) por el de testigos de Jehová.
 
 

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