jueves, 6 de febrero de 2014

La carta del juez Rutherford al canciller alemán Hitler (2)


 

    En la revista La Atalaya del 1 de agosto de 1955 se lee (página 462): "El 25 de junio de 1933, en Berlín, 7.000 testigos de Jehová asistieron a una asamblea especial. Unánimemente respaldaron una resolución o manifiesto bajo el título 'Declaration of Facts' (Declaración de hechos). Esta resolución fue una enérgica protesta contra Hitler y su gobierno y contra despóticas interferencias en la obra de testificar de la Sociedad”.

    Defensores bienintencionados de la Watchtower publicaron en Internet solamente el escrito de presentación que acompañaba a la carta de Declaración de hechos, pero no la Declaración misma que aparece en el Anuario de la Sociedad Watchtower de 1934, donde se inserta íntegramente esta misiva de evidente congratulación con el régimen nazi que el juez Rutherford le dirigió al canciller Hitler y que fue la misma declaración que se leyó y de la que se tomó resolución en la asamblea de Berlín ante la multitud de Bibelforscher o Estudiantes de la Biblia allí congregados.

    Esta Declaración de hechos original, la carta propiamente dicha que Rutherford dirigió a Hitler en 1933, jamás fue publicada, ni en la revista La Atalaya ni en los libros impresos por la Sociedad Watchtower, a excepción del Anuario de 1934. Quienes por los medios informáticos publicaron el escrito de presentación de la Declaración de hechos de Rutherford, e incluso los escritores de La Atalaya de agosto de 1955 mencionada al principio, evidentemente difundieron una mentira piadosa, probablemente tratando de ocultar a los lectores que aquella Declaración de hechos nunca se había publicado. La realidad es que la Declaración de hechos adoptada en la Asamblea de Berlín no fue una enérgica protesta contra Hitler y su gobierno, como indica La Atalaya de agosto de 1955. La que sí constituyó una enérgica protesta fue la segunda carta que Rutherford dirigió a Hitler, carta a la que se dio amplia publicidad en la literatura de la Watchtower, reprochándole duramente al canciller la postura adoptada al no reconocer libertad de culto a los testigos alemanes.

    A partir del próximo artículo, publicamos completa la Declaración de Hechos que los Bibelforscher adoptaron en la Asamblea de Berlín y de la que Rutherford mandó imprimir 2,5 millones de copias. Para una comprobación y lectura detallada remitiríamos al lector al Anuario de 1934 de la Watchtower, en inglés, aunque no resulta fácil hacerse de un ejemplar. Adelantamos a continuación algunos textos polémicos de la aludida Declaración de hechos. Lo siguiente es traducción literal de varios párrafos del Anuario 1934 de la Watchtower:  

    "El mayor imperio y el más opresivo sobre la tierra es el imperio Anglo-Americano… Han sido los comerciantes judíos del imperio Anglo-americano quienes han construido y controlado los grandes negocios como un medio de opresión y explotación de los pueblos de muchas naciones”. (Página 134 del Anuario).

    “El actual gobierno de Alemania se ha posicionado en contra de los opresores que detentan los grandes negocios y contra la perniciosa influencia religiosa en la política de la nación. Esa es exactamente nuestra postura… Es por lo tanto imposible que nuestras publicaciones o la obra que realizamos puedan suponer un peligro o amenaza a la paz y a la seguridad del Estado”. (Páginas 135 y 136).

    “En lugar de estar en contra de los principios por los que aboga el gobierno de Alemania, nosotros estamos apoyando de lleno tales principios y señalamos que Jehová Dios a través de Jesucristo llevará a cabo la realización plena de estos principios y dará a la gente paz y prosperidad y lo que más anhela todo corazón honesto". (Página 136).

    “Un examen meticuloso de nuestros libros y publicaciones revelará el hecho de que los mismos grandes ideales mantenidos y promulgados por el actual gobierno nacional son descritos, promocionados y enfatizados en nuestras publicaciones, mostrando que Jehová Dios hará que estos altos ideales a su debido tiempo los alcancen todas las personas que aman la justicia y que obedecen el Altísimo. Por lo tanto, en lugar de ser nuestras publicaciones y nuestra obra una amenaza a los principios del gobierno actual, somos los mayores defensores de tan altos ideales.

    Nuestra hermandad estadounidense ha contribuido mucho para que se realice esta obra en Alemania, con aportaciones voluntarias en metálico, y eso en un tiempo cuando toda Alemania estaba atravesando una angustia extrema.

    El lenguaje utilizado en nuestros libros y publicaciones con respecto a la Liga de las Naciones ha sido una de las razones por las que se ha prohibido nuestra obra y la distribución de nuestros libros. Permítanos recordarle al actual gobierno y al pueblo alemán que fue esta Liga de las Naciones la que colocó sobre las espaldas del pueblo alemán cargas insoportables y muy injustas. Esta Liga de las Naciones compacta no fue creada por los amigos de Alemania". (Páginas 137 y 138). (Continuará).

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