viernes, 20 de junio de 2014

Cómo sabemos que Jerusalén fue destruída en el 587 a.e.c. (y 3)


 

    Por la ciencia astronómica queda demostrado que el año 37 de Nabucodonosor, con que aparece fechado el diario astronómico VAT 4956, correspondió al 568 a.e.c., que se considera como año absoluto científico. Por tanto, 37 años atrás nos llevan al 605 a.e.c. como año de ascenso de Nabucodonosor al trono de Babilonia. Este ascenso se dio el mismo año en que se libró la batalla de Karkemis, cuatro años después de la toma de Harrán. Así, pues, Harrán fue tomada por los babilonios, al mando de Nabopolasar, en el 609 a.e.c. Y la batalla de Karkemis y el ascenso de Nabucodonosor acaecieron en el 605 a.e.c., cuatro años después de ser tomada Harrán.

    Inicialmente se llega al 609 a.e.c. porque la cronología egipcia facilita una serie de fechas que se han demostrado rigurosamente exactas, entre ellas el año 610 a.e.c., en que ascendió al trono de Egipto el faraón Necao II, o Nekó según la Biblia. Nekó, en el año primero de su reinado, es decir, al siguiente al de ascenso y por consiguiente en el 609 a.e.c., acudió en ayuda de los asirios parapetados en la ciudad de Harrán. En el camino le salió al encuentro el rey Josías de Jerusalén, impidiéndole el paso. Uno de los arqueros disparó una flecha a Josías, hiriéndolo mortalmente, por lo que hubo de retirarse a Jerusalén, donde murió. Nekó siguió su camino hasta Harrán y ayudó a los asirios; pero los babilonios consiguieron la victoria y se anexionaron al imperio el último reducto conquistado a Asiria, la ciudad de Harrán.

    A la fecha de 609 a.e.c. los historiadores le aplicaron los 70 años de duración del imperio babilonio tras la conquista de Harrán. En ese año Babilonia había conseguido el dominio absoluto sobre el antiguo imperio asirio. Restando al 609 esos 70 años, se llega al 539 a.e.c., establecido históricamente como año de la caída de Babilonia. Esos 70 años de duración de la parte más gloriosa del imperio babilonio coinciden con los 70 años de los que habla el profeta Jeremías, cuando escribe que todas las naciones, es decir, todas las naciones que Babilonia había conquistado a Asiria, servirían al rey babilonio por 70 años, tal como antes habían estado sirviendo al rey asirio. Entre esas naciones se encontraba Judá, cuyos habitantes de Jerusalén fueron tomados cautivos por Nabucodonosor, respectivamente, en los años 7, 18 y 23 de su reinado. El cautiverio judío fue un castigo impuesto debido a que la nación no sirvió al rey de Babilonia, tal como lo estaban haciendo las demás naciones. El mismo Jeremías expone que al rey de Babilonia se le podía servir sin necesidad de salir del territorio natal. Evidentemente, servir al rey de Babilonia significaba someterse de lleno a las leyes y a los tributos del imperio conquistador.

    Por los listados de Beroso y Tolomeo -corroborados como exactos, entre otros documentos cuneiformes, por la estela de Adad Gupi y por decenas de miles de tablillas descubiertas en Babilonia, además de la lista de los reyes de Uruk, que se conserva en el Museo de Bagdad- se establece sin ningún género de duda que Nabucodonosor reinó 43 años; su hijo Evil Merodac, 2 años; su yerno Neriglisar, 4 años; y su yerno Nabonido, 17 años. Sumado el total de los años de reinado, 66 años, a la fecha del 605 a.e.c., en que Nabucodonosor ascendió al trono, llegamos a la fecha 539 a.e.c., año de la caída de Babilonia.

    El año 539 a.e.c. se corrobora también por el cómputo de las olimpiadas griegas, que se celebraban cada cuatro años, y por las tablillas que informan de que Ciro reinó nueve años en Babilonia. A través de ellas los historiadores calcularon sin error que el último año de Ciro como rey de Babilonia fue el 530 a.e.c. Sumados 9 años al 530, alcanzamos retrospectivamente el 539 a.e.c.

    Con todo ello como base, y con la evidencia de que Nabucodonosor inició su reinado en el año 605 a.e.c., en la Biblia leemos que este rey Babilonio arrasó Jerusalén en su año 18/19 de reinado, habiendo transcurrido por tanto 18 años desde que empezó a reinar. Restados esos 18 años del 605, se obtiene el 587 a.e.c. como año de la destrucción de Jerusalén por el monarca babilonio. Otra manera de llegar a ese año 587 a.e.c. como el del arrasamiento de Jerusalén por los babilonios es por medio de ciertos versículos bíblicos del libro de Zacarías, cotejados con las fechas que dan los historiadores para el reinado de Darío I el Grande, que subió al trono de Persia en 521 a.e.c., siendo su año primero de reinado el 520 a.e.c.

    En el capítulo 7 de Zacarías se lee que los judíos estaban ayunando en el mes quinto del año cuarto del rey Darío. En ese mes quinto fueron destruidos el Templo y la ciudad de Jerusalén, décadas atrás. Para el año cuarto de Darío, los judíos llevaban ayunando 70 años por aquella destrucción, según el relato bíblico. Como el año primero de Darío fue el 520 a.e.c., se deduce que su año cuarto correspondió en nuestro cómputo al 517 a.e.c. Y como los judíos llevaban ayunando 70 años en el 517 a.e.c., si al 517 le añadimos 70, llegamos inexorablemente a la fecha del 587 a.e.c. como año de la destrucción del Templo y la ciudad de Jerusalén.

   

No hay comentarios:

Publicar un comentario