jueves, 30 de octubre de 2014

Reforzando el año 1914


 
    En la reunión de servicio de la tercera semana de octubre 2014 se habló de que el año 1914 salía de aplicar 2.520 años al 607 a.e.c. Dado lo complejo de explicar esos 2.520 años, así como el largo tiempo envuelto en explicarlo, en la demostración habida en la plataforma con un estudio bíblico se dio por entendido sin más que mediaban 2.520 años entre el 607 a.e.c. y 1914 e.c., con lo que se supone que el estudiante se quedaría como estaba. Pero lo peor de todo fue que tampoco se explicó de dónde salía la fecha del 607 a.e.c., algo que el estudiante no sabe en absoluto y que solamente un 1% o menos de los testigos de Jehová sabe.

    La mayoría de los testigos cree, porque no ha consultado las antiguas publicaciones de la Watchtower (anteriores a la existencia del Cuerpo Gobernante), que el 607 a.e.c. sale de aplicar al 537 a.e.c. los hipotéticos 70 años en que los judíos estuvieron desterrados en Babilonia después de que Nabucodonosor destruyera el templo y la ciudad de Jerusalén. En realidad no es así. El 607 a.e.c. no salió de aplicar 70 años al 537 a.e.c., en que se supone que los judíos salieron del destierro. Esa es una explicación posterior al establecimiento de las fechas del 607 y del 537 a.e.c. Tampoco los estudiantes bíblicos y la inmensa mayoría de los testigos saben desde cuándo se conocen los 2.520 años ni quién fue el primero en fijar tal cantidad de años a los siete tiempos de Daniel. Los testigos creen que su autor fue Russell, así como que fue también el autor de las fechas 607 y 537, cuando no es así. Por esa razón subimos las presentes líneas a modo de recordatorio para unos pocos y como instrucción para los muchos, sean testigos o estudiantes.

    El primero en establecer que los siete tiempos de Daniel duraban 2.520 años fue el escrutador bíblico John Aquila Brown, en 1823. A este propósito publicó el libro “El atardecer”, donde lo explica detalladamente. Antes de 1823 y desde 1195, los teólogos, sobre todo los protestantes a partir del siglo XVII, fijaban la duración de los siete tiempos por lo general en 1.260 años. Brown lo que hizo fue duplicar esa cantidad multiplicando 360 por 7, que se suponía que eran los siete tiempos o años que Daniel aplicó a Nabucodonosor, y el resultado lo elevó a años. Así, los siete tiempos que inicialmente eran de 2.520 días o 7 años, ahora pasaban a ser de 2.520 años, aplicando una norma de los judíos que se guiaban por la Cábala y la numerología, mediante la cual había que considerar un día bíblico como un año.

    A partir de Brown, muchos teólogos protestantes aceptaron que los siete tiempos duraban 2.520 años. En 1843 el teólogo Thomas Rawson Birks estableció en su obra “Primer elemento de la sagrada profecía” que, puesto que se entendía que los judíos habían sido liberados del yugo babilonio en el 536 a.e.c. y la nación de Judá estuvo en servidumbre al rey de Babilonia por 70 años, dicha servidumbre habría comenzado en el 606 a.e.c. En esos 70 años se contaban los tres importantes destierros de los judíos, a saber, el del año 7/8, el del año 18/19 y el del año 23/24 de Nabucodonosor.

    Como ya los historiadores habían determinado que Nabucodonosor subió al trono en el 605 a.e.c., se calculó que el año de la destrucción de Jerusalén fue el 587 a.e.c. ó año 18/19 de Nabucodonosor. Birks creyó ver que la fecha del 606 a.e.c. se daba por partida doble al haber leído en Jeremías que Nabucodonosor arruinó Jerusalén en el año 19 de su reinado. Birks entonces sumó 19 años al 587 a.e.c. y así llegó también al 606 a.e.c. como año del comienzo del reinado de Nabucodonosor, que asimismo era el año del comienzo de la servidumbre de Judá a Babilonia. Sin embargo Birks se equivocó, pues debió haber sumado 18 años al 587 a.e.c. y así hubiera llegado correctamente a la fecha del 605 a.e.c. como el año en que Nabucodonosor había empezado a reinar.

    Por otro lado, la fecha del 536 a.e.c. estaba incorrecta, pues se suponía que, además de ser la de liberación de los judíos, era el primer año de Ciro como rey de Babilonia. Para entonces, aunque los religiosos protestantes se aferraban al 536 a.e.c., ya los historiadores habían establecido que Ciro conquistó Babilonia en el 539 a.e.c. y que los 70 años de glorioso reinado del imperio babilónico tras conquistar el último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, comenzaron en el 609 a.e.c. Esos 70 años de Babilonia son los que se citan en  Jeremías 25:11 y 12, al igual que en Jeremías 29:10. La verdad escueta es que estos versículos no se refieren al destierro de los judíos. Ni siquiera mencionan o hacen suponer tal destierro (en realidad hubo tres destierros de importancia).

    En 1844 el teólogo Edward Obispo Elliot publicó en su libro “Horas con el Apocalipsis” que los siete tiempos de Daniel, que para entonces se consideraban de 2.520 años, iban del 606 a.e.c. a 1914, aunque Elliot se equivocó en un año menos. A principios de los años 1870, el adventista Nelson Horatio Barbour, que había sido discípulo del fundador del adventismo William Miller, llegaba a Londres procedente de Australia. En Londres visitó la Biblioteca Nacional y halló en uno de los estantes el libro “Horas con el Apocalipsis”, de Elliot. De su lectura sacó en conclusión que el año de comienzo de reinado de Jesucristo sobre la tierra acaecería en 1873, aunque después, llegado el año y no viendo el acontecimiento, lo pospuso para 1874, que tampoco sucedió nada y Barbour entendió que la venida o presencia de Cristo había tenido lugar en el cielo, y no en la tierra, en 1874. Asimismo aceptó del libro de Elliot las fechas 606 a.e.c. y 1914, siendo esta última la fecha que se consideraba como el año de la destrucción de los reinos del mundo o Armagedón.

    La fecha del 606 a.e.c., que hasta entonces se consideraba como la del inicio de los 70 años de servidumbre de los judíos a Babilonia, Barbour la entendió como de destierro de los judíos, interpretando que el principal destierro fue el del año 18/19 de Nabucodonosor, cuando destruyó Jerusalén. Sin embargo el principal destierro fue el del año 7/8 de Nabucodonosor. Igualmente aceptó Barbour que los siete tiempos duraban 2.520 años, aunque confundió los siete tiempos de Daniel con los tiempos de los gentiles de los que habla Jesucristo en el evangelio de Lucas, cuya duración no se indica.

    En 1875 Barbour publicaba la revista “El Heraldo de la mañana”. En enero de 1876 un ejemplar llegó a manos de Charles Taze Russell, que independientemente escrutaba la Biblia con otros interesados. Sorprendido por lo que leyó, Russell solicitó una entrevista con Barbour. Ya reunidos, Barbour convenció a Russell de que Cristo estaba presente en su reino celestial desde 1874; que Jerusalén había caído en el 606 a.e.c.; que los judíos fueron llevados ese año al destierro, donde permanecieron 70 años (la Biblia no indica cuánto tiempo estuvieron los judíos desterrados); que los tiempos de los gentiles duraban 2.520 años, desde el 606 a.e.c. hasta 1914; y que en 1914 terminaban los tiempos de los gentiles y Jesucristo destruiría los reinos mundiales en la batalla del Armagedón. Russell, llevado por su entusiasmo, aceptó todas estas fechas y doctrinas sin rechistar y sin detenerse a comprobar si eran o no correctas. Y al momento comenzó a predicarlas y a enseñar que en 1914 todos los reinos del mundo llegarían a su fin y serían destruídos en el Armagedón. Esto lo reafirmó sobre todo a partir de la fundación de su revista “La Atalaya de Sión” en 1879. Toda la literatura que escribió Russell hasta 1914, cuyos tomos se conservan en varias bibliotecas, así lo especifica.

    Años antes de 1914 Russell se dio cuenta de que entre el 606 a.e.c. y 1914 no mediaban 2.520 años, sino 2.519. Por tal razón pensó trasladar el año 1914 a 1915 y de esta manera cuadrarían los 2.520 años. En ello estaba cuando a finales de julio de 1914 estalló la Gran Guerra y Russell pensó que la misma arrastraría a las naciones al Armagedón. Pasó 1914 sin que llegara el Armagedón y Russell definitivamente adoptó el 1915 como año del fin de los tiempos del los gentiles, el cual llevaría inevitablemente al Armagedón. Así lo reescribió en su obra “El tiempo se ha acercado”, que era el segundo tomo de sus “Estudios en las Escrituras”. Pasó 1915 sin ver tampoco realizado su tema de predicación y Russell comenzó a predicar aún con más ahínco para no caer en depresión, si bien declaraba que el Armagedón no tardaría en llegar. Russell murió el 31 de octubre de 1916, en la noche de Difuntos.

    En 1917 le sucedió Rutherford en la presidencia de la Watchtower. Durante su tiempo la fecha de 1914 quedó un tanto colgada y no se sabía exactamente qué es lo que había sucedido en tal año. La predicación de la época Rutherford giró en el hecho de que el reino de Cristo se había establecido en el cielo en 1874, tal como Russell había aceptado del adventista Barbour. Muerto Rutherford en enero de 1942, le sucedió como presidente Nathan Homer Knorr.

    En 1943 la Watchtower publicó el libro “La verdad os hará libres”, escrito por el vicepresidente Frederick William Franz, que en 1977 llegaría a presidente. En esos tiempos aún no existía el Cuerpo Gobernante como hoy se conoce, sino que la Sociedad era regida por el presidente, auxiliado por la Junta Directiva. Hoy día coexisten la Junta Directiva de la Watchtower y el Cuerpo Gobernante. Este último tomó las riendas en enero de 1976 y había sido creado en 1971 con los siete miembros de la Junta Directiva y el Presidente, más otras diez personas que en conjunto formaron el Cuerpo Gobernante.

    En el libro “La verdad os hará libres” se anuló la fecha de 1874, la cual pasó a 1914, año que en adelante había que predicar como el del establecimiento del reino de Cristo en el cielo, además de como fin del tiempo de los gentiles, si bien se permitía el tiempo de una generación antes de que llegara el fin real del sistema. En la actualidad se anuló el concepto de ‘generación’ que se tenía y hoy la generación la componen los ungidos que vivían en 1914 y que traslaparon a otros ungidos más jóvenes que aún viven.

    Fue en este mismo libro en que por vez primera se dieron a conocer las fechas del 607 y 537 a.e.c. Dado que había un error de un año en el cómputo que se tenía de los 2.520 años de los tiempos de los gentiles, que inicialmente habían sido los siete tiempos de Daniel, la fecha del 606 a.e.c. o año de la supuesta destrucción de Jerusalén se adelantó al año 607 a.e.c. y así quedaban cuadrados los 2.520 años. Sin embargo, al hacerlo quedaban descuadrados los supuestos 70 años de destierro de los judíos en Babilonia, por lo que paralelamente se adelantó la salida del destierro del año 536 al 537 a.e.c. En adelante había que predicar que los judíos salieron del destierro en el 537 a.e.c. y, como se entendía que estuvieron 70 años en el destierro, la destrucción de Jerusalén y el destierro habían tenido lugar en el 607 a.e.c.  Quien no creía, aceptaba y predicaba esto, se exponía a ser expulsado o desasociado de la congregación, y de hecho hubo no pocos expulsados y desasociados.

    Los años supuestamente bíblicos de 606 y 536 a.e.c. y los de 1874 y 1914, así como los 2.520 años, no fueron descubiertos o ideados por Russell, como tantos testigos de Jehová suponen, sino que vienen heredados de los adventistas y otros sujetos religiosos que se basaron en pura especulación mental. Por eso no aconteció lo que esperaban, a saber, la segunda venida o presencia de Cristo. Las fechas 607 y 537 a.e.c. son igualmente un remiendo doctrinal que la Watchtower aplicó en 1943 debido a que había un error de un año menos en el cómputo de lo que llamaban tiempo de los gentiles. Ese error se subsanó con otro error si cabe aún mayor, pues implicó adelantar un año la fecha de la hipotética destrucción de Jerusalén, además de adelantar un año la también hipotética fecha de la liberación de los judíos del yugo babilónico. Todo esto es lo que habría que explicar honestamente al estudiante bíblico; pero, de hacerlo, ninguno se haría testigo de Jehová.

    En la actualidad toda la base doctrinal del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová está en los 70 años de destierro de los judíos tras ser destruída Jerusalén en el año 18/19 de Nabucodonosor, además de en las fechas 607 y 537 a.e.c., 1914 y 1919. No hace mucho se suprimió la fecha de 1918, supuestamente la de inspección de Jesucristo a su esclavo fiel y discreto, por no ser bíblica. Esta de 1918 y la de 1919 fueron invención de Rutherford, que las publicó en La Atalaya del 15 de febrero de 1927, aduciendo que con carácter retroactivo Jesucristo había visitado y nombrado a su esclavo sobre los bienes del Amo en 1918 y 1919, aunque el esclavo, que antes era Russell y en tiempo de Rutherford todos los Estudiantes de la Biblia, no se había enterado de tal visita y nombramiento ocho y nueve años atrás.

    Así, pues, suprimida la fecha de 1918, tarde o temprano tendrá que hacerlo la de 1919, ya que se basa en la anterior, y se prevé que será trasladada finalmente a 1914, tal como se ha trasladado a este año central la inspección de Jesucristo a la junta directiva de la Watchtower. De esta manera quedará reforzada la fecha de 1914, ya que gran número de testigos de Jehová, incluídos ancianos, la ponen en duda. 1914 quedará por el momento como el año del fin del tiempo de los gentiles, de la presencia de Cristo en su reino celestial, de la inspección del Amo a la junta directiva y del nombramiento de la misma como esclavo fiel y discreto. Se condenará, pues, el año ‘rutherfordiano’ de 1919, como ya fue condenado el de 1918. Pero todo este galimatías difícilmente lo entenderá cualquier estudiante bíblico, como tampoco lo entiende la práctica totalidad de los que se dicen testigos de Jehová.

 

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