domingo, 22 de marzo de 2015

La gran muchedumbre sale de la gran tribulación y va al cielo



    El templo de Jerusalén contenía en su recinto el santuario, que albergaba el santo y el santísimo. Al santuario únicamente accedían los sacerdotes. Fuera del santuario se encontraban los patios, a saber: el de los sacerdotes, el de los judíos, el de las mujeres y el de los gentiles. El patio de los gentiles se destinaba a todas aquellas personas no judías.

    En el idioma castellano, con la palabra templo no distinguimos si se trata del santuario del templo o del conjunto del templo con sus accesos. En griego hay dos palabras diferentes para denominar el templo. Por un lado la palabra ‘naós’ alude al santuario o la estancia más sagrada del templo. Por otro lado la palabra ‘hierón’ define la estructura general del templo, con santuario y patios incluídos. En las Escrituras neotestamentarias aparecen una u otra palabra para referirse al templo, cada una con su matiz.

    En el libro de Apocalipsis hallamos el vocablo ‘templo’ en varios versículos de la mayoría de las versiones y traducciones bíblicas al castellano. Por ejemplo, en la Nácar Colunga o en la Reina-Valera. Leídos los textos con la palabra ‘templo’, no sabemos si se refiere al santuario (naós) o al conjunto general del templo con patios y santuario (hierón). Para saberlo hemos de acudir a una traducción interlinear, que bajo cada línea en griego da la traducción literal al idioma en cuestión.

    Así, en la traducción interlinear de la Watchtower, vemos que aparece la palabra griega ‘naós’ y no ‘hierón’ en cada uno de los textos de Apocalipsis 3:12; 7:15; 11:19 y 14:17, entre otros. Los textos, todos con la palabra ‘naós’, indican que se refieren a la parte más sagrada del templo, el santuario. Apuntamos estos precisos textos por ser cruciales en la consideración que nos ocupa.

    La Traducción del Nuevo Mundo (TNM) vierte Apocalipsis 14:17 como sigue: “Y otro ángel salió del (santuario del) templo que está en el cielo”. Como la palabra griega que transcribe es ‘naós’, la traducción como ‘santuario del templo’ es correcta, aunque esté entre corchetes el vocablo santuario. De paso vemos que el santuario del templo está en el cielo. No olvidemos este detalle. También Apocalipsis 11:19 indica que el santuario está en el cielo, tal como vierte la TNM: “Fue abierto el (santuario del) templo de Dios que está en el cielo”. El ‘naós’ del Apocalipsis, o santuario del templo, siempre está en el cielo, nunca en la tierra. Esto está acorde con el Salmo 11:4, donde leemos: “Jehová está en su santo templo… en los cielos está su trono”.

    Sin embargo en Apocalipsis 3:12 la TNM vierte el vocablo griego ‘naós’ simplemente como ‘templo’: “Al que venza… lo haré columna en el templo de mi Dios”. Aparentemente no sabemos a qué parte del templo se refiere; pero el contexto indica que se trata del santuario del templo, ya que se está refiriendo al cielo, desde el que desciende la Nueva Jerusalén simbólica. Lo más lógico es que la TNM hubiera presentado la traducción del texto así: “Al que venza… lo haré columna en el santuario del templo de mi Dios”. Con todo, el pasaje es claramente entendible.

    No obstante, la TNM vierte Apocalipsis 7:15 como sigue: “Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo”. El contexto indica que los que rinden servicio sagrado en el templo de Dios son los que componen la gran muchedumbre. Aquí la palabra griega de la que se traduce ‘templo’ es también ‘naós’, literalmente ‘santuario del templo’. ¿Por qué razón no se ha traducido ese ‘naós’ como ‘santuario del templo’, que hubiera sido lo correcto? Porque dicha traducción chocaría con la doctrina del cuerpo gobernante, el cual argumenta que la gran muchedumbre no puede rendir servicio sagrado en el santuario del templo o cielo, sino en el patio exterior del templo que está en la Tierra.

    En otro tiempo el esclavo aseveraba que la gran muchedumbre estaba en la porción de espacio correspondiente al patio de los gentiles. Dado que los adoradores de la gran muchedumbre no son gentiles, por esa razón el esclavo dejó de lado el patio de los gentiles y ahora dice que se trata del patio exterior del templo. Pero el templo de Jerusalén tenía al menos cuatro patios. ¿A qué patio se refiere exactamente? A ninguno de los cuatro. Simplemente, el esclavo declara que se trata del ‘patio exterior’, pero sin correspondencia alguna con el templo de Jerusalén literal ni con el templo espiritual.

    La TNM, para estar en lo correcto, debió haber traducido Apocalipsis 7:15 de la siguiente manera: “Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su santuario del templo”, ya que la palabra griega inserta es ‘naós’ o santuario. Si la palabra griega en Apocalipsis fuera ‘hierón’, en lugar de ‘naós’, tal vez pudiera decirse que se está refiriendo a algún patio del templo. Pero tal no es el caso, sino que claramente el Apocalipsis indica que la gran muchedumbre sirve a Dios en el ‘naós’, santuario del templo o cielo, ya que dicho santuario está en el cielo, como señalan otros textos del Apocalipsis.

    ¿Por qué dice el Apocalipsis que la gran muchedumbre sirve a Dios en su santuario del cielo? Porque de la lectura imparcial se deriva que la gran muchedumbre y los 144.000 son los mismos, es decir, todos ellos son un único grupo de adoradores, no dos grupos. El cuerpo gobernante recalca en sus escritos que hay dos esperanzas, la terrestre y la celestial. Sin embargo el apóstol Pablo escribe que solamente hay una esperanza: “Ustedes han sido llamados en la sola esperanza a la cual fueron llamados” (Efesios 4:4). Pablo también indica que hay un solo bautismo, no dos bautismos, uno con agua y otro con espíritu santo. Y Jesucristo dijo que habría un solo redil, no dos.

    La gran muchedumbre, según Apocalipsis, no aparece hasta después de la gran tribulación: “Estos son los que salen de la gran tribulación”, dice Apocalipsis 7:13, refiriéndose a la gran muchedumbre, poco antes de indicar que la gran muchedumbre sirve a Dios en su santuario del templo (naós) en el cielo, al igual que lo hacen los 144.000. Nótese que el texto dice que salen de la gran tribulación, no del Armagedón que según el cuerpo gobernante es posterior a la gran tribulación.

    Antes de ser soltados los vientos de la destrucción (Apocalipsis 7), tienen que sellarse a los 144.000, es decir, al total de los componentes de las doce tribus simbólicas. Dado que son tribus simbólicas, como simbólico es el entero libro de Apocalipsis, también lo es el número 144.000, que indica la totalidad de los adoradores ó 12.000 x 12, que es una manera de decir ‘absolutamente todos’. Los 144.000 o la totalidad del Israel simbólico entran por fin en la gran tribulación, pero salen de ella como una ‘gran muchedumbre’ incontable. Por eso, por ser los mismos los 144.000 que la gran muchedumbre, están todos en el cielo o santuario, delante del trono de Dios.

    El cuerpo gobernante continúa aferrándose a la interpretación de Apocalipsis 7:15 como a una tabla de salvación. Si esta doctrina hace aguas ante la grey, se hunden todas las demás doctrinas. Se obligan pues, bajo amenaza de excomunión de quienes no lo acepten, a interpretar que la gran muchedumbre está, no en el santuario del templo o naós o cielo, como indica la Biblia, sino en el patio exterior terrestre, un patio que no existe, pero que es una manera de aparentar conocimiento profundo ante la plebe a la que se le priva del derecho a pensar por su propia cuenta, pues el autoproclamado esclavo fiel y discreto, que se ha encaramado hasta el mismísimo trono de Dios y en él se sienta y juzga, prohíbe el pensar con independencia de lo que proclama dicho esclavo.

    Lo dicho, que la palabra griega ‘naós’, de acuerdo también con todos los eruditos y traductores bíblicos, se refiere siempre, a pesar de lo que argumente contra ello el cuerpo gobernante, al santuario y no a los patios del templo. Y que la gran muchedumbre, que también se la menciona indistintamente en Apocalipsis como los 144.000, está en ese santuario o naós, en la presencia misma de Dios en el cielo. Y es que la gran muchedumbre que sale de la gran tribulación va al cielo y no se queda en la tierra.

   

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