viernes, 13 de marzo de 2015

La verdad liberta, pero la organización del autoproclamado mayordomo fiel y discreto esclaviza.



    El estar sometido a una organización que lo regula y controla todo, obnubila la mente del adepto, que no puede pensar y razonar libremente o con independencia de la organización. Pensar  independientemente sería ir contra la organización. Jesucristo dijo que ‘la verdad os libertará’. Pero si una persona está supeditada en todos los aspectos de su vida a las palabras y directrices de una organización que controla su vida, tal persona de ninguna manera es libre. Si no es libre, quiere decir que no conoce la verdad, de acuerdo con lo que Jesucristo mismo dijo con referencia a que la persona conocería la verdad y la verdad la libertaría.

    El testigo de Jehová es en realidad esclavo de la organización de su Cuerpo Gobernante y de la Watch Tower. No puede pensar con independencia de tal organización. Si piensa independientemente, es expedientado. Está sometido a las leyes y reglas emanantes de un grupo de hombres que aseguran ejercer en nombre de Dios mismo. Al testigo no le aplica las palabras de Jesús: ‘Conocerá la verdad y la verdad lo libertará’. Si está bajo el yugo de la organización a la que íntegramente se somete en todo momento de su vida, eso significa que no es libre y por tanto no conoce la verdad que liberta. Tal ciega obediencia le impide razonar y, sin razonamiento efectivo, no puede ser libre de ataduras humanas.

    Un testigo de Jehová que detesta analizar imparcialmente los fundamentos de sus creencias porque se le ha inculcado que eso es apostasía, continúa siendo esclavo de la organización que le subyuga. La verdad, la auténtica verdad, le libertaría de tal yugo y sería realmente libre. Es lo que dice Jesucristo, que conocería la verdad y sería libre.

 

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