domingo, 15 de marzo de 2015

¿Las transfusiones de sangre serán asunto de conciencia?



    Antes de 1945 los testigos de Jehová aceptaban hemotransfusiones y donaban sangre con total libertad. Pero entonces el teólogo único y vicepresidente de la Watch Tower, Frederick W. Franz, creyó entender que la Biblia prohibía las transfusiones, al confundir la expresión ‘comer’ con transfusión por vía arterial.

    Franz filosofó que introducir sangre en las venas era lo mismo que comerla, aunque los médicos, que entienden de la sangre bastante más que Franz y que todos los cuerpos gobernantes de los testigos de Jehová juntos, recalcan que no es lo mismo transfundirse sangre que comerla. La sangre que se come, se digiere y se transforma en diversos derivados. Por ejemplo, las morcillas. Pero la sangre que se transfunde por las venas entra en el torrente sanguíneo tal cual y no se transforma en otros elementos.

    El caso es que, aunque durante década y media después de 1945, unos testigos aceptaban las transfusiones y otros las rechazaban, en 1961 el presidente de la Watch Tower -recordemos que no había entonces un cuerpo gobernante que, como hoy, proclamara las doctrinas, sino que todo dependía del presidente-, declaró que las transfusiones quedaban totalmente prohibidas para los testigos por ser contrarias a las Escrituras y porque violaban el mandato divino de comer sangre. El presidente, Knorr, así lo declaró, aunque el artífice de tal entramado fue Franz, posiblemente auxiliado por algún ayudante.

    La prohibición de hemotransfundirse, pues, se basó en un malentendido de Fred Franz, que confundió los términos comer y transfundirse, creyendo que eran sinónimos. Cuando en 1971 fue creado el cuerpo gobernante tal como lo conocemos actualmente (no es lo mismo el cuerpo gobernante que la junta directiva de la Watch Tower a la que retrospectivamente se llama cuerpo gobernante), creación corporativa debida principalmente al barullo que armó Franz con su libro ‘Vida eterna en libertad de los hijos de Dios’ y que hizo creer a todos los testigos de Jehová que el Armagedón venía en 1975, este cuerpo gobernante al que pertenecían también los componentes de la junta directiva se dio cuenta de la incongruencia doctrinal impuesta por Franz y Knorr entre 1945 y 1961. Pero ya era tarde para retractarse, dado que por la negativa a transfundirse habían muerto muchas personas.

    Con el tiempo el cuerpo gobernante fue abriendo la mano en el asunto de las transfusiones y dejó a la conciencia del individuo el transfundirse las mal llamadas ‘fracciones sanguíneas’, pero que derivan en su totalidad de la sangre y son el resultado directo de la sangre de miles de donantes. Se permitía, pues, transfundirse elementos de la sangre que otros donaban, pero se prohibía al testigo donar sangre o cualquiera de sus elementos.

    Son permitidas entonces las ‘fracciones’ de la sangre, pero no lo que el cuerpo gobernante entiende que son sus componentes principales (entendimiento que la moderna Medicina ha dejado obsoleto), a saber: plasma, glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Sin embargo, en cuanto a los glóbulos rojos sí se permite el elemento ‘hemoglobina’, que constituye la mayor parte de dichos glóbulos y por tanto no puede considerarse una ‘fracción’. La mayoría de los testigos ignora esto y no se transfunden hemoglobina, con el consecuente perjuicio vital. Así el tema, se plantea la cuestión de si por fin el cuerpo gobernante permitirá la transfusión de glóbulos rojos al completo, dado que sí está permitida la hemoglobina, que compone la mayor parte de tales glóbulos.

    Con los glóbulos blancos o leucitos ocurre que, según la Medicina, no son componentes intrínsecos de la sangre, sino que están de paso en el torrente sanguíneo, que los transporta de un órgano o un tejido celular a otros. El cuerpo gobernante sabe que la mayoría de los glóbulos blancos se encuentran en los órganos del cuerpo, no en la sangre, y cuando una persona se transplanta un órgano, por ejemplo un riñón, recibe gran cantidad de glóbulos blancos con el trasplante. También sabe el cuerpo gobernante que la leche materna contiene la mayor proporción que existe de glóbulos blancos y que el lactante los recibe masivamente durante sus primeros meses.

    Los testigos de Jehová que están al tanto de la cuestión, generalmente ancianos y superintendentes, se preguntan que para cuándo el cuerpo gobernante piensa liberar al testigo al menos de la prohibición de transfundirse glóbulos blancos cuando éstos no son parte real de la sangre y el consumo de los mismos es un proceso natural en el género humano y animal. También se preguntan estos ancianos que por qué razón no se informa abierta y detalladamente a la grey sobre la permisividad de la hemoglobina, que es mayoría en los glóbulos rojos.

    Y como colofón, se le plantea al cuerpo gobernante que, puesto que la sangre no es un alimento, sino un órgano, como reconoce el propio cuerpo gobernante, qué impide que, al igual que ocurre con cualquier otro órgano, se trasplante o transfunda. Al mismo tiempo la mesa del cuerpo gobernante baraja que los principales elementos de la sangre, según la Medicina actual, son dos: el plasma y los elementos formes (principalmente glóbulos rojos) suspendidos en el plasma. La Medicina considera, pues, que los glóbulos rojos y las plaquetas son partículas de los elementos formes, lo que equivaldría en el argot watchtoweriano a ‘fracciones sanguíneas’.

    Sabe también el cuerpo gobernante que varios tratados médicos clasifican la sangre por sus componentes químicos. En tal clasificación serían los componentes principales, por ejemplo, las globulinas, los factores de coagulación, los interferones, etc., lo cual el cuerpo gobernante considera como ‘fracciones’.

    ¿Por qué razón el cuerpo gobernante no abre definitivamente la mano en el asunto de la sangre y deja a la libre conciencia de cada cual el transfundirse o no? Hemos de tener presente un pasado, desde 1961, cargado de innumerables muertes causadas por la creencia de que aceptar sangre es violar la ley de Dios. ¿Qué ocurriría si de pronto el cuerpo gobernante permite libertad en este asunto, dando así a entender que procedió erróneamente durante más de medio siglo al prohibir las transfusiones a sus adeptos? Este asunto, como claramente vemos, se apertura paulatinamente al ir permitiendo la transfusión de más ‘fracciones’. Tal vez llegue el momento, a los cien años, en que definitivamente el tema de la sangre sea cuestión de conciencia individual.       

4 comentarios:

  1. Amigo, ¿puedes citarme la información que indica que la Hemoglobina está permitida a conciencia? Encontré la ¡Despertad! de 2006 (8/6) pero noto que es un más NO que un "se puede".

    En realidad lo de la sangre es un absurdo. La inmensa mayoría de las transfusiones de sangre NO son de sangre completa, sino de algunos componentes. Esta información, tampoco la manejan los testigos de a pie.

    La Biblia habla de sangre completa y punto.

    No menciona a "componentes mayores y menores". Eso es ir más allá de lo escrito.

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    1. Te paso parte de la información del libro de la Watchtower "Manténgase en el amor de Dios". Ver Apéndice sobre las fracciones de sangre, páginas 215 y 216, donde se lee:
      “Fracciones sanguíneas. Las fracciones se extraen de los cuatro componentes principales de la sangre: glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma. Entre las fracciones que se obtienen de los glóbulos rojos figura una proteína llamada hemoglobina. Con la hemoglobina, sea humana o animal, se elaboran productos destinados al tratamiento de anemias agudas y hemorragias masivas.
      Otras fracciones provienen del plasma…factores de coagulación, proteínas como la albúmina y anticuerpos que combaten enfermedades… de los glóbulos blancos se obtienen fracciones como los interferones y las interleuquinas…
      ¿Pueden los cristianos aceptar terapias que empleen fracciones sanguíneas? La Biblia no da instrucciones específicas, por lo que cada cual debe tomar su propia decisión ante Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia”.

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  2. ¿Pueden los cristianos aceptar terapias que empleen algun componente principal sanguineo llamese Globulos rojos, blancos, plaquetas o plasma? La Biblia tampoco da instrucciones especificas, por lo que cada cual debe tomar su propia decisión ante Dios, de acuerdo con los dictados de su conciencia.
    El Kato

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  3. Es común en esta religión hacer cambios constantes en sus doctrinas. En el pasado prohibían las vacunas y los trasplantes de órganos (vídeo https://youtu.be/hCbhj_e2nvY). Pasado el tiempo se dieron cuenta que dichas prohibiciones NO tenían base bíblica, por lo que permitieron al rebaño aceptarlas. Las palabras de Proverbios 29: 20 se aplicaron por lo tanto a estos hombres (Rutherford, Franz, Knorr): "¿Has contemplado a un hombre que es apresurado con sus palabras? Hay más esperanza para alguien estúpido que para él". Y eso fue lo que resultaron ser Rutherford, Franz, y Knorr, ser unos estúpidos, pues sin un fundamento bíblico prohibieron algo que Dios no había mandado a prohibir (Véase Jeremías 23: 21). Asimismo en estos tres sujetos se aplican las palabras de 1 Corintios 4: 6 "No vayas más allá de las cosas que están escritas". Yo estoy casi seguro que el cuerpo gobernante hoy por hoy sabe en el fondo que el asunto de las transfusiones de sangre es algo que se debe dejar a conciencia de cada miembro del rebaño. Pero por lógica el cuerpo gobernante no puede ni debe a estas alturas en la corriente del tiempo (después de tantos años de prohibir las transfusiones) publicar en sus revistas, libros o cartas que envían a las congregaciones, que "gracias a un estudio profundo y cuidadoso de las Escrituras y con la guía de Jehová", han llegado a la conclusión que queda en la conciencia de cada Testigo optar si acepta o rechaza las transfusiones y seguidamente citar Proverbios 4: 18. Imaginemos la escena: Si usted es Testigo, ¿cómo reaccionaría al escuchar "esa nueva luz por parte de Jehová"?. ¿Cómo reaccionaría usted si es Testigo, y en el pasado un familiar o amigo suyo murió porque no aceptó sangre, pero ahora gracias a la bondad de Jehová ya se puede aceptar?.

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