martes, 29 de septiembre de 2015

Los beteles comienzan a quebrar y los betelitas son despedidos


    Miles de betelitas por todo el mundo han recibido su carta de despido. Sin importar la edad -muchos de ellos sobrepasan los 50 años y han servido durante décadas en una de las sucursales-, estos betelitas deben abandonar ya Betel porque no hay fondos para mantenerlos. Se les manda a la predicación de tiempo completo y se pide encarecidamente a las congregaciones que se encarguen de ellos y de su manutención. No tendrán una asignación económica mensual, pues también a los precursores especiales se les suprime la asignación monetaria que tenían. No hay medios suficientes para que los beteles puedan seguir subsistiendo.

    Al mismo tiempo se paralizan las construcciones de las sucursales por todo el mundo y únicamente se atenderá la construcción del betel central de Warwick, cuyo presupuesto se ha disparado escandalosamente, sobre todo a raíz de las obras de puesta en funcionamiento del lujoso lago del lugar, para lo que ha sido preciso contratar especialistas de empresas mundanas.

    Las obras de la sucursal de Ajalvir en España también se paralizan por falta de suficientes ingresos, con el consiguiente despido del personal. En Gran Bretaña se está pensando en el destino final de la sucursal, la cual probablemente se cierre y se traslade a otro lugar de menor extensión, según nos comunican de la propia sucursal ancianos disconformes con dicha política.

    La impresión de literatura ha descendido a mínimos y se anima a las congregaciones a que bajen las publicaciones via internet y las impriman con cargo a los publicadores, lo que supondría un desembolso muy superior a la contribución que habitualmente se realiza por la literatura impresa masivamente por la Watch Tower. Las revistas Despertad y las Atalayas para el público pasan a partir de enero a imprimirse cada dos meses.

    En los beteles mundiales las cartas de despido han caído como una bomba. Algunos hermanos lo toman como una bendición más de Jehová; pero la mayoría, sobre todo los que se han pasado la vida prestando sus servicios en estas sucursales desde su juventud y que han dejado estudios y trabajos por esta causa, se encuentran traicionados por el cuerpo gobernante con esta drástica decisión.

    Muchos de estos hermanos son demasiado mayores, no tienen familia y difícilmente encontrarán un trabajo seglar, aparte de que no saben desarrollar oficio alguno. El cuerpo gobernante pide a las congregaciones que se hagan cargo del alojamiento y manutención de estos hermanos despedidos. Tal como está hoy la situación mundial, con tanto paro o con unos ingresos que apenas alcanzan para vivir, difícilmente pueden los hermanos acoger a nadie en sus casas. A lo sumo podrán invitarles a comer algún día.

    Los betelitas despedidos, pues, lo tienen realmente crudo. No son pocos los que han protestado y se han encarado con los ancianos dirigentes de los beteles, preguntando si la bendición de Jehová ha servido de algo durante tantos años en que se esperaba el Armagedón de un momento a otro. Hay hermanos que abiertamente manifiestan que han sido engañados por unos vejestorios de Brooklyn, ahora en Patterson, que viven a cuerpo de rey.

    Son tantos los hermanos que protestan en este sentido, que los superintendentes, los ancianos y el propio cuerpo gobernante deben reunirse urgentemente para decidir qué hacer con tales hermanos, si amonestarlos o expulsarlos, como nos manifiesta un anciano de Warwick. Pero se trata de miles de miembros, a los que hay que sumar los miles de ungidos no conformes con la descarada autoproclamación del cuerpo gobernante como esclavo fiel y discreto. De ser expulsados o desasociados, se trataría de la mayor estampida de testigos de Jehová después de que en 1927, en tiempos de Rutherford, terminara de abandonar las filas más del 70% de los Estudiantes de la Biblia.

    Hemos preguntado por el fondo de salones del reino y si dicho fondo continúa activo para construir salones del reino. La persona consultada no tiene referencia alguna al respecto, aunque tiene oído extraoficialmente que los fondos continuarán recaudándose, pero sin realizar por el momento construcción alguna de salones, a no ser en lugares pobres donde no exista ninguno. Provisionalmente, nos dice, las congregaciones de los salones que se cierran se acoplan ya en salones más amplios y modernos, en tanto que las congregaciones pequeñas han de juntarse varias de ellas en una sola para llenar el salón ya de por sí masivamente ocupado.

    Uno de los directivos de la imprenta central mundial nos informa de que, aunque las Atalayas de estudio se impriman bimensualmente a partir de enero del 2016, puede ser que en un futuro próximo se dejen de imprimir y los hermanos han de bajar el material vía internet, con lo que solamente se imprimiría el Despertad, de momento cada dos meses, aunque es posible que más adelante la edición sea trimestral.

    En Brooklyn parece que se ha estancado la venta de edificios Watchtower, con cuyo dinero contaba el cuerpo gobernante para las obras de Warwick y algunas otras. Y aprovechando la conexión cuerpo gobernante-Watchtower, resulta que nada tiene que ver el cuerpo gobernante con la Watchtower, según ha declarado el miembro del cuerpo gobernante Gerrit Lösch ante el tribunal en un juicio -por abuso sexual de un publicador de congregación contra un menor de edad- celebrado en California el 5 de febrero de 2014.

    Losch atestiguó bajo juramento que ‘ni soy ni he sido ejecutivo, director, miembro o empleado de la Watchtower, ni he dirigido operaciones cotidianas de la Watchtower, ni tengo autoridad en asuntos de la Watchtower’. Y no digamos las evasivas y medias verdades o mentiras encubiertas que lanzó el miembro del cuerpo gobernante Geoffrey Jackson en el careo que con los jueces tuvo recientemente en Australia, durante la vista por los más de mil casos de abuso infantil de miembros testigos de Jehová en el continente.  

    Cuando los propios dirigentes de los beteles y del cuerpo gobernante se obligan a mentir hasta en los tribunales para que la organización testiguil tenga buena imagen ante el mundo, es que la estructura de dicha organización debe de estar seriamente dañada y lo que se pretende a toda costa es parchear los cimientos y adecentar la fachada. Por lo pronto el despido de miles de betelitas traerá su cola.

4 comentarios:

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  2. Para ellos, todo es un signo del fin de este «sistema de cosas». Un tanto gracioso, un tanto vergonzoso, un terrorífico, un tanto estúpido. Y yo, en medio de mi familia, teniendo que oír tales boludeces.

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  3. ¡Maldito es el que pone su confianza en una organización de hombres....

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