lunes, 13 de junio de 2016

¿De dónde sale el año 1914? La verdad (11)



    Hasta los días del estudioso bíblico John Aquila Brown, autor del libro ‘El Atardecer’, publicado en 1823, se entendía que los siete tiempos que el profeta Daniel atribuyó al rey Nabucodonosor duraban por lo general 1.260 años. Brown lo que hizo fue duplicar los 1.260 años, creyendo que los siete tiempos fueron siete años de 360 días, aunque la Biblia nada menciona de ello. Tampoco la Historia. Esos 7 años de 360 días cada uno, ó 2.520 días en total, los elevó Brown a años en la creencia de que la Biblia da una regla de medir de un año por cada  día, entendimiento erróneo basado en algunos ocultistas judíos desde la Edad Media. Así que Brown llegó a la conclusión de que los siete tiempos de Daniel duraban en realidad 2.520 años, ya que entendía que eran proféticos y que por tanto tendrían un cumplimiento mayor en el futuro.

    Sin embargo Brown se equivocó en la aplicación. El error principal de Brown, aparte de la fantasía de elevar a años los 2.520 días de Daniel, fue calcular los siete tiempos como de 360 días cada uno, en tanto que al conjunto de los 2.520 años le asignó años de 365,25 días, cuando debería haber estimado años de 360 días. Brown no se dio cuenta de ese error, como tampoco el estudioso Elliot ni el adventista Barbour ni los presidentes de la Sociedad Watch Tower (Russell, Rutherford, Knorr, Franz y siguientes). A día de hoy el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová sigue sin percibir este craso error en la aplicación de los 2.520 años, error que no pocos pastores (ancianos y superintendentes) han detectado, aunque no se atreven a informar de ello a la superioridad por las nefastas consecuencias que les acarrearían.

    Brown situó la duración de los 2.520 años entre el 604 a.e.c. y 1917, siendo el año 604 a.e.c. el primero de reinado de Nabucodonosor, quien subió al trono de Babilonia en 605 a.e.c. Brown declaró que a la terminación de los siete tiempos, en 1917, la gloria de Israel brillaría. Casualmente, en diciembre de 1917 las tropas inglesas conquistaron Jerusalén a los turcos y la interpretación bíblica de Brown fue tomada en cuenta por muchos entusiastas de la Biblia, que comenzaron a hacer sus pinitos con la pseudociencia de la numerología ocultista en la que se basaba el cálculo de Brown.

    Posteriormente los estudiosos Elliot y Barbour, así como los presidentes de la Watch Tower Russell y Rutherford, aceptaron dicho periodo de 2.520 años como comprendido entre el 606 a.e.c. y 1914, aunque existía el error de contabilización de un año menos. El caso es que, puesto que en principio Brown operó con años de 360 días, debió haber continuado con años de 360 días y no de 365, por lo que, de ser el caso, los famosos siete tiempos de Daniel habrían concluido hacia 1880 y no en 1914.

    Este errado concepto de los 2.520 años, que fue invención humana y que en la Biblia ni siquiera se insinúa, continúa vigente entre los testigos de Jehová y por eso creen que en 1914 terminaron los tiempos de los gentiles y Jesucristo comenzó a reinar en el cielo, en tanto que se espera su venida para el futuro, aunque antes la Watch Tower enseñaba que el reinado y la venida o presencia de Cristo acontecieron en 1874. De ahí muchas de las doctrinas incorrectas que ahora se están cambiando, según el permanentemente variable entendimiento de los dirigentes.

    Estos constantes cambios doctrinales hacen que muchos adeptos, incluso pastores, se pregunten si realmente pudo Jesucristo nombrar a alguien como su vocero y esclavo fiel y discreto en 1919 cuando en ese tiempo no se enseñaba lo que hoy se sabe que no era la verdad. El propio Frederick Franz, cuarto presidente de la Watch Tower (sociedad que administraba los asuntos de los testigos de Jehová antes de hacerse cargo el cuerpo gobernante) aseguró que en 1919 no se estaba enseñando la verdad bíblica.

    En aquellos días de 1919 y años siguientes se pregonaba, por ejemplo, que el reinado de Jesucristo había comenzado en 1874, que en 1925 resucitarían los patriarcas y vendría a continuación el Armagedón, que Jesucristo murió en una cruz y que la gran pirámide de Egipto era la Biblia en piedra, sin mencionar que se celebraban navidades y cumpleaños y se alababan las transfusiones de sangre.

    Rutherford además mandó escribir el polémico libro ‘El Misterio terminado’, repleto de barbaridades que con el tiempo se desecharon, y después, en 1927, estableció que Jesucristo había inspeccionado a su esclavo fiel en 1918, fecha que ahora ha sido suprimida por el cuerpo gobernante por no ser bíblica, aunque el año 1919, también invención de Rutherford en 1927, es consecuencia de la inspección de 1918 y de la creencia de que Jesucristo comenzó a reinar en 1914, año que sale de aplicar 2.520 años al 607 a.e.c., que la organización de los testigos defiende como el año de arrasamiento de Jerusalén y suspensión del reino de Dios en la Tierra, cuando por la Historia, la Arqueología y la Astronomía se demuestra que el año del arrasamiento de Jerusalén lleva inequívocamente al 587 a.e.c.

    Si lo que entonces se enseñaba era realmente la verdad bíblica, esa enseñanza no debió haber sufrido cambios con el tiempo. Y si lo que se enseñaba no era la verdad, mal pudo Jesucristo nombrar como sus voceros a quienes esparcían falsedades, aunque con sinceridad creyeran que era la verdad lo que predicaban entusiásticamente. El entusiasmo y la sinceridad no hacen que lo que se predica sea verdadero. Si es verdadero, no debe cambiar con el tiempo. Y si cambia, es que no era verdadero.  Y si no era verdadero, tampoco pudo haber nombramiento alguno por Jesucristo.   

    Por otro lado, el supuesto nombramiento como esclavo fiel por Jesucristo se hizo a la Junta directiva de la Watch Tower que supervisaba entonces a los Estudiantes Internacionales de la Biblia, no a los testigos de Jehová, que aparecieron en 1931, cuando Rutherford impuso el nombre al 27% de los Estudiantes de la Biblia que no habían abandonado el movimiento en 1927 y a los pocos adeptos que se captaron entre 1927 y 1930. Hoy día el cuerpo gobernante entiende que los nombrados fueron los componentes de la junta directiva de la Wach Tower. Pero los integrantes del cuerpo gobernante actual nada tienen que ver con la Watch Tower, como recientemente lo ha declarado a un juez el miembro de ese cuerpo, Gerrit Losch, al decir que él no pertenece a la Watch Tower.  (Continúa en la parte 12)      

 

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