miércoles, 25 de diciembre de 2013

Enemigos de la Navidad


    Durante 13 fatídicos años, el paranoico dictador Oliver Cromwell, que se había hecho con el poder en Inglaterra, prohibió al pueblo celebrar la Navidad por considerarla una fiesta inmoral. Inmoral para él, por supuesto, que desde niño, criado en un ambiente de intransigente religiosidad, se le había inculcado que tal fecha era diabólica. Sus contemporáneos le consideraban como un amargado de la vida. Le molestaba que la gente fuera feliz. Cuando falleció en 1658, el pueblo lo festejó por todo lo alto. Ese mismo año el rey Carlos II, condescendiente, reinstauró la Navidad en sus dominios.

    A lo largo de las épocas siempre ha habido puritanos de pacotilla que la han tramado con la Navidad y otras fiestas populares, pregonando que las tales ofendían a Dios. Estos sujetos hipócritas aparentaban piedad externamente, pero a escondidas resultaban ser los pecadores más viciosos y repugnantes que pisaban el orbe. Colaban el mosquito, pero engullían el camello. Por lo general eran gente de golpes de pecho, de una u otra religión pseudocristiana, que todas entran en el mismo saco.

    Estos maniáticos individuos razonaban ilógicamente, pues no tenían luces para enfrentarse a la lógica más aplastante, que la Biblia, el libro que tomaban como referencia para dominar a las masas aborregadas, prohibía la Navidad, los cumpleaños y las fiestas nacionales. Huelga decir que la Biblia no prohíbe las celebraciones festivas. El antiguo pueblo de Israel celebraba el 14 de Nisán la fiesta nacional de su independencia o salida de la esclavitud de Egipto. El único que vio con malos ojos la celebración de las antiguas fiestas judías fue el puritano y misógino Pablo de Tarso, en quien se basa todo tipo de cristianismo actual.

    Los literalistas bíblicos aducen que, como Jesucristo no nació el 25 de Diciembre, no hay razón para celebrar su nacimiento. Y mucho menos la hay sabiendo que la Navidad es fecha instituída en el siglo IV, adoptada de costumbres paganas. Todo el mundo sabe que Jesucristo no nació el 25 de Diciembre. El evangelio no menciona fecha de nacimiento, aunque se entiende que el presumible suceso, de ser cierto, habría tenido lugar meses atrás, con buen clima. El evangelista Lucas -entiéndase como tal el escritor que se ampara bajo este nombre- escribe que  había pastores en Belén que dormían a cielo abierto. En diciembre esto de dormir al sereno hubiera sido imposible, dadas las bajas temperaturas que se registran en Belén.

    Que la Navidad fue un invento de la Iglesia en el siglo IV, es seguro. Por esa razón no la celebraban los que se conocen como primeros cristianos, si es que los hubo. Sencillamente, no conocían la Navidad. Es más, se sospecha que incluso son del siglo IV los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y de Lucas, relativos al nacimiento de Jesús en Belén. Los demás evangelistas y los autores de las epístolas paulinas y apostólicas ignoran tan importante natalicio. De conocerlo, le habrían dedicado extensos renglones. 

    Siguiendo la tradición puritana, en 1927 el dirigente de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, Joseph F. Rutherford, suprimió entre los suyos las celebraciones de Navidad por entender que no figuraban en la Biblia. Hasta 1926 venían aquéllos celebrando la fiesta desde que Charles T. Russell fundara el movimiento religioso. Sus sucesores continúan con tal supresión puritana, al igual que los seguidores de otras devotas ideologías.

    Russell, que sí celebraba la Navidad, dejó escrito en su revista The Watchtower de 25 de Diciembre de 1898 que “ya que el Señor no ha dado ninguna instrucción sobre este tema, y que es apropiado hacer buenas acciones y tener buenos pensamientos sobre cualquier día, no puede ser inadecuado recordar de una manera social el nacimiento de nuestro amado Redentor”. Este Russell no andaba descaminado con respecto a la observancia navideña; pero sus seguidores se han declarado, por ciega imposición de sus pastores, enemigos acérrimos de la Navidad. 

    

Dos testigos de Jehová conversan sobre los 70 años de Jeremías (y 4)


    -Hola, Juan. Quedamos en que me explicarías cómo es que los judíos no habían estado 70 años en el destierro después de que Nabucodonosor destruyó Jerusalén en el año 19 de su reinado.

    -Así es, Pedro. A pesar de lo que se les ha inculcado a los testigos de Jehová, el profeta Jeremías no dice que los judíos estuvieran o iban a estar desterrados 70 años en Babilonia. Jeremías con los 70 años se refiere al tiempo de servidumbre de las naciones al rey de Babilonia. Las naciones, incluída Judá, estuvieron en servidumbre a Babilonia durante 70 años porque ese fue el lapso de tiempo en que Babilonia dominó la escena mundial como imperio después de conquistar el último reducto de Asiria, que fue la ciudad de Harrán. Esto ocurrió históricamente en el 609 antes de nuestra era. Por tanto los 70 años se extendieron desde el 609 hasta el 539, en que el imperio babilonio cayó en manos de Ciro.

    -Perfecto, Juan. Y fue en el 539 cuando al rey de Babilonia se le pidieron cuentas, lo que significa que ya no reinaría más. Así que los 70 años no pudieron haber terminado en el 537, como dice el Cuerpo Gobernante, por la sencilla razón de que en el 537 ya no existía el rey de Babilonia en ese cargo y por tanto no se le podían pedir cuentas más allá del 539 antes de nuestra era.

    -Veo que lo has asimilado bien, Pedro.

    -Pero sigue en pie lo del destierro de 70 años. ¿No estuvieron los judíos desterrados 70 años en Babilonia?

    -Ha habido mucha confusión entre los supuestos 70 años de destierro y los 70 años promedios en que el templo de Jerusalén estuvo destruido hasta su reconstrucción y reinauguración. Exactamente fueron 72 años. La Biblia indica que el templo se inauguró de nuevo en el año sexto de Darío, que por la Historia sabemos que correspondió al 515 antes de nuestra era. Los 70 años cayeron cuando el templo iba en su mediación, o sea, en el 517. 70 años atrás nos llevan al 587, que es cuando Jerusalén fue destruída y llevados al destierro 832 judíos, como indica Jeremías, y no miles de ellos como hace ver el Cuerpo Gobernante.

    -Ya, pero el esclavo afirma que la destrucción de Jerusalén aconteció en el 607.

    -Sí, porque tiene que justificar los 20 años que le faltan entre los reinados de Evil Merodac y Nabonido. Antes decía que a la fuerza tuvo que haber más reyes entre los dos citados. Ahora dice que, efectivamente, no hubo más reyes, pero que forzosamente los reyes Evil Merodac, Neriglisar y Nabonido tuvieron que haber reinado entre los tres 20 años más de lo que indican los historiadores y las antiguas tablillas cuneiformes. Y esto lo enseñan como dogma de fe.

    -Y esos 20 años no aparecen por ninguna parte…

    -Por ninguna. No existieron esos 20 años. El Cuerpo Gobernante los añade porque de otra manera no le cuadra la fecha del 607, que es a la que añade 2.520 años para llegar a 1914, que es fecha clave de la doctrina de los testigos de Jehová. Sin el 1914 y el 607, se vendría abajo todo el armazón doctrinal de la Watchtower y del Cuerpo Gobernante.

    -A propósito del 607, Juan, tengo entendido que esa fecha fue establecida tan tarde como en 1943. ¿Qué hay de cierto en ello?

    -Si lees las publicaciones de la Sociedad Watchtower, verás que en 1943 se publicó el libro “La verdad os hará libres”. En ese libro se informó de las correcciones de fechas que efectuaron Knorr y Franz, presidente y vicepresidente, respectivamente, de la Watchtower en ese tiempo.

    -¿Y por qué la corrección de fechas?

    -Porque desde los tiempos de Russell se enseñaba que Jerusalén había caído en el 606 y que los judíos fueron libertados en el 536 antes de nuestra era. Claro, entre el 606 y 1914 no había 2.520 años, sino uno menos. Este error en el cálculo parte de 1844, cuando el teólogo Edward Elliot publicó su libro “Horas con el Apocalipsis”. Elliot fue el primero en afirmar que los 2.520 años corrían del 606 antes de nuestra era a 1914.

    -Entonces no fue Russell el autor de las fechas 606 y 1914…

    -Russell se limitó a aceptar a ciegas, sin cerciorarse de su exactitud, las fechas que se le habían inculcado. Y eso fue lo que enseñó como doctrina.

    -Ya entiendo. Y entonces en 1943 la Sociedad adelantó un año la destrucción de Jerusalén y la salida de los judíos del destierro. O sea, estableció como ciertas las fechas 607 y 537, respectivamente.

    -Así es, Pedro.

    -Y no lo son.

    -No son ciertas, sino completamente erróneas, porque lo cierto es que Jerusalén cayó en el 587 y no en el 607. Es decir, Jerusalén cayó en el año 19 de Nabucodonosor, como escribe Jeremías. Nabucodonosor, como está demostrado por la Historia, la Arqueología y la Astronomía, comenzó a reinar en el 605 antes de nuestra era. Por tanto su año 19 fue el 587, es decir, que habían transcurrido 18 años desde su ascenso al trono hasta la toma de Jerusalén.

    -Ya, y entonces la Sociedad se obligó también a adelantar el comienzo del reinado de Nabucodonosor al 625, cuando en realidad fue el 605.

    -Eso es. Así que, si Jerusalén cayó en el 587 y la corona de sus reyes se supone que también cayó en ese año, los 2.520 años, de aplicar, correrían entre el 587 y 1934.

    -Por regla de tres, esa sería la lógica… Entonces, si los judíos de cuando la caída de Jerusalén fueron llevados al destierro en el 587 y liberados en el 537, quiere decir que solo estuvieron 50 años desterrados y no 70…

    -Bien observado. Josefo escribe en su obra “Contra Apión” que desde la destrucción del templo hasta la puesta de sus cimientos en el año segundo de Ciro, habían transcurrido exactamente 50 años.

    -Ah, eso no lo sabía.

    -Es que al Cuerpo Gobernante no le interesa que sus adeptos sepan de esto. Se agarran a que Josefo también escribe que los judíos estuvieron 70 años en el destierro. Sin embargo, está claro que, o bien se trata de un error de transcripción de los primeros copistas de la obra de Josefo, o bien que Josefo no estaba entonces muy enterado del asunto. Lo cierto es que en su obra posterior, la que hemos citado sobre Apión, corrige de acuerdo con los historiadores y con lo que hoy sabemos por el descubrimiento de las tablillas cuneiformes.

    -Juan, has tenido que empaparte de todo esto en los libros de Historia…

    -He leído y estudiado bastante, Pedro, lo suficiente para conocer la verdad de todo esto. Por cierto, los judíos no salieron del destierro en el 537, sino un año antes, en el 538, que fue el año primero de Ciro tanto por el sistema judío como por el babilonio. El año 537 ya era el segundo de Ciro.

    -Ah, por eso dice Josefo que los cincuenta años se cumplieron en el año segundo de Ciro, o sea, entre el 587 y el 537.

    -Buena deducción, Pedro. Pero te amplío datos: Por el sistema judío, el año primero de Ciro corrió entre octubre del 539 y octubre del 538. Y por el babilonio, entre la primavera del 538 y la primavera del 537. La Sociedad pasa por alto que los reyes babilonios comenzaban su año primero de reinado al iniciarse la primavera. Todo el tiempo anterior desde que subieron al trono se considera como año de ascenso, que no significa el transcurso de un año completo. Así que, de todas maneras, el año primero de Ciro comenzó con el 538 y el segundo con el 537, fuese que se iniciase en otoño o en primavera.

    -Está claro, Juan. Ahora entiendo que no era razonable que Ciro esperase un año entero para liberar a los judíos. Lo más lógico es que decretase la liberación al poco tiempo de tomar el trono de Babilonia o bien antes de la primavera del 538, que, evidentemente, fue cuando los judíos comenzaron a salir del destierro, calculo que para mediados o finales de abril.

    -Así es, Pedro. Los judíos aprovecharon la temporada climáticamente idónea. Antes de la primavera no pudieron salir por el frío; y si lo hubieran dejado para la temporada veraniega, hubieran pasado demasiado calor durante la travesía, la cual efectuaron bordeando el río Eufrates, aunque la distancia fuera mayor. De otra manera tendrían que atravesar el desierto y eso les resultaría fatal.

    -Gracias por todo, Juan, y por abrirme los ojos. Habrás observado que tomé apuntes de cuanto me has dicho. Me sirven de repaso. Por cierto, he pensado ya en qué disculpa pondré para dejar de ser anciano, para que admitan mi dimisión. Ya sabes que a veces me surgen depresiones y otras alteraciones, y ello es debido a que en realidad no puedo con el cargo de anciano y al mismo tiempo ocupar una jornada entera de trabajo para mantener a mi familia y pagar la hipoteca. De verdad que necesito descanso. De seguir como hasta ahora perderé del todo la salud.

    -Tú mismo, Pedro. De paso te iré ampliado detalles de todo lo que hemos hablado y te pasaré alguna literatura interesante.

    -Muy agradecido, Juan. Estoy ansioso por saber más de estos temas. He estado ciego durante todos estos años. ¿Cómo se me ocurriría ser anciano de congregación?

    -Las creencias, Pedro, dominan el corazón y absorben la mente. Son puro sentimentalismo. Pero nosotros tenemos el don de usar la capacidad de pensar. Y dentro de las filas de los testigos de Jehová no se permiten pensadores independientes. Solamente aceptadores del pensamiento ajeno. De otra manera no podrían ser dominados y manejados por la jerarquía que a sí misma se ha constituído como representante en la Tierra del Amo Jesucristo, además de vocero del propio Dios y único intérprete de las santas Escrituras. Pero es gracia que para interpretar éstas tengan que acudir a los escritos y opiniones de las iglesias que catalogan como parte de Babilonia la Grande.

    -Bien, Juan, en adelante usaré más mi propio intelecto. Creo que para conocer la verdad de algo, primero hay que dudar de lo que otros afirman y después hay que ser crítico e investigar. La Ciencia no avanzaría si los científicos se limitasen a aceptar a ciegas lo que otros dicen. Las cosas han de corroborarse.  

domingo, 22 de diciembre de 2013

Dos testigos de Jehová conversan sobre los 70 años de Jeremías (3)


    -Hola, Juan. Quedamos el otro día en analizar el texto de Jeremías 29:10 que, según entiendo, dice que los judíos estarían en el destierro setenta años; pero tú me dijiste que Jeremías no dice eso.

    -Bueno, Pedro, entiendo que tú como anciano de congregación debes defender el punto de vista del Cuerpo Gobernante, que ahora es el esclavo fiel y discreto. Aquí el esclavo no tiene más remedio que asegurar que Jeremías 29:10 se refiere al destierro de los judíos después del asedio de Jerusalén por los babilonios. Ten en cuenta que esos 70 años de destierro son el fundamento de las fechas 607, 537, 1914 y 1919. Antes también se incluía el año 1918; pero el Cuerpo Gobernante lo ha tumbado porque sabe que no es un año bíblico.

    -Sí, y me consta que el año 1918 lo había impuesto Rutherford como el de la inspección de Jesucristo a su esclavo.

    -Cierto, y ese año 1918 fue defendido a capa y espada por la Sociedad Watchtower bajo pena de expulsión de quien no lo aceptara. También el año 1919 fue impuesto por Rutherford y sin embargo continúa siendo dogma de fe para los testigos.

    -Ya, Juan, pero ese año 1919 es el del nombramiento del esclavo.

    -Sí, Pedro, antes era el del nombramiento como administrador de los bienes del Amo en la Tierra; pero ahora se enseña que es el año en que el Amo nombró a la junta directiva de la Watchtower como esclavo fiel y discreto.

    -Y el nombramiento sobre los bienes se ha pospuesto para el futuro, para el tiempo de la gran tribulación.

    -Así es, Pedro. Y este cambio, como sabes, está haciendo tropezar a muchos hermanos, no solamente testigos de a pie, sino incluso ancianos y algún superintendente, como bien sabes. Pero prosigamos con lo que nos ocupa.  

    -Sí, estoy impaciente porque me expliques por qué crees que Jeremías 29:10 no dice que los judíos habrían de estar 70 años en el destierro de Babilonia, cuando todos los testigos entendemos que sí, Juan.

    -Bien, Pedro. El otro día ya aclaramos que Jeremías no estaba dirigiendo su carta a los desterrados del año 19 de Nabucodonosor, sino a los del año 8 de su reinado.

    -Sí, eso ya lo he asimilado bien, y créeme que me está haciendo tambalear.

    -No es para menos, Pedro. Y también habrás asimilado que los 70 años los aplica Jeremías a los desterrados del año 8 y no a los del año 19 de Nabucodonosor.

    -Perfecto, Juan. Está claro que Jeremías se dirige a los desterrados del año 8, o sea, a los de 11 años antes de que Nabucodonosor destruyera Jerusalén, que fueron muchos más de los desterrados en el año 19 del rey de Babilonia.

    -Bien, pues ahora vamos a aclarar lo que dice exactamente Jeremías 29:10.

    -Juan, si yo les explicara todo esto a los demás ancianos, ¿crees que lo aceptarían?

    -No creo, Pedro. Te tratarían de apóstata y te expulsarían. Así de claro.

    -Eso me preocupa, Juan. Pero tengo que asegurarme de todo antes de dar ningún paso. Y tú, ¿cómo es que no has dejado las filas de los testigos, si crees que el esclavo está enseñando algo no acorde con la Biblia?

    -¡Ay, Pedro! De momento no me atrevo, por la familia más que nada. Ya sabes lo que supone la expulsión o la desasociación…

    -Sí, y me temo que pronto yo mismo estaré en el saco de los apóstatas… Por lo menos tendré que dejar de ser anciano y alegar cualquier excusa.

    -No quiero que pienses que será por mi culpa, Pedro. Yo solamente me limito a exponerte lo que he descubierto, simplemente leyendo la Biblia con imparcialidad, aunque he tenido que investigar en la Historia y la Arqueología. Claro, puede que el día de mañana el esclavo cambie el entendimiento sobre los 70 años, que no creo, porque afectaría a todas las fechas y todas se vendrían abajo.

    -Eso sería terrible para el propio esclavo. Abandonarían las filas miles de millares…

    -No lo creo, Pedro. La inmensa mayoría aceptará todo lo que venga del Cuerpo Gobernante, por descabellado que sea. Ha ocurrido siempre. Ya ves que se cambió el concepto de la generación que no pasaría, y ahora se ha impuesto que solo el Cuerpo Gobernante es el esclavo fiel y discreto, y nadie, salvo unos pocos, ha levantado la voz. Cualquier cambio que se haga en el futuro será bien aceptado por la plebe, aun si las fechas 607 y 1914 se quitaran de en medio, que todo es posible.

    -Ya nada me extraña, Juan. Pero vayamos a Jeremías 29:10, si te parece.

    -Claro, Pedro. ¿Quieres leerlo tú mismo, aunque ya lo hiciste el otro día?

    -Sí, con gusto. Jeremías 29:10 dice: “Porque esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia yo dirigiré mi atención a ustedes, y ciertamente estableceré para con ustedes mi buena palabra trayéndolos de vuelta a este lugar’”.

    -Bien. Y tú entiendes que aquí se dice que, al cumplir los judíos setenta años de destierro en Babilonia, serían libertados.

    -Eso es lo que entendemos todos.

    -Así es, Pedro. Aquí lo que despista es la preposición “en”, que hace pensar que se refiere a los judíos desterrados. Pero fíjate que el versículo dice “cuando se cumplan”, no “cuando ustedes cumplan”. Ese “se cumplan” está en modo impersonal. No se refiere a personas. Además el versículo está incorrectamente traducido en la biblia de los testigos.

    -¿Incorrectamente traducido? Todas las biblias lo traducirán igual, ¿no?

    -No. La mayoría de las traducciones bíblicas han corregido el versículo de acuerdo con los manuscritos hebreos.

    -¿Qué ocurre con los manuscritos hebreos, Juan?

    -Pues que la preposición inserta en Jeremías 29:10 no se traduce por “en”.

    -¿Y cómo se traduce?

    -Según todos los eruditos, con las preposiciones “a”, “de” ó “para”. Por esa razón las biblias que traducen directamente del hebreo lo hacen con cualquiera de esas tres preposiciones y nunca con la preposición “en”.

    -¿Y por qué la Traducción del Nuevo Mundo que nosotros usamos sí lo vierte con “en”?

    -Porque el Cuerpo Gobernante no se ha decidido aún a corregir el versículo, a sabiendas de que está mal traducido. Es más, en la nueva versión bíblica que acaban de sacar a la luz el texto en cuestión continúa con la preposición “en”.

    -Si es así, si casi todas las demás traducciones han corregido según los manuscritos, ¿por qué el Cuerpo Gobernante no se decide a corregirlo? Tendrá sus razones, ¿no?

    -La única razón, Pedro, es que si cambia la preposición, el texto daría a entender con cierta claridad que no se está refiriendo al destierro de los judíos, sino a Babilonia.

    -Pues me dejas flipando. ¿Y cómo vierten ese texto las principales biblias?

    -Por ejemplo, la Nácar Colunga, que traduce directamente de los manuscritos, vierte así: “Cuando se cumplan los setenta años de Babilonia…” O como lo vierte la Biblia de Jerusalén, que es traducción al francés de los manuscritos: “Cuando a Babilonia se le cumplan los setenta años…”

    -¡Caray, sí que cambia el sentido! Traducido así, está claro que los 70 años se refieren a Babilonia y no a los judíos.

    -Y eso no tiene vuelta de hoja, Pedro. Pero el Cuerpo Gobernante se obliga a defender con uñas y dientes la preposición “en” como referida a los judíos en el destierro y no a Babilonia. No la puede cambiar porque es parte de su doctrina fundamental de los 70 años de destierro de los judíos tras la destrucción de Jerusalén.

    -Entonces, Juan, concretando: que los 70 años de Jeremías 29:10 no se refieren a los judíos desterrados sino a la duración del imperio babilonio desde que terminó de conquistar el último reducto de Asiria en el 609 antes de nuestra era, año sobradamente demostrado como correcto por los historiadores.

    -Así es, Pedro.

    -Y que esos 70 años finalizaron en el 539 antes de nuestra era, cuando Ciro conquistó Babilonia.  

    -Exacto.

    -Y que además esos 70 años no pudieron terminar en el año 537 porque para entonces ya no existía el rey de Babilonia y Jeremías 25:12 dice que al terminar los 70 años se le pedirían cuentas al rey de Babilonia.

    -Correcto.

    -Y que las cuentas se le pidieron al rey de Babilonia en el 539, cuando la ciudad y el imperio cayeron ante Ciro y por tanto el rey de Babilonia ya no pudo reinar más.

    -Buen resumen, Pedro.

    -Entonces, Juan, la fecha del 607 se viene abajo, ya que sale de sumar 70 años al 537 antes de nuestra era.

    -Se viene abajo.

    -Los 70 años habría que contarlos, pues, entre el 609 y el 539, no entre el 607 y el 537.

    -Así se cuentan los 70 años.   

    -Entonces los famosos 70 años de Jeremías se refieren a Babilonia. Pero ¿los judíos no estuvieron 70 años en el destierro tras ser destruída Jerusalén?

    -No lo estuvieron, Pedro. Pero de eso hablaremos el próximo día.

   

    

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Dos testigos de Jehová conversan sobre los 70 años de Jeremías (2)


    -Hola, Pedro. Habíamos quedado para seguir considerando el tema de los 70 años de los que habla el profeta Jeremías. Quedó pendiente repasar Jeremías 29:10 principalmente, aunque habrá que incluir casi todo el capítulo 29 para entender mejor lo que dice el versículo 10.

    -Sí, Juan. He estado pensando en la conversación que mantuvimos acerca de que Jeremías no dice en su capítulo 25 que los judíos habían de ir al destierro por 70 años, sino que esos 70 años se referirían al tiempo en que Babilonia ejerció su poder como imperio absoluto después de terminar de conquistar Asiria. La verdad es que, por más que leo, más me convenzo de que, efectivamente, Jeremías no habla aquí para nada del destierro judío. Después de tantos años de ejercer como anciano de congregación, esto me supone un tremendo vapuleo. Es como si se me hubiera caído una venda de los ojos.

    -Es que tarde o temprano, Pedro, hemos de encararnos a la verdad escueta. Hemos de dejar que la propia Biblia se exprese y no leerla bajo la óptica de nuestras ideas y doctrinas preconcebidas. Ten en cuenta que el mismo Cuerpo Gobernante se obliga con el tiempo a cambiar su interpretación doctrinal sobre varios asuntos y nosotros hemos de aceptar esos cambios sin rechistar, con lo que se nos priva de usar libremente nuestra facultad de raciocinio, sino que hemos de supeditarla a cuanto nos digan.

    -Ya… Y hablando del tema, ¿no dice Jeremías 29:10 que los judíos estarían 70 años en el destierro?

    -Bueno, veamos lo que dice Jeremías 29:10. ¿Tienes la bondad de leerlo tú mismo?

    -Claro. Dice: “Porque esto es lo que dice Jehová: conforme se cumplan setenta años en Babilonia, yo dirigiré mi atención a ustedes y ciertamente estableceré para con ustedes mi buena palabra trayéndolos de vuelta a este lugar”.

    -¿Y ahí dice que los judíos estarían 70 años desterrados?

    -Por supuesto, Juan.

    -Entonces tú, como el esclavo y todos los testigos, entiendes el texto de la siguiente manera: “Conforme ustedes cumplan setenta años de destierro en Babilonia, yo dirigiré mi atención a ustedes”. ¿Es así?

    -Claro. ¿Es que hay otra manera de entenderlo que no sea ésa?

    -Veamos. ¿A quién estaban dirigidas estas palabras?

    -A los desterrados de Jerusalén, por supuesto.

    -Y específicamente, ¿a quiénes?

    -A los que Nabucodonosor capturó cuando destruyó Jerusalén, que son los que estuvieron setenta años en Babilonia.

    -Ya, como sabes, Pedro, este texto es parte de una carta que Jeremías escribió a los desterrados de Jerusalén. Echa un vistazo a Jeremías 29:1, que así lo indica.

    -Sí, aquí lo tengo… Lo leo… Efectivamente, se trata de los desterrados de Jerusalén.

    -¿Los desterrados del año en que Nabucodonosor destruyó la ciudad?

    -Los mismos.

    -Es decir, los desterrados del año 19 de Nabucodonosor, que fue cuando arremetió contra Jerusalén, ¿no, Pedro?

    -Los desterrados del año 19, así es, Juan. Jeremías 52:12 dice claramente que Nabucodonosor fue contra Jerusalén en el año 19 de su reinado.

    -Perfecto, ya estamos de acuerdo en algo muy esencial. Entonces, concretando, Jeremías estaba escribiendo a los desterrados de Jerusalén el año 19 de Nabucodonosor.

    -Sí, a los del año 19, que estuvieron 70 años desterrados en Babilonia hasta que Ciro los liberó.

    -Bien. ¿Y cómo estaba Jerusalén cuando Jeremías escribió su carta?

    -¿Cómo estaba? Pues destruída totalmente.

    -Entonces no vivía nadie en la ciudad.

    -Nadie.

    -Y no quedaba nadie para ser llevado al destierro.

    -Nadie, Juan. Nabucodonosor ya se los había llevado a todos.

    -Y tampoco había rey en Jerusalén después de la destrucción.

    -Tampoco. El último rey fue Sedequías y Nabucodonosor dio cuenta de él.

    -Perfecto, Pedro. Recapitulemos: Jerusalén estaba totalmente destruída, no tenía ya habitantes que hubiera que llevar el destierro y tampoco tenía rey.

    -Eso es, Juan

    -Entonces, Pedro, si Jerusalén estaba destruída y nadie vivía en ella, ¿desde dónde escribió Jeremías su carta a los desterrados?

    -¿Desde dónde? Pues… no sé, supongo que desde Egipto. Bueno, no estoy seguro. Es que lo de Egipto es algo que he leído por alguna parte.

    -Pedro, acabas de leer para ti Jeremías 29:1.

    -Sí, ¿y…?

    -Pues que ahí dice desde dónde escribió Jeremías su carta.

    -¿Lo dice? Leo: “Y estas son las palabras de la carta que Jeremías escribió desde Jerusalén…” ¡Ah, se me había pasado esto! Entonces escribió desde Jerusalén.

    -¿Pero no dices que Jerusalén estaba destruída y nadie vivía allí? ¿Es que Jeremías vivía entre las ruinas?

    -Pues, la verdad, no sé qué decir. Esto tendrá una explicación…

    -¿Y ahora quieres leer Jeremías 29:16, que es continuación de la misma carta?

    -Jeremías 29:16… “Porque esto es lo que ha dicho Jehová al rey que se sienta en el trono de David y a todo el pueblo que mora en esta ciudad, sus hermanos que no han salido con ustedes al destierro”. ¡Vaya!

    -Entonces, Pedro, ¿había rey y gente viviendo en Jerusalén cuando Jeremías escribió desde ahí su carta?

    -Ahora sí que me quedo como si me hubieran echado un cubo de agua helada… O sea, que cuando Jeremías escribió su carta a los desterrados, aún había rey en Jerusalén y muchos de sus habitantes no habían sido llevados al destierro…

    -Jerusalén aún continuaba habitada.

    -Entonces, eso significa que Jeremías no estaba escribiendo a los desterrados del año 19 de Nabucodonosor, cuando destruyó Jerusalén.

    -Bien observado, Pedro.

    -¿A qué desterrados escribía entonces, si no era a los del año 19 de Nabucodonosor? ¿Fue acaso a los desterrados de otro año anterior?

    -Claro, Pedro. En Jeremías 52:29 leemos que en el año 18 de Nabucodonosor, que por el cómputo babilonio equivale al 19 del cómputo judío, Nabucodonosor se llevó de Jerusalén a 832 almas. Pero el versículo anterior dice que en el año 7 se llevó cautivos a 3.023 judíos.

    -O sea que, 11 años antes de la destrucción de Jerusalén, Nabucodonosor se llevó al destierro a tres veces y pico más judíos que en el año 18 ó 19…

    -Así es, Pedro.

    -¿Y fueron a éstos desterrados del año 7 a los que escribió Jeremías?

    -A esos mismos. Lo podemos corroborar en Jeremías 29:1 y 2, que tú mismo leerás.

    -Me será un gran deleite. Jeremías 29:1-2 está diciendo: “Y estas son las palabras de la carta que Jeremías el profeta envió desde Jerusalén al remanente de los ancianos de los desterrados y a los sacerdotes y a los profetas y a todo el pueblo, a quienes Nabucodonosor había llevado al destierro desde Jerusalén a Babilonia, después que Jeconías el rey y la dama y los oficiales de la corte -los príncipes de Judá y Jerusalén- y los artífices y los constructores de baluartes hubieron salido de Jerusalén”.

    -Si observas, el versículo 2 menciona que el rey de Jerusalén era entonces Jeconías, no Sedequías. ¿Quién crees que es este Jeconías?

    -Tengo entendido que Jeconías es otro nombre para Joaquín, según se deduce del libro segundo de los Reyes.

    -Exacto, y este Jeconías o Joaquín era hijo del rey Joaquim o Eliaquim. Si te fijas, el versículo 2 que acabas de leer remite a 2 Reyes 24:8 y siguientes. Ahí verás que el libro de los Reyes dice que Joaquín o Jeconías reinó por tres meses en Jerusalén. Y en el versículo 12 leemos que Nabucodonosor lo apresó en el año octavo de su reinado, es decir, del reinado de Nabucodonosor. Este año 8 equivale al 7 del que habla Jeremías 52:28, ya que, como sabes, los babilonios contaban los años de reinado a partir del siguiente al de ascenso del monarca, mientras que los judíos contaban el año de ascenso como primero de reinado. Ahí está la explicación de la diferencia entre el año 7 y 8 por un lado, y entre el 18 y 19 por otro.

    -Sí, eso ya lo había leído por algún lado. Pero lo de Jeremías 29:2 no lo había captado hasta ahora. O sea que, definitivamente, Jeremías escribió a los desterrados del año 7 u 8 de Nabucodonosor y no a los del año 18 ó 19.

    -Esa es la cuestión.

    -Entonces, Juan, quiere decir que, si los desterrados del año 19 estuvieron 70 años en Babilonia, los del año 8 estuvieron 81 años.

    -Eso es lo que se desprende de la enseñanza del esclavo, Pedro. Sin embargo es imposible que los judíos estuvieran 81 años desterrados.

    -¿Imposible por qué?

    -Porque Jeremías 25:12 dice que, cuando se cumplieran los 70 años, se le pedirían cuentas al rey de Babilonia.

    -¿Y…?

    -Pues que pedirle cuentas al rey de un imperio como Babilonia significaba que ya no iba a reinar más. Y si a los 70 años de dominio de ese imperio se le pedían cuentas a su rey, quería decir que nadie podía servirle después de cumplidos esos 70 años. Por lo tanto, los judíos no pudieron estar 81 años desterrados y sirviendo a ningún rey de Babilonia. 70 años era el tiempo máximo en que podían servir las naciones, y concretamente Judá, al rey de Babilonia.

    -Claro. ¿Cómo no se me había ocurrido pensar antes en algo tan evidente?

    -No se nos ocurría ni a ti ni a mí porque no leíamos correctamente y no dejábamos que la Biblia se expresara, Pedro. Hemos estado leyendo como si tuviéramos gafas ahumadas que nos impedían ver con claridad y tan solo nos hemos limitado a expresar lo que oíamos, más que lo que leíamos.

    -Sin embargo, Juan, continúo entendiendo que Jeremías 29:10 se refiere a los 70 años de destierro de los judíos. ¿Quiere eso decir que los 70 años de destierro se aplican a los judíos cautivos del año 8 de Nabucodonosor?

    -No, por la sencilla razón de que, si tales judíos hubieran estado desterrados durante 70 años, habrían salido del cautiverio 11 años antes, que es la diferencia entre el año 8 y el 19 de Nabucodonosor.

    -Cierto. Y no salieron, ¿verdad?

    -Ya sabemos que no.

    -¿Entonces por qué dice Jeremías que los judíos estarían 70 años en el destierro de Babilonia?

    -No lo dice, Pedro. Eso es lo que se nos ha inculcado. En realidad Jeremías no dice que los judíos estuvieran 70 años desterrados. Pero eso lo veremos en la próxima cita.

    -Vale, nos vemos entonces. Con esto que hemos considerado hoy, ya tengo suficiente para una temporada.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Dos testigos de Jehová conversan sobre los 70 años de Jeremías (1)


    -Hola, Pedro. Tú que eres anciano de congregación y habrás leído la Biblia más veces que yo, ¿puedo exponerte una duda?
 
    -Claro, Juan, ya sabes que también estamos para aclarar dudas.

    -Verás, es que no veo por ninguna parte que la Biblia diga que los judíos estuvieron setenta años en el destierro de Babilonia después de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor.

    -Claro que lo dice. Por ejemplo, en Jeremías 25:11. Ahí dice que las naciones servirían al rey de Babilonia durante setenta años.

    -Sí, pero fíjate que habla de naciones que servirían setenta años al rey de Babilonia. No dice que los judíos estarían setenta años en el destierro.

    -Bueno, Juan, se entiende que se refiere a la nación de Judá, que estuvo setenta años desterrada en Babilonia.

    -Ya, pero si te fijas, habla de naciones, en plural, no de una nación solamente. ¿Podemos entender que todas las naciones de las que habla Jeremías fueron al destierro babilónico?

    -Se supone que sí, Juan.

    -Ya. ¿Y cabían tantas naciones en Babilonia?

    -Buena pregunta. Más bien… lo que se supone es que Nabucodonosor se llevaría como botín una selección de unas pocas personas de cada nación.

    -Eso ya es más razonable, Pedro. Y en cuanto a la nación de Judá, tengo entendido que Nabucodonosor se llevó en principio a unos pocos nobles, entre ellos el profeta Daniel.

    -Así es, Juan.

    -¿Y qué naciones eran esas que tenían que servir al rey de Babilonia?

    -Se presume que eran todas las que estaban alrededor de Judá, incluída Judá, claro.

    -O sea, todas las naciones que Babilonia había conquistado a Asiria…

    -Efectivamente, ésas tenían que ser.

    -Entonces, Pedro, todas esas naciones antes estaban sirviendo al rey de Asiria y ahora tenían que servir al rey de Babilonia, quien había conquistado Asiria y se había anexionado las naciones que antes estaban bajo dominio asirio.

    -Buena observación. Sí, así es.

    -¿Y durante cuántos años dominó Babilonia la escena mundial después de terminar de conquistar Asiria?

    -Ay, Juan, me preguntas algo que no sé. Habrá que consultar los libros de Historia.

    -Tú sabes, Pedro, que Babilonia cayó ante Ciro en el año 539 antes de nuestra era.

    -Sí, claro.

    -Es lo que dicen los historiadores, ¿no?

    -Así es, Juan.

    -Bueno, pues, si te fijas, Jeremías en realidad nos está diciendo que Babilonia dominaría la escena mundial durante setenta años y por eso las naciones por ella conquistadas le estarían en servidumbre todo ese tiempo, tal como antes habían estado en servidumbre a Asiria.

    -Juan, estás insinuando algo que no está en la Biblia. Aquí Jeremías no dice otra cosa mas que los judíos estarían setenta años en el destierro.

    -Pero, Pedro, ¿dónde está aquí la palabra destierro?

    -Está en la expresión “servirán al rey de Babilonia”. Este servir al rey de Babilonia no es otra cosa que servirle en el destierro, como así sucedió.

    -Ya. Entonces, todas las naciones fueron al destierro, ya que, como escribe Jeremías, todas servirían al rey de Babilonia.

    -Bueno, pongamos que no todas; pero sí algunas. O por lo menos algunas personas de cada nación.

    -Pero la única nación al completo que fue al destierro fue Judá, ¿verdad?

    -Tú mismo lo dices, Juan. Fue al destierro para servir al rey de Babilonia.

    -Entonces, Pedro, la servidumbre de las naciones al rey de Babilonia es destierro.

    -En el caso de Judá, sí.

    -Pero Jeremías dice que “estas naciones tendrán que servir al rey de Babilonia setenta años”. Si servir es ir al destierro, quiere decir que absolutamente todas las naciones de las que habla Jeremías fueron al destierro y no solamente una selección de individuos.

    -Bueno, Juan, me estás complicando el asunto. Supongamos que solamente Judá fue al destierro. Eso fue su servicio al rey de Babilonia.

    -Entonces, Pedro, concretando, servir al rey de Babilonia es servirle en el destierro.

    -Exacto, Juan.

    -¿Y Jeremías dice textualmente que servir al rey de Babilonia es servirle en el destierro?

    -Tanto como textualmente… Pero entendemos que este servicio se dio en el destierro.

    -Pedro, si Jeremías explicase lo que significa servir al rey de Babilonia, ¿lo aceptarías?

    -Por supuesto, Juan. Pero no entiendo lo que quieres decir.

    -Quiero decir que Jeremías aclara lo que significa servir al rey de Babilonia. Y lo hace en Jeremías 27:11. ¿Tienes la bondad de leerlo, Pedro?

    -Jeremías 27:11… Sí, aquí lo tengo. “Y en cuanto a la nación que ponga su cuello bajo el yugo del rey de Babilonia y realmente le sirva, yo también ciertamente la dejaré descansar sobre su suelo -es la expresión de Jehová- y ciertamente lo cultivará y morará en él”.

    -¿Ves, Pedro? Jeremías dice que al rey de Babilonia se le podía servir en la propia tierra de uno. Todo el que pusiera su cuello bajo el yugo de Babilonia, es decir, todo el que se sometiera a las leyes y tributos de Babilonia, podía cultivar tranquilamente sus tierras sin el castigo del destierro.

    -Ah… La verdad, Juan, es que nunca me había fijado en este texto hasta ahora… Sí, está claro, al rey de Babilonia se le podía servir en la propia nación de uno, siempre y cuando se sometiera a Babilonia.

    -Entonces, Pedro, los judíos fueron castigados con el destierro porque no sirvieron al rey de Babilonia.

    -Visto así…

    -¿Notaste que Nabucodonosor vino a destruir Jerusalén en el año 18 ó 19 de su reinado?

    -Sí, correcto.

    -¿Y qué pasó durante todos esos 18 años, o sea, desde que Judá comenzó a estar bajo el dominio de Babilonia hasta que Nabucodonosor destruyó Jerusalén? ¿Le sirvieron?

    -Evidentemente, no, Juan.

    -Pues por eso se los llevó Nabucodonosor al destierro, porque no le sirvieron como lo estaban haciendo las demás naciones. Los judíos podían haber seguido tranquilamente en su tierra si hubieran servido al rey de Babilonia, es decir, si se hubieran sometido a las leyes de Babilonia. Pero no lo hicieron, sino que se rebelaron y el rey de Babilonia destruyó su ciudad y se llevó a casi todos los habitantes al destierro.

    -Ya… Lógico.

    -Aunque, Pedro, ya once años antes Nabucodonosor se había llevado al destierro a una buena parte de la ciudad de Jerusalén. Pero fue porque Nabucodonosor constató que los judíos no le estaban sirviendo, es decir, no estaban acatando las leyes de Babilonia.

    -Es verdad. Nabucodonosor en su año 7 u 8 ya se había llevado al destierro a la mayoría de los habitantes de Jerusalén, aunque entonces no destruyó la ciudad. ¿Cómo no había caído antes en estos textos? Mira que los he leído cantidad de veces…

    -Pedro, me parece que cuando leemos la Biblia no estamos dejando que ésta se exprese, sino que interpretamos las cosas según lo que ya tenemos preconcebido.

    -¿Quieres decir que supeditamos los pasajes bíblicos al entendimiento que tiene el esclavo de la misma?

    -Algo así, Pedro. Estamos leyendo bajo la óptica del esclavo, que de vez en cuando corrige sus propios puntos de vista doctrinales porque no se ajustan a la Biblia.

    -Me dejas bastante vapuleado, Juan. Tengo que releer todos estos textos despacio para poder digerirlos correctamente. Sin embargo…

    -¿Sí, Pedro?

    -Sin embargo, Juan, volviendo al tema inicial, Jeremías 25:12 dice que cuando se cumplieran los setenta años de destierro, se le pedirían cuentas al rey de Babilonia.   

    -Ya. ¿Y cuándo se le pidieron cuentas al rey de Babilonia?

    -Pues en el año 537, cuando los judíos fueron libertados.

    -Pero, Pedro, en el año 537 ya no existía el rey de Babilonia; por lo tanto no se le podían pedir cuentas.

    -¡Caramba, no había caído en ese detalle! Entonces, ¿cuándo rindió cuentas?

    -Muy sencillo: cuando cayó ante Ciro en el 539. En ese año se cumplieron los 70 años.

    -Pero los judíos no salieron del destierro hasta el 537, en que finalizaban esos 70 años.

    -Pedro, es que los 70 años no se refieren al destierro de los judíos. El texto no dice que los judíos serían liberados al cumplir 70 años de destierro.

    -¿Cómo que no…? Vamos a ver… Jeremías 25:12 dice textualmente: “Y tiene que ocurrir que, cuando se hayan cumplido setenta años, pediré cuentas al rey de Babilonia y a aquella nación…”

    -¿Notas, Pedro? No habla nada de un destierro. El texto dice sencillamente que se le pedirían cuentas al rey de Babilonia al cumplirse los setenta años.

    -Sí… Y esto me deja un tanto confuso… Pero ¿los 70 años no se refieren al destierro, Juan?

    -Por supuesto que no, Pedro. Esos 70 años se refieren a Babilonia como imperio absoluto después de que hubiera terminado de conquistar Asiria. Quiere decir que los 70 años de dominio de Babilonia terminaron en el 539, con la rendición de cuentas de su rey. Por lo tanto esos 70 años de Babilonia empezaron en el 609 antes de nuestra era.

    -¡Y qué pasó en ese año 609?

    -Que Babilonia conquistó el último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, donde se había hecho fuerte el rey Asurubalit II. Nabopolasar, el rey babilonio, padre de Nabucodonosor, acudió con una facción de su ejército a Harrán y venció a los asirios, y también a los egipcios que habían acudido a ayudar a los asirios. Todos los historiadores están de acuerdo en que en ese año de 609 comenzó el dominio total de Babilonia como imperio, el cual duró tan solo 70 años, de acuerdo con lo que dice Jeremías.

    -No sabía eso, Juan… Creo que me avergüenzo hasta de ser anciano de congregación. ¿Estaré enseñando algo realmente contrario a las Escrituras? Me aterroriza pensar que el esclavo esté equivocado en la interpretación de los textos de Jeremías… No puede ser, algo estamos pasando por alto, Juan.

    -Pedro, solamente me limito a hacerte ver lo que pone en la Biblia.

    -Ya, Juan; pero… ¿no dice Jeremías 29:10 que cuando los judíos cumplieran los setenta años de destierro en Babilonia serían libertados?

    -Bueno, echemos una ojeada a ese texto y a casi todo el capítulo 29 de Jeremías, y saldremos de dudas. Pero lo dejamos para otra ocasión, ¿te parece, Pedro?

    -Perfecto, Juan. Supongo que esto tendrá también mucha miga que desmenuzar, ¿no?

    -Mucha, Pedro. Más de la que te imaginas.