sábado, 8 de mayo de 2021

Los 70 años de Jeremías

 

    Jeremías 29:10 habla de los 70 años. Dice el texto: ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia, yo me acordaré de ustedes’ (TNM). A los testigos de Jehová se les enseña a creer que esos 70 años los aplica Jeremías a los desterrados del año 18 de Nabucodonosor, cuando destruyó Jerusalén y su templo. Un superintendente aún activo demostró que no es así, que Jeremías no aplica esos 70 años a los desterrados del año 18 de Nabucodonosor.

    El versículo 2 de Jeremías 29 indica a qué desterrados aplica el profeta los 70 años. Según ese versículo 2, no es a los desterrados del año 18, sino a los desterrados del año 7 de Nabucodonosor (en 2 Reyes: 24 es el año 8), cuando Jeconías (que es Joaquín) reinaba en Jerusalén.

    Ahora bien, si los desterrados del año 18 de Nabucodonosor estuvieron 70 años en Babilonia, como se les hace creer a los Testigos, los desterrados del año 7 habrían estado 11 años más, es decir, 81 años, que es la diferencia entre 7 y 18. Pero si van 81 años, ya no son los 70 años de los que habla Jeremías 29:10. Esos 81 años van en contra de Jeremías 25:12.

    Jeremías 25:12 dice que ‘cuando se cumplan 70 años, pediré cuentas al rey de Babilonia’. A los Testigos se les enseña que las cuentas se le pidieron al rey de Babilonia en el año 537 a.e.c. Pero en el 537 a.e.c. ya no existía el rey de Babilonia, y por tanto no se le pudieron pedir cuentas en ese año. Las cuentas se le pidieron en el año 539 a.e.c., que es cuando dejó de reinar y cuando el imperio babilonio pasó a manos de Ciro.

    La razón de que el Cuerpo Gobernante siga enseñando que las cuentas se le pidieron al rey de Babilonia en el 537 a.e.c es que a esa fecha le suman 70 años retrospectivamente y llegan así al 607 a.e.c. como año de la destrucción de Jerusalén. Y al 607 a.e.c. le añaden los 2.520 años que inventó el escrutador bíblico John Aquila Brown en 1823. De esta manera alcanzan el año 1914, al cual se le colgó en 1943 el inicio del reinado de Jesucristo, según explica el libro ‘La verdad os hará libres’, de la Watch Tower.

    Russell, que recibió la doctrina y las fechas del adventista Barbour, el cual andaba totalmente errado, predicaba que en 1914 acontecería el Armagedón, lo cual no sucedió y los Estudiantes de la Biblia (y los testigos de Jehová después) no supieron qué había pasado exactamente en 1914, salvo la Gran Guerra Europea.

    A partir de 1943 los Testigos enseñan que Jesucristo inició su reinado y su presencia en 1914 y el Armagedón vendrá en el futuro. Primero decían que la generación de 1914 vería el fin. Ahora, como todos los de la generación de 1914 han muerto, enseñan que el fin del sistema mundial vendrá pronto, sin especificar fecha. Esto ha hecho mella en muchos ancianos de congregación, que ven que los hermanos se mueren de viejos y no llega el Armagedón que se predicaba.

    La realidad es que en Jeremías 29:10, el profeta no se refiere a que los judaítas habrían de estar 70 años desterrados en Babilonia. Jeremías habla de los 70 años que duraría Babilonia desde que conquistó definitivamente Asiria, que fue en el 609 a.e.c., hasta su caída en el 539 a.e.c. De hecho no pocos historiadores llegaron a la fecha del 539 a.e.c. aplicando al 609 a.e.c. los 70 años que duró Babilonia como imperio absoluto.

    Lo que despista en Jeremías 29:10 según la Traducción del Nuevo Mundo (TNM) de los testigos de Jehová es la preposición ‘de’ que ahí aparece. Los expertos en la lengua hebrea indican que no es correcta esa preposición en Jeremías 29:10, dado que se presta a confusión. La preposición hebrea se vierte por una de estas tres: ‘a, de, para’. Por tal razón las biblias que consultan los manuscritos hebreos, vierten Jeremías 29:10 de la siguiente manera:

    ‘Cuando a Babilonia se le cumplan los setenta años…’ (Biblia de Jerusalén).

    ‘Cuando se cumplan los setenta años de Babilonia…’ (Biblia Nácar Colunga).

    Y como lo vierte la Traducción del Nuevo Mundo en sueco del año 2002: ‘Conforme se cumplan setenta años para Babilonia…’

    Los 70 años se refieren, pues, a Babilonia y no a los desterrados. Este error ha hecho que los Testigos acepten de los Estudiantes de la Biblia (y éstos de Russell y el adventista Barbour) unas doctrinas extrañas a la Biblia.

    Esa aceptación a ciegas ha hecho que los Testigos apliquen  erróneamente 70 años al 537 a.e.c. y lleguen al 607 a.e.c,, año al que suman 2.520 años para alcanzar 1914, el cual fue reestructurado en 1943 como año del inicio del reinado de Jesucristo.

    También los Estudiantes de la Biblia aplicaron a 1914 la terminación del tiempo de los gentiles, los cuales dejarían de gobernar la tierra en aquel año. Los gentiles continúan gobernando, lo que significa que en 1914 no acabó el tiempo de ellos. Esto lo saben muchos ancianos y superintendentes, que esperan en silencio a que el Cuerpo Gobernante corrija este mal entendimiento. 

    El Cuerpo Gobernante sabe perfectamente que Jerusalén fue destruída en el 587 a.e.c. y no en el 607 a.e.c. Esta información fidedigna se la pasó a sus compañeros, después de mediados de los años setenta, el ex miembro del Cuerpo Gobernante  Raymond Franz, que investigó a fondo el asunto y después abandonó el Cuerpo Gobernante al que pertenecía. Posteriormente fue expulsado por temor de que promoviera la fecha correcta del 587 a.e.c. entre los testigos de Jehová.

    Los 70 años de los que habla Jeremías no se refieren, pues, a los desterrados de Judá, sino al tiempo en que Babilonia reinaría como imperio absoluto desde que conquistó Asiria en el 609 a.e.c. Esos 70 años terminaron en el 539 a.e.c.

    Basar gran parte de la doctrina en el mal entendimiento de los 70 años de Jeremías es un equívoco total que debería ser corregido por el Cuerpo Gobernante, que sabe perfectamente que los 70 años se refieren a Babilonia y no a los desterrados. Pero no puede corregirlo porque perdería un número astronómico de miembros. Ya sucedió en 1926 cuando, por culpa de las doctrinas erróneas de Rutherford, abandonó la Organización más del 70% de los Estudiantes de la Biblia.

 

domingo, 2 de mayo de 2021

¿Gazapos… o errores?


    Gazapos (¿o son errores involuntarios?) de superintendentes, representantes de los beteles mundiales y ancianos, pronunciados en discursos de asambleas y congregaciones. Estos gazapos han sido facilitados y enviados por ancianos de Estados Unidos, Canadá, México, Argentina, España, Italia, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Holanda y Bélgica:

    ‘La Biblia es un libro que pertenece a la Organización de Jehová. Se escribió para la Organización y la Organización es la que enseña lo que entiende que dice la Biblia, Por lo tanto hemos de aceptar sumisamente lo que diga la Organización a la que le fue confiada la Biblia’.

    ‘El esclavo fiel y discreto está lleno de conocimiento exacto que con la nueva luz se va perfeccionando constantemente’.

    ‘La Biblia se escribió para el esclavo y solamente el esclavo puede entenderla y enseñarla’.

    ´La nueva luz es un mejor entendimiento de la Biblia que no anula el entendimiento anterior, sino que lo amplía’.

    ‘Ahora entendemos mejor que antes lo que es la generación de la que hablaba Jesucristo. Eso no quiere decir que el entendimiento anterior fuera incorrecto’.

    ‘Un mejor entendimiento de las doctrinas bíblicas no anula el entendimiento que anteriormente se tenía de ellas’.

    ‘Hay que amar el enemigo; pero hay que odiar profundamente a quien se hace enemigo de la verdad que predican los testigos de Jehová’.

    ‘El esclavo nunca puede mentir y todo lo que dice y enseña es la verdad’.

    ‘Quien se atreve a pensar con independencia del esclavo no puede seguir siendo testigo de Jehová’.

    ‘Una persona no es libre si no está dentro del pueblo de Jehová’.

    ‘No hay nuevas doctrinas, sino un mejor entendimiento de las mismas’.

    ‘El esclavo es superior a la Biblia porque Jesucristo le nombró sobre todos sus bienes y uno de esos bienes es la Biblia’.

    ‘La Organización de los testigos de Jehová es la única que está autorizada por Jesucristo para entender y enseñar la Biblia’.

    ‘Es obligatorio sostener económicamente a la organización de Jehová; pero es voluntaria la aportación monetaria que se da’.

    ‘Jesucristo nombrará al esclavo sobre sus bienes en el futuro; pero ya le nombró sobre los bienes de la Organización de Jehová en 1919’.

    ‘Aunque el tiempo de los gentiles finalizó en 1914, cuando concluyeron los 2.520 años,  Jehová permite que los gentiles continúen gobernando hasta el Armagedón’.

    ‘Quien se bautiza pertenece de lleno a la Organización de Jehová y toda su vida está sujeta a esa Organización’.

    ‘El esclavo nunca se equivoca. Podrá no tener un entendimiento claro, pero nunca se equivoca’.

    ‘La doctrina de la generación no ha cambiado. Lo que ha cambiado es el entendimiento de ella’.

    ‘La verdad nunca cambia. Lo que cambia es el entendimiento de la verdad’.

    ‘Todo lo que el esclavo enseñaba en tiempos pasados continúa siendo verdad, aunque ya no se enseñe’.

    ‘El que algo sea incorrecto no significa que no sea la verdad’.

    ‘Russell no era testigo de Jehová y por lo tanto se equivocaba. Y Rutherford dejó de equivocarse cuando se hizo testigo de Jehová en 1931’.

    ‘Aunque el entendimiento doctrinal cambie por completo, no deja de ser verdad lo que antes se creía’.

    ‘Las doctrinas en realidad no cambian: se ajustan más a la verdad bíblica’.

    ‘El esclavo puede equivocarse en materia doctrinal. Puede equivocarse; pero de hecho nunca se equivoca’.

    ‘Lo más importante en el pueblo de Jehová es la unidad de creencia, aunque esa creencia no se ajuste en principio del todo a la verdad’.

    ‘No se duda de que los historiadores tengan razón; pero nosotros hemos de aceptar y defender lo que diga el esclavo, sea correcto o incorrecto’.

    ‘El testigo de Jehová tiene la obligación de contribuir monetariamente al sostenimiento de la congregación y de los superintendentes’.

    ‘Si la Biblia dice blanco, pero el esclavo dice negro, hemos de aceptar que es negro, aunque la Biblia diga lo contrario’.

    ‘En tiempos de Russell se predicaba que el Armagedón llegaba en 1914. En tiempos de Rutherford se predicaba que el Armagedón llegaba en 1925. En tiempos de Knorr, que el Armagedón llegaba en 1975. Y se predicaba la llegada del Armagedón para antes de que acabara el siglo XX. Todas estas fechas son bíblicamente correctas; pero Jehová pospuso el Armagedón para más adelante, a fin de que pueda salvarse el mayor número de personas’.

    ‘Que desaparece la fecha de 1914, eso no importa. Lo importante es que los testigos de Jehová estamos en la verdad y las fechas poco importan’.

    Todos estos ¿son gazapos o errores, productos de la distracción… o es que algunos pastores tienen un entendimiento diferente? Solamente se ofrecen algunos de los seleccionados entre los que se han recibido.

sábado, 27 de marzo de 2021

La Cena de Jesucristo y los apóstoles


    El cordero pascual de un año que se comía en la Cena de Pascua pesaba un mínimo de 25 kilos. Supongamos que desangrado y despellejado perdiera 10 kilos. Se quedaba en 15 kilos, vísceras incluídas, ya que había que asarlo al fuego con las vísceras.

    Un asado de cordero al horno lleva una hora por kilo. Al fuego es menos de la mitad. Supongamos que asar al fuego 15 kilos de cordero llevara 6 horas, que ya está bastante reducido el tiempo de asado. Una hora más llevaría matarlo y despellejarlo. En total 7 horas.

    Enseñan los testigos de Jehová que la matanza se llevaba a cabo después de la puesta del sol, es decir, a las 6 de la tarde hora solar. Siete horas a partir de las 6 de la tarde, el cordero estaría listo para cenarlo a las 1 de la madrugada, hora solar. La Cena de Pesaj o de Pascua, con todo su ceremonial, llevaba unas 3 horas, que era el tiempo de digestión de algo tan pesado como el cordero pascual. Por tanto la cena concluiría como mínimo a las 4 de la madrugada hora solar.

    Era costumbre no salir de casa en la noche de Pascua, a excepción de quienes habían cenado en casa de sus vecinos, que iban a su casa después de la cena. Siempre dentro de la ciudad.

    Las puertas de Jerusalén se cerraban definitivamente dentro de la primera vigilia, la cual terminaba a las 9 de la noche hora solar. Esas puertas estaban custodiadas por los soldados romanos y nadie podía entrar o salir de la ciudad, a no ser el hecho de entrar por la puerta denominada ‘aguja’, por la que el camello tenía que pasar de rodillas. Y esa puerta también se cerraba a cierta hora avanzada y estaba custodiada por los soldados.

    Ahora bien, dice el evangelio que Jesucristo y sus apóstoles salieron de Jerusalén la noche en que cenaron juntos. ¿Por dónde salieron, si las puertas estaban cerradas y custodiadas y nadie podía salir?

   

 

viernes, 26 de marzo de 2021

UN PACTO PARA UN REINO

 

    La Traducción del Nuevo Mundo vierte así Lucas 22: 29 y 30: ‘Yo hago un pacto con ustedes, así como mi Padre ha hecho un pacto conmigo, para un reino, para que coman y beban a mi mesa en mi reino y se sienten sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel’.

    La Biblia de Jerusalén lo vierte así; ‘Yo, por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel’.

    La Biblia Reina Valera 1960 dice: ‘Yo, pues, os asigno un reino, como mi Padre me lo asignó a mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos juzgando a las doce tribus de Israel’.

    Las demás versiones bíblicas existentes vienen a decir lo mismo.

    Jesucristo, pues, durante la cena, hizo un pacto para un reino con sus apóstoles, a fin de que se sentaran en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Cabe destacar que el pacto para un reino lo hizo con sus apóstoles, no con los demás discípulos. Es evidente que los demás discípulos no se sentarían en tronos. Y esos demás discípulos formaron parte de los 144.000, según afirma el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová.

    Quiere decir que Jesucristo no pactó con los 144.000 para que fueran reyes. Solamente lo hizo con sus apóstoles y estos serían reyes sobre las doce tribus de Israel, uno por cada tribu y no 12.000 por tribu.

    De hecho Jesucristo no enseñó la doctrina de los 144.000. Cuando se marchaba de la Tierra, dijo a los suyos que enseñasen a otros lo que él había mandado. Y la doctrina de los 144.000 no la mandó enseñar. Ni siquiera los apóstoles conocían tal doctrina. Ni siquiera los primeros cristianos. Los 144.000 aparecen solamente en el libro de Apocalipsis, que la Iglesia dice que se escribió a finales del siglo I, pero que la propia Iglesia no lo incluyó en el canon inspirado hasta finales del siglo IV y falsificó listados haciéndolos pasar como escritos en los siglos II y III.

    Es de advertir que los apóstoles no eran ungidos cuando celebraron la cena con su Maestro. Lo serían tiempo más tarde, en el Pentecostés, cuando el espíritu santo bajó sobre ellos en forma de paloma. La conmemoración de esa cena no se hizo para los ungidos, como enseñan los testigos de Jehová. Se hizo para los doce apóstoles (Matías entraría más tarde en lugar de Judas Iscariote) que iban a ser reyes sobre las doce tribus de Israel.

    Jesucristo, pues, celebró una cena con sus apóstoles para hacer con ellos un pacto para un reino. Solamente con los apóstoles y no con los demás seguidores. Cuando los apóstoles murieron, la celebración de la cena en memoria de Jesús había dejado de tener razón. No era una cena de pacto para todos los cristianos, sino únicamente para los doce que habían de reinar.

    Lo que realmente se esperaba es que Jesucristo regresase antes de concluir el siglo I, que era lo que el apóstol Pablo también esperaba. Pero Jesucristo no volvió y los cristianos dejaron esa vuelta para el final de los tiempos, cuando la verdad es que esa vuelta tenía que haber acontecido antes de finalizar el siglo I.

    Claro, si todo esto se escribió en realidad en el siglo IV y la Iglesia lo hace pasar como que es del siglo I, ahí está el equívoco, de tal manera trenzado que el creyente que no investiga difícilmente descubre la verdad.

 

 

miércoles, 24 de marzo de 2021

ENTREVISTA A RAYMOND FRANZ

 

ENTREVISTA A RAYMOND FRANZ

 

    En la revista religiosa neoyorkina ‘El faro’ de Octubre de 1996, publicación de habla hispana que ya no se edita, aparecía la siguiente entrevista a Raymond Franz, ex miembro del Cuerpo Gobernante. El autor de la entrevista es un tal Julio Carpio del Val. Transcribimos literalmente la entrevista:          

    ‘Raymond Franz fue miembro del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová cuando se creó en 1971. Antes de esa fecha no existía ese Cuerpo. A lo que los testigos de Jehová llaman Cuerpo Gobernante antes de 1971 es a la junta directiva de la Sociedad Watch Tower, de la cual solamente el presidente, o en su defecto el vicepresidente, imponía las doctrinas y el reglamento a los testigos de Jehová.

    En los tiempos en que se preparaba el libro ‘Ayuda para entender la Biblia’, a Raymond Franz le fue encargado que buscara evidencias de que Jerusalén había sido destruída por Nabucodonosor en el año 607 antes de Cristo (a.C.) y no en el 587 a.C., como aseguraban los historiadores.

    Los testigos de Jehová enseñan que, como los judaítas salieron del destierro babilonio en el 537 a.C. y estuvieron 70 años en Babilonia, esos 70 años hacia atrás llevan al 607 a.C. como año de la caída y desolación de Jerusalén. Y como también entienden que habían de pasar 2.520 años desde la caída de la monarquía hierosolimitana, esos 2.520 años los aplican al 607 a.C. y llegan a 1914 como año en que Jesucristo recibiría el reino.

    Raymond Franz solamente pudo descubrir evidencia aplastante de que Jerusalén había caído en el 587 a.C. y no en el 607 a.C. Pero sus compañeros del Cuerpo Gobernante no pudieron aceptar eso porque entonces se les vendría abajo la doctrina de que en 1914 Jesucristo había tomado su puesto como rey en el cielo. De aceptar la fecha del 587 a.C. se obligaban a cambiar el nombramiento de Jesucristo como rey en 1934 y quedaría sin efecto la inspección de Jesucristo a su esclavo fiel y discreto en 1918 y el nombramiento de ese esclavo sobre los bienes del amo Jesucristo en 1919.

    Nos complace tener hoy la oportunidad de entrevistar personalmente a Raymond Franz, que nos aclarará muchas cosas acerca de las doctrinas de los testigos de Jehová.       

    -Raymond, los 70 años que los Testigos predican, ¿vienen en la Biblia?

    -No. Se trata de un mal entendido que el adventista Barbour le pasó a Russell, fundador de los Estudiantes de la Biblia. Josefo escribe en su obra ‘Contra Apión’ que los cimientos del nuevo templo fueron puestos en el año segundo de Ciro, 50 años después de haber sido destruído el templo anterior. Como el año segundo de Ciro fue el 537 a.C., 50 años hacia atrás llevan al 587 a.C. como año de la caída de Jerusalén Si los Testigos dicen que el año segundo de Ciro fue el 586 a.C., 50 años hacia atrás llevarían al 586 a.C., nunca al 607 a.C.

    -¿De dónde sale exactamente la fecha del 607 a.C.?

    -Esa fecha fue establecida en 1943. Antes se enseñaba que Jerusalén había caído en el 606 a.C., que fue una de las fechas que Barbour le pasó a Russell.

    -¿Y esa fecha del 606 a.C. de dónde salió?

    -Fue impuesta por el teólogo inglés Thomas Rawson Birks, que la publicó en 1843 en su libro ‘Primer elemento de la sagrada profecía’ como la fecha de ascenso de Nabucodonosor, no como el año de la caída de Jerusalén. Al año siguiente Edward B. Elliot publicó su libro ‘Horas del Apocalipsis’ y en él dice que los 2.520 años iban del 606 a.C. a 1914. Pero se equivocó en un año de menos.

    -Y esas son las fechas que tomaron los testigos de Jehová, ¿no?

    -Así es; pero sin saber de dónde provenían. Hoy enseñan las fechas 607 a.C. y 1914. Pero en realidad  se trata de fechas que impusieron doctrinalmente religiosos anteriores a Russell.

    -Y el Cuerpo Gobernante sabe que son fechas erróneas?

    -Lo sabe perfectamente. Pero si las desecha se le cae por tierra la doctrina de 1914. Y puede suceder otra vez la gran estampida de 1926, cuando se marchó más del 70% de los Estudiantes de la Biblia debido a los embustes doctrinales de Rutherford, que fue presidente de la Watch Tower después de Russell.

    -¿Son lo mismo los Estudiantes de la Biblia que los testigos de Jehová?

    -No. Solamente el 27% de los Estudiantes de la Biblia adoptó el nombre de testigos de Jehová. Los testigos de Jehová son un movimiento nuevo creado por Rutherford en 1931. De hecho Rutherford rompió con casi todas las doctrinas de Russell e impuso las suyas propias.

    -¿Es cierto que por la Biblia, cuando se le acopla la cronología histórica, aparece la fecha del 587 a.C. para la destrucción de Jerusalén?

    -Muy cierto. Está en Zacarías 7. Ahí dice que en el año cuarto de Dario, que fue el 517 a.C., los judaítas llevaban 70 años ayunando en el mes quinto.  En ese mes de 70 años atrás fue destruído el templo de Jerusalén. Si al 517 se le añaden 70 años se llega al 587 a.C. como fecha de la destrucción. Por la Biblia nunca se llega al 607 a.C.

    -Entonces los famosos 70 años de los que habla el profeta Jeremías, ¿qué son?

    -Se refieren al tiempo que duró Babilonia como imperio después de tomar la ciudad de Harrán en el año 609 a.C. Con la toma de Harrán finalizó el imperio asirio. No dice la Biblia que los judaítas estuvieron 70 años desterrados ni que Jerusalén estuvo 70 años desolada después del año 18 de Nabucodonosor. 

    -En conclusión, que los testigos de Jehová basan sus doctrinas en errores aceptados por Russell del adventista Barbour.

    -Así es. El adventista Barbour le coló varios errores doctrinales a Russell y este era demasiado joven, conocía poco la Biblia y no investigó. Estos errores pasaron a los Estudiantes de la Biblia y de estos a los testigos de Jehová. Aparte están los errores de Rutherford y Fred Franz, presidentes de la Watch Tower, que impusieron a los adeptos otros errores doctrinales como si fueran palabra de Dios.

    Raymond Franz se separó del Cuerpo Gobernante y poco después fue injustamente expulsado de la congregación de testigos de Jehová. La arbitraria expulsión de Raymond Franz, acaecida por temor de que divulgara la verdad de las fechas entre los adeptos, constituye un borrón negro en las páginas de la historia de los testigos de Jehová. Raymond recibió miles de cartas de ánimo de ancianos y superintendentes de todo el mundo que no estaban de acuerdo con esta expulsión injustificada.

    En la actualidad decenas de miles de testigos de Jehová, incluídos ancianos y siervos ministeriales, están dejando de serlo después de leer los dos libros de Raymond Franz: ‘Crisis de conciencia’ y ‘A la búsqueda de la libertad cristiana’. Es de observar que algunos pastores de los testigos de Jehová tienen estos libros en su propia biblioteca, en contra de la prohibición del Cuerpo Gobernante’.

 

domingo, 21 de marzo de 2021

EL IMPERIO NEOBABILONICO (21)

 

Conclusión

    Estas cuatro fechas (609, 605, 568 y 539 a.e.) son inseparables entre sí y unas dependen de otras, formando un solo bloque indivisible. Entre el 609 y el 539 a.e. median los 70 años de duración del imperio babilonio después de haber sido  conquistado el último reducto de Asiria, que fue la ciudad de Harrán. Estos son los 70 años que los historiadores aplicaron al 609 a.e. para llegar al año 539 a.e. como fecha de la caída de Babilonia.

    En el 605 a.e. tuvo lugar  la batalla de Karkemis y el ascenso de Nabucodonosor. Esa fecha del 605 a.e. está de acuerdo con los 66 años de reinado que hasta la caída de Babilonia dan los historiadores y las tablillas cuneiformes para los monarcas comprendidos entre Nabucodonosor y Nabonido. 

    El  568 a.e.  correspondió  al  año  37  del  reinado de Nabucodonosor, como se deduce del estudio profundo y detallado de todos los datos del diario astronómico VAT 4956 y no solamente de las posiciones lunares que aparecen en el mismo. El 568 a.e. es la fecha científica absoluta. Y el 539 a.e., fecha exacta mas no absoluta, es el año de la caída de Babilonia. Tal año no es fecha absoluta por no estar demostrada astronómicamente.

    Si la primera fecha se sitúa años más atrás del 609 a.e., las demás fechas deben ir en consonancia hacia atrás; pero entonces desaparece el 539 a.e. como el año en que cayó Babilonia y los datos históricos, arqueológicos y astronómicos se desajustan al torcerse la realidad histórica. Es indudable, pues, gracias a la abrumadora evidencia de datos existentes, que Jerusalén cayó ante Nabucodonosor en el año 587 a.e.

    Mediante la ciencia de la Astronomía se determina sin error que el año 37 de Nabucodonosor fue el 568 a.e., que es hoy día la ‘fecha científica absoluta’. Gracias a ella se establece que Nabucodonosor comenzó a reinar en el 605 a.e. y su año 18, cuando arrasó Jerusalén, fue el 587 a.e.

    Por tanto el cúmulo de evidencias expuestas -existen otras muchas que harían demasiado extenso este esencial trabajo- testifica de que la caída de Jerusalén a manos de Nabucodonosor aconteció en el año 587 a.e.c. El 587 a.e. es, como se demuestra fehacientemente, el año real de la caída de Jerusalén.

    Para llegar a la fecha del 539 a.e. como año de la caída de Babilonia, la mayoría de los historiadores se basaron en el año 530 a.e., en que murió Ciro. Y como fue rey de Babilonia durante 9 años, esos 9 años llegan al 539 a.e. como fecha de la conquista del imperio babilonio por Ciro.

    Otros historiadores se basaron en que el imperio babilonio duró 70 años después de la toma de la ciudad de Harrán, con lo que finalizaba el imperio asirio. Como la toma de Harrán sucedió en el 609 a.e., a esta fecha le aplicaron los 70 años y alcanzaron el 539 a.e. como fecha para la caída de Babilonia.

    La fecha exacta del 609 a.e. se basa en la cronología egipcia. El rey egipcio Necao II, hijo de Psamético I, subió al trono en el 610 a.e., indiscutible fecha exacta de la historia de Egipto, y en el año primero de su reinado, es decir, en el 609 a.e., fue en ayuda de los egipcios atrincherados en Harrán. No pudo ayudarles porque los babilonios habían tomado la ciudad. La toma de Harrán aconteció, pues en el 609 a.e. 

sábado, 20 de marzo de 2021

EL IMPERIO NEOBABILONICO (20)

 

Resumen de las evidencias

La Astronomía

    El diario astronómico o tablilla VAT 4956, en cuya cabecera figura que fue escrito en el año 37 de Nabucodonosor, da 28 posiciones estelares de la Luna y los cinco planetas entonces conocidos (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno, aparte de la Tierra).

   Los astrónomos tradujeron a nomenclatura moderna los datos del diario y los introdujeron en el programa informático profesional que usan para calcular las posiciones estelares y los eclipses en un lapso de 25.920 años, que es el tiempo en que no se repite ninguna posición astronómica.

    El estudio arrojó que el año 37 de Nabucodonosor solamente pudo ser el 568 a.e. y ese año está considerado como la ‘fecha científica absoluta’, que sirve  para medir correctamente los tiempos de la Historia.

    La fecha del 568 a.e. está completamente de acuerdo con la fecha exacta del 539 a.e., con la del 609 a.e. (toma de Harrán y conquista definitiva de Asiria) y con la del 605 a.e. (batalla de Karkemis y subida al trono de Nabucodonosor).

    Existen otras evidencias astronómicas y arqueológicas que serían largas de enumerar y requieren un estudio más profundo para asimilarlas. Las contempladas en esta breve exposición resultan más que suficientes para una demostración fundamental.