lunes, 19 de septiembre de 2016

¿Cuántos habitantes tenía Jerusalén? (1)



    Conversando con un alto cargo de los Testigos de Jehová, éste aseguraba que la Jerusalén del año 70, cuando la ciudad fue arrasada por los romanos, contaba con 1.100.000 habitantes, que es la cifra que arroja el historiador Flavio Josefo al decir que fueron tomados 97.000 cautivos, supuestamente destinados a galeras y a menesteres domésticos. Todos los demás habrían muerto en el asedio o habrían escapado de alguna manera, aunque esto último sería improbable, dado el férreo cerco de los romanos alrededor de la ciudad, que la sitiaron con estacas puntiagudas tras cortar todos los árboles de alrededor.

    Por ende, el cargo aludido estimaba que en tiempos de Nabucodonosor Jerusalén tendría por lo menos 100.000 habitantes. De semejante parecer eran casi todos los cargos importantes de los testigos de Jehová consultados, aunque algunos no tenían idea de cuántos habitantes pudo haber tenido Jerusalén en tiempos lejanos. La literatura del Cuerpo Gobernante de los Testigos, que imprime periódicamente la Sociedad Watch Tower, nada indica al respecto. 

    Analicemos las cifras que en los párrafos anteriores se barajan para la habitabilidad de la antigua Jerusalén (100.000 habitantes al tiempo de la destrucción de la ciudad por Nabucodonosor y 1.100.000 cuando Jerusalén fue demolida por las cuatro legiones romanas que intervinieron en el asalto). En primer lugar, un millón de muertos e incluso la mitad o la cuarta parte son demasiados en comparación con la cifra de los supuestos 97.000 deportados. Los romanos, que eran muy prácticos en todo, hubieran aprovechado el máximo número de personas que podían apresarse para emplearlas a su servicio o para venderlas como esclavos. Su objetivo era tomar prisioneros.

    Y con respecto a los 97.000 apresados, también eran demasiados para poder atenderlos mientras se les conducía a su lejano destino. El manejo de tal ingente cantidad de personas precisaría de una legión, es decir, unos 4.200 soldados. Está claro que a los romanos les interesaría que esos 97.000 permanecieran vivos y relativamente fuertes, a fin de sacar de ellos el máximo provecho. Eso significa que debían alimentarlos adecuadamente. ¿Y dónde podrían transportar los alimentos necesarios para el largo viaje que habrían de realizar?

    Hoy día, para alimentar a 97.000 soldados que marchan campo a través repartidos en varias unidades, son precisos al menos 97 grandes camiones con la carga necesaria para un solo día. En tiempos de los romanos hubieran sido precisos al menos 97 grandes carros diarios tirados por 194 bueyes, suponiendo que cada carro, de excepcional tamaño, pudiera cargar como 1.000 kilos de comida para poder alimentar a 97.000 prisioneros, teniendo en cuenta que también se aprovisionarían de viandas por el camino, fuera en los campos o en las aldeas, aunque esas provisiones por sí solas no serían suficientes.

    Habría que contar además con carros y bueyes adicionales para la comida de los soldados. Es de suponer que los bueyes pastarían en el campo durante los momentos de descanso de la comitiva. No calculamos aquí los kilos de forraje que habría que transportar para alimentar a los bueyes. De estos animales habría repuesto para el caso de que alguno sucumbiera en el camino.

    Al mismo tiempo tendrían que transportar agua potable para los 97.000 prisioneros, más los soldados que los conducían, más los bueyes. Precisarían un mínimo de 130.000 litros diarios de agua, agua que no todos los días podría encontrarse fácilmente durante el viaje. Necesitarían por tanto más carros con bueyes para transportar el agua. Estimando a razón de 1.000 litros por carro, serían precisos otros 130 carros tirados por 260 bueyes, lo que significaría que habría que sumar más agua, más provisiones y más carros y bueyes para transportarlas. El sentido común dicta que la supuesta hazaña de los romanos de transportar 97.000 prisioneros fue totalmente imposible.

    Es indudable que Josefo exageró la cifra de los habitantes de Jerusalén. O si no fue Josefo, tal vez uno de sus escribas posteriores. Bien pudiera ser que, como mucho, hubiera excepcionalmente en Jerusalén 11.000 personas -suponemos que llegaron masas de forasteros para las fiestas-. De esas 11.000 almas, 9.700 habrían sido llevadas cautivas, aunque también sería un número excesivo y en aquel tiempo difícil de manejar durante el transporte al lugar de destino. Puede que incluso hubieran sido 970 los deportados y el resto de los ciudadanos hubiera sucumbido en el asedio. Este cálculo entraría perfectamente en los parámetros normales, de acuerdo con la limitada extensión de la ciudad en el siglo I. Y con todo, Jerusalén estaría superpoblada.

    ¿Cuántos habitantes tenía realmente Jerusalén en tiempos de Nabucodonosor y cuántos en tiempos de los romanos? No resulta difícil averiguarlo, según los datos existentes. En la actualidad la urbe de Jerusalén tiene poco más de 125 kilómetros cuadrados de extensión, con una población censada de casi 810.000 habitantes, aparte la población flotante, hoy poco numerosa debido a la conflictiva situación política de Oriente Medio. Tales cifran arrojan una población de 6.480 habitantes por kilómetro cuadrado.

    Ahora bien, casi todos los habitantes de Jerusalén viven hoy en edificios altos y no en casas matas. Si en lugar de edificios de varias plantas, la ciudad solamente tuviera casas matas o unifamiliares, el número de habitantes por kilómetro cuadrado habría que reducirlo considerablemente, digamos que a la tercera parte. Pero vamos a ser más generosos y supongamos que, con toda la ciudad llena de casas matas o caseríos, el número de habitantes fuera de la mitad, es decir, 3.240 personas por kilómetro cuadrado.

    Bien, ahora traslademos todo esto a la Jerusalén del tiempo de Nabucodonosor y a la de los romanos. ¿Qué extensión tenía Jerusalén en cualquiera de esos tiempos? Para ello no tenemos más que observar que en la actual Jerusalén hay una parte amurallada, conocida como la ciudad vieja. Esa muralla fue mandada construir por el sultán Soleimán el Magnífico entre los años 1535 y 1538.

    La muralla, de un promedio de 12 metros de altura y 2,5 metros de ancho, tiene en su parte exterior una longitud total de más de 4 kilómetros. La longitud de la muralla por dentro es inferior, evidentemente. Eso significa que la ciudad vieja de Jerusalén, la amurallada, equivalía en promedio a un cuadrado de un kilómetro de lado o un kilómetro cuadrado. Hemos de tener en cuenta que las murallas de Jerusalén fueron derribadas varias veces y cada vez que se reconstruían se añadía a la ciudad un poco más de terreno del campo. (Continúa en la parte 2).

sábado, 3 de septiembre de 2016

Los dos credos de Testigos de Jehová en Rumanía


 
    Desde los tiempos de Russell y de Rutherford, primero y segundo presidente de la bíblica Sociedad Watch Tower respectivamente, más de treinta organizaciones religiosas se han separado tanto de los Estudiantes de la Biblia como de los Testigos de Jehová. En todos los casos la separación tuvo como causa el desacuerdo doctrinal. El mayor número de grupos desasociados se dio durante el mandato de Rutherford.

    Uno de los grupos emancipados tardíamente ejerce en Rumanía, donde existen dos diferentes credos de Testigos de Jehová, a saber, los Testigos Cristianos de Jehová y la Asociación Testigos de Jehová Verdadera Fe. Los primeros siguen tenazmente los dictados del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová y de la multimillonaria Sociedad Watch Tower Bible radicada en EEUU. Los segundos terminaron de separarse definitivamente de los primeros en 1992, por desavenencias doctrinales, después de largos años de aislamiento tras el Telón de Acero, en que Rumanía y otros países del Este de Europa no tuvieron conexión con los estados occidentales.

    El severo régimen comunista instalado en Rumanía aisló a la nación entre 1948 y 1989, año este último en que los rumanos se levantaron contra el gobierno de Ceaucescu. Cuando los testigos de Jehová occidentales conectaron con sus hermanos de Rumanía se llevaron la sorpresa de que los rumanos habían definitivamente roto su trato con aquéllos debido a que a su entender dichos testigos de Jehová occidentales habían apostatado de la doctrina bíblica verdadera.

    La rotura de los testigos rumanos con los occidentales venía del año 1962, cuando los de Rumanía recibieron -a escondidas del régimen gubernamental, como se tenía ya por costumbre- la revista La Atalaya, en la cual se había cambiado el entendimiento de Romanos 13:1, que dice que todos deben someterse a las autoridades superiores. Tales autoridades superiores, que desde 1929 se pensaba que eran Jehová y Jesucristo, ahora, según La Atalaya, eran los gobernantes de las naciones. Los testigos de Jehová rumanos creyeron ver en este cambio una maniobra política para congraciarse los americanos con el gobierno de Rumanía. Ese fue el detonante de la separación.

    Más de 3.000 testigos de Jehová rumanos se constituyeron en Asociación independiente debido a su entendimiento de que los de Occidente habían apostatado de la verdadera fe. Asimismo entendían que el cristianismo verdadero no tenía por qué depender de una entidad mercantil como era la Watch Tower. Los primeros cristianos jamás dependieron de una organización o sociedad mercantil para funcionar.

    Los testigos rumanos separados de la organización madre americana son tildados de ‘rutherfordistas’ por seguir las doctrinas de Rutherford, quien publicó veintitantos libros, aparte de folletos, con las creencias que él pensaba que estaban acordes con la Biblia. La mayoría de esas creencias han sido abandonadas con el tiempo por no ser bíblicas, como ha sucedido con la fecha de 1918, que Rutherford pregonaba como el año de la resurrección de los ungidos en el cielo y también como el año de la inspección de Jesucristo a su esclavo fiel y discreto en la Tierra, es decir, a todos los Estudiantes Internacionales de la Biblia, ya que todos se consideraban ungidos y parte del esclavo fiel.  

    El observador imparcial no sabría a cuál de los dos grupos de Testigos de Jehová dar la razón. A primera vista se inclinaría por el grupo más numeroso, el de la Watch Tower, ya que en aquellos tiempos los Testigos de Jehová se asociaban bajo las directrices de la citada entidad. La Watch Tower es uno de los imperios editoriales más grandes del mundo y todo lo que bajo los auspicios del Cuerpo Gobernante imprime es aceptado por millones de Testigos de Jehová, los cuales no pueden disponer de un pensamiento independiente en materia doctrinal. Ello supondría la expulsión de la congregación del librepensador, con el consiguiente vacío social u ostracismo de los demás miembros. La amistad entre los Testigos de Jehová está condicionada a seguir siendo miembro activo del grupo.

    La Watch Tower edita decenas de millones de piezas de literatura cada mes y esto podría hacer pensar al profano que la entidad difunde el verdadero cristianismo, particularmente cuando lo impreso manifiesta abiertamente que todas las demás organizaciones religiosas son falsas. Sin embargo el mismo profano llega a pensar lo contrario cuando observa que las doctrinas emitidas por el Cuerpo Gobernante a través de la literatura de la Watch Tower cambian con el tiempo, cuando es bien sabido que la verdad no cambia. Otro aspecto que muchos toman en cuenta es que Jesucristo mandó enseñar lo que él había enseñado. ¿Se enseña hoy lo que Jesucristo mandó… o se añaden doctrinas que después han de cambiarse o suprimirse?  

    Los Testigos de Jehová cambiaron en 1962 el punto doctrinal de Romanos 13:1, relativo a las autoridades superiores. Ahora esas autoridades eran los gobiernos humanos, a los que se les debía sujeción relativa. Pero eso mismo es lo que preconizaba Russell en sus escritos, que las autoridades superiores eran los gobiernos y a ellos se les debía obediencia relativa. Después en 1929 Rutherford cambió el entendimiento y declaró que las autoridades superiores eran Jehová y Jesucristo, lo cual fue mantenido durante el mandato de Knorr. En tiempos de Rutherford no existía el Cuerpo Gobernante emisor de doctrinas, el cual vio la luz en 1971. El entendimiento doctrinal de Rutherford es lo que finalmente quedó anclado entre los miembros de la Asociación Verdadera Fe de los Testigos de Jehová en Rumanía. 

    En 1992 los Testigos rumanos se declararon independientes de los de Occidente y, reunidos 3.000 de ellos en asamblea bajo el lema ‘Cíñete y dí la verdad’, acordaron en firme resolución exponer, entre otras cosas, que: ‘Teniendo conocimiento en base a los hechos reales y la enseñanza bíblica de la situación existente entre los Testigos de Jehová del mundo entero, declaramos de manera pública y abierta nuestra postura… que el hombre de la vileza y su obra desaforada se identifican en la actual obra de la Sociedad Wachtower de Brooklyn, Nueva York, EE.UU... Esta postura nuestra se basa en la realidad del hecho de que esta Sociedad no observa más los principios básicos de la fe…’  

    La Asociación Testigos de Jehová Verdadera Fe crece en Rumanía a la par que la Asociación de Testigos Cristianos de Jehová, si bien aquélla en menor proporción debido a la carencia de publicidad impresa masiva. Es lógico concluir que el respaldo de una gran empresa editorial de tintes religiosos hace engrosar las filas de los devotos que se adhieren a la institución sin cuestionarse lo más básico, a saber, si la Watch Tower era realmente la organización de Jehová en 1919, cuando aún no existían los Testigos de Jehová. 

 

 

sábado, 27 de agosto de 2016

El enigma del arca de Noé (y 4)


    Por último, nos enfrentamos al mayor de los problemas dentro del arca: el de la eliminación de las heces y los orines de los animales. ¿Cómo se hacía todo ello? La única manera en que podía hacerse era por medio de cubos, que probablemente fueran diferentes de los que servían para dar de beber y comer a los animales. Ya dos elefantes excretan diariamente un total de 220 kilos de heces y 340 litros de orín. Eso supone 560 kilogramos en conjunto. Se necesitarían, pues, 56 cubos, a unos 10 kilos por cubo, para retirar heces y orines. Quiere decir que cada persona acarrearía 7 cubos. Pero tendrían que subir escaleras arriba con los cubos para tirar el contenido por el ventano del arca o por cualquiera de las ventanas, en el supuesto de que toda la planta superior estuviera llena de aberturas junto al techo.

    ¿Cuánto tiempo llevaría acarrear un solo cubo escaleras arriba, desde la planta inferior hasta la ventana del arca y después volver a bajar para llenar y transportar más cubos? Estimando la estrechez de las escaleras, que no permitiría portar dos cubos a la vez, aparte de que sería demasiado peso, echemos 12 minutos por cubo, contando el tiempo de llenado, mediante palas y pequeñas cubetas.

    Es de imaginar que habría algún tipo de contenedor de los orines bajo la panza del animal, pues de otra manera no se podrían recoger y pudrirían la madera, aparte del insoportable olor que se generaría. Con todo, no habría forma de combatir el hedor reinante, sobre todo el de los jabalíes, de cuyo género se opina que salieron los actuales cerdos. Por cierto, aparte del de la carne podrida, no se conoce olor más hediondo que el de los purines de las granjas de cerdos. Solamente retirar los excrementos y los orines de los dos elefantes del arca supondría a cada persona un mínimo de una hora, yendo a buen ritmo, sin descansar.

    Mas si calculamos las heces y orines de los 43 géneros de mamíferos que supuestamente había en el arca, según algunos científicos religiosos -que probablemente habría más-, hemos de estimar un promedio total de unas 3,6 toneladas diarias. 3.600 kilos de excrementos y orines a repartir en cubos de 10 kilos, nos da 360 cubos, con lo que a cada persona le corresponderían 45 cubos. Acarrear 45 cubos escaleras arriba, sin parar, y volcarlos por el ventano superior llevaría, a razón de 12 minutos por cubo, 9 horas cada persona, que sumadas a las 15 horas de trabajo consideradas anteriormente, darían 24 horas diarias de atención a los animales por persona, ya que se entiende que los 8 ocupantes del arca estaban allí para cuidar de los animales.

    Pero hablamos solamente del número de animales que podría haber en el arca según los religiosos que, basándose esta vez en la creencia de algunos científicos -porque así les conviene-, ya lo han calculado todo para hacer ver que los habitantes del arca tenían tiempo de sobra para todo. Se han barajado únicamente 127 géneros de animales, cuando en realidad hay bastantes más y había bastantes más en los tiempos del diluvio. Si no fuera así, no sería posible contar hoy día con tantos animales que pueblan la Tierra. Por lo tanto la lógica nos da a entender que en el arca de Noé había muchos más animales de los que los religiosos quieren hacernos creer. Ello supondría elevar el número de horas de trabajo de cada persona del arca y ya hemos visto que ocupaban las 24 horas del día con los supuestos 127 géneros de animales.

    Nos quedan los animales marinos. ¿Cómo pudieron sobrevivir fuera del arca los peces, las ballenas, los tiburones, los delfines, los cangrejos, los pulpos, las langostas, las gambas, los mejillones, las medusas…  si las aguas estaban llenas de lodo y era imposible sostener la vida en ellas, aparte de la natural agitación que tenían? El relato bíblico dice que todo lo que estaba vivo en el suelo seco pereció. Nada dice de los animales que poblaban los mares y los ríos. Pero, habida cuenta de que las aguas no solamente procedían de arriba, sino del interior de la tierra, porque se abrieron las fuentes más profundas, hemos de llegar a la inevitable conclusión de que se trataba de un cataclismo sin precedentes que haría inhabitables las sucias y furiosas aguas que cubrían siete metros y pico las más altas montañas. Si podemos hacernos idea de lo que es un océano agitado, no precisamos saber lo que ocurrió estando toda la tierra cubierta de agua.

    El trabajo de Noé y su familia en el arca durante casi un año no se sostiene, debido a que estarían de faena todas las horas del día. Tampoco se sostiene debido a la poca ventilación y oscuridad reinante en las dos plantas inferiores, donde los excrementos de los animales producirían gas metano, a pesar del cuantioso trabajo de la retirada de las heces. Encender un candil para alumbrarse hubiera supuesto la explosión del gas. Y aun si el gas no explotara, por no haber la cantidad suficiente, se corría el peligro de incendiar toda el arca debido a que sus paredes estaban llenas de alquitrán por dentro y por fuera. La odisea del arca de Noé, pues, resulta imposible.

    Por último, no faltan científicos que afirmen que la caída de las aguas del diluvio desde lo alto hubiera hundido el arca, dada la fuerza de empuje acuática. Y si el arca flotaba, la fuerza de las aguas la inclinarían excesivamente, con lo que los animales se hubieran estrellado contra la madera dentro de sus compartimentos, los cuales tuvieron necesariamente que ser lo suficientemente amplios para que los animales pudieran moverse y tumbarse, aparte de permitir espacio para las personas que los atendían. Esa peligrosa inclinación hubiera hecho que el agua potable que llevaría Noé en el arca se desparramara, como también se habría desparramado todo el alimento en ella almacenado.

    Se deduce, pues, que la narración bíblica del arca no es más que un relato mágico, como los de los cuentos infantiles. El relato de Noé, aparte de estar basado en la antigua epopeya mesopotámica de Gilgamés, fue escrito por judíos para los judíos, probablemente después de la deportación a Babilonia, ciudad en la que tuvieron que haber accedido a los archivos reales, de los que habrían extraído y asimilado no pocas de las creencias y leyendas babilónicas. En el monte Ararat se han encontrado hasta siete arcas diferentes. En realidad se trata de formaciones rocosas que desde el aire recuerdan al contorno de un barco. Pero el arca de Noé se supone que era totalmente rectangular, sin abarquillamientos, y con una cubierta superior a modo de tejado. Científicamente, un diluvio de las características que narran la Biblia y la epopeya de Gilgamés pudo haber tenido lugar hace más de 12.000 años, aunque no se evidencia que tal diluvio fuera del todo universal.  (Fin de la serie de 4 artículos).    

 

domingo, 21 de agosto de 2016

El enigma del arca de Noé (3)



    Pasemos por alto los 20 reptiles que supuestamente Noé llevaría en el arca, que no robarían mucho tiempo a sus cuidadores, aunque no cabe duda de que algún tiempo no escaso invertirían en ellos. Por cierto, no se sabe con qué se alimentaban los reptiles, a no ser que también llevara el arca su buena clasificación de los géneros básicos de insectos y roedores. Es lógico que insectos (abejas, avispas, moscas, mosquitos, mariposas, escarabajos, grillos, saltamontes, luciérnagas, polillas, mantis, cigarras…) y minúsculos roedores tuvieron que haber entrado en el arca. ¿Cuántos centenares o miles de ellos pudieron haber invadido el lugar y cómo se alimentaban? Igualmente tuvieron que haber entrado las pulgas, las hormigas, los caracoles, las lombrices, las chinches, las garrapatas, los piojos, los ácaros, las cucarachas, las ladillas, las arañas, los escorpiones… muchos de tales especímenes pegados a las crines de los animales. De esto nada menciona el relato bíblico, pero es indudable que tuvieron que haberse colado en el arca.

    Detengámonos en los 43 géneros de mamíferos, casi todos herbívoros, aunque también los había carnívoros y omnívoros en buena proporción. Precisamente entre ellos estaban los animales más grandes del arca. Hemos supuesto que fueran un total de 170 mamíferos, de los cuales 98 serían considerados puros y de los que habría siete parejas de cada género. Nos referimos principalmente a vacas, toros, ovejas, corderos, cabras y cabritos. Hemos incluído solamente a tres animales de más, considerados puros o de pezuña partida, tal como indica el relato bíblico que hay que saber cuáles eran los animales puros. Evidentemente habría más animales puros o limpios, pero no los tenemos en cuenta en este estudio, por desconocer con seguridad cuáles pudieran ser. Entre éstos se hallarían los búfalos, los bisontes y los ciervos, aunque no faltan devotos que aseveren que búfalos y bisontes constituyen un solo género con el ganado vacuno.

    De los animales impuros de respetable tamaño tendríamos al menos, machos con hembras: dos elefantes, dos caballos, dos cebras, dos asnos, dos camellos, dos hipopótamos, dos rinocerontes, dos jirafas, dos leones, dos tigres, dos osos, dos jabalíes, dos lobos, dos gorilas, dos canguros, dos zorros, dos tapires… De los de menor tamaño: dos liebres, dos ratas, dos murciélagos, dos topos, dos ardillas, dos armadillos, dos hurones, dos ornitorrincos, dos koalas, dos capibaras, dos visones…     

    ¿Cuántas horas al día se tenían dedicadas para dar de comer y de beber a los mamíferos, entre los que se hallaban los animales de mayor tamaño y que más comían y bebían? Si las aves ya suponían 5 horas diarias a cada persona que atendía el arca, ¿podemos imaginarnos cuántas horas llevarían los grandes animales? Había que darles de comer todos los días, siquiera una vez. También había que suministrarles agua constantemente.

    Solamente los dos elefantes consumirían 360 kilogramos de vegetales al día y precisarían beber unos 400 litros de agua diarios. ¿Cómo acarreaban los ocupantes del arca el agua para dar de beber a los elefantes? ¿En cubos o recipientes similares? Un cubo vendría a tener una cabida de unos 10 litros para ser manejable, lo que supondría acarrear 40 cubos de agua, 5 cubos por persona, tan solo para los elefantes. En cuanto a la comida, suponiendo que en cada cubo entrasen 3 kilogramos de heno, necesitaríamos 120 cubos de comida al día para los dos elefantes, a razón de 15 cubos por persona. Y hablamos de alimentación y toma de agua en estado de reposo de los animales.

    ¿Cuánto tiempo emplearía cada persona en acarrear 20 cubos, es decir, 15 de comida y 5 de agua, para atender únicamente a los elefantes? Teniendo el agua y la comida cerca, o sea, en la misma planta que habitaban los animales, pongamos un promedio de 6 minutos por cubo, habida cuenta de que habría que dar de beber al animal en el cubo y eso llevaría su tiempo. Serían más o menos 2 horas por persona, suponiendo que las 8 personas laborasen al mismo tiempo. ¡Dos horas diarias por persona solamente para dar de comer y de beber a dos elefantes!

    Imaginemos cuántas horas más diarias serían precisas para dar de comer y de beber al resto de los animales, sobre todo a vacas, toros, caballos, cebras, camellos, jirafas, leones, tigres, osos, hipopótamos y rinocerontes. Contando con que los osos hibernaran y apenas comieran, habría que pensar en unas 8 horas más por persona para dichas tareas. Con ello tendríamos que cada una de las 8 personas del arca emplearía 15 horas diarias en servir el alimento y la comida a los animales (5 horas para las aves, 2 para los elefantes y 8 para los mamíferos, sin contar los reptiles).

    Pero no hemos terminado las faenas. Resulta que los mil y pico animales del arca tendrían la fisiológica necesidad de excretar y orinar a diario, y era fundamental retirar tales desechos, pues de otra manera, aparte de resultar insoportable el hedor que se originaría dentro del arca, las heces y los orines generan gas metano. Con todo, por muy limpio que estuviera el lugar, siempre habría un constante y desagradable olor, aparte de cierta permanente y peligrosa cuota de gas metano en el ambiente.

    Surge también el serio problema de la ventilación y la iluminación. Aun suponiendo que todo el perímetro superior del arca estuviese rodeado de ventanas, esto iluminaría la planta de arriba, particularmente después de que hubieran cesado los 40 días de diluvio, pues se entiende que los días debían de ser muy oscuros durante la lluvia. La planta inferior media estaría iluminada solamente por los lados de las escaleras, suponiendo que hubiera sendas escaleras en los laterales del largo del arca. El centro de esa planta estaría prácticamente a oscuras. Y por supuesto, la planta inferior, donde estarían los animales de mayor tamaño, no tendría luz alguna. Tampoco tendrían ventilación suficiente las plantas media e inferior, sobre todo la inferior.

    ¿Cómo se iluminaban las estancias inferiores para poder trabajar en ellas con cierta holgura? Encender un candil para alumbrarse supondría una explosión del gas metano. Y aún si no hubiera el suficiente gas, que evidentemente siempre lo habría, encender fuego tanto para iluminarse como para hacer comidas o calentarse en los días de frío, suponía el peligro de incendiar el arca entero, ya que las paredes estaban llenas de alquitrán o brea por dentro y por fuera, tal como indica el relato bíblico, a fin de que el agua no entrase por las juntas. Imaginamos que no encenderían fuego para guisar y comerían crudos los huevos que les ponían las gallinas. También imaginamos que Noé y su familia habitaban en la planta superior, que sería la más iluminada y ventilada. (Continúa en la parte 4). 

 

jueves, 18 de agosto de 2016

El enigma del arca de Noé (2)


    La puerta de entrada al arca, en la parte inferior, tendría un tamaño y un peso considerables y debió de haberse manejado con inusitado esfuerzo. Se abriría hacia afuera, bien hacia un lado, por lo que la puerta estaría dotada de imponentes bisagras, o bien se abriría hacia abajo y hacia afuera; pero en este caso habría que cerrarla tirando de cuerdas desde dentro, lo que supondría ser poseedor de una fuerza descomunal. Hemos de dar por sentado que la puerta ocuparía la altura de gran parte de la planta inferior, pongamos 4 metros de altura por unos 4 de ancho, dado que los animales entraban de dos en dos. La pareja de elefantes, entrando a la par, ocuparía justamente todo el ancho y casi todo el alto de la puerta. ¿Qué peso no tendría tal gigantesco portón de madera maciza?     

    Se evidencia que los animales más grandes y pesados ocuparían la planta baja del arca, ya que de otro modo, si tuvieran que ocupar las plantas intermedia y superior, deberían subir unas escaleras que, posiblemente ubicadas a un lado y otro del largo del arca, serían más estrechas que los propios animales, si es que realmente les fuera físicamente posible desplazarse por dichas escaleras. Escaleras arriba hasta las otras dos plantas subirían los animales de menor tamaño y peso y los más ágiles. Posiblemente las aves ocuparían la planta superior, dado que los excrementos y orines producen gas metano y ese gas se daría en menor proporción entre las aves, aunque habría más de mil. En la planta superior, donde estaba la ventana o el tsohar, harían vida las ocho personas que ocupaban el arca, Noé y su familia.

    ¿Cuántos animales entraron en el arca? El relato bíblico da cuenta de que de los impuros o no limpios entró una pareja de cada género, macho y hembra. De los puros, es decir, de los destinados a ser sacrificados a la divinidad -aparte de ser consumidos como alimento-, no hay acuerdo entre los teólogos y estudiosos bíblicos. Unos dicen que fueron siete animales y otros que catorce. Siete o catorce serían también las aves de cada género. En cuanto a los animales puros o limpios, éstos serían, por ejemplo, los toros, las vacas, las ovejas, los corderos, las cabras y los machos cabríos. ¿A qué se debe la diferencia de opinión entre los teólogos con respecto a si eran siete o catorce los animales puros que entraron en el arca?

    En Génesis 7:1-4 se lee textualmente: ‘De toda bestia limpia tienes que tomar para ti de siete en siete, el macho y su hembra; y de toda bestia que no es limpia solamente dos, el macho y su hembra; también de las criaturas voladoras de los cielos de siete en siete, macho y hembra’. Si contamos únicamente siete animales, nos queda uno sin pareja; pero como se habla ‘de siete en siete, macho y hembra’, es evidente que han de estar emparejados y por lo tanto se trata de catorce animales, siete machos y siete hembras. De este lógico parecer son cada vez más teólogos y eruditos bíblicos, tanto católicos como protestantes.

    El relato continúa diciendo que ‘de toda bestia limpia y de toda bestia que no es limpia y de las criaturas voladoras y de todo lo que se mueve sobre el suelo, entraron de dos en dos en el arca, macho y hembra’ (Génesis 7:8,9). Es decir, entraron de dos en dos por la puerta del arca, macho y hembra a la vez, sin importar el número de animales de cada género. Si en el caso de los animales puros y de las aves se hubieran escogido solamente siete individuos, uno de ellos hubiera entrado solo, sin pareja; pero como entraron de dos en dos, macho y hembra, es evidente que los animales puros y las aves lo hacían en número de catorce, dos a dos, macho y hembra.

    Quienes manifiestan que el arca no albergaría miles de animales, como sería lo más lógico, se aferran a lo que aseguran algunos científicos de simpatías religiosas, los cuales defienden la limitada ocupación animalesca del arca. Estos científicos dicen que básicamente existen 43 géneros de animales mamíferos, 74 de aves y 10 de reptiles, y que tales géneros dieron lugar a todas las especies animales que hoy conocemos. No obstante, la mayoría de los religiosos cree que el diluvio ocurrió hacia el año 2.400 antes de nuestra era y sabemos que existían entonces incluso más especies animales de las que hoy se conocen.

    Por lo tanto los géneros de animales entonces existentes también serían más de los que los científicos nos señalan, lo que significa que en el arca habrían entrado bastantes más géneros de animales de los que defienden los teólogos, que lo hacen para poder probar que había espacio suficiente en el arca y que Noé y su familia atendían a relativamente pocos animales. Sin embargo los animales internos en el arca ya les daban a Noé y a su familia más trabajo del que los simpatizantes bíblicos estiman.

    Pero aceptemos en principio que los géneros de animales que Noé introdujo en el arca fueron en total 127 (43 géneros de mamíferos, 74 de aves y 10 de reptiles). Ello significa, por un lado, que los 74 géneros de aves, a 14 individuos por género, macho y hembra, supondrían un total de 1.036 aves, entre las que se contarían avestruces, águilas, buitres, gallinas y gallos, pavos, gorriones, golondrinas, cigüeñas, loros, búhos, gaviotas, cuervos, patos, palomas, flamencos, cóndores, halcones, colibríes, pelicanos, pájaros carpinteros… Imaginamos que los pájaros carpinteros no se dedicarían a agujerear la madera del arca. 

    Los 10 géneros de reptiles, a dos individuos por género, serían 20 reptiles (serpientes anacondas, boas, cobras, pitones, cocodrilos, sapos, ranas, lagartos, iguanas, camaleones, tortugas…). Y de los 43 géneros de mamíferos vamos a suponer que 7 fueran de animales puros o limpios, que a razón de 14 individuos por género, machos y hembras, tendríamos 98 mamíferos. El resto lo formarían otros 72 mamíferos. En total habrían entrado en el arca 1.226 animales de los géneros que los científicos llaman fundamentales, de los cuales 170 serían mamíferos. ¿Cómo pudieron atenderse puntualmente esos 1.226 animales?

    Empecemos por las 1.036 aves. Sabemos el tiempo que lleva a una persona cuidar diariamente de un canario en una jaula, lo que incluye darle alpiste y agua al animal, así como limpiar la jaula de excrementos. Esa tarea bien puede llevar como poco 10 minutos al día. Ahora, los 74 compartimentos de aves del arca, ¿cuánto tiempo llevarían? Aquí no podemos hablar de 10 minutos por compartimento, pues se trata de 14 aves de todos los tamaños en cada uno de los compartimentos. Evidentemente las aves de mayor tamaño llevarían más tiempo. Podemos hablar perfectamente de 35 minutos por compartimento, unos con otros, laborando con cierta prisa. Eso ya supondría 43 horas entre los 8 trabajadores del arca, por lo que tocaría a más de 5 horas diarias de tarea para cada persona.  (Continúa en la parte 3).    

 

 

lunes, 15 de agosto de 2016

El enigma del arca de Noé (1)


 
    En la Biblia hallamos el relato del diluvio universal. También se encuentra un relato similar en la epopeya mesopotámica de Gilgamés, si bien esta última narración es anterior al relato bíblico, a pesar de que los entusiastas religiosos afirmen que es al revés, que lo relatado en la Biblia es de mayor antigüedad, ya que se aferran a que Adán fue el primer hombre creado y llevaba un diario que heredaron sus descendientes semitas. Por tanto, según ellos, los sumerios y otros habitantes de Mesopotamia serían muy posteriores, por lo que igualmente lo serían sus historias. Es evidente que cuando los judaítas estuvieron cautivos en Babilonia accedieron a los archivos reales y de ellos sacaron varias historias que posteriormente adicionaron a las Escrituras judías, las cuales fueron escritas por y para el pueblo judío en exclusiva, a fin de dar una identidad histórica a los creyentes. 

    Los defensores de la odisea de Noé durante el diluvio siempre buscan lo inverosímil para tratar de justificar que en el arca cupieron todos los géneros de animales que en aquellos tiempos se extendían por la tierra y que las ocho personas que habitaban el recinto de madera pudieron atenderlos con cierta holgura, dándoles comida y agua y recogiendo los excrementos y los orines. Esto del agua y la recogida de excrementos y orines lo silencian los teólogos y escrutadores bíblicos. Por lógica Noé, de ser el relato verdaderamente histórico, habría llenado con alimentos y agua gran parte del arca.

    Los alimentos, sobre todo el heno, que pesa poco y precisa un gran volumen de espacio, ocuparían vastas extensiones en las dos plantas donde se alojaban principalmente los animales herbívoros, precisamente los de mayor tamaño. Además de heno, habría espaciosos contenedores para almacenar los alimentos de los animales omnívoros, granívoros y carnívoros, que pudiera ser que estos últimos se alimentasen de raíces, ya que parece ser que allí no probarían la carne. Y naturalmente, habría suficientes provisiones alimenticias para las ocho personas del arca durante un año. Probablemente llenarían su despensa con productos vegetales y marinos deshidratados y secados, a fin de que les durasen un año entero.

    Los alimentos destinados a los animales, aparte del heno, serían: alfalfa seca, hojas de árboles, vegetales diversos, raíces, granos de todo tipo, frutos secos y frutas desecadas, ya que la fruta verde o madura se pudriría allí dentro después de los primeros días. El forraje y otros alimentos para los animales no cabe duda de que llenarían buena parte del arca. Aparte el arca transportaría miles de variedades de semillas, ya que las aguas del diluvio destruirían la mayor parte de los árboles y plantas del planeta. La fuerza de las aguas tuvo evidentemente que arrancar de cuajo los árboles y el resto de la vegetación. Puede que algunas especies hubieran aguantado casi un año bajo las aguas.

    Además de contener alimentos, el arca dispondría, pues, de grandes cantidades de agua potable. Noé por fuerza tuvo que haber llenado de agua varios compartimentos destinados al efecto en las tres plantas. Podemos hablar de medio millón de litros para arriba, ingeniosamente distribuidos entre las tres plantas del arca. Los aljibes de agua, junto con las cámaras de alimentos, todo ello de madera, bien ocuparían la tercera parte del arca. Por cierto, no se sabe cómo Noé pudo introducir el agua en el arca ni de dónde la trajo. Duró el diluvio 40 días y 40 noches; pero Noé y su familia estuvieron en el arca un año y 10 días, desde el día 17 del segundo mes del año 600 de Noé hasta el día 27 del segundo mes del año 601.

    Durante los cuarenta días de diluvio sería imposible recoger el agua en cubos, por dos razones: primera, porque el agua descendería con descomunal fuerza y los cubos que se pretendieran llenar se vendrían abajo. Segunda, porque la cubierta o tejado del arca sobresaldría del ventano y el brazo no alcanzaría a recoger el agua de la estruendosa lluvia por impedirlo el alero. En cuanto a recoger el agua que agitaba el arca, aparte de que habría que bajar los cubos con cuerdas hasta la superficie, dicha agua no era potable por estar llena de lodo, pues la agitación acuática sería más que tempestuosa y se precisarían demasiados meses o más de un año para que el lodo del agua se sedimentara en el fondo. Así, pues, Noé no tendría más remedio que llevar agua potable en el arca, y eso en grandes cantidades, dado que los animales precisaban mucha agua. 

    Las dimensiones del arca, de madera resinosa y de tres plantas interiores, eran: 300 codos de largo por 50 de ancho por 30 de altura. Hay biblistas que le dan al codo 0,445 metros., que era el codo del Imperio Romano, similar al egipcio. Pero en tiempos de Noé no existían Roma ni Egipto. En cuanto a las medidas del codo supuestamente vigentes en tiempos de Noé nos encontramos con el codo mesopotámico de 0,533 metros.

    Si tenemos en cuenta otros codos de diferentes medidas, podemos estimar que el codo medio tendría una longitud de unos 0,50 metros. Por tanto, las dimensiones del arca serían en este caso de 150 metros de largo por 25 de ancho por 15 de alto, lo cual da al arca un volumen de 56.250 metros cúbicos. Descontando el volumen de la madera del casco exterior así como de los compartimentos de los pisos interiores, tendríamos aproximadamente un espacio aprovechable de unos 48.000 metros cúbicos, lo que daría a cada planta un volumen de 16.000 metros cúbicos en un espacio de 150 metros de largo por 30 de ancho por casi 5 metros de altura.

    Según el relato bíblico, el arca -en realidad una caja de madera flotante- tenía una abertura (un tsóhar) a la distancia de un codo del techo. Los defensores del arca o quienes afirman que la vida dentro del arca era perfectamente sostenible, avanzan la teoría de que no se trataba de una simple ventana o ventano, sino que todo el perímetro del arca tendría aberturas a un codo del techo, pues de otra manera no hubiera habido suficiente luz y ventilación. Sin embargo pasan por alto la parte del relato que dice que ‘Noé abrió la ventana que había hecho en el arca y soltó un cuervo’. Es evidente que se trataba de una sola abertura en uno de los costados del arca, junto al techo. Pero para el caso nos dará lo mismo en este estudio, pues de todas maneras, aunque el arca estuviera rodeada de ventanas por su parte superior, la luz apenas llegaría a la planta segunda, si es que llegaba, y en absoluto llegaría a la tercera planta, en el fondo, la cual estaría completamente a oscuras.

    Hemos de suponer que el arca tendría escaleras para descender a las plantas inferiores, y suponemos que las escaleras se abrían en uno y otro extremo de los pisos, a fin de que Noé y su familia no dieran tantos rodeos. Naturalmente, esas escaleras serían demasiado estrechas para los animales grandes y medianos.  (Continúa en la parte 2).  

 

domingo, 7 de agosto de 2016

El Armagedón predicho para 1975


 

    Entre los años 1967 y 1975 los representantes de los Testigos de Jehová dieron innumerables conferencias en todo el mundo acerca del fin del sistema de cosas mundial o Armagedón, que de palabra y por página impresa se anunciaba y se esperaba para el otoño de 1975. Todo partió de la publicación en 1966 del libro ‘Vida eterna en libertad de los hijos de Dios’, que escribió Fréderick Franz, entonces vicepresidente y teólogo único de la Sociedad Watch Tower, cuando aún no existía el Cuerpo Gobernante que se encargara de redactar la literatura y emitir las doctrinas, de lo cual se ocupó a partir de enero de 1976. En aquellos tiempos tal asunto era cometido exclusivo del presidente de la Sociedad, como ocurrió con Russell y Rutherford. En cambio el tercer presidente de la Sociedad, Knorr, dado que era hombre de actividad comercial más que espiritual, encargó a Franz que asumiera las tareas doctrinales.

    Así las cosas, en la primavera de 1967 el siervo de distrito y representante de la Sociedad Watch Tower, Charles Sunutko, ofreció al auditorio congregado en la asamblea de distrito de Sheboygan, Wisconsin, el discurso titulado ‘Sirviendo con la vista en la vida eterna’. He aquí la traducción, según la grabación que del discurso se hizo en aquel tiempo:

    “Como somos Testigos de Jehová mensajeros y aunque algunos de nosotros nos hayamos quedado preocupados, parece sin embargo que Jehová ha dado su alimento al debido tiempo, porque Jesucristo ha fijado frente a nosotros una nueva meta, un nuevo año importante, algo que alcanzar y que parece que nos ha dado a nosotros mucha energía en este explosivo final del sistema de cosas.

    Este final ocurrirá en el año 1975. Ha existido mucha plática acerca de este año. De hecho esta semana algunos individuos se han preguntado: Bien, ¿qué significa el año 1975? ¿Nos atreveremos a hablar de ello? Es algo que podríamos discutir entre nosotros aun cuando no debiéramos tratarlo mucho en público. ¿Realmente sabemos lo que significa el año 1975? No tenemos que adivinar lo que significa para nosotros el año 1975 si leemos la revista La Atalaya, porque esta revista ha sido muy explícita de lo que el año 1975 significa para nosotros los Testigos de Jehová.

    Los escépticos dicen: No voy a pensar en ello y tampoco me voy a preocupar. No voy a prestarle atención. Bien, recuerden hermanos que el Esclavo Fiel y Discreto (los que forman parte de los 144.000 que van al cielo)  es usado por Jesucristo. ¿Para qué? Jesús nos dice: Para proveer el alimento espiritual genuino a su debido tiempo. Esta es carnecita fresca que Jesús nos provee a su debido tiempo, hoy.

    No es un error pensar en ello y verlo como un hecho futuro real. ¿Qué cosa sabemos, por cierto? Nosotros sabemos lo que conocemos. Lo acabamos de leer: El fin de los 6.000 años de la historia humana y, muy seguro, la ejecución de todos los malvados y el comienzo del reinado del milenio para 1975, y eso debe ser excitante para nosotros. Muy pronto esperamos que Dios se dirija contra Babilonia la Grande (todas las religiones de la tierra) y la destruya y diezme hasta que no quede nada de ella. Y luego vendrá el llanto de paz y seguridad. Finalmente nos desharemos de la Gran Ramera (Babilonia la Grande). Ella estará detrás, inoperante. No más religión ni naciones que nos molesten.

    ¡Oh!, aquí ellos están alzando sus feos rostros por encima del polvo de la tierra. Testigos de Jehová, ahora proclamamos un mensaje más feroz de lo que se haya escuchado antes. Ahora entonaremos una canción de burla a las naciones. ¿Ya ven ustedes? Les dijimos que Babilonia la Grande iba a caer y que sería destruída, y ustedes dijeron que nunca iba a suceder eso; pero ustedes mismos lo hicieron. Ahora ustedes son los siguientes.

    Eso será cuando todos ellos se conjuguen, tanto los poderes democráticos como los comunistas, con un objetivo en mente: limpiar de la faz de la tierra a aquellas personas. Entonces realmente nos habremos deshecho de todos los antagonistas y habrá paz y seguridad. Tendremos nuestro mundo totalmente unificado.

    Pero cuando ellos empiecen a atacar a los Testigos de Jehová, extrañas cosas comenzarán a suceder. Parece ser que Jehová traerá calamidades de manera horrorosa, como nunca antes se han visto cosas de esta naturaleza. Son plagas que aparecerán sobre la tierra y que comerán las carnes, como es mencionado por el profeta Zacarías. Se pudrirán los ojos extraídos de sus órbitas y la lengua será arrancada de la boca. Ellos correrán gritando fuera de sus casas, mientras reciben estos ataques. Y sin embargo los Testigos de Jehová quedarán intactos de dichos ataques. ¿Cómo podemos salvarnos?, dirán. Permítasenos ser uno de ustedes. Bien, ahora es tarde. ¿Quién de nosotros esta noche estará allí pidiendo entrar?

    La Sociedad (Watch Tower) ha hecho aplicaciones de este pasaje bíblico señalando que aquellos de entre nosotros que no están regularmente asociándose con su Organización terrenal sin ninguna causa justa, como haber sido aplastados en su espalda, no entrarán en el nuevo orden mundial en 1975. Estos irán a tocar a la puerta ya cerrada para rogar que se les deje entrar y dirán: Queremos entrar ahora. Señor, ábrenos la puerta. Y Jesús les dirá: Lo siento, ni siquiera los reconozco. ¿No será una cosa horrible?

    Ustedes pueden ver por qué la Sociedad insiste año tras año con la misma vieja exhortación: Hermanos, manténgase dentro del rebaño. No permitan que ninguna excusa se interponga en el camino, nada de ninguna naturaleza. Solo hay una cosa que contará cuando el Armagedón venga: y es que estemos dentro de la Sociedad Watch Tower.

    Y nosotros esperamos que todos ustedes esta noche escuchen la súplica que les hace la Sociedad Watch Tower. Atendamos su angustioso ruego: Hermanos, entren, porque saben lo que se viene y está llegando muy rápido. No esperen hasta 1975 porque la puerta se cerrará antes de esa fecha. Por lo tanto, ¿qué haremos con nuestro futuro? Solamente hay una manera de decirlo: Manténganse vivos en la fe para sobrevivir al fin en el año 1975”.    

    El año 1975 transcurrió y no llegó el fin del sistema de cosas mundial, con el consiguiente Armagedón o destrucción de los reinos del mundo, ni comenzó el reinado de mil años de Jesucristo, que se esperaba justamente al terminar los 6.000 años de la historia humana. Muchos Testigos de Jehová habían abandonado sus trabajos y vendido sus casas para dedicarse a predicar que el fin acaecería en 1975, lo cual fue alabado por la Sociedad Watch Tower en sus publicaciones. La Sociedad culpó a los Testigos de que habían entendido mal, ello a pesar de los innumerables discursos, como el que aquí se ha expuesto, que textualmente hablaban del Armagedón para 1975.