domingo, 31 de agosto de 2014

¿Nuevo cambio en el entendimiento de la ‘generación que no pasará’?


 

    La doctrina de la generación que no pasará ha sufrido varios cambios en los últimos años. Hasta 1995 el Cuerpo Gobernante o Consejo Central declaraba que la generación se refería a las personas que en 1914 tenían suficiente edad para comprender los sucesos que se estaban desarrollando en la época. Dicha generación no pasaría de la existencia antes de que llegara el Armagedón y el Reino de Dios fuera establecido en la Tierra. Dado que el fin del sistema no llegó, los de la cúpula se dieron cuenta de que se había estado predicando por décadas una falsedad no bíblica y de ahí que en ese mismo año de 1995 la doctrina fuera cambiada a esta otra: la generación se refería a los inicuos que no aceptaban el Reino de Dios predicado por los testigos.

    Años después fue desechada esta última doctrina y se cambió a esta otra: la generación se refería exclusivamente a los ungidos que estaban vivos en 1914 y que solapaban o traslapaban a otros ungidos. Más tarde se afinó el tema y hoy día la generación se refiere al grupo de ungidos que estando vivos en 1914 traslapa a un segundo grupo de ungidos. Por esa razón, dice el Cuerpo Gobernante, no vino el fin en el siglo XX, que es para cuando realmente se esperaba y se suponía que la predicación de las buenas nuevas llegaría a su conclusión. En la actualidad se espera el fin muy pronto, sin determinar siquiera una fecha aproximada.

    Hubo un tiempo en que algunos de la cúpula jehovista quisieron trasladar la fecha de 1914 a 1957 y considerar a esta última como la del inicio de la presencia de Jesucristo en su reino. De esta manera la generación sería la de 1957 y a día de hoy continuaríamos con ella, esperando el fin de un año para otro. La moción no fue aceptada y continuó inamovible la fecha de 1914.

    Con el último borrón y cuenta nueva de adjudicar al año 1919 el nombramiento de la junta directiva de la Watchtower como ‘esclavo fiel y discreto’ -durante 86 años se estuvo predicando y enseñando que ese esclavo ya existía y que en 1919 fue nombrado como administrador de los bienes terrestres del amo Jesucristo-, la ‘nueva luz’ que se dio fue que el nombramiento del esclavo como administrador de los bienes del Amo se hará en el futuro, cuando éste regrese o llegue en gloria con sus ángeles. De paso fue borrada la fecha de 1918 por no ser bíblica, ya que fue un desacertado invento de Rutherford, al igual que la fecha de 1919; sin embargo esta última no ha sido anulada, a pesar de que venía de la mano de la de 1918. Al suprimir una, lo más razonable era que había que haber suprimido también la otra, pues ninguna de las dos es bíblica, como sabe el mismo Cuerpo Gobernante.

    Muchos temas doctrinales se están posponiendo ahora para el futuro, cuando estalle la gran tribulación y el Armagedón y el establecimiento del Reino sea una previsible realidad, según predica y enseña el Cuerpo Gobernante. Una de estas doctrinas que posiblemente se pospongan es la de la ‘generación que no pasará’.

    En efecto, dado que Jesucristo habla de que la generación que no pasará cobra vida cuando ya el Hijo del hombre llega con poder y gloria con sus ángeles, y no antes, surge ahora el entendimiento de que esa generación también está en el futuro, cuando estalle la gran tribulación. La generación que no pasará no parece ser, como se creía, la que empezó a ver los sucesos mundiales en 1914, sino la que los vería ya terminados, es decir, una generación humana muy posterior. En Mateo se lee que ya Jesucristo había exhibido su señal, la de su gloriosa venida, y a continuación dice el evangelista que ‘no pasará esta generación sin que todo ello suceda’, es decir, la generación del tiempo de la venida de Jesucristo, venida que el Cuerpo Gobernante enseña ahora que está en el futuro.

    De este probable cambio nos llega rumor no confirmado desde Patterson, siendo un superintendente, que tiene las orejas en todas partes y suponemos que estará mejor informado que cualquier otro miembro inferior del movimiento religioso, otra de las personas que nos lo ha soltado informalmente. No sería de extrañar que éste fuera uno de los temas que se den a conocer en la próxima reunión de accionistas de octubre 2014, aparte de comunicar que la nueva biblia en castellano, después de su corrección, ya está disponible entre ese mes y enero del 2015.

   

    

viernes, 29 de agosto de 2014

¿Pueden ser expulsados de la congregación los de la gran muchedumbre?


 

    Respuesta grosso modo: NO, bíblicamente no pueden ser expulsados de la congregación por la sencilla razón de que no son ungidos y por tanto no pertenecen a la congregación de Dios, de la cual únicamente forman parte los ungidos y no los de la gran muchedumbre.

    Según el Cuerpo Gobernante, esclavo fiel y discreto o Consejo Central de los testigos de Jehová, todo lo escrito en las cartas apostólicas -y también en los evangelios- va dirigido a los llamados ungidos o miembros del grupo de los 144.000, que son los que forman el Israel espiritual o congregación de Dios, según enseña la cabeza de la que sus componentes consideran que es la organización terrestre de Dios.

    Así, cuando el apóstol Pablo escribe que había que apartar de la congregación a ciertos individuos que demostraban ser pecadores crasos, se está refiriendo, según el esclavo, a miembros de la congregación de Dios o ungidos. En aquel tiempo, según el esclavo, no había miembros de la gran muchedumbre. Absolutamente todos los cristianos eran ungidos y pertenecían a la congregación.

    Cuando Juan escribe que "todo el que se adelanta y no permanece en la enseñanza del Cristo no tiene a Dios", se está refiriendo, según enseña el esclavo, a miembros ungidos de la congregación que han sido 'matriculados en los cielos'.

    Y cuando Jesucristo dijo que 'hicieran discípulos bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo, del espíritu santo y enseñándoles a observar todas las cosas que él había mandado', se dirigía a sus discípulos, a quienes el Cuerpo Gobernante considera ungidos. Y aquí surge una pregunta: Si fue mandado que los ungidos bautizaran a nuevos cristianos que también se hacían ungidos, ¿cómo es que hoy no bautizan únicamente los ungidos, sino que lo hacen miembros de la gran muchedumbre que ni siquiera pertenecen a la congregación de Dios, puesto que no son ungidos? 

    Con respecto al punto anterior, notamos lo siguiente: Cuando Jesucristo dirigió las palabras ya citadas a sus apóstoles y discípulos, éstos no eran ungidos todavía. Tampoco eran ungidos cuando los primeros celebraron la cena con su Maestro. Serían ungidos días más tarde, cuando el espíritu santo descendiera sobre ellos.

    Regresando a los tiempos actuales, hemos de puntualizar ante todo que Russell no fue testigo de Jehová. Tampoco Rutherford en sus primeros tiempos. Ambos, así como todos los componentes del grupo religioso que comandaban, eran Estudiantes Internacionales de la Biblia. Hasta 1931 no sería cambiado el nombre a testigos de Jehová; pero no abrazaron este nombre todos los Estudiantes de la Biblia, ya que cerca del 80% había abandonado el movimiento religioso en 1926, al no suceder lo profetizado por Rutherford en 1925.

    Cuando Rutherford cambió la denominación a testigos de Jehová, todos los así llamados se consideraban parte de los 144.000 ungidos y también del esclavo fiel y discreto conjunto. Todos ellos formaban también parte de la congregación de Dios. Pero cuando en 1935 Rutherford se adelantó a proclamar que la gran muchedumbre ya había aparecido (cuando el Apocalipsis dice que no aparece hasta después de la gran tribulación) en 1935. Muchos de los que antes se tenían por ungidos, ahora formaban las filas de la gran muchedumbre.

    Sin embargo, a los miembros de esta gran muchedumbre no les considerba testigos de Jehová, sino 'jonadabs' o simpatizantes de los testigos. Testigos de Jehová eran únicamente los ungidos. La razón de ello es que el nombre de testigos de Jehová se le dio en la antigüedad al pueblo natural de Israel. Paralelamente, los miembros del Israel espiritual abrazaron el nombre de testigos de Jehová; pero solamente éstos. Así que cuando aparecieron los de la gran muchedumbre no tomaron el nombre de testigos de Jehová porque no pertenecían al grupo de los ungidos.

    Con el tiempo y sin razón que lo explique, el presidente de la Watchtower y el Cuerpo Gobernante llamaron testigos de Jehová a los de la gran muchedumbre, cuando en realidad no lo eran por no ser ungidos. En consecuencia, tampoco formaban parte de la congregación. Solamente estaban adscritos a ella como ayudantes o 'jonadabs', pero no formaban parte intrínseca. Por lo tanto, no se les podía ni se les puede medir por el mismo rasero con que se mide a los ungidos o miembros de la congregación real.

    Así, pues, no siendo los de la gran muchedumbre parte de la congregación de Dios, de ninguna manera pueden ser expulsados de ella. A lo sumo se les podrá llamar la atención por algún proceder incorrecto o aconsejarles; pero jamás pueden ser expulsados, y menos con las inhumanas consecuencias de desprecio y odio que ello supone, algo que no demuestra amor al prójimo y, por consiguiente, tampoco al mismo Dios, pues, como explica Juan en su carta, 'no se puede estar amando a Dio, a quien no se ve, y al mismo tiempo despreciando al prójimo a quien sí se le ve'. Jesucristo comía incluso con los pecadores de su propia religión. Pero el Cuerpo Gobernante aquí se considera más que el propio amo Jesucristo y ata y desata a su conveniencia y sin ton ni son.

 

 

martes, 26 de agosto de 2014

¿Cuándo resucitan los ungidos?


 
    El Cuerpo Gobernante o Consejo Central de los testigos de Jehová enseña que los que murieron formando parte de los 144.000 ungidos comenzaron a resucitar ‘en algún momento entre 1914 y 1935’. Enseña igualmente que los pertenecientes a dicho grupo que mueren después son resucitados como seres espíritus al momento, ‘en un abrir y cerrar de ojos’. Anteriormente enseñaban los dirigentes de la Watchtower -o más apropiadamente, el presidente de la Watchtower, Rutherford, que es quien marcaba todos los asuntos espirituales, dado que en su tiempo no existía el Cuerpo Gobernante tal como hoy se le conceptúa- que la primera resurrección había acontecido en 1918. Al desechar recientemente el Consejo Central jehovista la fecha antibíblica de 1918, con ello desecha también la supuesta resurrección de ungidos en ese año.

    La fecha de 1918 comenzó a ser expuesta por Rutherford en 1922; pero no fue hasta febrero de 1927 que la doctrina se afirmó definitivamente al imponer el de la Watchtower como dogma de fe que el Amo Jesucristo había inspeccionado a su esclavo fiel y discreto en 1918, y que en 1919 le había nombrado sobre todos sus bienes terrestres. Hoy la doctrina del nombramiento del esclavo sobre los bienes del Amo, vigente durante 86 años, ha sido desechada como incorrecta -y por tanto, falsa- por el propio Cuerpo Gobernante.

    Hoy se enseña que el esclavo aún no ha sido nombrado sobre dichos bienes por la razón de que tal nombramiento acaecerá en el futuro, cuando el Amo venga en poder y gloria con sus ángeles. Y el Amo no vino en 1914, como antes se enseñaba. Ahora lo que se enseña es aún más misterioso: que Jesucristo ‘está presente en su reino invisible en el cielo’ -algo intangible que no se sabe lo que exactamente es-, pero que aún no ha comenzado a reinar sobre la tierra, o lo que es lo mismo, no ha iniciado su milenio de reinado sobre la tierra. Es decir, que muchas cosas que en la central mundial de los testigos se entendían como acontecidas a partir de 1914, ahora se posponen para cuando el Amo Jesucristo ‘se manifieste en su gloria’.

    Pues bien, contrariamente a lo que ciegamente enseña el Cuerpo Gobernante, la resurrección de los ungidos no ha acontecido todavía por la sencilla razón de que, según los textos bíblicos, es uno de los temas pendientes para cuando el Amo Jesucristo ‘sea manifestado’, es decir, para cuando llegue en su gloria a enderezar los asuntos de la tierra. En 1 Pedro 5:4 leemos: “Y cuando el pastor principal haya sido manifestado, ustedes recibirán la inmarcesible corona de la gloria”.

    Está claro que la ‘inmarcesible corona de la gloria’, es decir, el cielo, será otorgada a humanos cuando ‘el pastor principal haya sido manifestado’, es decir, cuando el pastor Jesucristo (el gran pastor, según Hebreos 13:20, y el pastor excelente según Juan 10:11) ‘se manifieste’ o cuando inicie su reino milenario en la tierra. Bíblicamente quiere decir que ningún hipotético ungido ha podido resucitar hasta ahora porque el pastor principal aún no ha sido manifestado. Así que Russell, Rutherford, Knorr, Franz y todos los demás continúan inconscientes en sus tumbas (por cierto, la de Rutherford no se sabe exactamente dónde está, pues fue enterrado en secreto por unos pocos asiduos, mientras la tumba de Russell se exhibe públicamente en Pittsburg, junto a un gran monumento en forma de pirámide que se le construyó al lado, pirámide que puede contemplarse entrando en el mapa de Google).

    Que la ‘inmarcesible corona de la gloria’ se refiere a la herencia celestial, lo dice la carta de 1 Pedro 1:4, donde se lee: “…a una herencia incorruptible e incontaminada e inmarcesible. Está reservada en los cielos para ustedes”. Y que los que vayan al cielo no entrarán en él hasta que el Amo Jesucristo sea manifestado, lo dice claramente Pablo cuando escribe en Colosenses 3:4 lo siguiente: “Cuando el Cristo, nuestra vida, sea puesto de manifiesto, entonces ustedes también serán puestos de manifiesto con él en gloria”. Así que ninguno de los que se hacen llamar ungidos ha podido resucitar aún, dado que el Cristo aún no ha sido puesto de manifiesto en gloria. Así de claro.

 

 

viernes, 22 de agosto de 2014

¿Son razonables los testigos de Jehová?


    El periodista y filósofo norteamericano Walter Lippmann acuñó esta sapiencial frase: “Cuando todos piensan igual, ninguno está pensando”. Esto es especialmente cierto entre los testigos de Jehová. Todos piensan igual. Todos lo mismo. Hay unidad de pensamiento doctrinal en todas las congregaciones. Unidad de pensamiento impuesta a machamartillo. Nadie difiere o al menos no se atreve a diferir abiertamente. Y la razón de ello es que el Cuerpo Gobernante no permite a su grey “pensar de forma independiente”. Este pensar independientemente de lo que imponen los dirigentes jehovistas puede suponer la expulsión de quien no se somete al pensar de la gerencia suprema, ahora conocida como el “esclavo fiel y discreto”.

    No importa lo descabellado que pueda ser un punto doctrinal del Cuerpo Gobernante o Consejo Central, el Testigo no puede diferir de él aunque demuestre lo incorrecto de tal punto. Debe aceptar sin rechistar cuanto se le impone. Debe someter su pensamiento al pensamiento del esclavo fiel. No debe pensar por su cuenta o independientemente. No debe razonar lo contrario. No debe usar su intelecto o su propia facultad de raciocinio de modo diferente a como lo hace el grupo dirigente de Patterson. Hacerlo es “apostasía”.

    Si el testigo de Jehová no puede usar libremente o con independencia su facultad de raciocinio, ¿cómo se entienden las palabras de Pablo cuando escribe en Romanos 12:1 que “presenten sus cuerpos como… un servicio sagrado con su facultad de raciocinio”? Aquí el apóstol habla de ‘SU facultad de raciocinio’, es decir, el raciocinio o libre uso de la razón de cada cual, no el de un hipotético cuerpo dirigente de la congregación. El mismo apóstol recalca a los cristianos en su carta a Tito 3:2 “que sean razonables”. Y en Santiago 3:17 leemos que “la sabiduría de arriba es… razonable”.

    Subrayando la palabra ‘razonable’, en Filipenses 4:5 Pablo escribe: “Sea conocido de todos los hombres lo razonables que son ustedes”. Ahora bien, ¿cómo puede un testigo de Jehová demostrar ser razonable si se le priva de razonar o pensar independientemente y solamente debe repetir y utilizar lo que se le enseña y ordena, aunque eso no tenga sentido o no sea razonable? Por ejemplo, en lo que respecto al asunto de ‘la generación que no pasaría’.

    En otro tiempo todos los testigos de Jehová pensaban al unísono, porque así se lo habían implantado, que la generación de la que hablaba Jesucristo era el conjunto de personas que tenía suficiente edad para comprender en 1914 los sucesos mundiales y que de ningún modo morirían los componentes de tal generación sin ver el fin del sistema de cosas mundial o Armagedón y ser establecido el Reino de Dios en la Tierra. Es patente que a quien pensara de manera diferente se le expulsaba.

    Sin embargo, pasó el tiempo y la generación, que se suponía compuesta por individuos de un máximo de 80 años, ya había prácticamente desaparecido toda. Así que para 1995 el Cuerpo Gobernante cambió la doctrina y todos los testigos a una pensaron automáticamente igual. Y quien no pensase eso mismo era expulsado de las filas. La doctrina de la generación se cambió a ‘una generación inicua de gente que no aceptaba el Reino y la predicación de los testigos de Jehová’. Y nuevamente todos los Testigos al unísono pensaron igual.

    Poco tiempo después se volvió a cambiar la doctrina y la generación, tras algunos matices posteriores, se refiere hoy a dos grupos de ungidos que se traslapan unos a otros en el tiempo. El primer grupo estaba vivo en 1914 y el segundo lo componen supuestos ungidos que nacieron después de 1914 y que fueron solapados o traslapados en algún momento por individuos del primer grupo. De esta manera la generación no dura 80 años, sino bastante más. Pudiera ser que 120 años o incluso 150.

    Naturalmente, este último entendimiento de lo que es una generación no es razonable para nadie, pues en el caso que expone el Cuerpo Gobernante se trataría de al menos dos generaciones diferentes. Esto equivale a decir que la generación del general Custer, muerto en 1876, duraría como 150 años debido a que Custer habría traslapado a otros generales más jóvenes, con lo que dicha generación se extinguiría en 2026, aunque posteriormente incluso se le añadan nuevos individuos traslapados y la generación en cuestión dure mucho más. Esto, evidentemente, no es razonable, ya que en este caso habría realmente envueltas varias generaciones de individuos.   

    Aquí los testigos de Jehová, como todos piensan igual porque ninguno puede pensar con independencia del Cuerpo Gobernante, estarían demostrando no ser razonables y por tanto, le estarían llevando la contraria al apóstol Pablo, quien aconseja que “sea conocido de todos los hombres lo razonables que son ustedes”.

    Otra gran irracionalidad que predica el Testigo es la fecha de 1914, la cual, desde el año 1943 (en que el asunto se publicó en el libro “La verdad os hará libres”), sale de añadirle 2.520 años al 607 a.e.c., fecha que el Cuerpo Gobernante enseña como de la destrucción de Jerusalén. Antes de 1943 se predicaba la fecha del 606 en lugar del 607, y era expulsado quien no creyera que el 606 a.e.c. fue el año de la destrucción de Jerusalén. Esta fecha errónea, junto con la de 1914, la aceptó Russell, sin investigar si era cierta o no, de los adventistas, concretamente del adventista Barbour, quien a su vez la había aceptado de otros escrutadores bíblicos anteriores. Cuando se demostró lo erróneo de esas fechas, los adventistas las abandonaron. No así Russell ni Rutherford, que se empeñaron en imponerlas por encima de todo, a pesar de que se habían demostrado incorrectas.

    Quienes pregonaban la fecha del 606 a.e.c. antes de Barbour enseñaban que en ese año comenzaron los 70 de sometimiento de la nación de Judá a Babilonia y que en esos 70 años estaban incluídos los tres grandes destierros de los judíos. La fecha de la destrucción de Jerusalén siempre se la ha entendido como acaecida en el 587 o 586 a.e.c. Pero Barbour no entendió bien el asunto y erróneamente comenzó a predicar que Jerusalén había caído en el 606 a.e.c. y que los 70 años era el tiempo que los judíos permanecieron en el destierro tras ser destruido el templo.

    Esto fue lo que Barbour transmitió a Russell, que no se paró en averiguaciones y sin más se lanzó a pregonarlo a los cuatro vientos. Hoy día el Cuerpo Gobernante sabe que las fechas de 606 y 607 a.e.c. son incorrectas para la caída de Jerusalén, como está demostrado por la Historia, la Arqueología y la Astronomía. Y aún a sabiendas de ello, continúa haciendo que sus adeptos piensen igual, que Jerusalén fue destruída en el 607 a.e.c., ya que sin esa fecha no pueden sumar 2.520 años y llegar a 1914, fecha que también es incorrecta por basarse en especulaciones humanas y no en evidencia bíblica.

    Tal como las de las fechas de 607 y 1914, el Cuerpo Gobernante enseña otras muchas doctrinas que no se hallan en la Biblia y que no son razonables. Y estas mismas son las que predican y enseñan los Testigos de a pie, dado que todos piensan igual porque no les está permitido el pensar independiente o utilizar libremente su facultad de raciocinio. Aunque se empeñen en afirmar lo contrario, no están demostrando ser razonables. No pueden demostrarlo porque están sujetos al mismo modo de pensar común, el que les ha sido impuesto dogmáticamente por un grupo dominante que cree la mentira como verdad y que amenaza permanentemente a sus miembros con el ostracismo.     

 

 

 

domingo, 17 de agosto de 2014

¿Morirán todos los testigos de Jehová?



    En cierta ocasión me relataba un testigo de Jehová lo siguiente: "A los pocos años de bautizarme en esta ‘organización’ un anciano prominente, hablando de que había testigos de Jehová que no iban a morir jamás cuando llegase el Armagedón, nos relataba al grupito con el que pasaba un rato de asueto que él no pensaba morirse jamás. Le contesté que eso era muy presuntuoso por su parte. Y, como si le hubiera picado un bicho venenoso, montó en cólera y me recriminó ante todos que yo era un apóstata indecente que ponía en duda la enseñanza del esclavo. La cosa llegó al punto de formarme un comité judicial que decidió mi expulsión y así me lo comunicaron. Apelé y, como en esa precisa semana se tenía la visita del superintendente, éste me convocó de nuevo con el comité y decidió que el asunto no era motivo de expulsión, sino de previa corrección. Aduje que no creía en eso de no morirse jamás, pero que sí aceptaba y respetaba la opinión del esclavo. La expulsión fue anulada y el anciano imputado presentó carta de renuncia al puesto, después de estar décadas en el mismo".

    La doctrina de que habrá quienes pasen vivos el Armagedón y nunca mueran está nuevamente de actualidad, con más fuerza incluso que antes, ya que su no aceptación y no creencia sí es motivo de expulsión automática por apostasía, pues ya no se trata de un asunto que se deje a la reflexión de cada cual, como antes venía más o menos considerándose. El Cuerpo Gobernante es como los fariseos que todo lo regulaban. Lo que no viene en la Biblia, el Cuerpo se lo inventa, con tal de tener sujeto a todo el rebaño.

    El antiguo folleto de Rutherford “Millones que ahora viven no morirán jamás” está resucitando y el esclavo suelta acá y allá que Rutherford tenía plena razón en lo que afirmaba y de ahí que se deduzca que  millones que están vivos en este momento no morirán jamás. Según el esclavo piensa, Rutherford se adelantó al tiempo de los acontecimientos llevado por su entusiasmo. Pero ahora es el tiempo en que realmente todo lo profetizado suceda, ya que el fin del sistema está a las puertas y de un día para otro serán soltados los vientos de la destrucción. Muchos de los que estén dentro de las filas de los testigos de Jehová pasarán con vida al nuevo orden y, como en este nuevo orden será abolida la muerte adámica, eso significa que los que pasen vivos a través del Armagedón nunca morirán si son fieles durante el milenio.

    Posiblemente la razón más evidente por la que muchos testigos de Jehová se mantengan firmes dentro de la organización es porque creen tener la seguridad de que jamás morirán si siguen fieles a los que dirigen esa organización, ya que suponen que al serles fieles a ellos, lo son también a Jehová y a su Cristo. Hemos conocido años atrás a muchos hermanos, sobre todo hermanas, que exteriorizaban esa idea en sus conversaciones. Pensaban que nunca envejecerían y morirían porque el nuevo orden estaba al caer. Han paso las décadas y esos hermanos y hermanas se ven envejecidos, y hasta desilusionados, sobre todo al constatar que muchos de sus compañeros y compañeras de creencia que esperaban no morir, han muerto. Innumerables son los desilusionados por el mal entendimiento y aplicación de los textos bíblicos que hacen los dirigentes jehovistas. La mayoría no abandona las filas por las inhumanas represalias que se les presentarían.

    Uno de los textos que antes la Watchtower citaba como prueba, y ahora el Cuerpo Gobernante lo cita, es el de Juan 11:26, que dice: “Todo el que vive y ejerce fe en mí no morirá jamás”. Esto es interpretado en el sentido de que, quien pasa vivo el Armagedón y continúa en la fe, no morirá. Sin embargo, no se tiene en cuenta el versículo precedente, el 25, donde leemos: “El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir”. Aquí Jesucristo habla de la resurrección. Pues bien, a estos resucitados es a los que realmente aplica el versículo 26 que dice que el que vive y ejerce fe no morirá. Nada dice Jesucristo de un Armagedón y de que habría humanos que jamás morirían; al contrario, dice que los que mueren, que es la entera humanidad, pueden resucitar.

    El Cuerpo Gobernante admite, de acuerdo con Ezequiel 18:4, que todo el que peca, muere. Y también está de acuerdo con la frase bíblica “no hay hombre que no peque”. Y como todos pecamos, todos morimos. Sin falta hemos de morir la muerte heredada de Adán. Pablo escribe que “el salario que el pecado paga es muerte”. Y como todos pecamos, todos sin excepción recibimos ese salario de muerte. Ya en el Paraíso le dijo Dios a Adán que, si comía del fruto, positivamente moriría. Pero el diablo le dijo lo contrario, que no moriría, tal como también aseguran los miembros dirigentes de la 'organización', que dicen que muchos no morirán. Ese morir lo transmitió Adán a todo el género humano y nadie se libra de él. Otra cosa es que Jesucristo, mediante su sacrificio de redención, provea vida eterna a través de la resurrección.

    Así, pues, si ha de haber una terrible batalla de Armagedón, sería bondad de Dios que sus presuntos fieles en la tierra murieran, bien antes o durante la misma, pagando así su parte de pecaminosa herencia adámica, ya que el salario que el pecado paga es la muerte. Estos últimos serían resucitados junto con otros de siglos atrás; y entonces sí, entonces podría aplicar lo de no morir jamás. Todo ello, en el supuesto de que se estén entendiendo correctamente los textos bíblicos y no estemos levantando castillos en el aire, como hace la jerarquía jehovista.

    El Cuerpo Gobernante asegura que los que pasan vivos a través del Armagedón son los que componen la “gran muchedumbre”. La Biblia, el Apocalipsis, nada dice de pasar vivos a través del Armagedón. Dice que los que componen esa gran muchedumbre ‘salen de la gran tribulación’ (Apocalipsis 7:14). Pero el Cuerpo Gobernante afirma que la gran tribulación precede al Armagedón, es decir, que la gran tribulación y el Armagedón son para el Cuerpo dos cosas diferentes. La Biblia, pues, menciona que la gran muchedumbre sale de la gran tribulación, no del Armagedón. Y lo curioso es que esta gran muchedumbre que sale de la gran tribulación está en el cielo, no en la tierra, en el mismísimo templo y ante el trono de Dios. Eso puede interpretarse como que los de la gran muchedumbre son resucitados convertidos en seres espíritu.

    De los llamados 144.000 también dice la Biblia, al igual que de los que componen la gran muchedumbre que sale de la gran tribulación, que están en el templo y ante el trono de Dios, en el cielo. Isaías escribe que los cielos son el trono de Jehová. Y en el libro de los Salmos apreciamos que el trono de Jehová está en el cielo. Pero el Cuerpo Gobernante, a pesar de que la Biblia es clara al manifestar que tanto los 144.000 como la gran muchedumbre están delante del trono de Dios en cielo, filosofa y teologa largo y tendido sobre el asunto, aduciendo que en el caso de la gran muchedumbre ese estar delante del trono de Dios se refiere a la Tierra, específicamente a un supuesto “patio” sagrado representado por el Templo de Salomón, idea que ni está en la Biblia.

    La realidad es que los 144.000 y la gran muchedumbre son los mismos, son el mismo grupo con distintos nombres. Fue error de Rutherford establecer que la gran muchedumbre apareció en 1935, para distinguirla de los ungidos o 144.000, cuando el Apocalipsis dice que esa gran muchedumbre “sale de la gran tribulación”. Hasta ese momento no se le conoce como gran muchedumbre. Antes de entrar en la gran tribulación recibe el nombre de “los 144.000”, y después de estar en el cielo delante del trono recibe indistintamente uno y otro nombre.

    En conclusión, para no desviarnos del tema, todos, absolutamente todos, hemos de morir porque eso es el salario que el pecado paga. Y como toda persona peca, por eso mismo muere. Nadie se libra de la muerte adámica. Otra cuestión es que se resucite. Así que sobra toda organización que asegure que muchos de los que ahora viven no morirán jamás. Es un cebo que se pone ante el incauto que llega a aceptar la utopía de que jamás morirá. Jesucristo dijo que la verdad nos libertaría; pero muchos son esclavos de una organización que obnubila sus mentes en todo sentido. Si son esclavos, es que no han sido libertados y por tanto no conocen la verdad. Y quien no quiere aceptar la realidad de que ha de morir y fantasea con vivir para siempre sin necesidad de morir, se engaña a sí mismo y a aquéllos a quienes predica tal utopía.


 

viernes, 15 de agosto de 2014

¿Nombró Jesucristo un esclavo fiel y discreto en 1919?


    En La Atalaya del 15 de agosto de 1991, página 17, leemos que “en 1919 la Sociedad Watchtower salió de la organización de Satanás”. La misma Sociedad asegura hoy, a través del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, que Jesucristo inspeccionó a la Junta Directiva de la Watchtower entre 1914 y 1919, hallando fiel a este grupo de personas porque estaba enseñando la verdad, y en 1919 le comisionó o nombró como su esclavo fiel y discreto. Antes la Sociedad pregonaba que Jesucristo había nombrado a ese grupo fiel sobre todos los bienes terrestres del propio Cristo, algo que hoy ya no enseña.

    Ahora bien, si la Sociedad Watchtower estaba en la organización de Satanás hasta 1919, eso significa que sus miembros no podían haber estado enseñando la verdad durante los años de inspección de Jesucristo y por tanto no pudo el Amo hallarles fieles y nombrarles sobre sus bienes o simplemente comisionarles como su esclavo fiel y discreto.

    Además, en aquel tiempo eran ‘Estudiantes de la Biblia’ y no ‘Testigos de Jehová’. Quiere decir que, si el Amo Jesucristo nombró a un esclavo fiel y discreto en 1919, no pudo haber sido a los testigos de Jehová porque entonces no existían. Estos vinieron a la existencia en 1931, cuando Rutherford cambió la denominación de Estudiantes de la Biblia a testigos de Jehová a los nuevos que entraron entre 1926 y 1930 más los pocos antiguos que quedaron en las filas, después de haber abandonado el movimiento casi el 80% de los miembros, como se desprende de la lectura del Anuario de 1928, debido a que en 1925 no había acontecido la resurrección de los patriarcas, como se pregonó mediante discursos mundiales y el folleto ‘Millones que ahora viven no morirán jamás’. Se trataba, pues, de una organización nueva, máxime cuando Rutherford ya había desechado poco menos que como satánicas las enseñanzas y publicaciones de Russell.

    Por otro lado, el Cuerpo Gobernante actual se ha atribuído sin más la titularidad exclusiva de ‘esclavo fiel y discreto’, que hasta octubre del 2012 se aplicaba al resto de los supuestos 144.000 ungidos que estaban vivos en la tierra. Ahora bien, el Cuerpo Gobernante no existía en 1919, por lo que no pudo haber sido nombrado por el Amo como su esclavo fiel y discreto. A quien se consideraba único esclavo fiel y discreto era a Russell, que llevaba muerto tres años, pero que dirigía los asuntos desde el cielo. Lo que sí existía en 1919 era la Junta Directiva de la Sociedad Watchtower, a la cual los que se dicen miembros del esclavo fiel aplican la expresión ‘Cuerpo Gobernante’ con carácter retroactivo. La Junta Directiva solamente trataba -y continúa tratando hoy, puesto que conviven la Junta Directiva y el Cuerpo Gobernante- asuntos comerciales o mercantiles.

    Los asuntos doctrinales y espirituales eran competencia exclusiva del presidente de la Sociedad. Por esa razón Russell y Rutherford escribieron los libros con su nombre, mientras que Knorr dejó tal función a su teólogo y vicepresidente Fred Franz, que, aunque no hacía figurar su nombre en la literatura, fue quien escribió el famoso libro “Vida eterna” que tanto revuelo armó porque insinuó que en 1975 se cumplían seis mil años de la creación del hombre, lo que suponía entrar en el séptimo milenio, que era el del reinado de Cristo, y por tanto su introducción significaba el previo derrocamiento de los gobiernos humanos o Armagedón. El Cuerpo Gobernante, creado en 1971 con 17 miembros -7 de la junta directiva y 10 nuevos-, se encargó de los temas doctrinales a partir de enero de 1976, relegando al Presidente de la Sociedad a simples funciones mercantiles, aparte de ser miembro del Cuerpo Gobernante y tener parte como uno más en la corporación espiritual. Hoy día el Presidente de la Watchtower principal ni siquiera es parte del Cuerpo Gobernante, aparte de que la mayoría de los testigos de Jehová ni saben quién es, no como en el pasado, que el Presidente venía a ser una especie de dios y era conocido por todos.

    La fecha de 1919 la impuso Rutherford con carácter retroactivo, junto con la de 1918 como el año de la inspección del Amo, en 1927, lo cual publicó en Watchtower del 15 de febrero de ese año 1927. Dado que el Cuerpo Gobernante actual ha desechado el año 1918 por no ser bíblico, de la misma manera debería haber desechado el 1919, ya que éste era consecuencia de aquel. Si hubo una visita del amo en 1918 y un nombramiento en 1919, el supuesto esclavo fiel y discreto no se enteró, pues en aquel tiempo el esclavo era Russell y ya estaba muerto. Y el nuevo esclavo que en 1927 Rutherford dijo que eran los ungidos, o sea, todos los Estudiantes de la Biblia, pues todos se consideraban ungidos, tampoco se enteraron, pues en 1918 y 1919 ni sabían que eran el esclavo.

    El año 1919 es consecuencia también del antiguo cálculo erróneo que suponía que los siete tiempos de Daniel comenzaron en el 606 a.e.c. y terminaban en 1914, con la desaparición de los gobiernos humanos o Armagedón, que fue lo que predicó Russell y que no aconteció. El 606 se estimaba como el año en que la nación de Judá quedó sometida al imperio babilonio, al igual que otras muchas naciones, sucediéndose posteriormente los tres importantes destierros de los judíos, en el segundo de los cuales fue destruída Jerusalén, en el año 18 de Nabucodonosor.

    Russell aceptó a ciegas del adventista Barbour la creencia errónea de que Jerusalén había sido destruída en el 606 a.e.c., con el consiguiente fin del reinado de los reyes de Judá. Barbour aplicó equivocadamente los 70 años de dominio de Babilonia a la duración del destierro de los judíos tras la caída de Jerusalén, que en realidad fueron 49 años (siete semanas de años). De ahí que hoy día el Cuerpo Gobernante aún se aferre a la fecha del 537 a.e.c. como año de la salida del destierro y le aplique 70 años de supuesto cautiverio a los judíos, imaginando así que Jerusalén fue destruída en el 607, cuando en realidad lo fue en el 587 a.e.c., mientras la salida del destierro acaeció en 538 a.e.c.

    Los años 537 y 607 fueron dados a conocer en 1943, en el libro “La verdad os hará libres”, que lo escribió Fred Franz. Desde hace siglos se confunde el tiempo en que el Templo de Jerusalén estuvo destruido (70 años en números redondos, 72 en realidad) con el tiempo en que Jerusalén estuvo sin apenas habitantes desde su destrucción hasta el regreso de los primeros judíos (entre el 587 y el 538 a.e.c.).

    Las innumerables pruebas arqueológicas, históricas y astronómicas señalan inequívocamente a que Nabucodonosor subió al trono en el 605 a.e.c. y por tanto su año 18 y el de la ruina de Jerusalén fue el 587 a.e.c. Si a éste, como se hace erradamente entre el 606 y 1914, se le sumaran los hipotéticos 2.520 años de los llamados tiempos de los gentiles, resulta que el año del fin de esos tiempos tendría que ser el 1934. Pero la aplicación de los 2.520 años no es más que elucubración mental de unos pocos entusiastas bíblicos que creían en la numerología, algo que el Cuerpo Gobernante condena como demonismo. El 1914 no fue más que el año en que dio comienzo la Gran Guerra, que Russell no había previsto. Nada tiene que ver con ningún fin de supuestos tiempos de los gentiles. Por tanto la fecha de 1919, dependiente de 1914, es tan falsa como esta última, hablando en términos doctrinales y según el entendimiento del Cuerpo Gobernante, quien sabe perfectamente que las fechas 607 y 1914 son meros números sin fundamento, pero de los que no se puede retractar sin que la organización religiosa se les venga abajo. Y en ella hay demasiados intereses financieros.

    Por tanto, ningún cuerpo gobernante fue nombrado esclavo fiel y discreto en 1919 porque no existía tal cuerpo; y aún si hubiera existido entonces, no habría sido nombrado como tal esclavo debido a que, como todo el conjunto de Estudiantes de la Biblia, habría estado en la organización de Satanás y, en consecuencia, sin dar el alimento correcto de la verdad (si realmente lo hubiera dado, aquellas doctrinas continuarían enseñándose hoy día, y no que han cambiado aduciéndose ‘nueva luz’). Aún si se hubiera nombrado un esclavo en 1919, sería a los Estudiantes de la Biblia, no a los testigos de Jehová, que no llegaron a la existencia hasta 1931. Por último, la fecha de 1919, que dependía de la de 1918, ya desechada, ahora depende de la de 1914, año en que se dice que terminaron los tiempos de los gentiles o de las naciones; pero vemos que las naciones continúan en actividad, lo que significa que en 1914 no llegaron los tiempos de su fin. Y Jesucristo dijo que ni él mismo sabía el día y la hora.      

 

jueves, 14 de agosto de 2014

¿Ha resucitado algún ungido?



    La respuesta es un rotundo NO. Ningún ungido ha podido resucitar, sencillamente porque ésa que el Cuerpo Gobernante llama ‘primera resurrección’ o resurrección de los ungidos acontecerá cuando Jesucristo venga, y aún no ha venido, como bien lo expresa ese mismo Cuerpo al cambiar el entendimiento del nombramiento sobre los bienes del Amo al esclavo, nombramiento que aún no ha acontecido porque el Amo no ha llegado todavía.

    En 1 Tesalonicenses 4:16 leemos: “El Señor mismo descenderá del cielo… y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero”. Si el Señor aún no ha descendido del cielo, es evidente que los ‘muertos en unión con Cristo’, que son los ungidos según el Cuerpo Gobernante, aún no han resucitado.

    La cuestión es que el Cuerpo Gobernante asegura doctrinalmente (como dogma de fe) que la resurrección de los ungidos tuvo lugar en algún momento entre 1914 y 1935, y los ungidos que van muriendo después son cambiados en un abrir y cerrar de ojos, es decir, resucitan en el cielo como seres espíritu (lo cual, dicho sea de paso, no es una resurrección, sino un cambio total de entidad).

    Antes decía el Cuerpo Gobernante que la resurrección sucedió en 1918. Pero según la Biblia, vemos que esa resurrección todavía está por venir, dado que el Cristo aún no ha llegado. Tampoco está el Cristo presente en su Reino, pues el término ‘presencia’ implica que ha llegado. Si está presente es porque ha llegado. Si no ha llegado, no puede estar presente, hablando en términos de la supuesta toma de poder real en 1914. Si ese reinado aún está futuro, no pudo él tomar el poder real en 1914. Tomar el poder real significa reinar. Si no está reinando todavía, sino que eso acontecerá en un tiempo posterior desconocido, es que no ha tomado ningún poder real.  

    La idea de una ‘presencia’ distinta de ‘venida’ no es más que una especulación de los adventistas. La palabra ‘presencia’ fue impuesta debido a que no se cumplió lo que los adventistas esperaban, es decir, la venida de Cristo. Y como un lector adventista había observado que en cierta versión bíblica ponía ‘presencia’ mientras que en otras versiones se indicaba ‘venida’, de ahí que el adventista Barbour entendiera que Jesucristo tuvo, no una venida, sino una presencia invisible en el cielo, no en la tierra.

    Barbour le pasó esta idea de ‘presencia’, distinta de ‘venida’, a Russell, quien la aceptó sin meterse en averiguar si ello era cierto o no. Su falta de experiencia y exceso de entusiasmo le llevó a imponer a los demás las falsas ideas que tenía en la cabeza, sin importar la verdad o no verdad de las mismas. Por eso hoy día los testigos de Jehová predican una ‘presencia’ de Jesucristo en su reino en el cielo y una ‘venida’ para el futuro, cuando bíblicamente ‘presencia’ y ‘venida’ son la misma cosa. Además, Jesucristo está presente en su reino del cielo desde su ascensión a él en el año 33. No necesita de una presencia diferente en 1914.

   Así, pues, ningún ungido ha resucitado aún. Russell, que era el único esclavo fiel y discreto en su tiempo. El no resucitó cuando murió el 31 de Octubre de 1916, ya que la resurrección es un suceso futuro, para cuando Cristo empiece a reinar durante el milenio. Hasta The Watchtower del 15 de febrero de 1927 no publicó Rutherford que el esclavo era el resto de los 144.000 ungidos y no Russell. Es de notar que el nombramiento del ‘esclavo’ no pudo tener lugar en 1919 porque el supuesto esclavo llevaba tres años muerto. Hasta 1927 no hizo creer Rutherford a la grey que Jesucristo había visitado y nombrado sobre sus bienes a su esclavo en 1918 y 1919 respectivamente. O sea, que el esclavo no se enteró de esa visita y ese nombramiento en 1918 y 1919 porque estaba muerto y el supuesto esclavo posterior, el resto de los 144.000 o todos los Estudiantes de la Biblia vivos, ya que entonces todos se consideraban ungidos, no fue reconocido como tal hasta 1927.

    En resumen: el Amo Jesucristo aún no ha venido y por tanto no ha podido ser resucitado ningún ungido, ya que tal resurrección acontece al tiempo que él venga del cielo, donde está presente desde que ascendió en el año 33 y ahí ha de estar hasta que descienda en su segunda venida.