jueves, 27 de agosto de 2015

Los 70 años de Babilonia, del 609 al 539 a.e.c. (parte 5 y última)


    La expresión ‘70 años de Babilonia’ es entendida por algunos religiosos como ’70 años del destierro de los judaítas después del arrasamiento de Jerusalén por Nabucodonosor en el año 18/19 de su reinado’. Nada tiene que ver este último concepto con el anterior. Los 70 años de Babilonia se iniciaron en el año 609 a.e.c., cuando por los babilonios fue conquistado el último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, y concluyeron en el 539 a.e.c. con la caída de Babilonia. Fueron los 70 años de dominio de Babilonia como imperio absoluto tras conquistar todas las tierras de Asiria, o los 70 años en que Babilonia tuvo en servidumbre a todas las naciones que antes habían estado bajo el dominio de Asiria, entre ellas la propia Judá.

    Dado que por la cronología egipcia los historiadores averiguaron que Harrán fue tomada por los babilonios en el 609 a.e.c., estos mismos historiadores aplicaron a esa fecha los 70 años en que Babilonia dominó la escena tras la conquista total de Asiria. De esta manera llegaron en principio al 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia. Esta fecha la corroborarían principalmente por los listados de Beroso y Tolomeo, que coinciden con los que posteriormente se descubrieron en tierras de la antigua Babilonia, a saber, la lista de los reyes en Uruk, la estela de Adad Gupi y las miles de tablillas cuneiformes que muestran en sus cabeceras el nombre del rey en funciones y su año de reinado. Si los historiadores se hubieran equivocado en la fecha del 609 a.e.c., también se habrían equivocado en la del 539 a.e.c.. Pero, puesto que el 539 a.e.c. es año correcto para la caída de Babilonia, también lo es el 609 a.e.c. para el inicio de su nuevo imperio, que duró 70 años.

    Todos estos documentos están completamente de acuerdo en que los monarcas habidos entre Nabucodonosor y Nabonido reinaron un total de 66 años, distribuídos de la siguiente manera: Nabucodonosor, 43 años; Evil Merodac, 2 años; Neriglisar, 4 años; Labashi Marduk, unos meses (que se computan como cero años), y Nabonido, 17 años. En el año 17 de Nabonido cayó Babilonia. Los historiadores aplicaron esos 66 años a la fecha del 605 a.e.c., en que Nabucodonosor subió al trono, y así corroboraron el 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia.    

    Documento vital para saber que Nabucodonosor ascendió al trono en el 605 a.e.c. es el diario astronómico VAT 4956, una tablilla cuneiforme descubierta en las excavaciones de Babilonia. El diario da cuenta de ciertas posiciones astronómicas cuyos datos los astrónomos introdujeron en un sofisticado programa informático. El programa arrojó que esas posiciones solamente pudieron darse en el 568 a.e.c. Este año está fijado como año científico absoluto, más exacto aún que el 539 a.e.c. El diario menciona en su cabecera que fue escrito en el año 37 de Nabucodonosor. Quiere decir que el año 568 a.e.c. es el 37 de Nabucodonosor, y para saber cuál fue su año de inicio no hay más que sumar 37 años al 568 y así se alcanza la fecha del 605 a.e.c. como el año en que Nabucodonosor ascendió.    

    Las fechas 609, 605, 568 y 539 están, pues, relacionadas estrechamente entre sí y es imposible separarlas sin que se desajuste la verdadera cronología del imperio neobabilonio. Contar, por ejemplo, el inicio del reinado de Nabucodonossor en fecha distinta de la del 605 a.e.c. es desajustar las demás fechas, incluso la del 539 a.e.c. para la caída de Babilonia. Quienes desconocen estos datos históricos comprobados científicamente están a merced de especuladores que tratan de imponerles sus propios y equivocados criterios doctrinales. Fue lo que hizo el adventista N. H. Barbour en los años setenta del siglo XIX, quien transmitió sus errados cálculos y doctrinas a individuos que los aceptaron sin investigación alguna y cuyos herederos aún continúan defendiéndolos como verídicos, cuando se ha demostrado que se basan en cálculos erróneos y en creencias basadas en tales cálculos no verídicos.   

    Una de esas creencias es la suposición de que los judaítas estuvieron desterrados 70 años en Babilonia tras la invasión de Jerusalén en el año 18/19 de Nabucodonosor. El error parte de que Barbour creyó que Jerusalén había caído en el año 606 a.e.c., cuando en realidad su destrucción acaeció en el año 18/19 de reinado de Nabucodonosor. Y como el año de la subida al trono de Nabucodonosor aconteció históricamente en el 605 a.e.c., su año 18/19 fue inequívocamente el que iba del 587 al 586 a.e.c. Como el arrasamiento de Jerusalén se dio en el mes de julio, el año en cuestión fue el 587 a.e.c., que principió con la primavera.      

    El historiador Josefo escribe en su obra ‘Contra Apión’ que el nuevo templo de Jerusalén, refiriéndose  a sus cimientos, fue iniciado en el año segundo de Ciro como rey de Babilonia, 50 años después de la destrucción del templo anterior. Esto fue en el mes de julio. Como el año segundo de Ciro en Babilonia se contó por el sistema judío como iniciado en octubre del 538 a.e.c., y por el sistema persa a partir de la primavera del 537 a.e.c., la inauguración de los cimientos del nuevo templo en el año segundo de Ciro cae por ambos sistemas en el 537 a.e.c. Si en ese año y mes hacía 50 años que se había destruido el templo, eso significa que, sumados 50 años al 537, nos da el año 587 a.e.c. como fecha de la fatal destrucción.  Josefo está de acuerdo con la Historia comprobada, así como con la Arqueología y la Astronomía en lo respectivo a la cronología neobabilónica.  

    A la culminación de los 70 años de Babilonia, a finales del 539 o principios del 538 a.e.c., Ciro dio la orden de libertar a los judaítas y estos partieron hacia su tierra madre en la primavera del 538 a.e.c. No estuvieron, pues, 70 años en el destierro. La Biblia no lo dice. Los 70 años se refieren siempre a Babilonia.

martes, 25 de agosto de 2015

Los 70 años de Babilonia, del 609 al 539 a.e.c. (parte 4)


    Los historiadores sabían que el imperio neobabilonio había durado 70 años desde la toma del último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, hasta que cayó ante Ciro. Averiguada gracias a la cronología egipcia la fecha del 609 a.e.c. para la toma de Harrán, los historiadores le aplicaron a esa fecha los 70 años de Babilonia y llegaron al 539 a.e.c. como año de la caída del gran imperio del Eufrates.

    Una corroboración del 539 a.e.c., y por tanto del 609 a.e.c., se realizó gracias a los listados de Beroso y Tolomeo, avalados como exactos por la lista de los reyes en Uruk, la estela de Adad Gupi y decenas de miles de tablillas cuneiformes descubiertas en Babilonia. En dichos listados se comprueba que Nabucodonosor reinó 43 años; Evil Merodac, 2 años; Neriglisar, 4 años;  Labashi Marduk, unos meses (se cuentan 0 años por no haber llegado este rey al año de ascenso), y Nabonido reinó 17 años hasta que Babilonia cayó en el año 539 a.e.c. En total reinaron todos ellos 66 años, lo cual está acorde con las tablillas cuneiformes, que indican en qué año del monarca reinante fueron escritas.

    Como el inicio del reinado de Nabucodonosor coincidió con el año de la batalla de Karkemis y ésta tuvo lugar cuatro años después de la toma de Harrán, la batalla aludida y la subida al trono del rey babilonio acaecieron por tanto en el año 605 a.e.c. Aplicados al 605 a.e.c., año de ascenso de Nabucodonosor, los 66 años de reinado de los soberanos precitados, se alcanza el 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia. Las fechas 609, 605 y 539 a.e.c. están íntimamente enlazadas y es imposible separarlas sin alterar la cronología. El 539 a.e.c. no es fecha absoluta, al no estar comprobada por la Astronomía; pero sí es fecha tan exacta como las del 609 y 605 a.e.c. Es más, el año 539 depende en buena parte de la exactitud de las fechas 609 y 605 a.e.c.

    La única fecha que los historiadores y los astrónomos dan como científica absoluta es la del 568 a.e.c., cuya exactitud reafirma las fechas 609, 605 y 539 a.e.c. Se deriva del diario astronómico VAT 4956, una tablilla babilonia que principia su relato especificando que se escribió en el año 37 de Nabucodonosor. El diario da veintiocho posiciones astronómicas de los planetas conocidos y la luna. Los astrónomos tradujeron los datos del diario a nomenclatura actual e introdujeron toda la información en un programa informático profesional que calcula exactamente los eclipses y las posiciones astronómicas en un lapso de tiempo de 25.920 años.

    El programa arrojó que el único año en que pudieron darse las posiciones indicadas en el diario astronómico VAT 4956 correspondió al 568 a.e.c. Por tanto el año 37 de Nabucodonosor fue el 568 a.e.c. Si se suman 37 años al 568 se llega inexorablemente al 605 a.e.c. como año de subida al trono de Nabucodonosor. Es por tanto la del 568 a.e.c., junto con las del 609, 605 y 539 a.e.c., una cuarta fecha básica para el cómputo del tiempo en la historia del imperio neobabilonio.    

    En la Biblia se lee que Nabucodonosor hizo destruir Jerusalén y su templo en el año 18 de su reinado. Un texto del profeta Jeremías indica que fue en el año 19 de su reinado. Los eruditos concluyen que ambas menciones son correctas y se refieren al mismo año. La explicación está en que los babilonios, los persas y otros pueblos aplicaban el primer año de reinado a partir de la primavera siguiente del año en que los reyes ascendían al trono. Ese tiempo se denominaba ‘año o tiempo de ascenso’, que no significa que fuera un año completo. Los judíos en cambio aplicaban el primer año de reinado desde el mismo momento del ascenso del rey. Para los persas el primer año de Ciro como rey de Babilonia comenzó a en la primavera del 538 a.e.c., mientras que para los judíos principió en el otoño del 539 a.e.c., cuando fue tomada Babilonia.   

    Si Nabucodonosor arremetió contra Jerusalén en el año 18/19 de su reinado y ascendió al trono en el 605 a.e.c., eso significa que el año de la destrucción de la ciudad correspondió al 587 a.e.c. Tal fue el entendimiento de historiadores y religiosos hasta que en los años setenta del siglo XIX el adventista Nelson H. Barbour, debido a un malentendido, creyó que el arrasamiento y principal destierro de los judaítas sucedieron en el 606 a.e.c., año que salió de un error de cálculo de los historiadores anteriores al siglo XIX, aunque posteriormente lo corrigieron, y error que fue definitivamente instituído entre los religiosos protestantes por el teólogo Thomas Rawson Birks.

    Birks publicó en 1843 su obra ‘Primer elemento de la sagrada profecía’. En ella creyó confirmar la fecha 606 a.e.c. como año de subida de Nabucodonosor, en contra de lo que afirmaban los historiadores, quienes probaban que el ascenso ocurrió en el 605 a.e.c. Birks sabía que la destrucción de Jerusalén aconteció en el 587 a.e.c., de acuerdo con los hechos históricos. Pues bien, este Birks había leído en la Biblia que Nabucodonosor fue contra Jerusalén en el año 19 de su reinado. Entonces se le ocurrió sumar esos 19 años al 587 y así llegó al 606 a.e.c., fecha que para él se evidenciaba como la de subida al trono de Nabucodonosor.

    Sin embargo Birks se equivocó en el cálculo, ya que no es lo mismo el año 19 que 19 años. El año 19 significaba que transcurrieron 18 años desde que Nabucodonosor comenzó a reinar. Por tanto Birks debió haber sumado 18 años al 587 y así hubiera llegado a la fecha correcta de ascenso del rey babilonio. La fecha del 606 a.e.c. fue mantenida por teólogos posteriores a Birks, hasta que llegó Barbour y confundió ese año con el de la destrucción de Jerusalén. De Barbour pasó el error a otros religiosos, que lo defendieron con uñas y dientes. (Continuará)    

   

  

 

lunes, 24 de agosto de 2015

Los 70 años de Babilonia, del 609 al 539 a.e.c. (parte 3)


 

    En los dos artículos precedentes hemos visto cómo la lista de los reyes en Uruk y la estela de Adad Gupi, descubiertas hacia mediados del siglo XX en tierras de la antigua Babilonia, así como las decenas de miles de tablillas cuneiformes que se van descubriendo en dichos lugares, señalan como correctos los listados de Beroso y Tolomeo, listados que algunos críticos aún pretenden señalar como incorrectos. De acuerdo con la lista de los reyes en Uruk y la estela de Adad Gupi, los listados de Beroso y Tolomeo dan 43 años de reinado a Nabucodonosor; 2 años a Evil Merodac; 4 años a Neriglisar; unos meses a Labashi Marduk, y 17 años a Nabonido.   

    No es posible encajar algún rey más ni más años de reinado entre los citados -de Nabucodonosor a Nabonido- por la lista de los reyes en Uruk ni por la estela de Adad Guppi. Tampoco se pueden encajar más reyes y tiempos de reinado en las decenas de miles de tablillas que comienzan su escritura con el nombre del rey en funciones y su año de reinado. Ordenadas la tablillas convenientemente según los listados históricos, las mismas dan a Nabucodonosor un reinado de 43 años; 2 años a Evil Merodac; 4 años a Neriglisar; algún mes a Labashi Marduk, y 17 años a Nabonido.

    Siempre se llega a la cifra de 66 años de reinado entre los monarcas Nabucodonosor, Evil Merodac, Neriglisar, Labashi Marduk y Nabonido. Las nuevas tablillas que se descubren están todas de acuerdo con los listados de Beroso, Tolomeo, la lista de los reyes en Uruk y la estela de Adad Gupi. Como Babilonia cayó en el 539 a.e.c., sumados esos 66 años al 539 se alcanza el 605 a.e.c. como año de ascenso de Nabucodonosor al trono de Babilonia, si bien los historiadores lo confirman aplicando esos 66 años al 605 a.e.c., llegando así al 539 a.e.c., fecha de la caída de Babilonia. También llegan al 539 a.e.c. aplicando al año 609 a.e.c. los 70 años de duración del imperio neobabilónico, que comenzó con la toma del último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, y concluyó con la caída de Babilonia en 539 a.e.c.

    Una tablilla que confirma la fecha del 605 a.e.c. como año de la subida al trono de Nabucodonosor es el diario astronómico VAT 4956. Este diario comienza informando que fue escrito en el año 37 de Nabucodonosor. Algunos religiosos que veían que esta tablilla les echaba por tierra su teología, aducían que se trataba de una invención de escribas posteriores al tiempo de Nabucodonosor. Sin embargo en una parte de la tablilla se puede leer el texto que dice: ‘Está roto’. Ello significa que el escriba que la copió no pudo inventar nada, ya que de lo contrario no habría incluído el texto mencionado. Ahora esos religiosos críticos opinan que, efectivamente, el diario astronómico VAT 4956 es fidedigno, pero solamente en lo que concierne a las posiciones lunares.

    En el diario se relacionan veintiocho posiciones astronómicas de los cinco planetas entonces conocidos. Trece de ellas muestran la situación de la Luna con respecto a los planetas. Los astrónomos tradujeron los datos del diario, es decir, las veintiocho posiciones estelares, a nomenclatura moderna e introdujeron todo en un sofisticado programa informático que da las posiciones astronómicas e informa de los eclipses que hubo y habrá en un lapso de tiempo de 25.920 años.

    Como desde los tiempos de Nabucodonosor hasta hoy apenas han transcurrido 2.600 años, al programa le fue fácil calcular en qué año de nuestro cómputo se dieron esas posiciones astronómicas del año 37 de Nabucodonosor. El programa arrojó que solamente pudieron haberse dado en el año 568 a.e.c., lo que significa que ese año corresponde al 37 de reinado de Nabucodonosor. Quiere decir que Nabucodonosor ascendió al trono 37 años antes del 568 a.e.c., por tanto en el 605 a.e.c. (568 + 37 = 605). El 568 a.e.c. está unánimemente calificado por los historiadores como fecha científica absoluta, por estar rigurosamente amparada por la ciencia astronómica.   

    La razón por la que las posiciones astronómicas sean diferentes en un lapso de 25.920 años y después de ese largo tiempo vuelvan a repetirse, está en el movimiento de precesión de la Tierra. Este movimiento consiste en el cabeceo del eje terrestre, movimiento similar al de un trompo. El eje terrestre apunta hoy a la estrella Polar. Cada 2.160 años apunta a una estrella diferente. Al cabo de 12 ciclos de 2.160 años o 25.920 años el eje terrestre volverá a señalar a la estrella Polar, salvo que algún cataclismo lo impida. 

    Si solamente se tuvieran en cuenta las posiciones lunares, no sería posible saber a qué año de nuestro cómputo corresponde el 37 de Nabucodonosor. Ello es debido a que la Luna tiene un periodo de recorrido denominado Saros, el cual dura 18 años y 10 días. Al cabo de ese tiempo la Luna vuelve a encontrarse en la misma posición de 18 años atrás. Como desde los tiempos de Nabucodonosor se han dado infinidad de periodos lunares Saros, no hay manera de saber a qué periodo en particular correspondería el año 37 de Nabucodonosor. Para saberlo es imprescindible tener en cuenta todo el conjunto  de datos recogidos en el diario astronómico VAT 4956, tanto las posiciones lunares como las planetarias.

    Todos los programas astronómicos profesionales dan el 568 a.e.c. como año 37 de Nabucodonosor, por lo que se confirma con total seguridad que el 605 a.e.c. (568 + 37) fue el año de ascenso de este rey babilonio, quien reinó durante 43 años, hasta el 562 a.e.c. Le sucedió Evil Merodac, que reinó 2 años, hasta el 560 a.e.c. A continuación lo hizo Neriglisar, durante 4 años, hasta el 556 a.e.c. En ese año ascendió Labashi Marduk, que reinó unos meses, y en el mismo año subió Nabonido, que reinó 17 años, hasta la caída de Babilonia en el 539 a.e.c. (Continuará).

domingo, 23 de agosto de 2015

Los 70 años de Babilonia, del 609 al 539 a.e.c. (parte 2)


    Los historiadores sabían que desde la toma de la ciudad asiria de Harrán hasta la caída de Babilonia habían transcurrido 70 años. Gracias a la cronología egipcia, que da fechas rigurosamente exactas, pudieron establecer que la toma de Harrán acaeció en el 609 antes de la era cristiana (a.e.c.). Aplicados al 609 a.e.c. los 70 años de dominio absoluto de Babilonia o 70 años en que el imperio mantuvo en servidumbre a todas las naciones que había conquistado a Asiria, se llegó inicialmente al 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia.

    Si el año 609 a.e.c. hubiera sido incorrecto, también lo habría sido el 539 a.e.c.; pero, dado que el 539 a.e.c. es correcto, también lo es el 609 a.e.c., pues entre ambas fechas mediaron 70 años, que fueron los gloriosos 70 últimos años de supremacía del imperio babilonio tras conquistar Asiria. El año 539 a.e.c. no es fecha absoluta, ya que no está comprobada astronómicamente, aunque sí es fecha exacta, basada en otra fecha exacta. Fecha absoluta comprobada por la ciencia de la Astronomía es la del 568 a.e.c., que se considerará en el próximo capítulo. El año en cuestión entra dentro del tiempo de reinado de Nabucodonosor y fue establecido gracias al diario astronómico denominado VAT 4956, que es una de las decenas de miles de tablillas procedentes de las excavaciones de Babilonia.

    Se corroboró en principio la fecha del 539 a.e.c. partiendo del año de subida al trono de Nabucodonosor en el 605 a.e.c.  Sus años de reinado fueron 43, los de su hijo Evil Merodac 2 años; 4 años los de Neriglisar; unos meses los de Labashi Marduk (que se cuentan como 0 años por no haber llegado este rey a su primer año de reinado), y finalmente fueron 17 los años de reinado de Nabonido. En total todos ellos reinaron 66 años, que aplicados al 605 a.e.c. alcanzan la fecha del 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia.

    Otra corroboración de la fecha 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia se debe al cómputo de las olimpiadas griegas. La primera olimpiada que como tal se cuenta -que no significa que haya sido la primera celebrada, pues antes que en Grecia se celebraban en la Península Ibérica, de donde los griegos las copiaron- es la celebrada en el año 776 a.e.c. Como las olimpiadas tenían lugar cada cuatro años, el cómputo del tiempo se realizaba de la siguiente manera: año primero de la olimpiada primera, año segundo de la olimpiada primera, año tercero de la olimpiada primera, año cuarto de la olimpiada primera, año primero de la olimpiada segunda, año segundo de la olimpiada segunda, y así sucesivamente.

    El historiador Diodoro de Sicilia escribe que Ciro subió al trono en el año primero de la olimpiada 55, y su último año de reinado en Babilonia fue el año segundo de la olimpiada 62. Dado que las olimpiadas se celebraban cada cuatro años, los historiadores realizaron el pertinente cálculo y sentaron que Ciro había subido al trono de Persia en el año 559 a.e.c., siendo su último año de reinado el 530 a.e.c. Debido a que las tablillas cuneiformes dan a Ciro un reinado de 9 años sobre Babilonia, añadidos esos nueve años al 530 a.e.c., se llega al 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia y comienzo del reinado de Ciro sobre dicho imperio.

    La lista de los reyes en Uruk y la estela de Adad Gupi corroboran la exactitud de los listados de Beroso y Tolomeo, que en un tiempo fueron criticados como erróneos. La lista de los reyes en Uruk es un tablilla cuneiforme hallada en las excavaciones de la antigua Babilonia. En ella se facilita una relación de reyes y sus años de reinado. La parte que aquí interesa es la que lista los nombres y años de reinado entre Nabucodonosor y Nabonido, y da 43 años de reinado a Nabucodonosor, 2 años a Evil Merodac, 4 años a Neriglisar, unos meses a Labashi Marduk (0 años) y 17 años a Nabonido. En total, 66 años. Como Babilonia cayó en el 539 a.e.c., sumados esos 66 años al 539 se llega al 605 a.e.c. como año del ascenso de Nabucodonosor.

    A mediados del siglo XX se descubrió en tierras de Babilonia la estela de Adad Gupi, quien fue la madre del rey Nabonido. Su hijo le compuso la estela, en la cual se menciona que Adad Gupi vivió, entre otros, los 43 años de reinado de Nabucodonosor, los 2 años de Evil Merodac y los 4 de Neriglisar, cumpliendo ella entonces 95 años de edad. La estela omite el breve reinado de Labashi Marduk (que no influye en el cómputo) y continúa diciendo que Adad Gupi murió a los 104 años, en el año noveno de Nabonido. Como el año noveno de Nabonido corresponde al 547 a.e.c., y la suma de los años de reinado entre Nabucodonosor y el año nueve de Nabonido da 58 años, aplicados éstos al 547 a.e.c. se llega al 605 a.e.c. como año de la subida al trono de Nabucodonosor.

    Otros documentos que corroboran como correctos los listados de Beroso, de Tolomeo, de los reyes en Uruk y de la estela de Adad Gupi son las más de cincuenta mil tablillas cuneiformes descubiertas en las excavaciones de Babilonia. Dichas tablillas principian su relato con el nombre y año de reinado del rey en funciones. Las tablillas se catalogan grosso modo en documentos de negocios, crónicas reales y diarios astronómicos.

    Se han descubierto tablillas, entre otras, para los 43 años de reinado de Nabucodonosor y no hay tablillas más allá de esos años de reinado; tablillas para los 2 años de reinado de Evil Merodac, no habiendo documentos cuneiformes más allá de los 2 años de dicho rey; tablillas para los 4 años de Neriglisar, sin que existan más fuera de ese tiempo para el citado monarca; tablillas para algún mes de Labashi Marduk; y tablillas para los 17 años de reinado de Nabonido, sin que se descubran tablillas que indiquen que el monarca en cuestión reinó más tiempo de esos 17 años. El propio historiador Josefo cita los reyes y años del listado de Beroso en su obra ‘Contra Apión’. (Continuará).     

   

sábado, 22 de agosto de 2015

Los 70 años de Babilonia, del 609 al 539 a.e.c. (parte 1)

 

    Hasta principios del siglo XIX, o por lo menos en algún tiempo previo a 1823, los historiadores creían que la caída de Babilonia había acontecido en el año 536 antes de la era cristiana (a.e.c.). Como sabían que el imperio babilonio había durado 70 años desde la toma del último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, hasta la caída de Babilonia, aplicaron retrospectivamente esos 70 años al 536 a.e.c. y llegaron al 606 a.e.c. como año probable de la ocupación de Harrán y conclusión de la conquista de Asiria.

    Babilonia ya había conquistado la capital de Asiria, Nínive; pero le quedaba por anexionarse este importante bastión, la ciudad de Harrán, donde se había parapetado el rey asirio Asurubalit II. El rey babilonio Nabopolasar, padre de Nabucodonosor II, acudió con sus tropas a tomar Harrán, mientras el faraón de Egipto Necao II hacía lo propio con su ejército, dirigiéndose hacia Harrán para ayudar a los asirios.

    Este faraón Necao es el Nekó del que habla la Biblia. Cuando Nekó enfiló hacia Harrán, el rey Josías de Jerusalén trató de impedirle el paso; pero, según relata el historiador judío Flavio Josefo, un arquero disparó una flecha contra Josías, quien gravemente herido se retiró a Jerusalén, donde falleció. Necao siguió su camino y ayudó a los asirios, aunque no logró vencer a los babilonios, que finalmente tomaron la ciudad. Con la conquista de Harrán, libre ya de los asirios, se iniciaban los 70 años gloriosos de dominio absoluto de Babilonia, y por tanto de servidumbre de las naciones a su imperio, tal como asienten los historiadores.

    Ahora bien, hacia principios del siglo XIX los historiadores corrigieron las fechas 606 y 536 a.e.c., gracias a la cronología independiente de Egipto. En esta cronología hay una serie de fechas que los científicos han calculado rigurosamente exactas. Casi se puede decir que sean absolutas. Una de ellas es la del 610 a.e.c. En ese año subió al trono de Egipto el faraón Necao II o Nekó, hijo de Psamético I. Necao acudió en ayuda de los asirios de Harrán en el año primero de su reinado, es decir, a partir de la primavera del 609 a.e.c. Con la primavera daba entonces comienzo el nuevo año.

    Por tanto los historiadores ya tenían una fecha segura, la del 609 a.e.c., tomada a partir de la fecha exacta del 610 a.e.c. Como la conquista de Harrán se dio en ese concreto año, los historiadores aplicaron al 609 a.e.c. los 70 años de duración del imperio neobabilonio tras anexionarse Harrán. Así, en principio, llegaron al 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia.

    Si los historiadores se hubieran equivocado en la fecha del 609 a.e.c. también se habrían equivocado en la del 539 a.e.c. para la caída de Babilonia. Por ejemplo, si la fecha de la toma de Harrán hubiera sido la del 629 a.e.c., la caída de Babilonia se habría fijado en el año 559 a.e.c., ya que entre una y otra mediaban 70 años, que fue el lapso de duración del imperio babilonio tras la conquista total de Asiria. Pero, dado que el 539 a.e.c. es fecha exacta, también lo es la del 609 a.e.c., año en que realmente aconteció la toma de Harrán y el inicio de los 70 célebres años de Babilonia como imperio absoluto tras vencer a Asiria, sometiendo así a servidumbre a todas las naciones del área.

    Los historiadores, pues, corrigieron las fechas 606 y 536 a.e.c. y en su lugar establecieron las del 609 y 539 a.e.c., respectivamente. Ambas están relacionadas y entre ellas tercian 70 años. Se recalca que si la fecha del 609 fuera errónea, lo sería también la del 539 a.e.c. Por tanto, fue preciso cerciorarse de que ambas fechas eran correctas. La corroboración más importante se realizó a partir de la fecha de ascenso al trono de Nabucodonosor. Este rey ascendió al trono de Babilonia cuatro años después de la toma de Harrán, por tanto en el 605 a.e.c. El ascenso de Nabucodonosor coincidió con el año de la batalla de Karkemis, después de cuatro años de haber sido conquistada la ciudad de Harrán.

    Los egipcios planeaban quitarle a Babilonia las tierras que había ganado a Asiria y presentaron batalla contra los babilonios en la ciudad de Karkemis, junto al Eufrates, no muy lejos de Harrán. El rey Nabopolasar se hallaba enfermo y envió a su hijo Nabucodonosor, heredero del trono, a pelear a Karkemis. Nabucodonosor venció a los egipcios y poco después de la batalla le llegó la noticia de que su padre había muerto. De vuelta a Babilonia, Nabucodonosor fue hecho rey, tras las exequias de su progenitor. Corría el año 605 a.e.c., año que además está comprobado, entre otras, por la fecha científica absoluta del 568 a.e.c., de acuerdo con la ciencia astronómica.

    El año 539 a.e.c., que es fecha exacta pero no absoluta, se corrobora como correcto a partir del 605 a.e.c., en que Nabucodonosor subió al trono. Para ello los historiadores sumaron los años de reinado de los monarcas que rigieron Babilonia desde los días de Nabucodonosor. De acuerdo con los listados de Beroso y Tolomeo -que después fueron corroborados como exactos por otros importantes documentos, como la lista de los reyes en Uruk, la estela de Adad Gupi y decenas de miles de tablillas cuneiformes-, Nabucodonosor reinó 43 años; su hijo Evil Merodac, 2 años; un yerno de Nabucodonosor, Neriglisar, 4 años; el hijo de éste, Labashi Marduk, unos meses, que se cuentan como cero años por no haber llegado al año de ascenso; y finalmente Nabonido, otro yerno de Nabucodonosor, reinó 17 años.

    La suma de los tiempos de reinado de estos monarcas da un total de 66 años. Los historiadores aplicaron esos 66 años al 605 a.e.c., en que inició su reinado Nabucodonosor, y así cotejaron el 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia. Lo hicieron también por otros medios, como el cómputo de las olimpiadas griegas, que al complementarse con las tablillas cuneiformes llevan al 539 a.e.c. (Continuará).
 
 

 

jueves, 20 de agosto de 2015

Respuesta del portavoz del cuerpo gobernante perturba a numerosos testigos de Jehová


    El viernes 14 de Agosto de 2015, a las 11 de la mañana, se celebró en Sidney (Australia), por parte de la Royal Commission, una audiencia pública sobre los testigos de Jehová, retransmitida en directo vía web. A la misma fue citado el miembro del cuerpo gobernante Geoffrey Jackson en nombre de los responsables máximos de la entidad. El señor Jackson no se presentó en persona y realizó las declaraciones a través de video conferencia, tras el juramento de rigor ante la Biblia.

    La investigación de la Royal Commission con relación a los testigos de Jehová se centra en los más de mil casos de abusos de menores perpetrados en las congregaciones australianas desde el año 1950 y que no se reportaron a las autoridades. Varios ancianos de los testigos de Jehová fueron interrogados al respecto días atrás, todos los cuales se limitaron a exponer que ellos seguían en todo momento las directrices del cuerpo gobernante. Por dicha razón fue llamado a declarar el representante del cuerpo gobernante.

La Royal Commission tiene como objetivo, entre otros, investigar el grado de consternación de los menores de edad abusados y qué procedimientos y medidas se han seguido en la organización de los testigos de Jehová para tratar los casos y proteger a las víctimas.

     A muchos testigos de Jehová de habla inglesa que han seguido en internet las grabaciones de la audiencia, les ha perturbado profundamente la declaración del señor Jackson, portavoz del cuerpo gobernante. El investigador encargado del caso preguntó a Jackson:

    -“¿Ustedes se ven como los voceros de Jehová Dios en la tierra?”

    A lo que el portavoz del cuerpo gobernante respondió: 

    -“Creo que sería muy presuntuoso decir que nosotros somos los únicos voceros que Dios está utilizando”.

    Estos hermanos que se han alterado ante semejante declaración, entre los que se cuentan ancianos y siervos ministeriales de muchos años, se preguntan ahora si ellos no habrán entendido bien las enseñanzas y declaraciones de la Sociedad Watch Tower y el cuerpo gobernante aparecidas durante décadas en las atalayas y demás literatura impresa, en el sentido de que ‘el esclavo fiel y discreto es el único vocero y el canal exclusivo de comunicación de Jehová Dios con el hombre’.

    Se preguntan estos hermanos la razón de tan ambigua respuesta del portavoz del cuerpo gobernante, y más cuando Jesucristo dice que a sus siervos les serían dadas las palabras correctas a pronunciar cuando fueran llevados a los tribunales. Para estos hermanos está claro que el señor Jackson no solamente ha evadido la respuesta, sino que ha dicho todo lo contrario de lo que la organización enseña y defiende. Y se trata de un miembro del cuerpo gobernante, no de un recién convertido. La respuesta del señor Jackson da claramente a entender que en las demás religiones también hay voceros del propio Jehová, lo que equivaldría a decir que ‘hay otras religiones verdaderas’.

    No cabe duda de que en las congregaciones de todo el mundo se darán asignaciones especiales por los superintendentes, a fin de tratar de enmendar la plana, sobre todo cuando se constaten los millares de cartas que serán dirigidas al cuerpo gobernante pidiendo una explicación.

    Algunos ancianos intuyen que el cuerpo gobernante dejará la responsabilidad absoluta de lo que pase en cada congregación a los cuerpos de ancianos y a los superintendentes de los circuitos, a quienes ya les dio la responsabilidad de nombrar ancianos. Esto podría traer dimisiones de los cargos, por la gran responsabilidad que tales ancianos contraerían ante la justicia de sus países, pues, de no denunciar los casos de abuso sexual de menores, pueden verse implicados en los mismos como encubridores de delitos.   


sábado, 15 de agosto de 2015

Una pequeña contribución para gastos de tinta y papel



    Tiempo atrás, cuando las revistas y los libros jehovistas se ‘colocaban’ en el servicio del campo, se pedía a la gente que los adquiría una pequeña contribución de equis centavos ‘para cubrir gastos de tinta y papel’. En realidad se trataba de una venta, aunque los ancianos luchaban porque no se oyera tal palabra. Para ellos entregar la literatura mediante la correspondiente contribución obligatoria no era una venta, sino una ‘colocación’ de literatura. Siempre se repetía la misma coletilla al solicitar los fondos mediante la entrega de la pieza literaria: ‘una pequeña contribución para gastos de tinta y papel’.

    Esta expresión daba a entender al testigo del montón que la empresa editora, la Watch Tower, sacaba lo justo para bobinas de papel y bidones de tinta. ¿Alcanzaba también el monto para la amortización de la maquinaria impresora y para gastos de mantenimiento, de luz, etc., aunque la mano de obra era gratuita? Eso no lo pensaba el testigo común. Y menos se le ocurría pensar que la que se decía pequeña contribución para gastos de tinta y papel daba también para comprar edificios y terrenos.

    Los salones del reino y de asambleas eran tema aparte, pues éstos se financiaban y se financian íntegramente por las congregaciones que los ocupan, cuyos miembros además ponen la mano de obra sin costo y después los escrituran a nombre de la ‘organización’, entendiéndose por tal ‘el cuerpo eclesiástico de los testigos de Jehová’ o cuerpo gobernante.

    El caso es que las pequeñas contribuciones para cubrir gastos de tinta y papel que se pedían por la literatura daba para mucho más que eso. Echemos cuentas:

    ¿De dónde salió el dinero para comprar o construir en Brooklyn 34 edificios?

    ¿De dónde el dinero para, entre esos edificios, comprar el lujoso Hotel Bossert de Nueva York, que en 2012 fue vendido en 81 millones de dólares? El lujo de este hotel era impresionante. Parecía un palacio por dentro. Tenía hasta piano de cola en uno de los salones.

    ¿De dónde el dinero para el suntuoso Teatro Stanley de Nueva York, con capacidad para miles de personas y donde se celebra la reunión anual de los 500 accionistas anónimos de la Watch Tower?

    ¿De dónde el dinero para la compra y edificación de la sede del cuerpo gobernante en Patterson?

    ¿De dónde el dinero para la compra de los terrenos y edificación de la hacienda de Wallkill, donde se encuentra la imponente granja de la organización y la editorial?

    ¿De dónde el dinero para la compra y edificación de la hacienda de Warwick, donde se construye la nueva sede mundial de los testigos de Jehová?

    ¿De dónde el dinero (sabemos que fueron 11,5 millones de dólares) para la compra de unos terrenos en Ramapo, en las colinas de Nueva York?

    ¿De dónde el dinero para la compra de 250 viviendas de lujo en el complejo residencial Rivercrest Luxury Apartments, en la ciudad norteamericana de Fishkill. La transación se realizó en diciembre de 2014.

    ¿De dónde el dinero para invertir por millones en hedge funds, que son unos fondos de inversión que solamente los altos millonarios del planeta pueden permitirse?

    ¿De dónde el dinero para invertir en distintas entidades comerciales y financieras?

    ¿De dónde el dinero para contratar los mejores bufetes de abogados y asesores legales?

    ¿Cómo es que la Sociedad Watch Tower, según un listado financiero de Nueva York, es la empresa número 34 con más ingresos en esta ciudad que alberga a las principales empresas del mundo, lo que equivale a decir que la Watch Tower es la empresa número 34 más rica del mundo?

    No incluímos las sucursales de los diversos países por entender que las financian aparte los propios testigos de esos países.

    Y si regresamos a los años treinta, nos preguntamos si con las contribuciones para gastos de tinta y papel pudo el presidente de la Watch Tower J. F. Rutherford construirse dos lujosas mansiones: la de Beth Sarim y la de Beth Shan, ambas en San Diego, California, aparte de comprarse un apartamento de lujo en Manhattan, una casa en Staten Island y otra en Alemania.

    En aquellos años en que se decretó la llamada ‘Ley Seca’ en el territorio estadounidense, Rutherford predicó de viva voz y mediante publicaciones impresas que tal ley era satánica y se dedicó a importar de contrabando, para su propio consumo y a través de los hermanos en la fe, gran cantidad de bebidas alcohólicas desde Canadá.

    Se cree que Beth Sarim, que costó 25.000 dólares en 1929, fue construída con el dinero aportado mediante suscripción entre todos los testigos americanos. Y que Beth Shan, donde Rutherford hizo además construir dos secretos refugios antiaéreos pensando que la guerra se extendería a Estados Unidos, fue financiada por un particular, probablemente el entonces presidente de la Coca Cola. Sin embargo, para las demás viviendas se supone que el dinero salió de las arcas de la Watch Tower. Aun si esto fuera cierto, los elevados gastos de mantenimiento de ambas mansiones corrían a cargo de la Sociedad Watch Tower.

    ¿Y de dónde salieron los 15.000 dólares que se calcula que costaron de promedio los dos automóviles de lujo Cadillac de 16 cilindros que compró Rutherford en 1929 y 1930, uno de los cuales tenía en Nueva York y el otro en San Diego, en su mansión de Beth Sarim? Un sencillo automóvil Ford salía entonces por una media de 600 dólares y solamente podían permitírselo los directivos de empresas y ciertos comerciantes. Un trabajador, con un salario de 100 euros al mes, de ninguna manera podía costeárselo. El famoso gánster Al Capone tuvo un Cadillac idéntico a uno de los de Rutherford. Solamente que Rutherford tenía dos Cadillac de 16 cilindros en los tiempos de la Gran Depresión.

    Hay ingenuos que aducen que Rutherford compró los dos Cadillac con su propio dinero. Lo cierto es que Rutherford no tenía bienes ni dinero cuando en 1917 ocupó la presidencia. Y todo el tiempo, hasta su muerte en enero de 1942, estuvo al frente de la WatchTower, sin ejercer profesión alguna al margen de su actividad de presidente, la cual no estaba remunerada. ¿De dónde salió el dinero para los dos lujosos automóviles Cadillac que solamente podían adquirir los millonarios? Y eso durante la Gran Depresión que comenzó en octubre de 1929, cuando miles murieron literalmente de hambre.

    A primera vista parece evidente que todos estos bienes raíces no pudieron salir de las pequeñas contribuciones para gastos de tinta y papel. Sin embargo la realidad es que esas contribuciones no eran tan pequeñas y daban para mucho más que para comprar la materia prima de las publicaciones. Cierto que el cuerpo gobernante y la Watch Tower recibían y reciben aparte sustanciosas donaciones de muchos testigos; pero la mayor parte de los ingresos procedía de la venta de literatura, aunque el cuerpo gobernante asegure que no era una venta, sino una petición de contribuciones, que en el tiempo en que se solicitaban a cambio de la literatura, eran contribuciones obligatorias.

    Cierto es hoy también que gran parte del dinero procede de los beneficios de los hedge funds y los beneficios que le son transferidos a la Watch Tower de la tabacalera Philips Morris, a través de una tercera entidad que responde al nombre de Henrietta M. Riley Trust, así como de la empresa Regi U.S. Inc, que fabrica sofisticadas piezas para aplicaciones militares. De todo ello existe documentación expedida por ambas empresas.

    Y por último, un detalle interesante: Los intereses bancarios que rinden las cuentas de la Watch Tower son escalofriantes. De España se nos remitió una fotocopia de los intereses abonados por un solo banco en la cuenta de la sucursal española, cuando aún existía la peseta en el país. Los intereses de un año en el aludido banco español ascendieron a 39 millones de pesetas de las de entonces, cuando el salario mínimo de un año estaba en 650.000 pesetas. Es decir, los intereses que el banco le dio a la sucursal española en un año era de 60 veces el salario mínimo. Y eso que el capital que lo produjo procedía, según se pensaba, de las pequeñas contribuciones para cubrir gastos de tinta y papel.

    Casi todos los testigos de Jehová tratan de defender a Rutherford, a la Sociedad Watchtower y al cuerpo gobernante afirmando que con su dinero pueden hacer lo que quieran. Olvidan estos paladines de la fe rutherfordista que el dinero no es de la Watch Tower ni del cuerpo gobernante. Es de todos, de la organización y de los organizados. Y el dinero que manejaba Rutherford también era de todos. No cabe duda de que ese dinero se estuvo derrochando y aún se derrocha en lujos excesivos.

    Pero, aunque el dinero fuera propiedad personal de Rutherford, de la Watch Tower o del cuerpo gobernante, el derroche efectuado habla en contra de su condición de cristianos. En la carta de Juan leemos que evitemos ‘la exhibición ostentosa del medio de vida de uno’. Ha habido a lo largo del tiempo, y aún los hay, ancianos y superintendentes que reprocharon y reprochan a los dirigentes jehovistas la rimbombancia de edificios y construcciones y la escandalosa inversión en hedge funds y otros negocios del mundo. A algunos se les relegó sin más de sus puestos. No digamos lo que harían con el testigo de a pie que insinúe que las contribuciones para tinta y papel dan para mucho más.