domingo, 8 de abril de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (16)


(Traducción del libreto de John Power)

La Biblia no dice que los judaítas salieron del destierro babilónico en el año 537 o en el 536 a.e.c.

 
    La fecha del 537 a.e.c., al igual que la del 607, fue establecida en 1943 por el vicepresidente de la Sociedad Watch Tower, Fréderick W. Franz. Antes los Testigos predicaban que los judaítas habían salido del destierro en el 536 a.e.c. Esta última fecha se la pasó Barbour a Russell en 1876, cuando le inculcó fechas y doctrinas que no venían en la Biblia y Russell lo creyó todo a pies juntillas, sin detenerse a investigar la certeza de lo que aquel le transmitía.

    Franz adelantó inexplicablemente un año el tiempo de la supuesta destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor. La adelantó, pues, del 606 al 607 a.e.c. Al hacerlo le descuadraban los imaginados 70 años de destierro de los judaítas y se obligó a adelantar un año la salida del cautiverio, pasándola del 536 al 537 a.e.c. Este cambio sin sentido motivó que muchos abandonaran la organización de los testigos de Jehová.

    La realidad es que los judaítas no habrían comenzado a salir del destierro tan tarde como en el 537 a.e.c. Por fuerza hubieron de haber salido en el 538 a.e.c., dado que en el 537 inauguraron los cimientos del nuevo templo. La orden de liberación la dio Ciro en el año primero de su reinado, que, según el cómputo judío, iba de octubre del 539 a Octubre del 538 a.e.c.

    Como ya estaba encima el invierno y era prácticamente imposible que un pueblo entero se enfrentara con éxito al clima extremadamente frío de las zonas desérticas, se comprende que se esperara a bien avanzada la primavera, posiblemente a finales de abril, para ponerse en camino. Evidentemente el camino de regreso lo hicieron bordeando el río Eufrates, dado el extremismo de los desiertos, donde difícilmente los niños y gran parte de las mujeres y de los ancianos  hubieran sobrevivido. Por tanto la salida del destierro habría comenzado en el año 538 a.e.c., llegando la comitiva a Jerusalén a tiempo para la fiesta de las Cabañas. Los preparativos para la cimentación del Templo comenzarían posiblemente al iniciarse la primavera del 537 a.e.c.

    Si, según el Cuerpo Gobernante, hubieran de computarse 70 años atrás para la destrucción del Templo de Jerusalén, eso llevaría al 608 a.e.c. como el año de tal destrucción. Ello significa que 2.520 años hacia delante llevarían a 1913 como el año del supuesto inicio de reinado de Jesucristo en el cielo. Pero la organización de los Testigos se aferra a 1914 por entender que el año cumple profecía bíblica con la Primera Guerra Mundial. Según ese entendimiento, el año 1939, en que dio comienzo la Segunda Guerra Mundial, también cumpliría profecía bíblica.

 

viernes, 30 de marzo de 2018

Como se determinaba en Israel el mes de Nisán

 

    A los testigos de Jehová se les dice que el 14 de Nisán se determina a partir de la luna nueva más próxima al equinoccio de primavera. Esto no es del todo exacto. Los israelitas daban comienzo al mes de Nisán con la luna nueva posterior a la madurez de la cebada, que más o menos coincidía casi siempre con el comienzo de la primavera.

    Pero cuando la cebada maduraba después de la luna nueva más próxima al equinoccio de primavera, se intercalaba el mes de Adar-bis (este mes se intercalaba siete veces en 19 años) y se daba comienzo al mes de Nisán en la próxima luna nueva, aunque no fuera la más cercana al equinoccio de primavera.

    El mes de Nisán fue llamado también Abib, que significa ‘cebada madura’.  El que el mes de Nisán comenzara con la luna nueva posterior a la madurez de la cebada tenía su explicación. Los israelitas, y posteriormente los judíos, debían presentar la ofrenda de las gavillas el día 16 de Nisán. Las gavillas en este caso eran las de la cebada. Si la cebada no maduraba para el 16 de Nisán, no podía presentarse la ofrenda. Por eso, si la cebada no maduraba, se pasaba el mes de Nisán a la siguiente lunación.

    El Cuerpo Gobernante no tiene presente este detalle que observaban también los judíos del tiempo de Jesucristo. Aduce el Cuerpo Gobernante que si la cebada no maduraba en Jerusalén, lo haría en cualquier otra parte de Israel y los de esa parte presentarían las gavillas de la cebada en el templo el 16 de Nisán. Pero Israel no es tan grande como otras naciones y la madurez de la cebada se da por igual en todas las regiones. Por lo tanto, no había regiones donde la cebada hubiera madurado antes.

    Se recalca que el mes de Nisán parte de la luna nueva posterior a la madurez de la cebada, cerca del equinoccio de primavera. Pero si la cebada no estaba madura para la luna nueva cercana al equinoccio de primavera, el mes de Nisán se pasaba al siguiente, después de añadirse al año en cuestión un segundo mes de Adar o Adar-bis.

 

jueves, 29 de marzo de 2018

Jesucristo no pudo celebrar la cena de Pascua el año de su muerte

 

    En Exodo, capítulo 12, se lee que los israelitas debían hacerse de un cordero de un año el día 10 de Nisán y tenerlo en casa hasta el 14 del mismo mes. En ese día debían sacrificarlo, entre las dos tardes, para la cena de Pascua (Pesaj), ya al anochecer.

    En Levítico 23:5 se lee que el 14 de Nisán comenzaba la Pascua entre las dos tardes. Quiere decir que la Pascua comenzaba con el sacrificio del cordero, el cual se realizaba entre las dos tardes del 14 de Nisán.

    El día entre los israelitas y entre los judíos comenzaba en el momento en que anochecía. Exactamente comenzaba el nuevo día cuando se veían las tres primeras estrellas en el firmamento. Por tanto el 14 de Nisán comenzaba al anochecer, en cuanto declinaba el crepúsculo del día 13.

    Así, pues, el día entre los israelitas y los judíos constaba de: noche, mañana y tarde (incluído el crepúsculo). La hora prima del día correspondía a las 7 de la mañana, hora solar; la hora tercia, a las 9 de la mañana; la hora sexta, a las 12 del día. A esa hora comenzaba el sol a descender y empezaba la primera tarde, hasta la hora nona (las 3 de la tarde). La segunda tarde iba de la hora nona a la duodécima y le seguí el crepúsculo, que en el mes de Nisán duraba una hora más o menos.

    Las dos tardes del 14 de Nisán transcurrían, pues, de la hora sexta (12 del día) a la duodécima (6 de la tarde). Pero, aunque se considere que la segunda tarde era la del crepúsculo, lo cierto es que la matanza del cordero se hacía entre las dos tardes del 14 de Nisán, lo que significa que la mitad de la tarde entera sería a las tres y media.

    Josefo escribe, ya muy avanzado el siglo I, que la matanza del cordero se realizaba a la hora undécima (las 5 de la tarde). Probablemente lo que Josefo quería decir es que a esa hora ya se habían degollado todos los corderos para la cena de Pascua. La hora puntual en que se mataban los corderos transcurría de las 3 las 4 de la tarde. A las 5 sería una hora tardía para ello.

    Un cordero de un año viene a pesar unos 25 kgs. Un cordero degollado y despellejado tendría un peso aproximado de 20 kgs. Pero imaginemos que el cordero de la Pascua pesaba, ya desangrado y despellejado, 15 kgs. Es de advertir que el cordero había que asarlo con tripas y todo.

    El asado de una pierna de cordero que pesa poco más de 2 kgs. Supone una hora y media, a razón de 40 minutos por kg. Ni qué decir tiene que un cordero de 15 kg. llevaría más de 10 horas de asado. Vamos a suponer que el cordero de la Pascua pesara 10 kgs., lo cual no pudo ser el caso. Un cordero de 10 kgs. Necesitaría más de 6 horas de asado. A esas 6 horas ha de añadírsele una hora más de las operaciones de desangrado y despellejado.

    Si el cordero de Pascua se degolla a las 3 de la tarde, siete horas después se celebraría la cena, es decir, a las 10 de la noche hora solar. En Europa serían una o dos horas más tarde, según el país. Un cordero que se degollase a las 4 de la tarde supondría que los comensales empezarían a cenar a las 11 de la noche hora solar.  

    La cena de Pascua llevaba un largo ceremonial y duraba aproximadamente tres horas, contando el tiempo de digestión de la carne. Una familia que empezase a cenar a las 10 de la noche hora solar, acabaría la cena y su ceremonial a la 1 de la madrugada, también hora solar. Y acabaría a las 2 de la madrugada una familia que hubiese comenzado la cena a las 11 de la noche hora solar.


    Teniendo todo esto en cuenta, los evangelios dicen que Jesucristo murió el 14 de Nisán a la hora nona, es decir hacia las 3 de la tarde, que era cuando se empezaban a degollar los corderos para la cena de Pascua, entre las dos tardes. Por lo tanto Jesucristo no pudo haber celebrado la cena de Pascua con sus apóstoles ese año, ya que dicha cena se celebraba al anochecer del día 15 de Nisán, día de la fiesta nacional que conmemoraba la liberación de los israelitas del yugo egipcio y día también primero de las tortas no fermentadas o panes ácimos.
 
    En Números 33:3 se lee que los israelitas salieron de Egipto el día 15 de Nisán, ya celebrada la cena de Pascua la noche por la que empezaba ese día 15 de Nisán.
    Por tanto la cena que Jesucristo celebró con los suyos fue una muy distinta y no la de Pascua. Esa cena tuvo lugar al empezar el 14 de Nisán. Por otro lado, la cena de Pascua se celebraba en familia y los apóstoles casados debían celebrar esa cena con sus esposas e hijos, de la misma manera que Jesucristo debía celebrarla con su madre y hermanos solteros. A la cena de Jesucristo con sus apóstoles podrá llamársela ‘pascua’, pero en modo alguno fue la de pascua judía.

 

lunes, 26 de marzo de 2018

Contestación a Rafael Mateos


(Al no caber el texto como comentario, lo inserto aquí)

 

    La Jerusalén del siglo I apenas tenía un kilómetro cuadrado de extensión y la mayor parte del terreno estaba ocupado por el templo y los edificios públicos. Las casas eran matas todas ellas y vivía una familia en cada una. En Jerusalén apenas cabían cinco mil personas en aquel tiempo.

    En la obra de Josefo se lee que en el año 70 Jerusalén tenía más de un millón de habitantes. Se trata de una exageración  de escribas posteriores a Josefo. En ese año 70 Jerusalén seguía teniendo menos de un kilómetro cuadrado de extensión y los habitantes venían a ser los mismos: unos cinco mil, arriba o abajo. Hoy día Jerusalén tiene 125 kilómetros cuadrados de extensión y viven 850.000 personas, la inmensa mayoría en grandes bloques de pisos, no en casas matas. Por tanto en la Jerusalén del siglo I no podía caber un millón de personas, ni siquiera diez mil, porque no había casas suficientes para tantos.

    Respecto a la concentración de judíos en Jerusalén con motivo de la Pascua, ha de tenerse en cuenta que a la fiesta solamente acudían los primogénitos solteros en representación de la familia, y llevaban una ofrenda a Jerusalén. Estos, naturalmente, eran relativamente pocos, pues los varones venían a casarse antes de los 20 años. El resto de los miembros familiares celebraba la Pascua en su propia casa y no acudía a Jerusalén, sencillamente porque no cabían en la ciudad.

    Los escritores judíos, tal como hicieron los escribas posteriores a Josefo, inflaron las cifras de la asistencia a la Pascua en Jerusalén en el siglo II, para hacer ver que Jerusalén era la ciudad más grande del orbe. Los historiadores posteriores tomaron como verídicos, sin investigar, los datos de los escritores judíos del II siglo.

   Aun suponiendo que se hicieran acampadas en las afueras de la ciudad, las puertas se cerraban por la noche y de ninguna manera permanecían abiertas. Pero no acampaba nadie en los alrededores de las murallas por la sencilla razón de que los romanos no permitían concentraciones fuera de la ciudad, sospechando que podrían estar fraguando rebeliones. El relato bíblico no menciona que se acampara en la Pascua fuera de la ciudad. Este hecho, siendo extraordinario, no se les hubiera escapado a unos evangelistas del siglo I y lo hubieran puesto por escrito.

    Dentro de la ciudad podría haber menos de mil individuos (los primogénitos solteros) venidos a la fiesta de la Pascua. Los forasteros eran acoplados entre las familias de la ciudad como buenamente se podía. Los romanos doblaban la vigilancia en esa fecha por si dentro de la misma ciudad pudiera estar fraguándose alguna revuelta.

    Todo esto no lo sabían los escritores de los evangelios porque no eran judíos. De haber sido judíos y haber vivido en el siglo I, no hubieran escrito lo que escribieron. Y si en el siglo II hubo escritores que inflaron las cifras de Jerusalén y después esas cifras las tomaron como reales los historiadores, es patente que los evangelios fueron escritos después del siglo II ó III, ya que los escritores de los evangelios se habrían basado en sus predecesores.

 

 

 

 

 

domingo, 25 de marzo de 2018

Dos incongruencias en el relato bíblico


Dos incongruencias en el relato de la salida de Jesucristo de Jerusalén la supuesta noche de Pascua

 
    Dicen los evangelios que, después de la famosa cena, ya a altas horas de la noche, Jesucristo fue con sus apóstoles al huerto de los Olivos, que estaba fuera de las murallas de Jerusalén. Quiere decir que Jesucristo y sus apóstoles salieron de la ciudad.

    La pregunta es: ¿por dónde salieron? Porque resulta que todas las puertas de Jerusalén se cerraban en cuanto anochecía y estaban toda la noche custodiadas por los soldados romanos, que no permitían que nadie saliera de la ciudad de noche por temor a que se fraguase una rebelión. Incluso de día estaban pendientes de ello. El relato de la salida de Jerusalén en plena noche es una gran incongruencia.

    Solamente se podía entrar en la ciudad a muy primera hora de la noche y eso se hacía por la puerta llamada el ‘ojo de la aguja’. Por esta pequeña entrada el camello tenía que pasar de rodillas. Esta puerta también estaba vigilada y no se permitía la salida por ella. A quien le pillaba la noche en el camino sabía que no podía entrar en Jerusalén hasta la mañana siguiente, por lo que hacía noche en una posada o en una tienda de campaña.

    Es de advertir que, si la cena fue la de Pascua, la costumbre era que nadie salía de sus casas, y menos cuando la cena de Pascua duraba varias horas y ya no era hora de andarse fuera de la ciudad. Si nadie salía de su casa después de la cena, mucho menos saldría de la ciudad, y más estando las puertas cerradas y vigiladas. Por lo tanto no se entiende cómo Jesucristo y los suyos pudieron salir de la ciudad.

    Aunque había luna llena, la luz de ésta no sería suficiente para ver en el interior del huerto, donde es casi seguro que había árboles. El relato no dice que los apóstoles portaran antorchas para alumbrarse. Tampoco dice que llevaran mantas. Si hubieran llevado antorchas y mantas, eso sería un hecho extraordinario y al escritor del evangelio no se le hubiera pasado por alto mencionarlo. Hemos de admitir que no llevaban mantas ni antorchas.

    Tenemos en el relato bíblico otra incongruencia. Y es que los apóstoles se tiraron como dos horas durmiendo en el huerto, al fresco de la noche. La temperatura máxima de Jerusalén en las noches de abril es de 10 grados centígrados. Como el hecho habría acontecido entre finales de Marzo y primeros de Abril, es evidente que la temperatura era inferior a 10 grados. ¿Cómo pudieron soportar durante dos horas el frío de la noche al aire libre?

    Hay que tener en cuenta que el apóstol Pedro se acercó a calentarse a la hoguera que se había encendido en un patio. Eso supone que la temperatura nocturna era bastante más baja aún. ¿Cómo pudo Pedro soportar dos horas durmiendo al sereno de la noche en el huerto y en cambio se acercó a la hoguera del patio a calentarse porque no podía aguantar el frío de esa noche?

    Pero volvamos al huerto. Jesucristo fue dos veces a donde estaban dormidos los apóstoles y les echó en cara que ni siquiera una hora habían podido velar con él. Poco después llegó la chusma con antorchas y prendieron a Jesucristo. Los apóstoles huyeron despavoridos. Jesús fue conducido por los romanos al interior de la ciudad. Pero, ¿cómo o por dónde entraron en la ciudad los apóstoles, si las puertas estaban cerradas? ¿Entraron por el ojo de la aguja? A esas horas no estaba permitida la entrada por tal puerta. Y si hubieran entrado por ella, los hubieran arrestado porque ni siquiera venían con camello. La sospecha sería que habtían estado fuera de la ciudad tramando una sublevación.

    Dado que nadie podía salir de Jerusalén de noche y dado que nadie soportaría una temperatura inferior a 10 grados al raso de la noche, es evidente que este relato no fue escrito por un judío, y menos por un judío del siglo I. El escritor del evangelio desconocía por completo las costumbres de aquel tiempo en Jerusalén. Por tanto el relato, repleto de incongruencias, es bastante posterior al siglo I, tan posterior que ya se había olvidado cómo era la Jerusalén del siglo I.

    Con todo, la cena de Jesucristo con sus apóstoles no pudo ser la de la Pascua judía por la sencilla razón de que Jesucristo murió el 14 de Nisán a la hora nona, que era cuando comenzaban a sacrificarse los corderos para la cena de Pascua. De ahí la relación de Jesucristo como el cordero de Pascua y el cordero de Dios.

    En Exodo se lee que el cordero debía sacrificarse el 14 de Nisán entre las dos tardes. Y como el 14 de Nisán empezó en cuanto anocheció, es decir, al terminar el crepúsculo del día 13, es evidente que la tarde del 14 de Nisán venía después de la mañana. El éxodo dice claramente que el cordero había de matarse el día 14 por la tarde, no el día 13. Por tanto, la cena que Jesucristo celebró con los apóstoles no fue la de Pascua, sino una de despedida de los suyos.  Esa cena era obligatorio celebrarla en familia. Jesucristo habría celebrado la cena con su madre y hermanos solteros, no con discípulos que también estaban obligados a celebrar esa cena con sus respectivas familias. 

 

lunes, 19 de marzo de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (15)

(Traducción del libreto de John Power)


 Las fechas 607 a.e.c., 537 a.e.c., 1914 y 1919 se fundamentan en la suposición de que los judaítas estuvieron 70 años en el destierro después de que Nabucodonosor arrasara Jerusalén en el año 18-19 de su reinado

    Ya hemos visto que las fechas 607 y 537 a.e.c. fueron impuestas en 1943 en lugar de las que anteriormente se predicaban, a saber, las del 606 y 536 a.e.c. respectivamente.  Pero estas fechas se basan en la suposición de que los judaítas estuvieron 70 años en el destierro después de que en el año 18-19 de su reinado Nabucodonosor arrasara Jerusalén.

    Como los judaítas no estuvieron 70 años desterrados en Babilonia, sino unos veinte menos, la evidencia histórica, arqueológica y astronómica lleva al año 587 a.e.c. como el de esa destrucción. Por tanto, si al 587 a.e.c. hubieran de sumársele los supuestos 2.520 años de los siete tiempos de Daniel, confundidos con los tiempos de los gentiles, el año final no sería el 1914, sino el 1934. Y por tanto el año 1919 habría que desplazarlo a 1939, en que estalló la Segunda Guerra Mundial. Ello significaría que ningún esclavo fiel y discreto fue nombrado en 1919, dado que esta fecha parte de un error de cómputo.

    Por otro lado, si en la central mundial se piensa trasladar el nombramiento del esclavo fiel del año 1919 a 1931, en que surgieron los testigos de Jehová, la fecha de 1919 quedaría inactiva, tal como quedó la de 1918, que antes se predicaba como el año en que Jesucristo había inspeccionado a su esclavo fiel.

    La realidad es que ambas fechas, 1918 y 1919, y sus conceptos doctrinales, fueron inventados por Rutherford en 1927, casi una década después de los supuestos sucesos. Los Estudiantes de la Biblia que vivían en 1918 y 1919 nada sabían de que Jesucristo hubiera inspeccionado a su esclavo y de que lo hubiera nombrado sobre sus bienes en aquel tiempo.

    Por otra parte, a quien se le consideraba como esclavo fiel y discreto en 1919 era a Russell. En 1927 Rutherford impondría la creencia de que el esclavo eran todos los Estudiantes de la Biblia, pues todos se tenían por ungidos. Pero los Estudiantes de la Biblia de 1919 nada sabían de que ellos fueran el esclavo fiel y discreto.

    Muchas décadas después, ya en el siglo XXI, el Cuerpo Gobernante dogmatizaría bajo pena de expulsión que el verdadero esclavo fiel y discreto nombrado por Jesucristo era la junta directiva de la mercantil Watch Tower. Sin embargo los primeros cristianos no estaban sujetos a una entidad mercantil.

 

 

sábado, 3 de marzo de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (14)


(Traducción del libreto de John Power)

Josefo escribe que los judaítas del tiempo de la destrucción de Jerusalén no estuvieron 70 años en el destierro

 
    En su obra ‘Contra Apión’, que fue la última que escribió y no era tan conocida como otras anteriores, el historiador judío Flavio Josefo dice que los cimientos del templo de Jerusalén fueron colocados ‘en el año segundo de Ciro, cincuenta años después de la destrucción del templo anterior’.

    Por el sistema judío, dado que Ciro ascendió como rey de Babilonia en Octubre del 539 a.e.c., su año primero corría de Octubre del 539 a Octubre del 538 a.e.c. Por tanto el segundo año era el comprendido entre Octubre del 538 y Octubre del 537 a.e.c. Por el sistema babilonio, el año primero de reinado iba de mediados de Marzo del 538 a mediados de Marzo del 537 a.e.c. Y el año segundo, de mediados de Marzo del 537 a mediados de marzo del 536 a.e.c.

    Como los cimientos del nuevo templo fueron colocados hacia el mes de julio del año segundo de Ciro, es evidente que tal año era el 537 a.e.c. Cincuenta años atrás llevan, por tanto, al 587 a.e.c. como el de la destrucción de la ciudad de Jerusalén y su Templo.

    El Cuerpo Gobernante continúa aferrado a la idea de que el año segundo de Ciro iba de Octubre del 537 a Octubre del 536 a.e.c. y por eso interpreta que el año segundo de Ciro, en que se colocaron los fundamentos del templo, abarcaba el 536 a.e.c. De todas maneras, cincuenta años atrás llevarían al 586 a.e.c. como el año de la destrucción del Templo. De ninguna manera se alcanzaría el 607 o el 606 a.e.c. para la destrucción del Templo y la ciudad.

    Como es sabido, el 607 a.e.c. es una componenda que la Watch Tower efectuó en 1943 para que le cuadraran los 2.520 años de los tiempos de Daniel, cuyo número fue establecido por el escrutador bíblico John Aquila Brown en 1823. Todos los escrutadores posteriores aceptaron los 2.520 años como la duración de los siete tiempos de Daniel.

    Barbour aceptó eses 2.520 años como si fueran bíblicos y le pasó tiempos y la doctrinas a Russell en 1876. De Russell pasó a los Estudiantes de la Biblia y de éstos a los testigos de Jehová, quienes ignoran por completo la procedencia de ese cómputo de años que de ninguna manera es bíblico, sino que se trata de una teoría humana basada en la numerología.

martes, 27 de febrero de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (13)

 

(Traducción del libreto de John Power)

 
La Biblia no dice que los judaítas estuvieron 70 años en el destierro babilónico después de que Nabucodonosor destruyera Jerusalén en el año 18-19 de su reinado (y 4)

 
    La VAT 4956 es una tablilla cuneiforme que se conoce como ‘diario astronómico’. En su cabecera el texto menciona que se escribió en el año 37 de Nabucodonosor y da, en el transcurso de un mes, las posiciones de la luna y de los cinco planetas conocidos en aquel tiempo. Trece de las posiciones son lunares. En las otras quince no entra la luna.

    En otro tiempo el Cuerpo Gobernante enseñaba que este diario era falso, por ser una copia tardía. Pero se descubrió otra copia exactamente igual y en ambas aparecía en una línea la expresión ‘está roto’. Si la copia no fuera fiel al original, el escriba no hubiera hecho figurar el texto de ‘está roto’. El escriba insertó esto porque no podía leer esa parte del original.

    Ahora el Cuerpo Gobernante admite que la VAT 4956 es correcta, pero solamente en lo que concierne a las trece posiciones lunares y desecha las quince posiciones estelares de los planetas. Sin embargo el conjunto de estas veintiocho posiciones hizo que los astrónomos llegaran a descubrir la que llaman ‘fecha científica absoluta’. Para ello introdujeron los datos de la tablilla en el programa informático que utilizan para conocer los eclipses y las posiciones estelares en un lapso de 25.920 años.

    Los 25.920 años son el tiempo que tarda el eje inclinado de la Tierra en dar un giro de 360 grados. Durante ese largo tiempo las posiciones de los astros son diferentes día a día. Transcurridos los 25.920 años, las posiciones se repiten. Como desde el tiempo de Nabucodonosor apenas han transcurrido 2.600 años, al programa informático le resultó sumamente sencillo calcular el año exacto en que se dieron las posiciones marcadas en el diario astronómico VAT 4956.

    De esta manera los científicos descubrieron que el año 37 de Nabucodonosor correspondía al 568 a.e.c. y a ese año lo denominaron ‘año científico absoluto’, el cual sirve hoy, mejor que el 539 a.e.c., para medir la corriente del tiempo en la Historia. Por tanto, si el año 37 de Nabucodonosor es el 568 a.e.c., su año de ascenso, 37 años atrás, fue el 605 a.e.c. Por esa razón, porque le echa abajo el 625 a.e.c. como año de ascenso de Nabucodonosor que trata de imponer por todos los medios posibles, la gerencia de los testigos de Jehová aduce que la VAT 4956 no es exacta más que en las posiciones lunares.

    Sin embargo es de todo punto imposible calcular el 568 a.e.c. como año científico absoluto teniendo únicamente las trece posiciones lunares de la tablilla. La razón está en que la Luna tiene un recorrido por el firmamento que se conoce como ‘Saros’ y dura dieciocho años y diez días.

    Al cabo de ese tiempo la Luna vuelve a ocupar el mismo lugar en el firmamento. Desde el tiempo de Nabucodonosor hasta hoy han transcurrido innumerables periodos Saros de la Luna, por lo que no es posible calcular a qué año de nuestro computó correspondió el 37 de Nabucodonosor indicado en la tablilla que nos ocupa. Solamente si se tienen en cuenta todas las posiciones de la VAT 4956, las veintiocho posiciones, es posible calcular el 568 a.e.c. como año científico absoluto. (Fin del capítulo).

 

lunes, 26 de febrero de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (12)

 

(Traducción del libreto de John Power)

 
La Biblia no dice que los judaítas estuvieron 70 años en el destierro babilónico después de que Nabucodonosor destruyera Jerusalén en el año 18-19 de su reinado (3)

 
La creencia de que los judaítas estuvieron 70 años en el destierro después de que Nabucodonosor destruyera Jerusalén en el año 18-19 de su reinado la heredó Russell del adventista Barbour, y Russell ni siquiera investigó el asunto, aceptando ciegamente lo que Barbour le decía y predicándolo como si fuera palabra divina de la Biblia.

    Los testigos de Jehová aceptan hoy esta creencia porque así la enseña el Cuerpo Gobernante; pero los Testigos no han leído correctamente el capítulo 29 de Jeremías y dan por sentado que dice lo que el Cuerpo Gobernante dice.

    Jeremías 29:10 es interpretado incorrectamente en el sentido de que los judaítas habrían de estar 70 años desterrados en Babilonia. Pero eso no es lo que dice el versículo. Jeremías habla del tiempo en que Babilonia habría de durar como imperio absoluto después de haberse anexionado la ciudad de Harrán, el último bastión de Asiria.

    En ese versículo 10 despista al lector la preposición ‘en’ (‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia…’). Según los eruditos en el antiguo idioma hebreo, esta preposición no está correctamente traducida en la TNM (Traducción del Nuevo Mundo). Casi todas las demás versiones y traducciones bíblicas han corregido el pasaje debido a que en los manuscritos hebreos la preposición que aparece no se traduce por ‘en’, al menos en este caso, sino por ‘a, de, para’. Cualquiera de estas tres preposiciones es válida. La preposición ‘en’ pudiera serlo, pero en este caso se presta a confusión por parte del lector. Esta corrección se hizo a partir de principios del siglo XX (no XXI).

    Así, en las traducciones bíblicas que se basan en los manuscritos hebreos o los consultan, leemos en Jeremías 29:10, por citar dos ejemplos: ‘Cuando a Babilonia se le cumplan los setenta años…’ (Biblia de Jerusalén). O: ‘Cuando se cumplan los setenta años de Babilonia…’ (Nácar Colunga). Vemos que los 70 años se refieren a Babilonia y no a los años que los judaítas pasaron en el destierro.

    Pero lo más impactante es la versión de la TNM que apareció en Suecia sobre el año 2002. Ahí se corrigió el versículo de esta manera: ‘Conforme se cumplan setenta años para Babilonia…’ El Cuerpo Gobernante dejaba caer, debido al escándalo suscitado en Suecia por lo incorrecto de la versión bíblica anterior, que los 70 años se referían a Babilonia. Posteriormente esta versión del 2002 se hizo desaparecer y se volvió al versículo 10 de Jeremías 29 con el texto ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia…’

    Hemos sacado a colación la Lista de los Reyes en Uruk y la estela de Adad Guppi, silenciadas por el Cuerpo Gobernante porque certifican que los listados de Beroso y Tolomeo son exactos y están de acuerdo con los centenares de miles de tablillas cuneiformes descubiertas en la antigua Babilonia. Y acerca de la tablilla VAT 4956, algo ha comentado la gerencia de los testigos de Jehová en sendas Atalayas de finales del 2011. Pero la información es demasiado engañosa para el lector que no esté al tanto del asunto. (Continúa en la parte 4).

sábado, 24 de febrero de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (11)

(Traducción del libreto de John Power)


La Biblia no dice que los judaítas estuvieron 70 años en el destierro babilónico después de que Nabucodonosor destruyera Jerusalén en el año 18-19 de su reinado (2)

En el capítulo 52 menciona Jeremías tres destierros: el del año 7 de Nabucodonosor, el del año 18 y el del año 24. El versículo 2 del capítulo 29 de Jeremías aclara que el profeta escribía a los desterrados del año 7, es decir, a los desterrados de once años atrás de cuando fue destruída Jerusalén.

    En la parte central de la Biblia hay una estrecha columna a la que remiten los textos. En este caso el texto del versículo 2, que indica que los desterrados eran los del tiempo del rey Jeconías, remite a 2 Reyes 24:8 y versículos siguientes. 2 Reyes 24:8 dice que el rey Joaquín, que es el Jeconías del que habla Jeremías, fue tomado prisionero en el año 8 del reinado de Nabucodonosor y fueron llevados al destierro muchos habitantes de Jerusalén. Jeremías indica que fueron 3.023 personas, en tanto que los desterrados de cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalén 11 años después fueron 832.

    Los desterrados del año 8 de Nabucodonosor son los mismos que los del año 7 que dice Jeremías. Todo es cuestión de entender que los judaítas contaban como año primero de reinado el de ascenso del rey, en tanto que las demás naciones contaban el primer año del rey después del tiempo o año de ascenso.

    Entonces es a los desterrados del año 7-8 de Nabucodonosor a los que escribe Jeremías, y no a los desterrados del año 18-19, en que fue arrasada Jerusalén. Y a estos desterrados del año 7-8 son a los que aplica Jeremías los 70 años. Si estos años fueran de destierro, los cautivos tendrían que haber salido de Babilonia 11 años antes, que no salieron porque Ciro aún no había conquistado Babilonia.

    Si el Cuerpo Gobernante dice que  los desterrados del año 18-19 de Nabucodonosor estuvieron cautivos 70 años en Babilonia, entonces los desterrados de 11 años antes habrían estado 81 años en el cautiverio. Pero Jeremías 25:12 hace ver que el tiempo máximo en que se le había de servir al rey de Babilonia era de 70 años y no de más.

    Jeremías 25:12 dice textualmente: ‘Cuando se cumplan setenta años, pediré cuentas al rey de Babilonia’. A los testigos de Jehová se les enseña que el texto se refiere al año 537 a.e.c., en que, según el Cuerpo Gobernante, los judaítas salieron del destierro. Pero en el año 537 a.e.c. ya no existía el rey de Babilonia y por ello no se le pudieron pedir cuentas. Las cuentas se le pidieron justamente en el año 539 a.e.c., que fue cuando dejó de reinar por haber sido invadida Babilonia por los persas y los medos. Pedirle cuentas aun rey significaba que no reinaría más.

    Los 70 años se cumplieron justamente en el 539 a.e.c. y comenzaron en el 609 a.e.c. con la toma de Harrán y caída total del imperio asirio. Esos 70 años son el tiempo en que Babilonia reinó como imperio absoluto entre las naciones y no el tiempo en que los judaítas permanecieron desterrados.

    Debido a que los 70 años no se aplican a los desterrados del año 18-19 de Nabucodonosor, sino a los del año 7-8, y debido a que esos 70 años no se refieren al tiempo en que los judaítas estuvieron cautivos en Babilonia, se viene abajo la base doctrinal de los 70 años sobre la que se fundamentan las fechas 607 y 537 a.e.c., al igual que las de 1914 y 1919.  (Continúa en la parte 3).

 

 

viernes, 23 de febrero de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (10)


(Traducción del libreto de John Power)

 
La Biblia no dice que los judaítas estuvieron 70 años en el destierro babilónico después de que Nabucodonosor destruyera Jerusalén en el año 18-19 de su reinado (1)
 
   He aquí el quid de la cuestión. La base de todas las doctrinas de la organización de los testigos de Jehová está precisamente en esos supuestos 70 años que los judaítas pasaron en el destierro babilonio después de que Nabucodonosor asolara la ciudad de Jerusalén en el año 18 de su reinado. El libro de Jeremías dice que fue en el año 19. Mas para el caso viene a ser lo mismo, porque los 70 años que los Testigos entienden que duró el cautiverio resulta que se refieren al tiempo en que Babilonia gobernó como imperio después de la conquista completa de Asiria, con la toma de la ciudad de Harrán.

    Los textos de Jeremías, Daniel y 2 Crónicas no se refieren al destierro de los judaítas. Eso es parte del entendimiento doctrinal que los adventistas -en este caso el adventista Barbour- le transmitieron a Russell, sin que éste dudase un ápice de lo que aquellos declaraban.

    Ya muchos judíos de la antigüedad entendían erróneamente que el destierro del año 18-19 de Nabucodonosor había durado 70 años; pero eso fue el resultado del entendimiento de la lectura que tenían los rabinos en las sinagogas, pues el pueblo no leía. Incluso Josefo habla de esos malentendidos 70 años, aunque se cree que el texto es una interpolación de algún escriba posterior, porque Josefo, en su obra ‘Contra Apión’, menos conocida, escribe que desde la destrucción del Templo de Jerusalén por Nabucodonosor hasta la puesta de sus cimientos en el año segundo de Ciro, habían pasado justamente 50 años. Y esto que escribe Josefo está demostrado por la Arqueología.

    A los testigos de Jehová se les ha enseñado a leer el texto de Jeremías 29:10 como sigue: ‘Conforme ustedes cumplan setenta años de destierro en Babilonia, yo me acordaré de ustedes y los devolveré a su tierra’. Pero el texto dice simplemente: ‘Conforme se cumplan setenta años en Babilonia, yo me acordaré de ustedes…’ El texto en cuestión es parte de la carta que Jeremías escribió a los desterrados de Jerusalén, tal como indica el versículo 1 del capítulo 29 de Jeremías.

    Los Testigos entienden que cuando Jeremías escribió esa carta, Jerusalén estaba destruída y nadie vivía en ella. Sin embargo el versículo 1 dice que Jeremías escribió su carta ‘desde Jerusalén’, lo que significa que vivía en la ciudad.

    También entienden los Testigos que al tiempo de la carta de Jeremías no había rey en Jerusalén ni había gente para llevar al destierro. Sin embargo en el versículo 16 del mismo capítulo 29 la carta continúa diciendo: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová al rey que se sienta en Jerusalén y a sus hermanos que no han salido con ustedes al destierro’.

    Es decir, que cuando Jeremías escribía a los desterrados de Jerusalén había rey en Jerusalén y había gente que aún no fue llevada al cautiverio. Por lo tanto Jeremías no podía estar escribiendo a los desterrados del año 18-19 de reinado de Nabucodonosor, que fue cuando el rey babilonio arrasó Jerusalén. ¿A qué desterrados escribía Jeremías? (Continúa en la parte 2).

 

jueves, 22 de febrero de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (9)

(Traducción del libreto de John Power)


La Biblia no dice que Jerusalén fue destruída por Nabucodonosor en el año 607 antes de nuestra era (y 3)

Russell predicó el año 1914 como el del Armagedón, tal como está escrito en las Atalayas de aquel tiempo y en el segundo tomo de Estudios en las Escrituras. Cuando pasó 1914 y el Armagedón no vino, Russell cambió la fecha de 1914 a 1915 y así lo publicó en el segundo tomo referido, el titulado ‘El tiempo se ha acercado’. De ahí que haya dos versiones distintas de ese segundo tomo: uno con la fecha de 1914 y otro con la de 1915 para el Armagedón.

    Rutherford ni se inmutó con las fechas. En su tiempo el año 1914 quedó en blanco, aunque en 1930 comenzó a insinuar que lo que había ocurrido en 1914 fue el inicio del reinado de Jesucristo en el cielo, ello sin aportar pruebas.

    En 1943 Franz eliminó la fecha de 1874 y la pasó a 1914, al tiempo que adelantaba al 607 la fecha del 606 a.e.c. Esta movida de fechas obedecía al descuadre de un año entre el 606 a.e.c. y 1914. Ahora los 2.520 años quedaban cuadrados, al adelantar la fecha del 606 al 607 a.e.c.

    Franz pudo haber hecho lo que Russell: pasar la fecha de 1914 a 1915: pero creía que 1914 cumplía profecía bíblica con el estallido de la guerra mundial y por otro lado, aparte de que creía profundamente que el esclavo fiel había sido nombrado sobre los bienes del Amo en 1919, temía que, al suprimir el año 1914, se le quedaran vacías las filas, que fue lo que le ocurrió a Rutherford entre 1926 y principios de 1927 cuando se le fue más del 70% de los Estudiantes de la Biblia debido a que impuso como bíblicas unas doctrinas que no venían en la Biblia.

    Como es sabido, desde 1918 Rutherford predicaba que ‘Millones que ahora viven no morirán jamás’. En 1920 imprimió el folleto del mismo título, que se distribuyó masivamente por toda Norteamérica, en tanto que un ejército de predicadores se dejaba caer en las principales ciudades. Rutherford aseguraba que, según la Biblia, en 1925 resucitarían los patriarcas y vendría el Armagedón.

    Transcurrió 1925 y los patriarcas no resucitaron. Tampoco se vio llegar el Armagedón, por lo que gran parte de los Estudiantes de la Biblia comenzaron a desasociarse. Según el Anuario de la Warch Tower de 1928, en la Conmemoración de la muerte del Señor de 1927 solamente participaron algo menos de veinticuatro mil personas, de las más de ochenta y nueve mil que habían participado en 1925.

    Rutherford no terminaba de aceptar su derrota y en 1929 recaudó fondos de los Estudiantes de la Biblia y construyó en San Diego la lujosa mansión de Beth Sarim, con la idea de dar cobijo a los patriarcas que, según él pensaba -o había hecho pensar-, habrían de resucitar en aquellos días.

    Mientras llegaban los patriarcas, Rutherford ocupó la mansión. En 1939 adquirió un terreno colindante y construyó la mansión de Beth Shan, en la que habilitó dos refugios antiaéreos, pensando que la guerra de Europa se extendería a los Estados Unidos.

    Rutherford murió el 8 de Enero de 1942 en la mansión de Beth Sarim y su cadáver permaneció tres meses y medio en una heladera, mientras se tramitaba el permiso de enterramiento ante las autoridades municipales. Tras la concluyente negativa de éstos, Rutherford fue enterrado en secreto y a día de hoy no se sabe dónde está su tumba. Se cree que fue enterrado en Beth Sarim, tal como había sido su deseo. (Fin de la tercera parte del capítulo).

 

 

martes, 20 de febrero de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (8)

 

(Traducción del libreto de John Power)
 

La Biblia no dice que Jerusalén fue destruída por Nabucodonosor en el año 607 antes de nuestra era (2)


    En tiempos de Birks otros teólogos y escrutadores bíblicos barajaban la fecha del 606 a.e.c. como el año de ascenso de Nabucodonosor al trono de Babilonia. Los historiadores decían que tal ascenso había tenido lugar en el 605 a.e.c., siendo por tanto el año de la destrucción de Jerusalén el 587 a.e.c.

    Teólogos del tiempo de Birks notaron que Jeremías dice que Nabucodonosor destruyó Jerusalén en el año 19 de su reinado. Así, dado que esa destrucción aconteció en el 587 a.e.c., lo que hicieron fue sumar 19 años al 587 y llegaron a la fecha del 606 a.e.c. como año estimado del ascenso de Nabucodonosor. Por supuesto, los teólogos calculistas se equivocaron, ya que no es lo mismo decir ‘el año 19 que 19 años’. El año 19 supone que han pasado 18 años. Por ello los teólogos debieron haber sumado 18 años al 587 y así hubieran llegado a la fecha correcta que daban los historiadores para el ascenso de Nabucodonosor, o sea, el 605 a.e.c.

    En el año 1844 otro teólogo, Edward B. Elliot, publicó el libro titulado ‘Horas con el Apocalipsis’. En él expone por vez primera que los siete tiempos de Daniel, que equiparó a los 2.520 años inventados por Brown en 1823, duraban del 606 a.e.c. a 1914. Por supuesto, se equivocó en un año de menos y el cómputo de Elliot entre el 606 a.e.c. y 1914 es en realidad de 2.519 años.

    Al principio de los años setenta del siglo XIX, Nelson H. Barbour llega a Londres, se dirige a la Biblioteca pública y topa con el libro ‘Horas con el Apocalipsis’ que había publicado Elliot en 1844. Como resultado de la lectura, Barbour aceptó las fechas 606 a.e.c. y 1914, aunque él pensaba que la presencia invisible de Jesucristo en el cielo acaecería en 1874 y el comienzo de su reinado en 1878.

    Barbour cambió el significado de la fecha 606 a.e.c. y, en lugar de aceptarla como el año de ascenso de Nabucodonosor, predicó que el 606 a.e.c. fue el año 18 de Nabucodonosor, en que habría destruído Jerusalén y su Templo. Así, pues, en contra de los historiadores, Barbour adelantó la subida al trono de Nabucodonosor al 624 a.e.c.

    Al mismo tiempo Barbour confundió los siete tiempos de Daniel con los tiempos de los gentiles mencionados en el evangelio de Lucas. Para él ambos tiempos eran la misma cosa y duraban 2.520 años, mientras que para sus antecesores eran tiempos distintos, pues los tiempos de los gentiles comenzaban a partir de la destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70.

    Todas estas fechas y sus correspondientes doctrinas las publicó Barbour en su revista ‘El heraldo de la Mañana’, un ejemplar de la cual llegó a manos de Russell en enero de 1876. Russell se entrevistó con Barbour y aceptó cuanto éste le dijo. Por tanto Russell aceptó, entre otras, la fecha del 606 a.e.c. como la de la destrucción de Jerusalén; la del 536 a.e.c. como el año de la salida del destierro de los judaítas; la de 1874 como el año de la presencia invisible de Cristo en el cielo, y la de 1914 como el año del Armagedón o destrucción de todos los reinos y gobiernos humanos. (Continúa en la parte 3).

 

lunes, 19 de febrero de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (7)

 

(Traducción del libreto de John Power)

La Biblia no dice que Jerusalén fue destruída por Nabucodonosor en el año 607 antes de nuestra era (1)


   La fecha del 607 a.e.c. para la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor fue establecida tan tarde como en 1943 y apareció por primera vez en el libro ‘La verdad os hará libres’, publicado por la Sociedad Watch Tower y escrito por el vicepresidente de la misma, Fréderick W. Franz.

    Por entonces una sola persona se encargaba de emitir las doctrinas y escribir la literatura, dado que aún no había subido al estrado el Cuerpo Gobernante y lo que llaman cuerpo gobernante anterior a 1971 está referido a la junta directiva de la Sociedad Watch Tower, la cual únicamente operaba como cuerpo rector de la mercantil y no como dirigente espiritual de los testigos de Jehová. La gerencia espiritual estaba encomendada exclusivamente al presidente de la Watch Tower.

    En tiempos de Russell, él mismo se encargaba de las doctrinas y la literatura. Lo mismo era cierto en tiempos de Rutherford. Pero en el caso de Knorr, que era hombre de empresa, las cuestiones doctrinales se le encomendaron a Franz, considerado como el teólogo único de la Sociedad.

    Este Franz fue quien en 1966 escribió el famoso y polémico libro rojo ‘Vida eterna en libertad de los hijos de Dios’,  que dejaba caer que el fin del sistema, y por tanto el Armagedón e inicio del séptimo milenio -lo que implicaba la restauración del paraíso en la Tierra- acaecerían en el otoño de 1975. Transcurrido el año y constatarse que el Armagedón no vino y que tantos Testigos habían vendido sus propiedades para dedicarse a la predicación de tiempo completo antes de llegar el fin del sistema, la gerencia de los Testigos culpó a éstos de entender lo que los escritos no querían decir, aunque en 1980 el Cuerpo Gobernante aceptó parte de culpa por hacer creer que el Armagedón venía en 1975. En realidad debió haberse culpado plenamente, pues un Testigo que no creyese que venía el Armagedón en 1975 era amonestado por los ancianos y tratado poco menos que como apóstata.

    En los años cuarenta del siglo veinte no existía el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, aunque lo que hoy llaman ‘cuerpo gobernante’ de aquel tiempo se refiere a la junta directiva de la Watch Tower. El actual Cuerpo Gobernante vino a la existencia en 1971, habiendo desde entonces dos cuerpos gobernantes: la junta directiva de la mercantil Watch Tower, que rige sobre la entidad aludida, y el conjunto de miembros propiamente conocido como Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová.

    Ni Russell ni Rutherford conocieron la fecha del 607 a.e.c. En su lugar predicaban la del 606 a.e.c. como el año de la caída de Jerusalén a manos de Nabucodonosor, que fue lo que el adventista Barbour le transmitió a Russell.

    La fecha del 606 a.e.c. no es invención o descubrimiento de Russell y tampoco lo es de Barbour. Esta fecha aparece publicada por vez primera en el libro ‘Primer elemento de la profecía sagrada‘, que lanzó en 1843 el famoso teólogo inglés Thomas Rawson Birks. Pero la fecha tampoco es invención de Birks. (Continúa en la parte 2)