jueves, 16 de agosto de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (26)

 

(Traducción del libreto de John Power)

La Biblia no dice que al rey de Babilonia se le pidieron cuentas en el año 537 a.e.c.

    En Jeremías 25:12 se lee que, en cumpliéndose setenta años, se le pedirían cuantas al rey de Babilonia. El Cuerpo Gobernante enseña que los setenta años se refieren al destierro de los judaítas en Babilonia y que por tanto las cuentas se le pidieron al rey en el 537 a.e.c., cuando supuestamente salieron del cautiverio.

    Sin embargo en el 537 a.e.c. ya no existía el rey de Babilonia. Había dejado de existir en el 539 a.e.c., cuando Ciro conquistó Babilonia. Quiere decir que las cuentas se le pidieron al rey en el 539 a.e.c., ya que pedirle cuentas a un soberano significa que no va a reinar más. Entonces los setenta años se cumplieron en el 539 a.e.c.

    Este lapso de setenta años no se refiere al tiempo que pasaron cautivos los judaítas, sino al tiempo que Babilonia duró como imperio absoluto tras terminar de conquistar Asiria, lo cual aconteció en el 609 a.e.c. con la toma de la ciudad de Harrán.

    El versículo anterior, el 11, dice que todas las naciones habrían de servir al rey de Babilonia durante setenta años. No dice el versículo que los judaítas habían de estar setenta años desterrados, que es lo que enseña el Cuerpo Gobernante. Jeremías se refiere a todas las naciones que antes estaban bajo el dominio de Asiria y ahora lo estaban bajo el de Babilonia. Jeremías habla de servidumbre, no de destierro. Y la nación de Judá, que antes servía al rey de Asiria mediante pagarle el tributo correspondiente, ahora, al conquistar Babilonia a Asiria, estaría bajo el dominio de Babilonia. Por tanto la nación de Judá tendría que pagar el tributo a Babilonia y acatar las leyes de los conquistadores.

    Puesto que los reyes de Judá se rebelaron contra Babilonia, por esa razón Nabucodonosor se llevó al destierro a los habitantes de Jerusalén, primero en el año 7-8 de su reinado, después en el 18-19, en que arrasó Jerusalén, y posteriormente en el año 23. Si Judá se hubiera sujetado a Babilonia tal como lo hacían otras naciones, está claro que Nabucodonosor no hubiera arrasado la ciudad y el templo y no hubiera llevado a nadie al destierro.

    Dado que los 70 años no concluyeron en el 537 a.e.c., sino en el 539 a.e.c. -y se refieren a la duración del imperio babilonio tras la toma de Harrán-, no es posible llegar al 607 a.e.c. como el año del arrasamiento de Jerusalén. Y sin la fecha del 607, no es posible alcanzar la de 1914.

 

jueves, 2 de agosto de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (25)

 

(Traducción del libreto de John Power)

 

De la Biblia se deduce que el año de la

destrucción de Jerusalén fue el 587 a.e.c.

 

    El nuevo templo de Jerusalén tras el destierro fue inaugurado en el año sexto de Darío. El libro ‘Toda Escritura’ indica, de acuerdo con los historiadores, que ese año correspondió al 515 a.e.c.

    En el libro de Zacarías, capítulo 7 leemos que en el año cuarto de Darío, es decir, en el 5l7 a.e.c, los de Jerusalén llevaban muchos años ayunando en el quinto mes. Ese quinto mes, según Jeremías, fue el de la destrucción del Templo. Por tanto los judíos ayunaban todos los años en el mes quinto debido a que su Templo en Jerusalén había sido destruído.

    En el mismo capítulo 7 de Zacarías se lee que llevaban ayunando setenta años. Si el año cuarto de Darío correspondió al 517 a.e.c. y los judíos llevaban ayunando 70 años por la destrucción del Templo, 70 años atrás llevan al 587 a.e.c. como el año en que fue destruido el Templo, así como la ciudad, por los babilonios.

    Es lo que dice el relato bíblico en el libro de Zacarías. Pero el Cuerpo Gobernante aduce que lo que realmente sucedió en el año 517 a.e.c. o año cuarto de Darío fue que los judíos estaban recordando lo que les había sucedido 20 años atrás. Es decir, que 20 años atrás o en el 537 salían del destierro y lloraban porque el Templo llevaba destruido 70 años, por lo que con esta interpretación extrabíblica el Cuerpo Gobernante llega al 607 a.e.c. como el año de la destrucción de Jerusalén y su Templo.

    La Biblia no indica eso. Por la misma regla de tres, si en el año 517 a.e.c. los judíos estaban recordando lo que les había sucedido en el 537 a.e.c., en el año 515 a.e.c., que fue cuando se reinauguró el nuevo Templo, los judíos habrían estado recordando lo que les había sucedido 20 años atrás, o sea, en el 535 a.e.c. Pero en ese último año no fue inaugurado el Templo.

    El relato de Zacarías 7 es explícito y dice que en el año cuarto de Darío, que es el 517 a.e.c., los judíos llevaban 70 años ayunando en el mes quinto por la destrucción del Templo. Y 70 años atrás llevan al 587 a.e.c., fecha real de la destrucción del templo y la ciudad de Jerusalén.

 

jueves, 26 de julio de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (24)


(Traducción del libreto de John Power)

La Biblia dice que los 144.000 y la gran muchedumbre son los mismos

 
El Apocalipsis es un libro que, como el mismo indica en su principio, el mensaje se da en señales o símbolos. Si el Apocalipsis es un libro simbólico, eso significa que no ha de tomarse en sentido literal. Por tanto, cuando el libro habla de los 144.000, este número es, evidentemente, simbólico, no literal.

    La cifra de 144.000 individuos representa la totalidad del pueblo de Israel, a razón de 12.000 personas por cada una de las 12 tribus. Del mismo modo que no se sabe cuántos componían cada una de las tribus de Israel, de las 12 tribus de las que habla el Apocalipsis se desconoce el número exacto. El número 144.000 es la representación de la totalidad del pueblo.

    En el capítulo 7 de Apocalipsis se lee que los ángeles estaban reteniendo los vientos de la destrucción en tanto se sellaba a los 144.000. Más adelante el capítulo dice que ‘después de estas cosas…’ los vientos de la gran tribulación fueron soltados y de esta tribulación salió un número incontable de personas. ¿Quiénes eran estos individuos? Evidentemente, los 144.000 que entraron en la gran tribulación y que salen de ella como ‘gran muchedumbre’.

    Es indudable que la gran muchedumbre que sale de la gran tribulación comprende un número menor que la totalidad del pueblo o 144.000, pues ha de entenderse que muchos no saldrán de esa gran tribulación. Si se desconoce el número de individuos que forman la gran muchedumbre, también se desconoce cuántas personas componen el simbólico número de 144.000 individuos.

    El relato indica que la gran muchedumbre sale de la gran tribulación, no antes. Por tanto no es bíblica la doctrina impuesta por Rutherford, mediante la cual la gran muchedumbre habría aparecido en 1935. De paso ha de recalcarse que esta gran muchedumbre sale de la gran tribulación y está en la presencia de Dios. Quiere decir que gran tribulación y Armagedón son la misma cosa, y no como enseña el Cuerpo Gobernante, que dice que el Armagedón es posterior a la gran tribulación.

    La gran muchedumbre que sale de la gran tribulación está delante del trono de Dios, como indica el relato del Apocalipsis. ¿Dónde está el trono de Dios? Evidentemente, en el cielo. Por tanto la gran muchedumbre está en el cielo tras el estallido de la gran tribulación. De los 144.000 también se dice que están en el cielo. Esos 144.000 componen ahora la totalidad del pueblo de Israel y son los mismos individuos que componen la gran muchedumbre. Gran muchedumbre y 144.000 son las mismas personas, ahora en el cielo, ante el trono de Dios.

    Quiere decir que la gran muchedumbre no vivirá en la Tierra convertida en un paraíso. Tampoco vivirá literalmente en el cielo, pues tierra y cielo son simbólicos en el Apocalipsis. Por la misma razón, también es simbólico el Armagedón, palabra que únicamente aparece en el Apocalipsis.

    El Apocalipsis fue incorporado al Canon del Nuevo Testamento por la Iglesia Católica en el siglo IV. No se sabe quién lo escribió, a pesar de que el relato dice que se debe a la pluma de un tal Juan. Tampoco se sabe a qué se refiere exactamente el libro; pudiera ser que aludiera a la propia Iglesia Católica, que estaría representando al cielo.

    No es de extrañar que el libro fuera escrito por algún miembro de la incipiente Iglesia en el propio siglo IV, a pesar de que esa Iglesia afirme sin pruebas que el libro ya se conocía en el siglo II. El libro fue aceptado como inspirado por los protestantes cuando se separaron de la Iglesia Católica. Y los testigos de Jehová lo recibieron todo de los protestantes adventistas. Como afirmó en su día el miembro del Cuerpo Gobernante, Lyman A. Swingle: ‘No olvidemos que lo hemos recibido todo -culata, gatillo y cañón- de los segundo adventistas’.

 

sábado, 21 de julio de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (23)

 

(Traducción del libreto de John Power)

La Biblia no dice que Jesucristo,
los apóstoles y los primeros cristianos
predicaban de casa en casa
o de puerta en puerta por las casas

 

   Los testigos de Jehová son conocidos por su constante predicación en las puertas de las casas. O lo eran, porque últimamente los Testigos andan más con los carritos expositores de literatura en las calles que predicando por los domicilios.

    Si están convencidos de que llevan la Verdad a la gente, el sistema que empleen para predicar es lo de menos. Lo que no es correcto es que el Cuerpo Gobernante haga ver a los adeptos que la predicación por las puertas de las casas es la que efectuaban Jesucristo, los apóstoles y los primeros cristianos. La Biblia no dice que predicaban de casa en casa o de puerta en puerta por las casas. Todo es una imposición engañosa de la organización de los Testigos.

    En el evangelio de Lucas se lee que Jesucristo mandó a sus discípulos de dos en dos a predicar por los pueblos y aldeas. El Cuerpo Gobernante da a entender que los discípulos predicaban de puerta en puerta.

    Jesucristo les advirtió de que en la casa que no los recibieran, la paz se volvería contra esa casa. El Cuerpo Gobernante enseña que este no recibir a los discípulos se refiere a que la casa en cuestión no quería oir el mensaje; pero que los discípulos iban a la casa siguiente a predicar y después a otra casa y a otra y a otra… Es decir, se transferían de casa en casa.

    Eso no es lo que dice el evangelio. Jesucristo, antes de enviarles a predicar, les dirigió a sus discípulos estas palabras escritas en Lucas 10:7: ‘No anden transfiriéndose de casa en casa’. El ir a las casas no era para predicar en sus puertas, sino para conseguir alojamiento y comida. Por eso Jesucristo les dijo que comiesen todo lo que en las casas les ponían en la mesa.

    La predicación la efectuaban los discípulos en las plazas de los pueblos. Y, como la gente solía ser hospitalaria, invitaban a los predicadores a ir a su casa y le daban alojamiento y comida. Es el tipo de predicación que efectuaba el apóstol Pablo, quien predicaba en las plazas y, si los amos de casa se interesaban en el mensaje, le invitaban a que les ampliara detalles en sus casas y Pablo recibía de paso comida y alojamiento.

    El lector argüirá que ha leído en la Biblia que Pablo dice: ‘No me retraje de enseñarles públicamente y de casa en casa’ (Hechos 20:20). Y en Hechos 5:42 encuentra lo siguiente: ‘De casa en casa continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas’. La expresión ‘de casa en casa’ continúa enseñándola el Cuerpo Gobernante como referida a que Pablo predicaba de puerta en puerta por las casas. La realidad es todo lo contrario.

    La expresión griega que en la TNM es vertida como ‘de casa en casa’ es ‘kat oikon’ (o kat oikos’). Literalmente significa ‘según casa’. Esta expresión de ‘kat oikon’ aparece también en hechos 2:46, que la TNM traduce así: ‘Tomaban sus comidas en hogares particulares’. La expresión ‘hogares particulares’ se traduce del griego ‘kat oikon’.

    Pero en este caso la TNM no ha traducido la frase como ‘tomaban sus comidas de casa en casa’, como hace con los otros dos versículos expuesto. La razón es evidente: nadie entra a comer en una casa y después va a comer a la siguiente. Lo mismo sucede en el caso que nos ocupa: nadie predicaba en una puerta y después iba a la siguiente.

    Los apóstoles y demás cristianos predicaban en las plazas y eran requeridos por los amos de casa interesados en el mensaje, quienes les facilitaban comida y alojamiento a los predicadores que hallaban en la vía pública. ‘Kat oikon’, según casa.

    Se repite que nada hay en contra de que los Testigos tengan por costumbre predicar de puerta en puerta por las casas. Lo que no es correcto es que la gerencia de los testigos de Jehová enseñe, a sabiendas de que no es cierto, que Jesucristo, los apóstoles y los primeros cristianos predicaban yendo de una puerta a otra de cada casa.

   

 

miércoles, 18 de julio de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (22)

 

(Traducción del libreto de John Power)

 
La Biblia no dice que existiera un cuerpo gobernante
cristiano en la Jerusalén del primer siglo

   
    La organización de los testigos de Jehová enseña que el Cuerpo Gobernante viene del primer siglo y que los apóstoles eran el Cuerpo Gobernante en Jerusalén. En la Biblia no aparece la expresión ‘cuerpo gobernante’. Ni siquiera la idea.

    Si hubiera existido en Jerusalén un cuerpo gobernante cristiano en el primer siglo, éste sería el que habría ordenado al apóstol Pablo que predicase la palabra de Dios por las naciones y les informase de vuelta el resultado. Es decir, que Pablo tendría que haber partido de Jerusalén para predicar y regresar a Jerusalén a informar de los resultados de la gira a ese cuerpo gobernante de apóstoles.

    Sin embargo fue el propio Jesucristo el que directamente le encargó a Pablo que se dirigiese a las naciones. Y Pablo partió, no de Jerusalén, sino de la congregación de Antioquía. Además fue en Antioquía donde surgió el nombre de ‘cristianos’, tal como se lee en Hechos 11:26: ‘Fue primero en Antioquia donde a los discípulos, por provisión divina, se les llamó cristianos’. Si había un cuerpo gobernante en Jerusalén, lo más lógico es que el nombre de ‘cristianos’ hubiera surgido en Jerusalén.

    Así que Pablo recorrió las naciones partiendo de la congregación de Antioquía y a esta congregación es a la que informaba cuando regresaba de sus largos viajes. En la Biblia también leemos que Pablo y Bernabé nombraban ancianos en las congregaciones (Hechos 14:23). Si hubiera un cuerpo gobernante en Jerusalén, éste es el que debería haber nombrado ancianos.    

    Y cuando Pablo subió a Jerusalén y se entrevistó con los apóstoles fue para aclarar por qué razón unos predicadores de Jerusalén habían ido a Antioquía a decir que los cristianos deberían circuncidarse. Al final, Pablo y los apóstoles acordaron que no era necesaria la circuncisión y los apóstoles le firmaron una carta en la que de paso se abordaba la cuestión de que los cristianos gentiles deberían abstenerse de comer carne no desangrada o sangre para no herir los sentimientos de los cristianos judíos. Y Pablo partió de nuevo para Antioquía.  

    No existe nada en el relato de Hechos de Apóstoles que diga que un cuerpo gobernante de Jerusalén emitía edictos a las congregaciones de todo el mundo. Cada congregación funcionaba independientemente porque no existía un cuerpo gobernante central que las dirigiera. El primer cuerpo gobernante que existió fue el de la Iglesia Católica, en el siglo IV.

 

 

 

 

 

domingo, 15 de julio de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (21)

 

(Traducción del libreto de John Power)

La Biblia no dice que el esclavo fiel y discreto
sea el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová

 
    El tema del esclavo fiel y discreto aparece en los evangelios de Mateo y de Lucas. En ninguno de los pasajes aludidos se dice que el esclavo fiel y discreto habría de ser el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová que aparecería en el siglo XX. Los escritores bíblicos no tenían idea de esto ni Jesucristo tampoco.

   El Cuerpo Gobernante aduce que Jesucristo se refería al tiempo del fin, en que aparecería el esclavo fiel. Pero el tiempo del fin ya corría en los días del apóstol Pablo y de los primeros cristianos, todos los cuales esperaban de un momento a otro el regreso de Jesucristo, algo que no ocurrió. Por otro lado, la Watch Tower y el Cuerpo Gobernante aseguraban que el esclavo fiel y discreto apareció en el año 33 y esto lo pregonaban como palabra de Dios.

    Ya hemos visto que este entendimiento se cambió debido a que en tiempos de Russell existían dos líneas de esclavos fieles y discretos y por eso el Cuerpo Gobernante enseña ahora, bajo pena de expulsión de quien no lo crea, que el esclavo fiel fue nombrado por Jesucristo en 1919, pero que esta fecha puede desaparecer para introducir en su lugar la de 1931, año real en que aparecieron los testigos de Jehová, quedando sin efecto los viejos Estudiantes de la Biblia y el propio Russell.

    Si realmente el esclavo fiel fue nombrado por Jesucristo, y ello debido a que estaba enseñando la Verdad, es patente que tal Verdad no habría cambiado con el tiempo y hoy continuaría enseñándose lo que en 1919 se enseñaba. Pero, al haber cambiado aquella que se consideraba como verdad, resulta que hoy se ve que no era tal verdad, sino un entendimiento de la verdad en aquel tiempo. Por tanto, si aquello que se enseñaba en 1919 no era la Verdad, no pudo Jesucristo haber nombrado a los dirigentes de la Watch Tower de entonces como su esclavo fiel y discreto.

    Ahora bien, si es cierto que el Cuerpo Gobernante no es la junta directiva de la Watch Tower, dado que uno de sus miembros afirma que nada tiene que ver con la Sociedad, eso significa que el Cuerpo Gobernante no puede ser el esclavo fiel y discreto, ya que lo que se baraja como enseñanza de Jehová es que Jesucristo nombró como su esclavo y vocero a la junta directiva de la Sociedad Watch Tower de 1919. Pero si el Cuerpo Gobernante no compone esa junta, tampoco puede ser el esclavo fiel y discreto.

    ¿Quién es, entonces, el esclavo fiel y discreto? Puesto que se trata de una parábola enunciada por el propio Jesucristo y no de una profecía, el esclavo fiel es cada uno de los cristianos que da a otros su porción de enseñanza evangélica. Y si el cristianismo está activo desde el primer siglo, es patente que el esclavo fiel cristiano ha existido durante todos los siglos anteriores y no que vino a la existencia en 1919, que es una fecha inventada por Rutherford, al igual que la de 1918, que ya desapareció de la enseñanza de los Testigos por no ser bíblica, tal como no es bíblica la fecha de 1919 y no extrañará que mañana desaparezca del escenario.

    Son muchos los ancianos que no creen en la fecha de 1919 como año en que Jesucristo nombró a la junta directiva de la Watch Tower como su esclavo fiel. La Watch Tower es una entidad mercantil editora de literatura, aparte de entidad financiera, y como tal entidad mercantil y financiera no es lógico que el propio Jesucristo nombre a sus miembros como el vocero del mismísimo Jehová.

    Ya se ha adelantado que los primeros cristianos no estaban bajo la supervisión de una entidad mercantil. Es más, los primeros cristianos no tenían literatura de ninguna clase para predicar. Ni siquiera tenían biblias. Si predicaban, era de viva voz en las calles y plazas, siendo invitados a ampliar detalles en las casas cuyos amos estaban interesados en el mensaje. Quiere decir que el cristianismo verdadero no necesita entidades mercantiles para expandir el mensaje. A los testigos de Jehová les sobra la Watch Tower, la cual no es más que un dragón al que los propios Testigos mantienen a cuerpo de rey.

 

domingo, 1 de julio de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (20)


(Traducción del libreto de John Power)



    La Biblia no dice que el esclavo fiel y discreto aparecería en el siglo XX (2)

    Decir que el Cuerpo Gobernante fue nombrado por el propio Jesucristo como su esclavo fiel y discreto en 1919, cuando no existían como tales los testigos de Jehová, es totalmente incorrecto. En primer lugar, en 1919 no existía el Cuerpo Gobernante espiritual de los testigos de Jehová. En segundo lugar se admite que el nombramiento se le hizo a la junta directiva de la Watch Tower, que no era el cuerpo gobernante de los Estudiantes de la Biblia, sino el cuerpo gobernante o junta regidora de la Sociedad Watch Tower.

   Las doctrinas las emitía entonces el presidente de la Sociedad, que en 1919 era Rutherford. Y, según se lee en la literatura antigua, en 1919 los Estudiantes de la Biblia no estaban conscientes de que Jesucristo hubiera nombrado a la junta directiva de la Watch Tower como su esclavo fiel y discreto. Esta idea la ha implantado retroactivamente como doctrina el actual Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, y eso ya en pleno siglo XXI. Antes se enseñaba que el esclavo fiel y discreto estaba activo desde el año 33 de nuestra era; pero como Russell no había contactado con tal esclavo, de ahí que se cambiara este concepto doctrinal que supone la expulsión de quien no lo acepte.

    Por cierto, Russell enseñaba que al esclavo fiel y discreto se le había nombrado sobre los bienes del amo Jesucristo en 1879. Posteriormente fue cambiado este entendimiento y en su lugar se impuso el concepto de que el nombramiento del esclavo sobre los bienes del Amo acaeció en 1919. Pero en 1919 nada sabían de esto los Estudiantes de la Biblia porque Rutherford lo estableció en 1927, en La Atalaya del 15 de febrero.

    Rutherford afirmó casi una década después, en 1927, que Jesucristo había inspeccionado a su esclavo fiel en 1918 y que en 1919 lo había nombrado sobre todos sus bienes. En la actualidad se ha suprimido la fecha de 1918 por no ser bíblica y se enseña que lo que ocurrió en 1919 fue el nombramiento de la junta directiva de la Watch Tower como el esclavo fiel y discreto de Jesucristo.

    La fecha de 1919 depende estrechamente de la de 1918 y, como ésta se ha suprimido por no ser bíblica, lo mismo ocurrirá en un futuro no lejano con  la fecha de 1919, que tampoco es bíblica, sino que se trata de una caprichosa invención de Rutherford. Además en 1919 no existían los testigos de Jehová. Por esa razón se rumorea en la central mundial que la fecha de 1919 puede ser trasladada al año 1931, en que subieron a la escena los testigos de Jehová.

    De un tiempo a esta parte se detecta que el Cuerpo Gobernante está arrinconando a Russell. A pesar de que todos los Estudiantes de la Biblia le consideraban como el esclavo fiel y discreto, el actual Cuerpo Gobernante dice que no lo era, sino que se trataba de un mal entendimiento de los adeptos de la época.

    En 1919 los Estudiantes de la Biblia creían que el pastor Russell, que había muerto el 31 de octubre de 1916, era el esclavo fiel que regía los destinos de los Estudiantes desde el cielo. Ni por lo más remoto pensaban que tal esclavo fuera la junta directiva de la Watch Tower, algo que ha sido impuesto en el siglo XXI, hace pocos años.

    Durante aquel tiempo se tomaba como palabra de Dios todo cuanto Russell había escrito en los seis tomos de sus ‘Estudios en las Escrituras’. De estos escritos aseguró Russell lo siguiente:

    "Si los volúmenes de Estudio de las Escrituras son prácticamente la Biblia arreglada por temas, con textos bíblicos presentados como pruebas, no sería incorrecto que los llamáramos "la Biblia ordenada de otra forma" es decir, que no son simples comentarios sobre la Biblia, sino prácticamente la Biblia misma.

    Además, no sólo hemos hallado que las personas no pueden comprender el plan divino con el estudio directo de la Biblia, sino que hemos visto que, si alguien abandona los Estudios en las Escrituras, aun después de haberlos usado y de haberse familiarizado con ellos, aunque los haya leído durante diez años, si los abandona, los ignora y acude solamente a la Biblia, aunque haya entendido la Biblia durante diez años, nuestra experiencia nos indica que al cabo de dos años, estará en tinieblas.

    En cambio, si sólo hubiera leído los Estudios en las Escrituras con sus citas, sin haber leído directamente ni una página de la Biblia, estaría en luz al cabo de dos años, porque poseería la luz de las Escrituras." (La Atalaya, 15 de septiembre de 1910, página 298).

    De todas maneras, en 1929 Rutherford suprimió la lectura y estudio de los seis libros de Russell, con el objeto de poner en su lugar los suyos propios, cuyo conjunto de vistosos tomos de colores se conoció como la colección del Arco Iris.

    Hoy día, tanto los libros de Russell como los de Rutherford se han desechado por completo por no contener la verdad de la Biblia. Nos preguntamos cómo pudo Jesucristo haber nombrado a la junta directiva de la Watch Tower como su esclavo fiel en 1919, si en aquel año no se estaba enseñando la Verdad y además los Estudiantes de la Biblia celebraban cumpleaños y navidades, veneraban la cruz y la pirámide, enseñaban que la presencia invisible de Jesucristo acaeció en 1874 y que en 1914 acontecería la batalla de Armagedón, con la consiguiente destrucción de los reinos y gobiernos terrestres y la instauración del paraíso en la Tierra.

 

 

 

lunes, 25 de junio de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (19)


(Traducción del libreto de John Power)

 
    La Biblia no dice que el esclavo
fiel y discreto aparecería en el siglo XX (1)

 
    La alusión al ‘esclavo fiel y discreto’ que figura en los evangelios se trata de una parábola y no de una profecía. El ‘esclavo fiel y discreto’ es cada uno de los cristianos en tanto lleva a otros el mensaje evangélico. No es lógico esperar casi veinte siglos a que apareciera tal esclavo, cuando el cristianismo rige desde el mismísimo primer siglo, según lo que está escrito.

    El Cuerpo Gobernante defendía antes que el esclavo fiel y discreto apareció en el año 33, lo cual sería más lógico que defender lo que actualmente sustenta, a saber, que el esclavo fiel y discreto es el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, que ahora enseña que tal esclavo fue nombrado por Jesucristo en 1919. Antes enseñaba que en 1919 el esclavo que venía del primer siglo fue nombrado sobre los bienes terrestres del amo Jesucristo.

    Sin embargo en 1919 no existían los testigos de Jehová, movimiento que fue creado por Rutherford en 1931, cuando cambió el nombre a poco más del 25% de los Estudiantes de la Biblia que no habían abandonado el grupo entre 1926 y principios de 1927, cuando constataron que en 1925 ni habían resucitado los patriarcas de la antigüedad ni vino el Armagedón, como se predicaba intensamente a través de la publicación ‘Millones que ahora viven no morirán jamás’.

    El actual Cuerpo Gobernante enseña que Jesucristo nombró como su esclavo fiel y discreto a la junta directiva de la Watch Tower en 1919. Pero, dado que el Cuerpo Gobernante no forma parte ya de la junta directiva de dicha sociedad mercantil, según declaró el miembro Gerrit Losch ante el juez que le preguntaba si tenía algo que ver con la Watch Tower, no tiene razón de ser decir que el Cuerpo Gobernante es el esclavo fiel y discreto. Si no forma parte de la junta directiva de la sociedad, está claro que tampoco puede ser el precitado esclavo fiel y discreto.

    La razón de cambiar el entendimiento de la identidad del esclavo fiel y discreto, que antes se predicaba que venía desde el año 33 y ahora que desde 1919, está en que Russell no contactó con ningún esclavo fiel y discreto que hipotéticamente venía del siglo primero.

    Si realmente existía una línea del esclavo que venía del siglo primero, esa línea continuaría en funciones en nuestro día, aunque no se sepa quiénes la componían. Pero Russell apareció en los años setenta del siglo XIX y comenzó a predicar él solo, sin haber contactado con el supuesto esclavo. Por tanto existían dos líneas de esclavos fieles y discretos: la que venía del siglo primero y la de Russell.

    Como eso no podía ser, el Cuerpo Gobernante cambió la doctrina y aduce hoy que Russell no era o no formaba parte del esclavo fiel y discreto, lo que significa que tampoco sería ungido. De ahí que ahora enseñe que el esclavo fue nombrado en 1919 y que tal esclavo era la junta directiva de la sociedad mercantil Watch Tower.

    Los primeros cristianos no estaban bajo la junta directiva de una sociedad mercantil, sino que funcionaban mediante congregaciones supuestamente dirigidas por los apóstoles y guiadas por el Espíritu Santo. El apóstol Pablo, por ejemplo, servía en la congregación de Antioquía y desde esta congregación salió a ejercer su apostolado por las naciones. No fue enviado por una supuesta junta directiva o cuerpo gobernante de apóstoles de Jerusalén. Con todo, los primeros cristianos no servían a una entidad mercantil, bajo la cual están hoy los testigos de Jehová y el Cuerpo Gobernante.

    Aunque el Cuerpo Gobernante afirme que en el año 2000 se separó de la Sociedad Watch Tower, la realidad es que los testigos de Jehová trabajan gratuitamente para dicha Sociedad en la impresión y distribución de los millones de piezas de literatura y en las granjas que también son atendidas gratuitamente por testigos de Jehová, a cambio, por supuesto, de la manutención y alojamiento, lo cual supone un gasto mínimo. Si la Watch Tower tuviera que pagar sueldos no podría sostenerse.

    Por otro lado, los quinientos accionistas de la Watch Tower, cada uno de los cuales participa con 10 dólares de capital social, son todos testigos de Jehová. Estos accionistas se reúnen una vez al año en Nueva York, en el suntuoso Teatro Stanley, propiedad de la organización de los Testigos.

    Así pues, la Sociedad Watch Tower y los testigos de Jehová continúan estrechamente unidos como un solo grupo, a pesar de la separación legal que consta en el papeleo oficial. Y es que la Watch Tower, aunque invierte grandes sumas de dinero en hedge funds, que son unos fondos de inversión únicamente aptos para los grandes capitalistas del mundo, mal puede sostenerse si no es regularmente sustentada con las aportaciones monetarias y la dedicación laboral no retribuída de los testigos de Jehová. El día que los testigos de Jehová dejen de aportar fondos y mano de obra para la mercantil Watch Tower, es indudable que ésta se viene abajo.

    De hecho el volumen de literatura que la Watch Tower imprime se ha reducido drásticamente, sobre todo La Atalaya, que es precisamente el órgano oficial de la organización de los testigos de Jehová. Nos informan los contactos de la central mundial de los Testigos de que en breve se reducirán aún más las tiradas de las revistas, que probablemente serán trimestrales o cuatrimestrales, cuando en otros tiempos eran quincenales. (Continúa).

miércoles, 6 de junio de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (18)

 

(Traducción del libreto de John Power)

 
La Biblia no dice que Jesucristo comenzaría a reinar en el cielo en 1914

    En el evangelio de Mateo leemos que Jesucristo, al tiempo de ascender a los cielos, dijo: ‘Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra’. ‘Toda autoridad’ es la que tenían los reyes en aquel tiempo. Y si a Jesús se le dio toda autoridad en el cielo y sobre la tierra, quiere decir que Jesucristo comenzó a reinar en el cielo y en la tierra el mismo día en que ascendió, en el año 33, según se calcula tradicionalmente.

    Por tanto Jesucristo ya era rey en el cielo cuando ascendió en el año 33 y no precisaba esperar a 1914, un tiempo muy lejano en el futuro, para comenzar a reinar.

    Antes de que la directiva de la Watch Tower aceptara la fecha de 1914 como año de la presencia invisible y comienzo del reinado de Jesucristo en el cielo y sobre la tierra, las fechas que se predicaban eran la de 1874, año de la imaginada presencia de Cristo en el cielo, y la de 1878, año del inicio de su reinado celestial y terrestre.

    Se pensaba que el milenio había comenzado en 1878. Más tarde, al pasar Franz las fechas de 1874 y 1878 a 1914, ello en 1943, la junta directiva de la Watch Tower, y posteriormente el Cuerpo Gobernante, enseñaban que el milenio había comenzado en 1914. Ahora se enseña que el milenio o reinado de mil años de Jesucristo aún no ha comenzado. Por tanto, no se entiende qué reinado inició Jesucristo en 1914, si resulta que ya era rey en el cielo desde que ascendió a él en el año 33, y por otro lado su milenio como rey aún está en el futuro.

    Tampoco se entiende cómo pueden seguir activas las naciones de la Tierra, si los tiempos de los gentiles o de las naciones terminaron en 1914, tal como predica el Cuerpo Gobernante. Si a las naciones se les acabó el tiempo en 1914, no deberían seguir existiendo. Pero, si existen, es que lo que enseña la organización de los testigos de Jehová no es correcto ni está acorde con la Biblia.

 

 

martes, 22 de mayo de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (17)

 

(Traducción del libreto de John Power)

 

La Biblia no dice que desde el inicio del reinado de Nabucodonosor hasta 1914 habrían de pasar 2.520 años

 

   Los 2.520 años fueron inventados por el escrutador bíblico John Aquila Brown. Dio a conocer este lapso en el libro ‘El Atardecer’, que publicó en 1823. Brown suponía que al cabo de esos 2.520 años vendría Jesucristo a la Tierra por segunda vez, esta vez en la batalla de Armagedón, tras la cual sería reinstaurado el paraíso.

    Hasta entonces se creía que vendría Jesucristo vendría al final del transcurso de 1.260 años, aunque se barajaban otros cómputos. Brown lo que en realidad hizo fue duplicar los 1.260 años. Para ello procedió del modo siguiente:

    Se basó en los siete tiempos de Daniel, tiempos que se supone que duraron siete años de 360 días o 2.520 días. No eran siete años de 365 días y cuarto, que suman 2.556 días. Como desde la Edad Media los judíos habían establecido que bíblicamente había que contar un año por cada día, Brown elevó los 2.520 días de los siete tiempos de Daniel a 2.520 años.

    Se equivocó al hacerlo, pues, sin darse cuenta, aplicó a los siete tiempos o 2.520 días años solares de 365,25 días en lugar de años de 360 días. Así, partiendo del año 604 a.e.c. que los historiadores daban como año primero de reinado de Nabucodonosor, llegó a 1917 como el año en que Jesucristo aparecería por segunda vez. Brown especificó que en ese año 1917 brillaría la gloria de Israel.

    Casualmente en diciembre de 1917 los ingleses conquistaron Jerusalén a los turcos y la supuesta profecía de Brown fue tenida en cuenta por muchos escrutadores bíblicos protestantes. A partir de entonces los escrutadores barajaron diversas fechas para la segunda venida de Jesucristo.

    Si Brown hubiera aplicado, como debió haber sido el caso, años de 360 días a los siete tiempos, hubiera llegado a 1881 como el año de la aparición de Jesucristo, que, como bien es sabido, no apareció. Tampoco apareció en 1914, año impuesto por el teólogo Elliot en 1844. Elliot fue el primero en afirmar que los siete tiempos de Daniel o 2.520 años se extendían del 606 a.e.c. a 1914, aunque se equivocó en la cuenta al computar un año de menos.

    La Biblia no dice por parte alguna que, desde la destrucción de Jerusalén había que contar 2.520 años para que Jesucristo comenzara a reinar en el cielo y sobre la Tierra. Los siete tiempos de Daniel solamente aplicaron a Nabucodonosor y se supone que fueron siete años de 360 días o un total de 2.520 días.

    Y en cuanto a lo de aplicar un año por cada día, se trata de un concepto mental estrambótico de algunos judíos de la Edad Media que creían descubrir alusiones esotéricas o secretas en los relatos de la Biblia. Este concepto de un año por un día influyó en la suposición de Brown, en 1823, de elevar a 2.520 años los 2.520 días de los siete tiempos de Daniel. Pero aplicó años solares de 365,25 días en lugar de años de 360 días.

    La organización de los testigos de Jehová debería hacer desaparecer de su enseñanza el tema de los 2.520 años, por estar basado en fantasías mentales de religiosos que creían en el esoterismo bíblico y pensaban que la Biblia decía más de lo que en ella estaba escrito. Pero, al desaparecer la enseñanza de los 2.520 años, queda sin efecto la fecha de 1914 y este año es sagrado para el Cuerpo Gobernante. Por tanto se obliga a seguir mintiendo, a la par que sostiene que su mentira está basada en la Biblia y que es reo de expulsión quien no la acepte.

 

 

 

domingo, 8 de abril de 2018

REPLANTEAMIENTOS DOCTRINALES (16)


(Traducción del libreto de John Power)

La Biblia no dice que los judaítas salieron del destierro babilónico en el año 537 o en el 536 a.e.c.

 
    La fecha del 537 a.e.c., al igual que la del 607, fue establecida en 1943 por el vicepresidente de la Sociedad Watch Tower, Fréderick W. Franz. Antes los Testigos predicaban que los judaítas habían salido del destierro en el 536 a.e.c. Esta última fecha se la pasó Barbour a Russell en 1876, cuando le inculcó fechas y doctrinas que no venían en la Biblia y Russell lo creyó todo a pies juntillas, sin detenerse a investigar la certeza de lo que aquel le transmitía.

    Franz adelantó inexplicablemente un año el tiempo de la supuesta destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor. La adelantó, pues, del 606 al 607 a.e.c. Al hacerlo le descuadraban los imaginados 70 años de destierro de los judaítas y se obligó a adelantar un año la salida del cautiverio, pasándola del 536 al 537 a.e.c. Este cambio sin sentido motivó que muchos abandonaran la organización de los testigos de Jehová.

    La realidad es que los judaítas no habrían comenzado a salir del destierro tan tarde como en el 537 a.e.c. Por fuerza hubieron de haber salido en el 538 a.e.c., dado que en el 537 inauguraron los cimientos del nuevo templo. La orden de liberación la dio Ciro en el año primero de su reinado, que, según el cómputo judío, iba de octubre del 539 a Octubre del 538 a.e.c.

    Como ya estaba encima el invierno y era prácticamente imposible que un pueblo entero se enfrentara con éxito al clima extremadamente frío de las zonas desérticas, se comprende que se esperara a bien avanzada la primavera, posiblemente a finales de abril, para ponerse en camino. Evidentemente el camino de regreso lo hicieron bordeando el río Eufrates, dado el extremismo de los desiertos, donde difícilmente los niños y gran parte de las mujeres y de los ancianos  hubieran sobrevivido. Por tanto la salida del destierro habría comenzado en el año 538 a.e.c., llegando la comitiva a Jerusalén a tiempo para la fiesta de las Cabañas. Los preparativos para la cimentación del Templo comenzarían posiblemente al iniciarse la primavera del 537 a.e.c.

    Si, según el Cuerpo Gobernante, hubieran de computarse 70 años atrás para la destrucción del Templo de Jerusalén, eso llevaría al 608 a.e.c. como el año de tal destrucción. Ello significa que 2.520 años hacia delante llevarían a 1913 como el año del supuesto inicio de reinado de Jesucristo en el cielo. Pero la organización de los Testigos se aferra a 1914 por entender que el año cumple profecía bíblica con la Primera Guerra Mundial. Según ese entendimiento, el año 1939, en que dio comienzo la Segunda Guerra Mundial, también cumpliría profecía bíblica.

 

viernes, 30 de marzo de 2018

Como se determinaba en Israel el mes de Nisán

 

    A los testigos de Jehová se les dice que el 14 de Nisán se determina a partir de la luna nueva más próxima al equinoccio de primavera. Esto no es del todo exacto. Los israelitas daban comienzo al mes de Nisán con la luna nueva posterior a la madurez de la cebada, que más o menos coincidía casi siempre con el comienzo de la primavera.

    Pero cuando la cebada maduraba después de la luna nueva más próxima al equinoccio de primavera, se intercalaba el mes de Adar-bis (este mes se intercalaba siete veces en 19 años) y se daba comienzo al mes de Nisán en la próxima luna nueva, aunque no fuera la más cercana al equinoccio de primavera.

    El mes de Nisán fue llamado también Abib, que significa ‘cebada madura’.  El que el mes de Nisán comenzara con la luna nueva posterior a la madurez de la cebada tenía su explicación. Los israelitas, y posteriormente los judíos, debían presentar la ofrenda de las gavillas el día 16 de Nisán. Las gavillas en este caso eran las de la cebada. Si la cebada no maduraba para el 16 de Nisán, no podía presentarse la ofrenda. Por eso, si la cebada no maduraba, se pasaba el mes de Nisán a la siguiente lunación.

    El Cuerpo Gobernante no tiene presente este detalle que observaban también los judíos del tiempo de Jesucristo. Aduce el Cuerpo Gobernante que si la cebada no maduraba en Jerusalén, lo haría en cualquier otra parte de Israel y los de esa parte presentarían las gavillas de la cebada en el templo el 16 de Nisán. Pero Israel no es tan grande como otras naciones y la madurez de la cebada se da por igual en todas las regiones. Por lo tanto, no había regiones donde la cebada hubiera madurado antes.

    Se recalca que el mes de Nisán parte de la luna nueva posterior a la madurez de la cebada, cerca del equinoccio de primavera. Pero si la cebada no estaba madura para la luna nueva cercana al equinoccio de primavera, el mes de Nisán se pasaba al siguiente, después de añadirse al año en cuestión un segundo mes de Adar o Adar-bis.

 

jueves, 29 de marzo de 2018

Jesucristo no pudo celebrar la cena de Pascua el año de su muerte

 

    En Exodo, capítulo 12, se lee que los israelitas debían hacerse de un cordero de un año el día 10 de Nisán y tenerlo en casa hasta el 14 del mismo mes. En ese día debían sacrificarlo, entre las dos tardes, para la cena de Pascua (Pesaj), ya al anochecer.

    En Levítico 23:5 se lee que el 14 de Nisán comenzaba la Pascua entre las dos tardes. Quiere decir que la Pascua comenzaba con el sacrificio del cordero, el cual se realizaba entre las dos tardes del 14 de Nisán.

    El día entre los israelitas y entre los judíos comenzaba en el momento en que anochecía. Exactamente comenzaba el nuevo día cuando se veían las tres primeras estrellas en el firmamento. Por tanto el 14 de Nisán comenzaba al anochecer, en cuanto declinaba el crepúsculo del día 13.

    Así, pues, el día entre los israelitas y los judíos constaba de: noche, mañana y tarde (incluído el crepúsculo). La hora prima del día correspondía a las 7 de la mañana, hora solar; la hora tercia, a las 9 de la mañana; la hora sexta, a las 12 del día. A esa hora comenzaba el sol a descender y empezaba la primera tarde, hasta la hora nona (las 3 de la tarde). La segunda tarde iba de la hora nona a la duodécima y le seguí el crepúsculo, que en el mes de Nisán duraba una hora más o menos.

    Las dos tardes del 14 de Nisán transcurrían, pues, de la hora sexta (12 del día) a la duodécima (6 de la tarde). Pero, aunque se considere que la segunda tarde era la del crepúsculo, lo cierto es que la matanza del cordero se hacía entre las dos tardes del 14 de Nisán, lo que significa que la mitad de la tarde entera sería a las tres y media.

    Josefo escribe, ya muy avanzado el siglo I, que la matanza del cordero se realizaba a la hora undécima (las 5 de la tarde). Probablemente lo que Josefo quería decir es que a esa hora ya se habían degollado todos los corderos para la cena de Pascua. La hora puntual en que se mataban los corderos transcurría de las 3 las 4 de la tarde. A las 5 sería una hora tardía para ello.

    Un cordero de un año viene a pesar unos 25 kgs. Un cordero degollado y despellejado tendría un peso aproximado de 20 kgs. Pero imaginemos que el cordero de la Pascua pesaba, ya desangrado y despellejado, 15 kgs. Es de advertir que el cordero había que asarlo con tripas y todo.

    El asado de una pierna de cordero que pesa poco más de 2 kgs. Supone una hora y media, a razón de 40 minutos por kg. Ni qué decir tiene que un cordero de 15 kg. llevaría más de 10 horas de asado. Vamos a suponer que el cordero de la Pascua pesara 10 kgs., lo cual no pudo ser el caso. Un cordero de 10 kgs. Necesitaría más de 6 horas de asado. A esas 6 horas ha de añadírsele una hora más de las operaciones de desangrado y despellejado.

    Si el cordero de Pascua se degolla a las 3 de la tarde, siete horas después se celebraría la cena, es decir, a las 10 de la noche hora solar. En Europa serían una o dos horas más tarde, según el país. Un cordero que se degollase a las 4 de la tarde supondría que los comensales empezarían a cenar a las 11 de la noche hora solar.  

    La cena de Pascua llevaba un largo ceremonial y duraba aproximadamente tres horas, contando el tiempo de digestión de la carne. Una familia que empezase a cenar a las 10 de la noche hora solar, acabaría la cena y su ceremonial a la 1 de la madrugada, también hora solar. Y acabaría a las 2 de la madrugada una familia que hubiese comenzado la cena a las 11 de la noche hora solar.


    Teniendo todo esto en cuenta, los evangelios dicen que Jesucristo murió el 14 de Nisán a la hora nona, es decir hacia las 3 de la tarde, que era cuando se empezaban a degollar los corderos para la cena de Pascua, entre las dos tardes. Por lo tanto Jesucristo no pudo haber celebrado la cena de Pascua con sus apóstoles ese año, ya que dicha cena se celebraba al anochecer del día 15 de Nisán, día de la fiesta nacional que conmemoraba la liberación de los israelitas del yugo egipcio y día también primero de las tortas no fermentadas o panes ácimos.
 
    En Números 33:3 se lee que los israelitas salieron de Egipto el día 15 de Nisán, ya celebrada la cena de Pascua la noche por la que empezaba ese día 15 de Nisán.
    Por tanto la cena que Jesucristo celebró con los suyos fue una muy distinta y no la de Pascua. Esa cena tuvo lugar al empezar el 14 de Nisán. Por otro lado, la cena de Pascua se celebraba en familia y los apóstoles casados debían celebrar esa cena con sus esposas e hijos, de la misma manera que Jesucristo debía celebrarla con su madre y hermanos solteros. A la cena de Jesucristo con sus apóstoles podrá llamársela ‘pascua’, pero en modo alguno fue la de pascua judía.