viernes, 29 de marzo de 2013

Las biblias de hoy y los códices más antiguos (1)


    Los libros de la Biblia hebrea o Antiguo Testamento se escribieron en rollos de papiro. Posteriormente, en el siglo IV, se escribió el Nuevo Testamento en griego sobre pergaminos, si bien la escritura en papiros continuó hasta el siglo VIII. Las hojas manuscritas de pergamino se encuadernaban formando libros que hoy conocemos como códices. Los dos códices más antiguos de la Biblia escritos en pergamino son el Sinaíticus, descubierto por el erudito Tischendorf en el monasterio de Santa Catalina del monte Sinaí, en 1844, y el Vaticanus, que figura por primera vez en el catálogo de 1475 de la biblioteca del Vaticano. Ambos códices fueron escritos en la primera mitad del siglo IV. Algunos expertos han sostenido que los códices Sinaíticus y Vaticanus, en lo que respecta a la parte del Nuevo testamento, pudieran ser dos de las 50 copias que el emperador Constantino encargó a Eusebio de Cesarea.

    No se conocen códices del Nuevo testamento anteriores al siglo IV, lo cual sorprende, pues ya en siglos anteriores, según se cree, utilizaban códices los cristianos. Se especula que algunas hojas de papiro (muy deteriorados) pertenecen a copias escritas en los siglos II y III, creyéndose el papiro más antiguo el P52, que algunos estudiosos, basados en la paleografía o forma de la escritura y no en el estudio de la tinta por el método del carbono 14, atribuyen sin más al año 125. Los expertos opinan que lo más probable es que se trate de copias en papiro que se hacían a partir del siglo IV, pero imitando la forma de escritura de siglos anteriores.  

    No se conservan los originales de los libros en griego del Nuevo Testamento, supuestamente escritos en el siglo I por Mateo, Marcos, Lucas, Juan, Pablo, Pedro, Santiago y Judas. De los 118 papiros o trozos de papiro del Nuevo Testamento que se conservan al día de hoy, cuatro se atribuyen al siglo II por los defensores eclesiásticos, y cuarenta y tres al siglo III, aunque en tal atribución no hay consenso entre los investigadores, especialmente entre los que muestran imparcialidad en temas religiosos. Los setenta y un papiros restantes se consideran de los siglos IV a VIII. Casi todos contienen únicamente textos o versículos sueltos de las escrituras griegas, a excepción de los numerados como P45, P46, P66, P74, P75, P99 y P115, que son algo más extensos, pero que de ninguno de ellos puede extraerse el entero Nuevo Testamento tal como lo conocemos hoy.

    Con solo consultar y estudiar los diferentes códices conservados a partir del siglo IV debería ser posible traducir a las lenguas vernáculas la porción bíblica del Nuevo Testamento. Se acepta que el primero en traducir del griego al latín, por encargo del Papa Dámaso, fue Jerónimo de Estridón, que produjo La Vulgata entre los años 382 y 405. No se sabe qué manuscritos griegos usó Jerónimo para confeccionar el Nuevo de Testamento de su Vulgata. Lo cierto es que, al acometer la difícil tarea de seleccionar qué manuscritos había de utilizar, Jerónimo escribió al Papa: “¿No habrá por lo menos uno… que no me califique a gritos de falsificador y sacrílego religioso, porque tuve la osadía de agregar, modificar o corregir algunas cosas en los viejos libros?” Tal vez no hubiera tantos manuscritos o códices, sino solamente uno que le serviría de modelo, y de lo que se trataba era de producir por encargo papal una versión que difiriera en muchos puntos de lo que estaba escrito en griego. Pudiera ser que se hubiera detectado que lo escrito en griego contuviera claves acrósticas que pusieran en evidencia el escrito original como una burda invención del tiempo de Constantino, y quizá esas claves acrósticas intercaladas hábilmente por el autor del escrito original lo estuvieran denunciando como falso. Al producir una versión en otro idioma que no fuera el griego, tales claves desaparecerían.

    Aunque en la actualidad se consultan cada vez más los antiguos códices para producir las modernas biblias, no debemos pasar por alto que en los siglos pasados gran parte de las traducciones a los idiomas en boga tuvieron como base la Vulgata latina. Incluso hoy día hay biblias que se traducen a lenguas que hasta hace poco eran desconocidas, e incluso tan conocidas como el castellano, y lo hacen generalmente vertiendo del inglés, en lugar de traducir directamente de los códices. La TNM que usan los testigos de Jehová, por ejemplo, no se tradujo de los manuscritos hebreos y griegos, sino que se vertió en inglés después de consultar otras versiones bíblicas, adaptando los textos a la doctrina existente en la Watchtower al momento de la producción. Del inglés se tradujo a diferentes idiomas.

    Las biblias actuales difieren considerablemente del contenido de los códices Sinaíticus y Vaticanus. Los expertos han detectado que a lo largo del tiempo se añadieron a las nuevas biblias textos neotestamentarios que los códices no contenían. Conocido es el texto espurio de 1 Juan 5:7, que hasta no hace mucho aparecía en todas las biblias, y que decía: “El Padre, el Verbo y el Espiritu Santo… son uno”. Tal frase y otras que aún incluyen nuestras biblias no figuran en los dos códices más antiguos. Incluso el entero capítulo 21 de Juan tampoco aparece en tales códices, lo que lleva a los eruditos a concluir que se trata de un añadido posterior.

lunes, 25 de marzo de 2013

Jesucristo no celebró la Pascua el año de su muerte


    El evangelista Juan, hablando del momento en que Jesús se hallaba frente a Pilatos, escribe: “Era, pues, la preparación de la pascua, era como la hora sexta” (Juan 19:14). Más adelante, en Juan 19:31, justamente tras morir Jesús, cerca del comienzo de la hora nona (hacia las tres de la tarde, hora solar), se lee: “Era la Preparación”. ¿Qué, exactamente, era la Preparación de la Pascua o el día de la Preparación?

    En Lucas 22:1 leemos: “Se acercaba la fiesta de las tortas no fermentadas, la llamada Pascua”. El día de la fiesta de las tortas no fermentadas o Pascua caía el 15 de Nisán, según se lee en Levítico 23:6: “Y el día quince de este mes (Nisán) es la fiesta de las tortas no fermentadas”. El 15 de Nisán, fiesta nacional de liberación, conmemoraba la salida de los israelitas de Egipto. La Pascua se iniciaba con la inmolación del cordero entre las dos tardes del día 14. En Levítico 23:5, leemos: “El día catorce del mes, entre las dos tardes, es la pascua a Jehová”. El 14 de Nisán era, pues, el día de la Preparación de la Pascua, que daba comienzo entre las dos tardes. Horas después seguía la cena de Pascua, tras la puesta de sol del 14 de Nisán, ya entrado el día 15, puesto que los días comenzaban entre los judíos al anochecer, entre las 6 y las 8 de la tarde, hora solar, según la estación del año.

    El día de las tortas no fermentadas, el 15 de Nisán, comenzaba con la cena de Pascua, una vez puesto el sol del 14 de Nisán. Marcos 14:12 habla de “el primer día de las tortas no fermentadas, cuando acostumbraban sacrificar la víctima de la pascua”. El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová está de acuerdo en que la expresión “el primer día de las tortas no fermentadas” hace alusión al día anterior, es decir, al 14 de Nisán, que era cuando se sacrificaba el cordero entre las dos tardes. Acerca del cordero, se lee en Exodo 12:6: “Y tiene que continuar bajo salvaguardia de parte de ustedes hasta el día catorce de este mes y toda la congregación de la asamblea de Israel tiene que degollarlo entre las dos tardes”.

    Queda claro que el cordero pascual se inmolaba el día 14 de Nisán entre las dos tardes. La primera tarde para los judíos mediaba entre las 12 y las 15 horas, hora solar. Esa primera tarde se conocía como “hora sexta”. Y la segunda tarde, la de la “hora nona”, corría de las 15 a las 18 horas. Por tanto el sacrificio del cordero se realizaba más o menos hacia las 3 de la tarde del 14 de Nisán. Como la preparación del cordero, incluído su asado, duraba unas cuatro o cinco horas, la cena tenía lugar más o menos hacia las 7 ó las 8 de la tarde, hora solar, cuando ya anochecía y empezaba el nuevo día, 15 de Nisán.

    Siendo el caso que el día de la Preparación era el 14 de Nisán y que Jesucristo murió cerca del comienzo de la hora nona (hacia las 3 de la tarde hora solar) de ese mismo día, más o menos a la hora en que se sacrificaba el cordero para la cena, es patente que él no pudo celebrar la Pascua aquel año. La cena que observó con sus apóstoles la noche anterior, al comenzar el 14 de Nisán, no pudo en modo alguno ser la de la Pascua judía, sino que se trató de un ágape diferente. Es la llamada Cena del Señor o Conmemoración de la muerte de Jesucristo, que por lo general los testigos de Jehová observan un día antes de que las comunidades judías celebren la Pascua.

    El Cuerpo Gobernante asegura que el pan que Jesucristo distribuyó entre sus apóstoles la noche con la que comenzaba el 14 de Nisán era pan ácimo o sin levadura. Pero, según se lee en la Traducción Interlinear de la Watchtower, el pan que Jesús y sus apóstoles comieron era pan corriente o con levadura. En Lucas 22:19 y en 1 Corintios 11:23, la palabra griega que aparece, según la Traducción Interlinear, es “arton” (pan con levadura). Si era con levadura, significa que Jesucristo no estaba celebrando la Pascua judía.

    Sin embargo en la cena de Pascua, al comenzar la noche del 15 de Nisán, se consumía pan ácimo o sin levadura, que es lo que significa la palabra griega “azumon” que también puede leerse en la mencionada Traducción Interlinear cuando se refiere a la cena de Pascua. Lucas 22:1 vierte el término “azumon” como “tortas no fermentadas”. El “azumon” o pan sin levadura se comía durante siete días, desde la cena de Pascua o primer día de las tortas no fermentadas hasta el 21 de Nisán inclusive, día este último también de fiesta, como el 15 de Nisán.

    Si Jesucristo murió el 14 de Nisán, día de la Preparación de la Pascua, cuando se inmolaba y asaba el cordero para la tradicional cena judía, ese año no pudo él celebrar la Pascua. La que celebró con sus apóstoles el día anterior, al iniciarse el 14 de Nisán, fue, pues, una cena privada con la que se despidió de los suyos.   

 

 

 

 

sábado, 23 de marzo de 2013

La última cena de Cristo no fue la de la Pascua (3)


    Varias razones inducen a pensar que Jesucristo no pudo haber celebrado la Pascua judía del año de su muerte. En primer lugar, en la tradicional cena de Pascua se comía pan sin levadura. La palabra griega que corresponde a “pan ácimo o sin levadura” es “Azumon”, tal como indican los manuscritos griegos del evangelio de Lucas, 22:1, hablando de la cena de Pascua; pero en los mismos manuscritos griegos, cuando se habla de la cena de Jesús con sus apóstoles, se emplea el vocablo “Arton”, que significa “pan corriente o con levadura”, según se lee en cualquier traducción interlineal del griego koiné en Lucas 22:19 y en 1 Corintios 11: 23. El “arton” empleado en la cena de Jesús con sus apóstoles era pan corriente o con levadura, mientras que el “azumon” era el pan ácimo que se comía durante siete días, comenzando su degustación tras el atardecer del 14 de Nisán, ya en el día 15, en la cena pascual propiamente dicha.

    En segundo lugar, la cena de Pascua judía la celebraba cada cual en su hogar con su familia íntima. Su ritual se limitaba a los miembros de la propia casa (padre, madre, hijos y otros familiares acogidos). No era cena para celebrarla con amigos, socios, maestros o discípulos. Así, pues, si Jesucristo celebró una cena con solamente sus apóstoles, sin incluir en la misma a su familia (madre y hermanos que estuvieran a su cuidado, ya que Jesús era el cabeza de familia en esas circunstancias), la cena en cuestión no pudo ser la de Pascua. Jesús, como fiel cumplidor de la Ley, no hubiera dejado a su madre a un lado en cena tan importante. Indudablemente, se trató de otra cena, una de despedida de sus discípulos, pues sabía que en la tarde del día 14, antes de la Pascua, iba a morir. El evangelista Juan lo recalca: “Antes de la fiesta de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora…” (Jn: 13:1).

    En tercer lugar, después de la cena pascual las familias debían permanecer en sus casas hasta la mañana siguiente, 15 de Nisán, primer día de los panes ácimos o de conmemoración de la liberación de Egipto, de donde partieron el 15 de Nisán (Números 33:3). Pero Jesús, terminada la cena, salió con sus discípulos en dirección al monte de los Olivos, concretamente al huerto de Getsemaní, donde fue apresado por una cohorte romana. No pudo, pues, haber sido la cena pascual después del atardecer del 14 de Nisán (ya que para entonces Jesús estaba muerto) sino la de la noche anterior, la que celebró el Maestro con sus apóstoles. De otro modo no habría salido aquella noche al huerto de Getsemaní, como dice el evangelio que era su costumbre.

    Hay un detalle que suele pasarse por alto con respecto a la fecha de celebración de la cena pascual judía. El cordero, cuyo sacrificio y preparación culinaria llevaba unas cuatro o cinco horas, se inmolaba “entre dos luces o entre dos tardes” del día 14 de Nisán, aunque la cena se efectuaba después, ya en la noche del día 15. La primera tarde, la llamada de la hora sexta, corría entre las 12 y las 15 horas; y la segunda tarde, la nona, entre las 15 y las 18 horas. Lo importante era el sacrificio del cordero dentro del día 14, ya que la cena en sí, aunque se tomase al inicio del día 15, tras la puesta de sol del día 14, era consecuencia natural de la inmolación.

    Ahora bien, si, como argumenta la Iglesia, la inmolación del cordero en la Pascua judía fue un prototipo del sacrificio de Cristo, el “Cordero de Dios”, era lógico que Jesús muriese en el mismo día en que después, entre dos luces o tardes, se sacrificaba el cordero, es decir, el mismísimo día 14 de Nisán. Si la inmolación del cordero se hubiera efectuado dentro del día 13, como argumentan casi todas las iglesias cristianas, no se correspondería la fecha con la de la inmolación del cordero mayor, Jesucristo. La cena de Pascua judía no revistió aquel año para Jesús tanta importancia como el sacrificio del cordero. Sabiendo que iba a morir el día 14, congregó a sus apóstoles para una cena especial de despedida el día 13 al caer la tarde, cena que nada tuvo que ver con la de la Pascua tradicional judía.      

jueves, 21 de marzo de 2013

La última cena de Cristo no fue la de la Pascua (2)


    Puesto que los israelitas salieron de Egipto en la madrugada del 15 de Nisán y la cena de Pascua la habían celebrado por la noche con toda su atuendo puesto, se hace evidente que la expresión “entre dos luces” se refiere al periodo de tiempo comprendido entre el inicio de la tarde del día 14 y el final de esa misma tarde, antes de comenzar la noche del 15 de Nisán, en que principiaba el nuevo día y que era cuando la cena pascual tenía lugar. De ello se deduce que en modo alguno la expresión “entre dos luces” podía referirse a la tarde del día 13 de Nisán, como argumentan los grupos de cristianos que celebran su “Cena del Señor” a la caída de la tarde del día 13, ya en los inicios del 14 de Nisán.

    Los doctos del Judaísmo entienden que la expresión “entre dos luces o tardes” se refiere al tiempo que media entre las dos tardes, a saber, la tarde de la hora sexta o después del mediodía (entre las 12 y las 3 de la tarde) y la tarde de la hora nona (entre las 3 y las 6 de la tarde) del día 14 de Nisán, siendo la hora intermedia la que ocupaba la mitad de las dos tardes, es decir, entre las 15 y las 16 horas. Sin embargo, muchos eruditos cristianos consideran tradicionalmente que la expresión “entre dos luces o tardes” se refiere a la tarde del día 13, debido a que Jesucristo murió el 14 de Nisán, según se desprende de los evangelios; de otro modo, estiman, parecería entenderse que la cena que celebró Jesús con sus apóstoles no sería la de la pascua judía, sino otra diferente, la noche anterior.

    La realidad es que Jesucristo, puesto que murió el mismo día 14 de Nisán, no llegó a celebrar ese año la cena de pascua judía con su familia, como era preceptivo. La suya fue otra cena o ágape que celebró con sus apóstoles la noche anterior a la de la Pascua, pues sabía que iba a morir el día de Pascua propiamente dicho y no podría celebrar la tradicional cena anual. Los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI, al unísono con el grueso de los teólogos, así lo entendieron y así es como lo entienden también muchos teólogos protestantes.

    Para el pueblo judío nunca ha sido un problema la fecha del sacrificio de la víctima pascual. El cordero se sacrificaba en la temprana tarde del 14 de Nisán, celebrándose la cena de Pascua ya entrada la noche con la que comenzaba el día 15. En Josué 5:10 leemos: “El día catorce del mes celebraron la Pascua, a la tarde”. La celebración de la Pascua comenzaba con el sacrificio del cordero. La tarde del día 14, obviamente, es la que precede a la entrada del día 15. No es, por tanto, la tarde del día 13. En consecuencia, en la tarde del día 14 de Nisán, los antiguos israelitas observaban el ritual de la inmolación del cordero, siguiéndole la cena de Pascua al comenzar la noche del día 15 de Nisán.

    Para los cristianos del segundo siglo en adelante representó un problema conciliar la fecha de celebración de la cena de Pascua judía (que acontecía después de la  caída de la tarde del día 14) con la de la cena que Jesús celebró con sus apóstoles la noche anterior a la de Pascua. Debido a que Jesucristo murió precisamente el día 14 hacia las tres de la tarde, aquellos cristianos comenzaron a razonar que la cena de Pascua la celebraban los judíos tras el ocaso del sol del día 13 y no del día 14. La cuestión que se les presentaba era que si Jesús, que profesaba el judaísmo, murió el día 14, de ninguna manera pudo haber celebrado la cena de Pascua al atardecer de ese mismo día. Obviamente, lo que Jesús habría celebrado con los suyos habría sido una cena distinta a la de Pascua, justamente en la víspera del día 14, es decir, el día 13 después del atardecer, entrada ya la noche del 14 (recordemos que los días judíos principiaban tras el ocaso).

    El asunto era de vital importancia para los que se denominaban cristianos, pues significaba que, si Jesús no había observado la cena de Pascua judía el año de su muerte, no hubiera podido abolirla al instituir en su lugar y a continuación de ella la llamada “eucaristía”. Si la cena de Pascua se celebró la noche en que Jesús ya estaba muerto, dicha observación pascual continuaría en vigor y, por tanto, Jesús no habría inhabilitado el judaísmo, como se dice. El mismo Jesucristo argumentó, en contra de lo que después insinuó Pablo, que no había venido a derogar la Ley, sino a cumplirla, lo que significaba que el cristianismo en modo alguno habría sustituído al judaísmo, tal como pretende la doctrina paulina.

    Queda claro, entonces, que Jesucristo no llegó a celebrar la cena de Pascua judía el año de su muerte; que lo que celebró fue una cena con sus más estrechos colaboradores, los apóstoles, a quienes encomendó que rememorasen aquella ocasión. Antes de presuntamente escribirse los evangelios, ya el apóstol Pablo hablaba de ello en su primera epístola a los Corintios, cuando especifica que al final del ágape Jesús compartió ceremonialmente con los allí presentes un pan y una copa de vino. Precisamos saber si el pan era ácimo o no, pues, si no lo era, no se trataba de la cena pascual tradicional. Para ello nos remitimos a los manuscritos griegos de los que se traducen las actuales páginas del Nuevo Testamento.

martes, 19 de marzo de 2013

La última cena de Cristo no fue la de la Pascua (1)


    La celebración más importante del antiguo Israel era la de la Pascua, que conmemoraba la liberación del pueblo y su salida de Egipto. Consistía la Pascua en la inmolación de un cordero en la tarde temprana del 14 del mes de Nisán o Abib (marzo-abril en nuestro calendario); una vez asado el cordero, se comía en familia, cuando ya había anochecido. La mañana siguiente a la celebración de la cena pascual era el 15 de Nisán, ya vigente desde la noche anterior, dado que el día judío comenzaba tras ponerse el sol.

    El 15 de Nisán era, a todos los efectos, día sabático o de descanso en la entera nación, sin importar el día de la semana en que cayera. Por esa razón había años en que se daban dos sábados seguidos, a saber, el sábado natural de la semana y el 15 de Nisán (y viceversa). A estos sábados especiales se les llamaba “dobles” o “grandes”, aunque también se le denominaba “grande” al 15 de Nisán que cayera en sábado. No faltan quienes opinan que el año en que murió Jesucristo se dio un doble sábado (el viernes 15 de Nisán y el sábado natural del día siguiente), según derivan del evangelio de Juan, 19:31, lo que explicaría que Jesús estuviera tres días, y no dos, en el sepulcro. Ello implicaría que Jesucristo murió un jueves y no un viernes.

    ¿Por qué razón era fiesta nacional el 15 de Nisán y no el día 14, en que se celebraba el ritual de la Pascua entre la tarde y la noche? Por la sencilla razón de que fue un 15 de Nisán cuando salieron de Egipto los israelitas, los cuales, por cierto, eran egipcios, incluido el propio Moisés, pues todos habían nacido en Egipto. El 15 de Nisán era, pues, para Israel, el “día de la independencia” y por eso conmemoraban esa fecha, tal como las naciones que se emancipan conmemoran hoy el aniversario de su independencia.

    El 15 de Nisán correspondía en el pueblo de Israel al primer día de la fiesta de los panes ácimos o panes sin levadura, fiesta que duraba siete días, hasta el 21 inclusive. En esos siete días no se podía comer pan con levadura; únicamente pan ácimo, junto con verduras amargas. El relato bíblico menciona que el pueblo israelita salió de Egipto precisamente el primer día de los panes ácimos, es decir, el 15 de Nisán. En el libro del Exodo 12:15-17 se lee: “Por siete días comeréis panes ácimos… El día primero tendréis asamblea santa… y guardaréis los ácimos, porque en este mismo día saqué yo vuestros ejércitos de la tierra de Egipto”. Esta salida aconteció en la madrugada, cuando aún era de noche. El relato dice: “Te sacó Yavé, tu Dios, de Egipto, de noche” (Deut. 16:1).

    Ahora bien, si los israelitas salieron de Egipto el 15 de Nisán muy de mañana, es decir, el primer día de los panes ácimos, eso significa que la cena de Pascua la celebraron después de la puesta de sol del día 14, ya entrado, pues, el 15 de Nisán o día de la liberación o de los panes ácimos. Ello significa también que el ritual de la Pascua no aconteció después de ponerse el sol el día 13 o al inicio del 14, como es habitual creer entre algunas comunidades cristianas que celebran la llamada “Cena del Señor”, de la cual solamente participan contados individuos.

    Leemos en el registro bíblico que el pueblo celebró la cena de pascua “ceñidos los lomos, calzados los pies y el báculo en la mano”, es decir, preparado para la marcha. Aquella misma noche el Faraón dejó salir a los israelitas, salida que se efectuó de madrugada. Si la cena se hubiera celebrado al comienzo del día 14 (o a la caída de la tarde del día 13) y no al concluir dicha jornada decimocuarta, el pueblo hubiera tenido que esperar todo un día para salir de Egipto, por lo que no hubiera tenido necesidad de que cenara con todos sus atuendos puestos.

    El texto bíblico recalca además que los días en que había que observar la fiesta de los panes ácimos eran siete, desde la tarde-noche del 14, ya en el día 15, hasta el 21 de Nisán, que también era día de fiesta. Por tal razón, si la cena de Pascua, en que se comía pan ácimo, hubiera tenido lugar al inicio del día 14 y no al final, los días de observancia de la fiesta hubieran sido ocho y no siete. Todo el equívoco parece estar en la expresión “entre dos luces o tardes”, según se lee en Exodo 12:6, donde, hablando del cordero que los israelitas habían de sacrificar para la pascua, dice: “Lo reservarás hasta el día catorce de este mes y toda la asamblea de Israel lo inmolará entre dos luces (o tardes)”. La pregunta es obvia: Entre dos luces o tardes, ¿de qué día? ¿Del día 14, como da a entender claramente el relato, o del día 13, como hacen ver algunos para que les cuadre su día anual de observancia de la Cena del Señor, que cae en el día anterior al de la Pascua judía?

    Es evidente que, puesto que los israelitas salieron de Egipto en la madrugada del 15 de Nisán y la cena de Pascua la habían celebrado por la noche con todos sus bártulos puestos, la expresión “entre dos luces” se refiere al periodo de tiempo comprendido entre el inicio de la tarde del día 14 y el final de esa misma tarde, antes de comenzar la noche del 15 de Nisán, en que principiaba el nuevo día y que era cuando la cena pascual se celebraba.

domingo, 17 de marzo de 2013

¿Están los testigos de Jehová en la verdad o solamente en el "entendimiento de la verdad"?


    Ante los numerosos cambios doctrinales habidos entre los Estudiantes Internacionales de la Biblia y los testigos de Jehová a lo largo de más de un siglo, desde los tiempos de Russell, pasando por los de Rutherford, Knorr, Franz y Henschel hasta la actualidad, aduce el Cuerpo Gobernante que la verdad no cambia, que lo que cambia es el “entendimiento de la verdad”, debido a que “se recibe más luz” cada día.

    Eso significa que ni los Estudiantes de la Biblia ni los testigos de Jehová han estado jamás en la verdad, sino en el cambiante entendimiento de la verdad. Si realmente los testigos hubieran estado en la verdad, esa verdad no tendría por qué haber cambiado. Pero si lo que ha cambiado ha sido el entendimiento de la verdad y no la verdad misma, tal hecho refleja que el Cuerpo Gobernante no ha estado enseñando la verdad y en consecuencia los testigos de Jehová no han conocido la verdad.

    Jesucristo dijo en Juan 8:32: “Conoceréis la verdad y la verdad os libertará”. Si los testigos de Jehová no han estado en la verdad en el pasado -pues si hubieran estado en la verdad, ésta no tendría por qué haber cambiado-, sino que han estado en el “entendimiento de la verdad”, eso demuestra que nunca han sido libres. A día de hoy continúa el Cuerpo Gobernante cambiando el “entendimiento de la verdad”, lo que significa que los testigos continúan sin conocer la verdad y sin ser libres, tal como dice Jesucristo al afirmar que la verdad liberta.

    ¿De qué liberta la verdad? Entre otras cosas, de ser esclavos de una organización. Los testigos de Jehová, al no conocer la verdad que es inamovible y no cambia con el tiempo, se hallan esclavizados a la “organización del Esclavo Fiel y Discreto”, que en la actualidad, según el nuevo entendimiento adelantado en la asamblea de accionistas de la Watchtower de Octubre del 2012, es única y exclusivamente el Cuerpo Gobernante, no el conjunto de los llamados ungidos o resto ungido, como se había dogmatizado hasta ahora, so pena de que quien no lo aceptara así era expulsado de la congregación.

    El testigo de Jehová, pues, se esclaviza a la organización de la que depende doctrinalmente. El testigo, en tanto que su organización cambia constantemente el entendimiento de la que se dice que es la verdad, no conoce realmente la verdad y, por consiguiente, está esclavizado a tal organización. Esta le exige sobre todo tiempo, energías y medios económicos para sostener la obra de predicación a la que el propio testigo se somete con gran sacrificio por su parte, intentando colocar la literatura que imprime la Watchtower y tratando de recaudar las correspondientes “contribuciones voluntarias”, ya que, según le inculca el Cuerpo Gobernante, la literatura no se vende.

    No obstante, en las reuniones de servicio se da persistente énfasis a cómo presentar la literatura y cómo solicitar contribuciones dinerarias, algo que el predicador no debe en modo alguno pasar por alto ni olvidarse de pedir tales contribuciones a las persona a quienes predica. Además las contribuciones se realizan hoy por partida doble: una, cuando el publicador testigo retira la literatura, que se obliga a aportar cierta cantidad estimativa y depositarla en la caja destinada al efecto; y otra, cuando el publicador recibe de la gente una contribución por la literatura que coloca, contribución que igualmente debe depositar en la correspondiente caja de contribuciones.

    No pocos testigos de Jehová pensadores se preguntan que cómo es que la Watchtower y el Cuerpo Gobernante han enseñado por décadas que en 1919 Jesucristo nombró al Esclavo Fiel y Discreto sobre sus bienes terrenales y ahora resulta que tal cosa no es verdad, pues lo nombrará cuando llegue el Armagedón. Si Jesucristo nombró al Esclavo en 1919 porque estaba dando el alimento correcto de la verdad, y hoy dice el Cuerpo Gobernante que lo que se enseñaba en 1919 no era correcto, ¿cómo pudo Jesucristo nombrar en aquel tiempo a tal Esclavo? Y si no lo nombró sobre sus bienes, ¿con qué autoridad se alza sobre sus hermanos y expulsa a quienes no están de acuerdo en las equivocadas doctrinas que dicho Esclavo va cambiando tan a menudo? ¿Y con qué autoridad se autonombra como único Esclavo Fiel y Discreto el Cuerpo Gobernante?

    Hoy día continúan los testigos de Jehová sin estar en la verdad que liberta, puesto que los cambios en el entendimiento de las doctrinas que se creían bíblicas no cesan por parte del Cuerpo Gobernante, que siempre está adquiriendo conocimiento, pero que nunca llega a un entendimiento correcto de la verdad. La luz brillante de su día jamás llega a estar firmemente establecida. La única verdad de los testigos de Jehová es que siguen bregando a ciegas con el “entendimiento de la verdad”, pero no con la verdad misma. Y mientras esto continúe, no cesarán los cambios en el entendimiento de la verdad.

 

jueves, 14 de marzo de 2013

La cruz de Cristo, ¿tenía brazos o era un simple madero vertical?



    ¿Murió Jesucristo en la clásica cruz o en un simple poste vertical? Hoy día existe discrepancia al respecto entre los creyentes. Los evangelios no especifican cómo era la cruz o el madero en que se clavó a Cristo. Pero es significativo que los primeros padres de la Iglesia hayan entendido que la cruz del nazareno no fue un simple madero vertical, sino una cruz con brazos, decantándose buena parte de ellos por la del tipo griego.

   Nuestras biblias traducen la palabra “cruz” de los términos griegos “Stauros” y “Xylon”. Aunque uno y otro se vierten generalmente con el significado de “madero”, sin embargo cada uno de ellos tiene un matiz diferente. “Xylon” es “madero”, pero con referencia al material que lo compone, es decir, la madera. “Stauros” aparentemente designa una estaca vertical, pero tal definición se da por extensión, sin detenerse a considerar su apariencia o forma. “Stauros” en realidad puede significar tanto un poste de madera o “crux simplex” como una cruz con travesaño horizontal o “patíbulum”.

    El clásico griego del siglo II, Luciano de Samosata, escribió hacia el año 140 e.c. su obra “El Juicio de las Vocales”. En ella señala que la palabra “Stauros” proviene de la letra griega T (sTAUros), y que por tanto un “stauros” no es otra cosa que una cruz en forma de T, es decir, un madero vertical y otro horizontal superior. En la traducción que de Luciano hicieron los catedráticos de Lengua Griega de la Universidad de Sevilla, señores Vidal y Delgado, trabajo que se publicó en Madrid en 1901, leemos en el párrafo 12, hablando de la letra T: “Dicen que los tiranos la tomaron por modelo e imitaron su forma para labrar bajo el mismo tipo los maderos y crucificar en ella a los hombres, y que de esta máquina infame proviene su nombre infame… la cruz se formó por ella (por la letra T) y por ella también la llamaron así los hombres”.

   Se utilizaban diferentes modelos de cruces para colgar, fuera clavados o amarrados, a aquellos a quienes el estado consideraba malhechores. El modelo con “patíbulum” que se colocaba horizontalmente sobre el madero vertical o “stipes” y que formaba una T, se denominaba “cruz conmisa”, y probablemente fuera el más popular entre los romanos, por la facilidad con que el “patíbulum” o madero horizontal podía encajarse sobre el “stipes” o estaca vertical. En Palestina los maderos para armar las cruces destinadas a las ejecuciones solían ser de olivo, aunque también se importaba madera de la ciudad siria de Alepo, por lo que generalmente se trataba de cruces de baja altura, que difícilmente alcanzaban los dos metros treinta de altura, como pudieron haber sido aquéllas en que se colgaron a Cristo y a los dos malhechores, cuyos pies no estarían más arriba de medio metro del suelo. Ello parece demostrarlo el hecho de que el centurión alcanzase a clavar su lanza en el pecho de Jesús, además del hecho de haberse aplicado a la boca del nazareno una esponja empapada en vinagre, ensartada en una caña cuyas dimensiones, lanza y caña, no soprepasarían el metro y ochenta centímetros. Si los pies de Jesús estuvieran a más de metro y medio del suelo, como tiene idea el creyente medio debido a la contemplación de tantos cuadros religiosos que así lo pintan, difícilmente hubieran alcanzado su objetivo tanto la caña con la esponja como la lanza que atravesó el costado.

    Era costumbre que el reo transportase sobre sus hombros, hasta el lugar de ejecución, el “patíbulum”, que los expertos calculan en unos 35 kg. El “stipes” o madero vertical, de más de 110 kg., difícilmente lo hubiera transportado el reo, ni siquiera con ayuda de otra persona, débil como estaba después de haber recibido el horrible castigo de 40 azotes con látigos en cuyas puntas iban ensambladas unas pequeñas bolas de hierro. Habitualmente el “stipes” lo transportaban previamente los soldados y lo encajaban en el suelo, esperando la llegada del reo atado al “patíbulum”, a quien arrojaban de espaldas al suelo y lo clavaban, al travesaño al que antes iba atado, por las muñecas o por los antebrazos, un brazo en cada extremo, izándolo seguidamente sobre el madero vertical y encajándolo en el extremo superior, sobre cuyo ensamblaje se colocaba finalmente el letrero con el nombre y cargos del condenado, quedando el rótulo sobre la cabeza, en tanto que los brazos quedaban en posición semi horizontal, algo caídos por el peso del cuerpo. Finalmente se clavaban los pies al “stipes”, no juntos por su parte delantera, como hasta ahora se creía, sino uno a cada lado del madero, clavados por la parte exterior del talón.

    Es probable que así haya sido en el caso de Jesucristo, de quien el incrédulo Tomás dijo que “a menos que vea las señales de los clavos en sus manos, no creeré”. Si las manos de Jesús se clavaron en posición vertical al madero, atravesadas ambas por un solo clavo, mal pudo decir Tomás  “clavos” en plural. De haber sido uno solo, hubiera dicho “a menos que vea la señal del clavo en sus manos…” A no ser, claro, que las manos hubieran sido clavadas, como los pies, una a cada lado del madero vertical. Pero en este caso no hubiera dicho el evangelio que Jesús iba cargado con un madero.

      

    

martes, 12 de marzo de 2013

Los de la gran muchedumbre no son testigos de Jehová


     En 1931, el presidente de la Sociedad Watchtower, Joseph F. Rutherford, declaró en una asamblea que los Estudiantes Internacionales de la Biblia, grupo que había sido fundado por Charles T. Russell, en adelante se llamarían testigos de Jehová. De aquellos Estudiantes de la Biblia, el 80% habían abandonado las filas entre 1926 y 1927, según se desprende del Anuario de 1928 de la Sociedad Watchtower, que notifica que solamente unos 20.000 individuos participaron de los emblemas del pan y el vino en la Conmemoración de la muerte de Cristo, cuando en 1926 se había informado de que cerca de 100.000 individuos habían participado de los citados emblemas.

    En ese año de 1931 todos los Estudiantes de la Biblia se consideraban ungidos o con expectativas de ir al cielo a reinar con Cristo. Hasta 1935 Rutherford no cambiaría las esperanzas de muchos de los testigos de Jehová, que en adelante se considerarían como formando parte de la “gran muchedumbre” u “otras ovejas” que habrían de vivir para siempre en la tierra convertida en un paraíso.

    El nombre de testigos de Jehová lo aplicó Rutherford adoptándolo del texto de Isaías 43:10, que dice, según la TNM (Traducción del Nuevo Mundo): “Ustedes son mis testigos -dice Jehová-, aun mi siervo a quien he escogido”. Estas palabras se dirigieron a los miembros del antiguo pueblo de Israel. Ahora bien, el nombre de testigos de Jehová lo aplicó Rutherford a los Estudiantes de la Biblia porque todos ellos se consideraban ungidos o pertenecientes al Israel espiritual en 1931. De esta manera tenía cierto sentido la correspondencia entre el Israel natural y el espiritual bajo la denominación de testigos de Jehová.

    Es de observar que en el antiguo Israel el nombre de testigos de Jehová se dio única y exclusivamente a los que componían el pueblo de Dios, no a los extraños. De la misma manera, el nombre de testigos de Jehová se dio en 1931, según la Watchtower, a los que formaban el pueblo de Dios o Israel espiritual o ungidos, que en ese tiempo eran absolutamente todos los afiliados a la Watchtower por el bautismo.

    Pero en 1935 se abrió la puerta a la “gran muchedumbre”, es decir, a un grupo de personas que no se consideraban ungidas o que formaban parte del Israel espiritual. Ello significó que, si no eran ungidos, tampoco podían denominarse testigos de Jehová, ya que ese nombre solamente aplicaba a los del Israel espiritual, tal como en la antigüedad el nombre aplicó a los miembros del Israel natural. Por tanto, los de la gran muchedumbre no son propiamente testigos de Jehová. Podrán ser Estudiantes de la Biblia o asociados a los testigos de Jehová, pero no testigos de Jehová.

    Ahora bien, si los de la gran muchedumbre, puesto que no pertenecen al grupo de los ungidos o Israel espiritual, no son testigos de Jehová, aunque hoy diga el Cuerpo Gobernante que sí lo son, tampoco pueden pertenecer a la Congregación. El apóstol Pablo escribe en Hebreos 10:23 sobre “la congregación de los primogénitos que han sido matriculados en los cielos”. Es decir, que para Pablo la congregación está compuesta únicamente de los “matriculados en los cielos”. Las notas tras las palabras “primogénitos” y “matriculados” remiten a textos que el Cuerpo Gobernante estima que hablan de los ungidos o israelitas espirituales. Queda claro entonces que los que pertenecen a la gran muchedumbre no están matriculados en los cielos, sino solamente los ungidos. Por lo tanto, los de la gran muchedumbre no son de hecho parte de la Congregación y no pueden ostentar con propiedad el nombre de testigos de Jehová, puesto que en realidad no lo son, de acuerdo con la aplicación de los textos bíblicos.   

    No pocos ancianos y superintendentes de circuito y distrito de los testigos de Jehová por todo el mundo se han dado cuenta de que no existe correspondencia real entre el Israel natural y el Israel espiritual con respecto al nombre de testigos de Jehová. Entienden que los que no pertenecen al grupo de los ungidos no deberían ser llamados testigos de Jehová, sino que deberían considerarse como simpatizantes o colaboradores de los legítimos testigos de Jehová, los ungidos.

    Y, no siendo los de la gran muchedumbre parte intrínseca de la Congregación, sino que se asocian con ella, ¿por qué razón se expulsa a muchos de ellos? ¿No debería expulsarse, de ser el caso, tan solo a los que en realidad la conforman?   

   

 

 

 

lunes, 11 de marzo de 2013

Por qué el Cuerpo Gobernante se autoproclamó como único Esclavo Fiel y Discreto en el 2012


    En las publicaciones de la organización de los testigos de Jehová se lee que un individuo no puede por sí mismo entender la Biblia, sino que debe hacerlo con la ayuda de la revista La Atalaya y de los libros y folletos escritos por el Cuerpo Gobernante e impresos por la Sociedad Watchtower. El Cuerpo Gobernante afirma que la Biblia es un libro de congregación y no del individuo; o sea, que está escrita para ser interpretada o entendida únicamente por los dirigentes de la congregación (el Cuerpo Gobernante) y no por la persona que la lee.

    Al mismo tiempo se insta a los adeptos testigos a leer la Biblia, pero siempre bajo el punto de vista interpretativo del Cuerpo Gobernante, punto de visto sometido a constantes cambios por aquello de que “la luz va en aumento”, refiriéndose a la luz del entendimiento. Es decir, que si el lector, por ejemplo, recorre con la vista el texto de Jeremías 29:10, que dice que hasta que no se cumplan los setenta años de Babilonia, los judíos no regresarán a su tierra, el testigo lector debe aceptar irremediablemente que Jeremías se dirige a los desterrados del año en que Nabucodonosor destruyó el templo de Jerusalén. Si el lector descubriera en la lectura del capítulo 29 de Jeremías que el profeta se dirige en realidad a los desterrados de once años atrás, debe aceptar lo que le imponga el Cuerpo Gobernante, aunque la Biblia diga lo contrario.

    A lo largo de los siglos, muchas personas han leído la Biblia sin la guía de la organización de los testigos de Jehová, que comenzó a existir en 1931, cuando Rutherford reestructuró definitivamente la antigua organización de los Estudiantes de la Biblia, la cual a su vez había sido fundada por Charles T. Russell a partir de 1876, cuando comenzó a predicar que Cristo inició su reinado en 1874 y que en 1914 destruiría todos los reinos de la tierra en la batalla del Armagedón.

    Uno de los que leyeron la Biblia en solitario fue el propio Russell, en el primer lustro de los años setenta del siglo diecinueve. Durante más de un siglo, la Sociedad Watchtower y el Cuerpo Gobernante mantuvieron que desde el año 33 de nuestra era existió un Esclavo Fiel y Discreto que venía dando el alimento espiritual (y por tanto dispensando el entendimiento de la Biblia) a través de las edades, si bien ese Esclavo Fiel y Discreto no pudo identificarse abiertamente debido a que era como el trigo mezclado entre la cizaña. Pues bien, ¿contactó Russell con ese Esclavo Fiel y Discreto que era el único que podía interpretar la Biblia?

    Sabemos por las publicaciones de la Watchtower que Russell no contactó con tal Esclavo, sino que actuó independientemente de él al leer y estudiar la Biblia por su propia cuenta. Quiere decir que, a partir de Russell, había dos diferentes esclavos fieles y discretos: uno, aquel con el que Russell no pudo contactar y que se supone que seguiría existiendo hasta el día de hoy con independencia de Russell, y otro el iniciado por Russell, a quien los suyos consideraban como el auténtico Esclavo Fiel y Discreto.

    Este dilema insoluble de dos líneas de esclavos fieles y discretos causó grandes quebraderos de cabeza al Cuerpo Gobernante, que no veía cómo probar cierta su doctrina de que solamente la organización de Jehová podía dispensar el entendimiento de la Biblia, cuando el propio Russell no había contactado con esa organización que existía desde siglos y por tanto el mismo Russell no podía estar acertado en la interpretación bíblica. La solución se dio a conocer en octubre de 2012, cuando el Cuerpo Gobernante adelantó que el Esclavo Fiel y Discreto no surgió en el Pentecostés del año 33, sino que viene a la existencia en el tiempo del fin. Por lo tanto, Russell no fue parte del Esclavo, como tampoco lo fueron los apóstoles de Cristo y en general todos los cristianos. Así que Russell no entendió correctamente la Biblia, como tampoco Rutherford ni Franz ni el propio Cuerpo Gobernante. He ahí la explicación de que se hayan hecho tantos “ajustes” o cambios doctrinales en la interpretación de los textos bíblicos.

    ¿Cuándo surge realmente el Esclavo Fiel y Discreto? Evidentemente, en octubre del 2012, que es cuando el Cuerpo Gobernante declara públicamente que asume en exclusiva el nombramiento de Esclavo Fiel y Discreto, título que antes ostentaba el entero grupo de los llamados ungidos y que a partir de la fecha referenciada deja de considerarse como tal Esclavo.

    Sin embargo surge la pregunta: Si el Esclavo Fiel y Discreto es identificado o aparece en realidad en el año 2012, ¿a quién nombró Jesucristo como Esclavo en 1919, ya que también se dice hoy que no lo nombró entonces sobre sus bienes, sino que lo nombrará en un futuro? Tampoco existía el Cuerpo Gobernante en aquel año de 1919 y sin embargo la gerencia testiguil afirma que había un grupo con las características de Esclavo Fiel y Discreto, que era la junta de directores de la Watchtower, a la que con carácter retroactivo se le colgó la etiqueta de Cuerpo Gobernante, aunque en la actualidad coexisten el Cuerpo Gobernante y la junta de directores.

    Este galimatías, unido al dramático cambio del entendimiento de la “generación que no pasaría” y que ahora es una inexplicable generación de ungidos que se traslapan unos a otros, está haciendo que decenas de miles de testigos de Jehová descubran el engaño en que andaban metidos y abandonen en silencio y paulatinamente las filas, no apareciendo más por las reuniones, pues de otra manera, si piden abiertamente su desasociación, tan solo recibirían odiosas represalias y ostracismo por parte de sus excompañeros de creencia y amigos que tan solo demostraron serlo de nombre. Otros menos intrépidos permanecen dentro, sin creer un ápice de lo que impone el Cuerpo Gobernante, aguantando el chaparrón por causa de sus familias.                

    En resumidas cuentas, si Russell no contactó con el supuesto Esclavo Fiel y Discreto que venía ejerciendo en la sombra desde el Pentecostés del año 33, queda claro que Russell, que fundó el movimiento de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, no era tal Esclavo. Tampoco Rutherford, fundador del movimiento de los testigos de Jehová en 1931. Ni siquiera Franz ni quienes le suplantaron como Cuerpo Gobernante en 1976.
 
    Se hace patente, pues, que a fin de sacudirse las pulgas de tanto inexplicable cambio doctrinal que a millones de testigos de Jehová ha alarmado, el Cuerpo Gobernante hace borrón y cuenta nueva a partir del 2012, asegurando que el Esclavo Fiel y Discreto parte de esa fecha del que considera tiempo del fin y nombrándose de paso el único Esclavo, excluyendo ahora de dicho nombramiento al resto de los ungidos, a los primeros y posteriores cristianos e incluso a los mismos apóstoles de Cristo. De esa manera el Cuerpo Gobernante trata de explicar subrepticiamente que, como en realidad no hubo Esclavo Fiel y Discreto hasta el 2012, por esa razón no se entendían antes las Escrituras y de ahí los constantes cambios de luz. Pero a partir de ahora ya “el día ha quedado firmemente establecido”, puesto que la “luz” brilla en lo más alto.    

    

 

domingo, 10 de marzo de 2013

Las ovejas de la “gran muchedumbre” también heredan el reino

 
    En el evangelio de Mateo 25:31-33, leemos: “Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha, pero las cabras a su izquierda”.

    Esta separación entre ovejas y cabras la entendía la Watchtower, y después el Cuerpo Gobernante, en el sentido de que tal acontecimiento se inició en 1914, con la “llegada invisible” de Jesucristo a su reino celestial. Esto se enseñó por muchas décadas y quien no lo creyera era expulsado de las filas. Pero finalmente, en nuestro tiempo, se cambió el entendimiento y ahora la separación entre ovejas y cabras tendrá lugar cuando Cristo “venga en su reino”, o sea, al tiempo del Armagedón, lo que significa que Cristo no vino en su reino en 1914, como entendían los testigos de Jehová, o les hacían entender. Lo que acaeció en 1914, según dicta ahora el Cuerpo Gobernante, es la “presencia” de Cristo en su reino, no la toma o el inicio de poder real. A día de hoy siguen los testigos de Jehová sin entender qué es eso de la “presencia de Cristo” en su reino, si aún no ha empezado a reinar, ya que su reinado comienza en el futuro, cuando llegue con poder y gloria.

    Interesantes son los versículos 32 y 33 del capítulo 25 de Mateo. Habla de ovejas y cabras. Dice que se pondrán las ovejas a un lado y las cabras a otro. ¿Cuántos grupos de cabras hay? Evidentemente, uno solo. ¿Y de cuántos grupos de ovejas habla Jesucristo? Evidentemente, también de un solo grupo de ovejas, tal como solamente hay un grupo de cabras. No dice el relato que haya dos grupos de ovejas, uno de supuestos ungidos y otro de no ungidos. Hay un solo grupo, lo cual está de acuerdo con lo que dijo el propio Cristo cuando expresó que habría “un solo rebaño”, es decir, un solo rebaño de ovejas. Pero el Cuerpo Gobernante, llevando la contraria al propio Amo de quien asegura que lo nombró sobre sus domésticos, continúa afirmando que hay dos grupos de ovejas: los ungidos y los de la gran muchedumbre.

    Pero supongamos que, al tiempo de llegar Cristo en su gloria en el Armagedón, separe a su derecha dos grupos de ovejas, unas ungidas y otras no ungidas. ¿Qué les dice Jesucristo a absolutamente todas las ovejas que están a su derecha, sin especificar si son ungidas o no ungidas? Lo leemos en Mateo 25:34: “Entonces dirá el rey a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo’”.

    ¿Hemos notado la expresión “hereden el reino”? Exactamente, ¿qué significa eso? Porque parece que el Cuerpo Gobernante no ha caído en ese importante detalle y por esa razón se contradice al teorizar que solamente los ungidos heredan el reino, cuando Jesucristo dice que todas las ovejas heredan el reino. Por otro lado, el Cuerpo Gobernante deja caer que las ovejas que Jesucristo pone a su derecha son las de la gran muchedumbre. Si esto es así, con más razón les aplica lo de heredar el reino.

    ¿Qué es heredar el reino? En el versículo 34 de Mateo 25, tras la palabra “reino”, la Traducción del Nuevo Mundo, producida por la organización de los testigos de Jehová, remite a dos textos bíblicos, a saber, Revelación 5:10 y 1 Tesalonicenses 2:12. ¿Qué dicen ambos textos?

    Revelación 5:10 expresa: “E hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios, y han de reinar sobre la tierra”. Este mismo texto lo aplica el Cuerpo Gobernante a los ungidos y únicamente a los ungidos, no a los de la gran muchedumbre. Pero el mismo Cristo lo aplica a las ovejas que separa a su derecha, las cuales dice el Cuerpo Gobernante que son las de la gran muchedumbre. Pero sean de una clase o de otra, el caso es que Jesucristo les da en herencia el reino. Es decir, que según este pasaje bíblico, todas las ovejas sin excepción heredan el reino, lo que en el argot del Cuerpo Gobernante es ir a reinar con Cristo al cielo mismo.

    En el texto de 1 Tesalonicenses 2:12 se lee: “… Dios, que los llama a su reino y gloria”. La aplicación es idéntica a la de Revelación 5:10. Según el Cuerpo Gobernante, el texto aplica a los ungidos, que son llamados por Dios a su reino y gloria. Sin embargo Jesucristo no hace separación entre ovejas y ovejas, sino entre ovejas y cabras, y a todas las ovejas sin excepción las premia con la herencia del reino.

    Claro, el Cuerpo Gobernante, aún sabiendo que el texto aplica a las ovejas de la gran muchedumbre, se defiende argumentando sin fundamento que las ovejas de la gran muchedumbre heredarán “la parte terrestre del reino”, no la celestial. Eso lo dice el Cuerpo Gobernante, pero Jesucristo claramente habla de un solo tipo de herencia: el reino. No distingue entre herencia celestial y terrestre. Si hubiera una herencia terrestre del reino, Jesucristo lo hubiera dicho claramente. Habría dicho: “Vengan, hereden la parte terrestre del reino”. Pero no, él dijo: “Hereden el reino”.  

    Por lo tanto, en contraposición a lo que dogmática y fanáticamente defiende el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, Cuerpo Gobernante que ahora se autodenomina Esclavo Fiel y Discreto en exclusiva, absolutamente todas las ovejas que Jesucristo separa de las cabras heredarán el reino. Y el reino a heredar no es otro que el celestial, como deja escapar subconscientemente el Cuerpo Gobernante cuando tras la palabra “reino” dirige al lector a los textos paralelos de Revelación 5:10 y 1 Tesalonicenses 2:12. La separación, como vemos, no es entre ovejas y ovejas, como hace el Cuerpo Gobernante, sino entre cabras y ovejas. No importa si son ovejas ungidas o de la gran muchedumbre. Para Jesucristo no hay más que una clase de ovejas, un solo rebaño bajo un solo pastor. Y el pastor mete en el mismo aprisco a todas las ovejas.

 

 

 

jueves, 7 de marzo de 2013

El apóstol Pablo y los primeros cristianos no predicaban de casa en casa o de puerta en puerta


 

    Hoy día los testigos de Jehová recorren el territorio que se les asigna predicando de un domicilio a otro, correlativamente, en la creencia de que ésta era la manera en que lo hacían, por ejemplo, el apóstol Pablo y los primeros cristianos. No obstante, el predicar de casa en casa o de puerta en puerta, como reconoce el propio Cuerpo Gobernante, no es un requisito obligatorio para ser cristiano, ni siquiera para ser testigo de Jehová. Si lo fuera, todos los testigos inactivos serían expulsados de la congregación.

    La predicación de casa en casa que realizan los testigos de Jehová hoy día no es más que un arreglo moderno para cumplir con lo que se entiende que es el cometido de predicar las buenas nuevas, según lo que se cree desprender del texto de Mateo 24:14. Este arreglo de predicación por las casas se conoce como “predicación formal”, siendo la informal la que se realiza ocasionalmente, fuera del territorio asignado, como por ejemplo, en la calle, en un medio de locomoción, hablando a compañeros de trabajo o de escuela… A pesar de que la predicación no es obligatoria, el Cuerpo Gobernante especifica en su literatura que “es por nuestra perseverancia en proclamar estas buenas nuevas del reino por lo que podemos alcanzar la salvación”.

    La predicación de casa en casa se impulsó definitivamente durante el mandato del presidente de la Sociedad Watchtower J. F. Rutherford, quien, viendo el éxito que tenían los vendedores ambulantes que ofrecían su mercancía llamando a las puertas, adoptó su método y estableció que todo Estudiante de la Biblia (desde 1919 hasta 1931) y todo testigo de Jehová (a partir de 1931) debía predicar por los domicilios, ofreciendo la literatura de la Sociedad por una contribución preestablecida. En tiempos de Russell la predicación y colocación de literatura de la Sociedad Watchtower se realizaba principalmente en las calles y plazas, fuera formal o informalmente.

    Para inculcar la predicación de casa en casa, el Cuerpo Gobernante se fundamenta en principio en dos textos del libro de Hechos de Apóstoles. El primero se encuentra en Hechos 5:42, que, según la TNM (Traducción del Nuevo Mundo), dice: “Y todos los días en el templo y de casa en casa continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús”. El segundo texto es el de Hechos 20:20, que la TNM vierte así: “No me retraje de decirles ninguna de las cosas que fueran de provecho ni de enseñarles públicamente y de casa en casa”. Con ambos textos el Cuerpo Gobernante asegura que predicar de casa en casa es hacerlo de puerta en puerta o a puerta fría, una tras otra, realizando visitas que los amos de casa no esperan. ¿Realmente dicen los dos textos citados de Hechos que el apóstol Pablo, que es quien habla, predicaba de casa en casa o de puerta en puerta?

    Para saberlo, hemos de acudir a los manuscritos griegos, suponiendo que entendamos griego antiguo; si no, lo mejor es consultar traducciones interlineales de los mismos, como la Traducción Interlinear de las Escrituras Griegas (TIEG), que publicó en su día la Sociedad Watchtower de los testigos de Jehová. ¿Cómo interpreta la TIEG de la Watchtower los textos de Hechos 5:42 y 20:20?

    En la TIEG comprobamos que la expresión que la Watchtower traduce como “de casa en casa” figura en griego como “kata oikon”, que literalmente significa “según casa” o “según la casa”. En Hechos 20:20 se lee “kata oikous”, que en castellano se traduce “según casas” o “según las casas”, en plural. Así que literalmente la traducción de Hechos 5:42 sería: “Y todos los días en el templo y según la casa, continuaban enseñando y declarando las buenas nuevas”. Y Hechos 20:20 se traduciría literalmente: “No me retraje de… enseñarles públicamente y según las casas”.

    Ninguno de los dos textos da a entender que Pablo iba de una puerta a otra predicando, sino que lo que hacía era enseñar las buenas nuevas “según la casa”, es decir, según la casa concertada con el amo de la misma para impartir en ella las buenas nuevas a los allí reunidos. Pablo predicaba en las plazas públicas y después visitaba en su propia casa a los interesados que lo solicitaban. Es como el profesor que imparte su enseñanza de casa en casa; ello ni significa que va enseñando de una casa a otra correlativamente, sino únicamente en las casas cuyos amos así lo han acordado previamente con él. Debido a este entendimiento correcto de los textos, muchas traducciones bíblicas que vierten directamente de los manuscritos griegos utilizan la expresión “por las casas”, dado que el significado de “kata oikous” no es el de recorrer las casas una por una, sino el de visitar las casas concertadas de antemano, un día una casa en cierto punto de la población, otro día otra, en un lugar quizás más alejado. Nunca significa que se recorran a puerta fría todas las casas correlativamente.

    Otro texto donde aparece la expresión griega “kata oikon” es el de Hechos 2:46. Sin embargo, en esta ocasión la TNM no vierte la frase como “de casa en casa”, sino como “en hogares privados”. El texto, según la TNM, dice: “Y tomaban sus comidas en hogares particulares”. Literalmente habría que traducir: “Y tomaban sus comidas según la casa”. ¿Por qué la TNM utiliza la frase “en hogares particulares” y no “de casa en casa”, si la expresión griega es la misma que en Hechos 5:42 y Hechos 20:20, es decir, “kata oikon” y "kata oikous", respectivamente? Porque no sería razonable suponer que los cristianos salían de comer de una casa e iban a comer a la próxima y después a la siguiente, sino que tomaban los alimentos “según la casa”, “kata oikon”; es decir, un día en una casa y otro día en otra, según la casa a la que eran invitados o en la casa en la que habían acordado reunirse para comer.

    La expresión “de casa en casa” con la que la TNM interpreta los textos de Hechos 5:42 y 20:20 no significa, pues, que se predique y enseñe llamando una por una a todas las puertas. Más bien, la frase “de casa en casa” se refiere a la enseñanza que el apóstol Pablo y los primeros cristianos impartían en las casas a las que eran invitados, un día en una casa y otro día en otra no precisamente contigua. La predicación de los testigos de Jehová de casa en casa o de puerta en puerta no tiene, pues, precedente en la predicación que Pablo y los primeros cristianos realizaban. Se trata de un sistema moderno de predicación auspiciado por Rutherford y defendido hoy por el Cuerpo Gobernante, haciendo creer a la grey que tiene antecedente bíblico.  

 

martes, 5 de marzo de 2013

15 enunciados que suelen aplicarse a Cristo Jesús (2)


    Decíamos en el capítulo anterior que los 15 enunciados expuestos y que en la cristiandad se aplican a Jesucristo, en épocas anteriores al cristianismo se acomodaban a dioses y héroes divinizados, como Horus, Attis, Dionisos, Krisna y Mitra, entre muchos otros. De esos 15 enunciados explicamos someramente diez de ellos y vimos que se referían al Sol, aunque con el tiempo las distintas religiones los fueron adaptando a sus respectivos y poderosos seres celestiales, conceptuados como dioses. En el presente capítulo consideramos los otros cinco enunciados (los detallados con los números 4, 5, 11, 12 y 14), al tiempo que repasamos sucintamente los demás: 

    1) Antes de que el hombre y la tierra fuesen, él es: El Sol es más antiguo que la Tierra y el hombre.

    2) Da y sostiene la vida: Sin el Sol no sería posible la vida en el planeta.

    3) Es la luz del mundo: Sin el Sol andaríamos a oscuras.

    4) Su nacimiento se fecha el 25 de diciembre: A partir del solsticio de verano, el observador terrestre ve que el Sol se encuentra cada día más bajo. Se dice entonces que el Sol desciende hacia el sur. Para el solsticio de invierno, o hacia el 22 de diciembre, el Sol llega a su punto más bajo y durante tres días parece estar quieto en ese punto. En las antiguas religiones se decía que el Sol “moría”. De pronto, el 25 de diciembre, el Sol inicia su ascenso hacia el norte. En las religiones ancestrales se decía que el sol “nacía” de nuevo. La fecha del 25 de diciembre quedó como el día del nacimiento del Sol. Cuando los muchos dioses y héroes ensalzados tomaron el lugar del Sol, la fecha del 25 de diciembre se les aplicó a ellos como el “día de su nacimiento”.

    5) Recibe la visita de tres reyes de oriente que siguen a una estrella: Hacia el 25 de diciembre, cuando el Sol inicia su ascenso o nuevo “nacimiento”, se alinean sobre él, en la parte oriental, las tres estrellas más brillantes del cinturón de Orión, que en otro tiempo se conocían como “los tres Reyes”. Precediendo a distancia a esta alineación de tres estrellas se ve en esa fecha la gran estrella Sirio. La alineación del cinturón de las tres estrellas de Orión y la estrella Sirio apuntan directamente al Sol, que se encuentra más abajo, ya iniciando el ascenso. Los egipcios aplicaron a Horus este cuadro estelar, dejando constancia de que “tres reyes de oriente precedidos por una estrella” visitaron al recién nacido Horus, al que atribuyeron cuanto al Sol se refería. Es probable que el escritor del evangelio de Mateo copiase literalmente de la antigua literatura egipcia el relato de la estrella guía y los tres reyes, a los que denominó “magos”, y lo aplicó sin más al recién nacido Jesús, para los cristianos “el nuevo Sol”.  

    6) Tiene 12 discípulos, que están con él en el cielo: Acompañan al Sol las doce constelaciones que conocemos como el Zodiaco.  

    7) Convierte el agua en vino: La acción del Sol hace que el agua de las uvas llegue a convertirse en vino.

    8) Camina sobre las aguas: El Sol reflejado en la superficie de las aguas da la impresión de que camina sobre ellas.

    9) Alimenta a multitudes de multitudes: Hombres, animales y plantas se alimentan en principio gracias a la actividad del Sol.

    10) Sana a las gentes: El Sol es fuente de vida, energía y salud. Sin él no sería posible curación alguna.

    11) Muere en la cruz: Cuando el Sol llega a su punto más bajo el 22 de diciembre, se observa sobre él la constelación Cruz del Sur. Por tal motivo los antiguos religiosos decían que “el Sol moría en la Cruz”. El escritor o escritores evangélicos, que pusieron a Jesucristo en el lugar del Sol, posiblemente también plagiaron de la literatura religiosa del antiguo Egipto y asignaron a su personaje central el martirio de muerte en un “stauros”, que no es otra cosa que un instrumento de suplicio en forma de “T” (en griego, Tau) ó cruz.  

    12) Al tercer día resucita y sube al cielo: La “muerte” del Sol la fijaban los antiguos el 22 de diciembre, y su nuevo nacimiento o “resurrección”, tres días después, el 25 de diciembre. A partir de este día el Sol “asciende” al cielo, hasta que alcanza su punto más elevado en el solsticio de verano.

    13) Se le representa con una corona de espinas: Es habitual dibujar el Sol con rayos a su alrededor, a modo de espinas.

    14) Antiguamente se le representaba en una cruz: El Zodiaco se dibuja dividido en cuatro partes mediante una cruz central que se traza sobre el círculo exterior zodiacal. La circunferencia del Sol, más pequeña, se inscribe justamente en el lugar donde se cruzan la línea vertical y la horizontal. Antes del cristianismo se representaba esto mediante una cruz con un pequeño círculo (representación del Sol) en el entrecruzamiento. El cristianismo adoptó este símbolo (la típica cruz de los celtas) que aún se observa en algunas iglesias antiguas.

    15) Viene con las nubes y todo ojo lo ve: El mundo entero ve salir el Sol cada mañana.

    Todo cuanto en la remota antigüedad las religiones atribuían al Sol, con el tiempo las nuevas religiones lo aplicaron a sus dioses. Cristo Jesús no fue una excepción. 

 

lunes, 4 de marzo de 2013

15 enunciados que suelen aplicarse a Cristo Jesús (1)


    Probablemente la mayoría de los lectores piense que los 15 enunciados que a continuación se exponen se refieren a Jesucristo. Ello es debido a la influencia del cristianismo, que adaptó a Jesús de Nazaret cuanto en épocas más antiguas se aplicaba a Horus, Attis, Dionisos, Krisna, Mitra y muchos otros dioses o héroes deificados. Examine cuidadosamente estos 15 enunciados que en principio se dan como adivinanza:

    1) Antes de que el hombre y la tierra fuesen, él es.

    2) Da y sostiene la vida.

    3) Es la luz del mundo.

    4) Su nacimiento se fecha el 25 de diciembre.

    5) Recibe la visita de tres reyes de oriente que siguen a una estrella.

    6) Tiene 12 discípulos, que están con él en el cielo.

    7) Convierte el agua en vino.

    8) Camina sobre las aguas.

    9) Alimenta a multitudes de multitudes.

    10) Sana a las gentes.

    11) Muere en la cruz.

    12) Al tercer día resucita y sube al cielo.

    13) Se le representa con una corona de espinas.

    14) Antiguamente se le representaba en una cruz.

    15) Viene con las nubes y todo ojo lo ve.

    Tanto los cristianos como los adeptos de otras creencias, especialmente las muy antiguas y que probablemente hoy no cuenten con devotos, reconocerán en lo supracitado al personaje central de su religión o bien a uno de sus dioses principales. Los cristianos señalarán automáticamente a las Escrituras neotestamentarias y a la Tradición y afirmarán que lo precedente se refiere sin duda al propio Cristo Jesús. Ya hemos adelantado que esto se había aplicado en épocas remotas a numerosos dioses y héroes anteriores a la aparición del cristianismo y, por tanto, del propio Jesucristo. De estos mismos personajes que la devoción popular ensalzó a la categoría de dioses celestiales se pensó además que habían nacido de madres vírgenes y que habían realizado innumerables milagros a lo largo de su vida.

    Sin embargo, los 15 enunciados que aquí se citan no se refieren en absoluto a dioses o a humanos divinizados. En un principio, antes de que aparecieran en escena los que se tomaban como seres sobrenaturales, hace milenios, esos 15 enunciados y algunos más se referían al Sol. Y aún hoy continúan aplicando al astro rey. En la antigua religión egipcia así era, tal como lo indican las viejas inscripciones jeroglíficas y el mismísimo Libro de los Muertos. Con el tiempo, los egipcios comenzaron a asignar a Horus cuanto al Sol se refería. Y de Horus saltó a otros seres o hipotéticos seres endiosados, hasta que los escritores de los evangelios recogieron aquellos increíbles atributos considerados divinos y se los colgaron a Jesús el nazareno, presentado en los escritos del Nuevo Testamento como el Mesías esperado por los judíos. 

    No se precisa una gran imaginación para descubrir que los 15 enunciados expuestos se refieren indiscutiblemente al Sol. Veamos grosso modo la explicación de cada uno de ellos:

    1) Antes de que el hombre y la tierra fuesen, él es. En efecto, la Ciencia demuestra que el Sol es más antiguo que la Tierra y cuanto hay en ella, incluído el hombre.

    2) Da y sostiene la vida. Así es, si no fuera por el Sol, no sería posible la vida en el planeta.

    3) Es la luz del mundo. Algo incuestionable. Sin el Sol andaríamos a oscuras.

    4) Su nacimiento se fecha el 25 de diciembre. Dejamos este apartado para explicarlo detenidamente más adelante.

    5) Recibe la visita de tres reyes de oriente que siguen a una estrella. También dejamos este punto para más adelante.

    6) Tiene 12 discípulos, que están con él en el cielo. Desde la perspectiva terrestre, acompañan al Sol doce constelaciones de estrellas, las cuales forman el Zodiaco.

    7) Convierte el agua en vino. Gracias a la acción del Sol, el agua de las uvas llega a convertirse en vino.

    8) Camina sobre las aguas. El Sol reflejado sobre la superficie de las aguas en suave movimiento, como el mar en tiempo tranquilo, da la impresión de que camina sobre ellas.

    9) Alimenta a multitudes de multitudes. Sin el Sol, la Tierra no podría producir alimentos para el género humano, animal o botánico.

    10) Sana a las gentes. En términos generales, el Sol es fuente de energía y salud para todos los vivientes.

    11) Muere en la cruz. Dejamos la explicación para el próximo capítulo.

    12) Al tercer día resucita y sube al cielo. También dejamos la explicación para un capítulo aparte.

    13) Se le representa con una corona de espinas. Hasta un niño que dibuje el Sol lo simbolizará con rayos a su alrededor, lo que en el argot popular se dice que es como una corona de espinas.

    14) Antiguamente se le representaba en una cruz. Esto se explica detenidamente en el siguiente capítulo.

    15) Viene con las nubes y todo ojo lo ve. Esto es algo tan evidente, que no precisa comentario. Todas las mañanas vemos salir el Sol.