domingo, 28 de abril de 2013

¿Quiénes son realmente las llamadas "otras ovejas"?


    El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, refiriéndose a los adoradores que cataloga como verdaderos, asegura que hay dos clases de ovejas, a saber, las personas ungidas o que tienen esperanza celestial, y las de la gran muchedumbre o que tienen la esperanza de vivir en el planeta Tierra convertido en un paraíso. Para ello esgrime como base el texto de Juan 10:16, que dice en parte: “Y tengo otras ovejas que no son de este redil”. También se basa en Lucas 12:32, donde se lee: “No teman, rebaño pequeño, porque su Padre ha aprobado darles el reino”.

    ¿Se refería realmente Jesucristo, cuando dijo estas palabras, a que habría individuos con cualidades apacibles o de oveja que irían al cielo, mientras otros vivirían en la Tierra para siempre? Tengamos en cuenta que Jesucristo habló de un solo y único rebaño formado por una sola clase de ovejas, aunque inicialmente unas estaban en un redil y otras en otro. Repasemos el texto y el contexto evangélico y veamos a quiénes exactamente se refería Jesucristo con la expresión “otras ovejas”.

    En primer lugar, examinemos el texto completo de Juan 10:16 y no solamente su parte primera: “Y tengo otras ovejas que no son de este redil; a esas también tengo que traer y escucharán mi voz y llegarán a ser un solo rebaño, un solo pastor”. Aquí se mencionan “otras ovejas que no son de este redil”, pero que todas las ovejas, las de uno y otro redil, compondrían un solo rebaño bajo un solo pastor. Sin embargo, si unas ovejas van al cielo y otras se quedan en la tierra, ya estamos hablando de dos rebaños en dos rediles: uno en el cielo y otro en la tierra, aunque ambas tengan el mismo pastor.

    Antes de sacar a colación las “otras ovejas”, hablaba Jesús de unas ovejas que oían su voz y le seguían. ¿A quiénes se refería con estas primeras ovejas? Jesucristo ya lo aclaró cuando en Mateo 10:6 dio instrucciones a los doce, a quienes envió a predicar. Les dijo:

“Vayan continuamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Sí, las ovejas primeras a las que Jesús aludía en el evangelio de Juan eran “las ovejas perdidas de la casa de Israel” o judíos naturales que se habían descarriado. A éstos primordialmente habrían de predicar y no a otros, es decir, no a las gentes de las naciones o gentiles. A estos últimos se les predicaría más adelante, cuando llegase el momento.

    Así, pues, si las ovejas que Jesucristo menciona en primer lugar son las de la casa de Israel o judíos naturales, las que cita en segundo lugar, las otras ovejas, representan a los gentiles, los cuales comenzaron a ser parte del un solo rebaño después de que los apóstoles hubieron predicado a los judíos y muchos de éstos despreciasen la enseñanza acerca de Cristo. Pablo y Bernabé, por ejemplo, predicando en la sinagoga de los judíos de Antioquía de Pisidia, les dirigieron estas palabras que se registran en Hechos 13:46: “Era necesario que la palabra de Dios se le hablara primero a ustedes. Puesto que la están echando de ustedes y no se juzgan dignos de vida eterna, ¡miren!, nos volvemos a las naciones”.

    Puesto que los judíos u ovejas del primer redil rechazaban de plano la enseñanza de Cristo, Pablo y Bernabé aceptaron en su lugar a los gentiles u ovejas del segundo redil. El relato continúa diciendo en Hechos 13:48: “Al oir esto los de las naciones… que estaban correctamente dispuestos para vida eterna se hicieron creyentes”. Fue así como los dos rediles se fusionaron en uno solo y llegó a haber un solo rebaño de ovejas, todas ellas con el mismo destino.

    Los judíos que primitivamente componían un redil eran pocos en comparación con los muchos de los gentiles. De ahí que Jesucristo adujera que el de los judíos era un “rebaño pequeño”. A éstos se les daba el reino. Pero cuando el rebaño se hizo más grande gracias a la incorporación de los gentiles, absolutamente todas las ovejas recibían el reino, puesto que todas ellas componían un mismo rebaño.

    Cuando en el evangelio de Mateo se lee que Jesucristo, al llegar en su gloria, separa las ovejas de las cabras, no se dice que haya dos clases de ovejas, sino que, tal como solamente hay una clase de cabras, también hay una sola clase de ovejas. Y en Mateo 25:34 se lee que a las ovejas, a todas, se les da el Reino. “Hereden el reino”, les dice Jesucristo. Una cita después de la palabra reino lleva a Revelación 5:10, donde se habla de “un reino de reyes y sacerdotes que han de reinar sobre la tierra”. Ahora bien, el Cuerpo Gobernante enseña que estas ovejas que son separadas de las cabras son todas, o prácticamente todas, de las que llama “otras ovejas o gran muchedumbre”, las cuales, según el Cuerpo Gobernante, heredan la tierra. Pero Jesucristo dice que heredan el reino de los cielos, tal como aplica el Cuerpo Gobernante a las ovejas “ungidas”.

    Así, pues, la enseñanza genuina acerca de las “otras ovejas” es que éstas son personas gentiles que se hacen cristianas y que por lo tanto forman un solo rebaño con aquellas primeras ovejas de la casa de Israel o judíos naturales. No existen hoy dos rediles, sino uno solo, donde se aloja el solo y único rebaño de Dios. Y todas las ovejas “heredan el reino”. 

 

 

 

viernes, 26 de abril de 2013

El enigma de los caballos del Faraón de Egipto


 

    Todos los creyentes monoteístas toman el relato bíblico de las plagas de Egipto como un hecho histórico y no como una ilustración que magnificaba al antiguo pueblo de Israel. La incongruencia en el relato puede verse en lo que supuestamente le ocurrió al ganado de los egipcios, y en concreto al ganado caballar, durante las plagas quinta, sexta, séptima y décima. Tomamos oportunamente los textos de la Biblia de Jerusalén, versión apegada fielmente a los viejos manuscritos.

    En el libro de Exodo, 9: 3 y 6, leemos sobre la quinta plaga: “Mira que la mano de Yahveh caerá sobre tus ganados del campo, sobre los caballos, sobre los asnos, sobre los camellos, sobre las vacadas y sobre las ovejas; habrá una grandísima peste… Al día siguiente cumplió Yahveh su palabra y murió todo el ganado de los egipcios”.

    Para los literalistas está claro que murió todo el ganado de los egipcios, tanto el ganado vacuno como el ovejuno, el asnal, el caballar y el de los camellos. Los egipcios, pues, se quedaron sin vacas, sin toros, sin bueyes, sin ovejas, sin carneros, sin caballos y sin camellos. Gran desgracia para los de Egipto, pues no pudieron arar los campos ni alimentarse con productos lácteos ni comer carne ni desplazarse grandes distancias para comerciar. Sin animales, mal podía sobrevivir la civilización egipcia. Aquello fue, sobre todo, un gran infortunio para el ejército, pues perdió lo más preciado que tenía: los caballos, imprescindibles para la guerra. Así, los egipcios estaban ahora indefensos, a merced de cualquier enemigo que quisiera invadir sus territorios.

    La sexta plaga la encontramos en Exodo 9: 8 y 10, donde leemos: “Tomad dos grandes puñados de hollín de horno y que Moisés lo lance hacia el cielo, en presencia de Faraón; se convertirá en polvo fino sobre todo el territorio de Egipto y formará erupciones pustulosas en hombres y ganados, por toda la tierra de Egipto. Tomaron, pues, hollín de horno y, presentándose ante Faraón, lo lanzó Moisés hacia el cielo y hubo erupciones pustulosas en hombres y ganados”.

    Literalmente dice el relato que, tanto a hombres como a animales domésticos, les salieron erupciones pustulosas o diviesos. Pero, ¿no habían muerto los animales egipcios durante la plaga anterior? ¿Cómo es que les salieron tales flemones purulentos a unas bestias ya difuntas?

    En Exodo 9: 19-25, analizamos el fluir de la séptima plaga: “…el granizo descargará sobre todos los hombres y animales que se hallan en el campo, y cuantos no se hayan recogido bajo techumbre perecerán… Dijo Yaveh a Moisés: ‘Extiende tu mano hacia el cielo, y que caiga granizo en toda la tierra de Egipto, sobre los hombres, sobre los ganados’… El granizo hirió cuanto había en el campo en todo el país de Egipto, desde los hombres hasta los ganados…”

    Con la expresión “el granizo hirió” entendemos que “el granizo hizo perecer” a hombres y animales que estaban a la intemperie, tal como lo menciona el versículo 19. Y de nuevo la pregunta: ¿Sobre qué ganado de los egipcios descargó el granizo si todo él había perecido en el transcurso de la quinta plaga?

    La décima plaga fue la más terrible. En Exodo, 12: 29 y 30, leemos: “Y sucedió que, a media noche, Yahveh hirió en el país de Egipto a todos los primogénitos, desde el primogénito de Faraón… hasta el primogénito del preso en la cárcel, y a todo primer nacido del ganado… no había casa donde no hubiese un muerto”. Nuevamente la pregunta: ¿Cómo pudieron morir los primogénitos del ganado si habían dejado de existir durante la quinta plaga?

    Como broche de oro del relato, Exodo 14: 6 a 28 menciona que el faraón se lanzó con sus carros y caballos en  persecución de los israelitas: “Faraón hizo enganchar su carro y llevó consigo sus tropas. Tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, montados por sus combatientes… todos los caballos, los carros de Faraón, con la gente de los carros y su ejército… Los egipcios se lanzaron en su persecución entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos de Faraón y los carros con sus guerreros… las aguas cubrieron los carros y a su gente, a todo el ejército de Faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera”. Y aún podemos leer en Exodo 15: 1, el cántico de Moisés y el pueblo: “Canto a Yahveh, pues se cubrió de gloria arrojando en el mar caballo y carro”.

    Y de nuevo la cuestión: ¿A qué caballos enganchó el faraón su carro y qué caballos tiraban de los carros del ejército egipcio y qué caballos se ahogaron en el mar, si todos habían muerto de peste cuando el ganado de los egipcios fue castigado con la quinta plaga? Verdaderamente, si se toma el relato de Exodo al pie de la letra, es un auténtico enigma este de los caballos del faraón.

 

martes, 23 de abril de 2013

Cómo se creó la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras ó TNM (2)


    ¿Quiénes componían el comité redactor de la TNM? La Sociedad Watchtower declaró en su día que “los hombres que forman parte del comité de traducción han indicado… su deseo de permanecer anónimos y específicamente no desean que sus nombres sean publicados”. Aunque aparentemente el asunto se llevaba en secreto, el personal de la Watchtower en Brooklyn conocía la composición de los miembros del comité. Dado que la TNM se gestó en la década de los cincuenta, antes de que en 1961 apareciera completo el trabajo de recopilación bíblica en un solo tomo, los miembros del comité de la TNM eran entonces parte de la junta directiva de la Sociedad, pero no del Cuerpo Gobernante, pues aún no había sido creado éste. Tales miembros eran: el presidente Nathan H. Knorr, el vicepresidente Frederick W. Franz (después presidente de la Watchtower, entre 1977 y 1992) y los señores Albert Schroeder, Karl Klein, George D. Gangas y Milton Henschel (presidente de la Watchtower entre los años 1993 y 2000 y último presidente perteneciente al grupo de los “ungidos”).

     De los cinco directivos que componían el comité de la TNM, solamente Franz tenía ligeros conocimientos de griego, que ni con mucho eran suficientes para emprender la tarea de traducir textos bíblicos del griego antiguo al inglés moderno. Franz había cursado únicamente 21 horas de griego clásico y 2 de griego bíblico, suficientes para conocer únicamente las letras del alfabeto, mas no para leer en ese antiguo idioma. A lo sumo podría deletrear alguna palabra que otra. Cualquier estudiante de bachiller con estudios de griego de un solo año le hubiera dado mil vueltas al señor Franz. Para ser traductor del griego antiguo a un idioma de la actualidad se precisan muchos años de experiencia, aparte de los de aprendizaje. Es evidente que un principiante como Franz, con solamente 23 horas de aprendizaje en total, no estaba en absoluto capacitado para traducir manuscritos griegos.

    Los demás componentes del comité apenas conocían el antiguo alfabeto griego, si es que lo conocían. El único que hablaba griego moderno, pero que lo ignoraba todo en griego clásico y bíblico, era el turco señor Gangas. Ni Knorr, ni Schroeder, ni Klein, ni Henschel tenían el mínimo conocimiento de griego bíblico. Ninguno de los hombres del comité, pues, estaba capacitado para traducir ni una sola palabra de los códices griegos del Nuevo Testamento. ¿Cómo, entonces, se insinúa que produjeron la TNM vertiendo del griego al inglés? Los eruditos bíblicos entienden ahora por qué los productores de la TNM rehúsan poner sus nombres en su propia versión bíblica. No es precisamente por modestia, sino por falta de credenciales que los identifiquen como personas especializadas en traducción bíblica, sin lo cual no hay garantía de que la TNM sea genuina.

    Por otro lado, las biblias en general sí suelen especificar los nombres de quienes las elaboraron o tradujeron y ello no significa que reciban gloria en menoscabo del Autor supremo de la Biblia. El que en una biblia aparezcan los nombres de sus traductores o elaboradores profesionales, con amplios y demostrados conocimientos, garantiza la seriedad del trabajo. No nos imaginamos la construcción de un edificio sin que en los planos figure el nombre del arquitecto. Es más, unos planos sin ese requisito no serían dignos de fiar, por mucho que su diseñador asegure que está capacitado para realizar con éxito la obra delineada en los planos. Quien afirme ser arquitecto debe demostrar que realmente lo es, mediante los oportunos certificados que así lo acrediten. Lo contrario no ofrece garantías en absoluto.

    Hemos dicho antes que la Watchtower insinúa en el prefacio de la TNM que dicha publicación es producto de la traducción directa de los textos hebreos y griegos. Sin embargo, en el libro “Razonamiento a partir de las Escrituras”, editado por la Watchtower, se especifica claramente bajo el apartado “Traducción del Nuevo Mundo” que es “una traducción de las Sagradas Escrituras que un comité de testigos ungidos de Jehová hizo directamente del hebreo, arameo y griego al inglés moderno”. Ya sabemos que ninguno de los miembros del comité “secreto” sabía griego bíblico. Mucho menos sabían hebreo o arameo. El único que afirmó que sabía algo de hebreo fue Frederick W. Franz, de quien se dice que lo estudió autodidácticamente. Pero en una prueba a la que fue sometido por el Fiscal de Escocia en 1954, “Frederick W. Franz admitió bajo juramento que no podía traducir Génesis 2:4 del hebreo”, según cita el Dr. Walter Martin. Es de notar que dicha prueba hubiera sido superada con éxito por cualquier estudiante del primer curso de hebreo en un seminario teológico.

    Podrá argumentarse que la Sociedad Watchtower publicó en 1985 la “Traducción Interlinear de las Escrituras Griegas Cristianas”, según el texto que Westcott y Hort elaboraron y de la cual obra la Watchtower adquirió los derechos. No obstante, se trata de una traducción ya publicada en griego antiguo en 1881 y vertida al inglés o interlineada antes de que la Watchtower adquiriera los derechos. Esta obra le sirvió de base al comité de la TNM, no para traducir del griego al inglés, sino para revisar la traducción inglesa literal que la misma incorporaba, y que fue reelaborada para la TNM según las doctrinas de los testigos de Jehová. Si hubo alguna “consulta” de los textos griegos, no pudo ser otra que la de echar un vistazo a aquellos ininteligibles textos para un comité de profanos.

           

 

sábado, 20 de abril de 2013

¿Dice Mateo 24:45 que el Amo Jesucristo giraría una inspección antes de su venida para nombrar a alguien como su esclavo fiel y discreto?



    Recientemente el Cuerpo Gobernante ha cambiado el entendimiento que durante más de ochenta años se tenía del texto de Mateo 24:45 a 47. Hasta octubre del 2012, la Sociedad Watchtower y el Cuerpo Gobernante defendían, bajo excomunión de quienes no lo creyeran o dudasen de ello, que el Amo Jesucristo inspeccionó a su esclavo fiel y discreto en 1918 y que en 1919 lo nombró administrador de sus bienes en la tierra. Defendían también que el Esclavo Fiel y Discreto vino a la existencia en el día del Pentecostés del año 33 de nuestra era. Los apóstoles y los primeros cristianos, por tanto, fueron los primeros de ese compuesto esclavo fiel. Y no solamente ellos, sino todos los cristianos a lo largo de los diecinueve siglos transcurridos. Quiere decir que absolutamente todos los cristianos eran el esclavo fiel y discreto, puesto que, según la doctrina watchtoweriana, todos eran ungidos.

    Desde octubre del 2012, cuando lo hicieron público los representantes del Cuerpo Gobernante en el teatro Stanley de Nueva York ante miles de oyentes durante la reunión de accionistas de la Watchtower, ese viejo concepto que se impuso como verdad a lo largo de más de ocho décadas (durante las cuales millones murieron en esa creencia que hoy se manifiesta errónea) ha dado un giro de ciento ochenta grados.

    Ahora, aparte de que el Cuerpo Gobernante se ha autoproclamado el único Esclavo Fiel y Discreto, despojando de ese título al resto de sus hermanos ungidos, el nuevo entendimiento que los que dicen dar el alimento espiritual al tiempo apropiado aplican al texto de Mateo 24: 45 a 47 es el que se resume en los siguientes apartados:

    1) El Esclavo Fiel y Discreto no lo fueron jamás los apóstoles ni los cristianos en los diecinueve siglos pasados.

    2) El Amo Jesucristo no inspeccionó a ningún esclavo fiel y discreto en 1918, sino que lo hizo en 1914 y no a ningún esclavo fiel, puesto que no existía, sino a los miembros que componían la junta de directores de la Sociedad Watchtower de Pensilvania.

    3) En 1919 el Amo Jesucristo, tras comprobar que estaban dando el alimento correcto de la verdad, nombró a los miembros de la junta directiva de la Watchtower como su Esclavo Fiel y Discreto.

    4) El Amo no nombró en 1919 como administrador de sus bienes al grupo compuesto del recién designado Esclavo Fiel y Discreto, sino que lo nombrará sobre tales bienes cuando él llegue glorioso y destruya los gobiernos humanos.

    Expuesto lo cual, se hace obligatorio desmenuzar el texto de Mateo 24:45 a 47, que dice, según la TNM de los testigos de Jehová: ”¿Quién es, verdaderamente, el esclavo fiel y discreto a quien su amo nombró sobre sus domésticos, para darles su alimento al tiempo apropiado? 46 ¡Feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar, lo hallara haciéndolo así! 47 En verdad les digo: Lo nombrará sobre todos sus bienes”.

    ¿Cuándo nombró el Amo al esclavo fiel y discreto sobre sus domésticos? El Cuerpo Gobernante dice ahora que en 1919. Antes decía que en el año 33. Pero analicemos esto con un ejemplo de la antigüedad. ¿Cuándo un amo de casa que tenía que hacer un largo viaje nombraba a su mayordomo sobre los demás esclavos de la casa para darles el alimento a su tiempo? Evidentemente, antes de emprender el viaje, no cuando regresaba del viaje ni cuando, de haber sido el caso, hubiera aparecido de súbito para inspeccionar cómo andaban las cosas y si el mayordomo estaba cumpliendo fielmente sus obligaciones.

    Pues en el caso que nos ocupa debería suceder lo mismo. Jesucristo dijo que se iba por un tiempo y que regresaría. Es evidente que, de ser el supuesto, el Amo Jesucristo habría nombrado como mayordomo o esclavo fiel a alguien de confianza que se ocupase de los asuntos en la tierra, y lo habría nombrado antes de partir, es decir, antes de ir al cielo. Por tanto, siempre en el supuesto, el nombramiento del esclavo fiel y discreto habría acontecido al tiempo de la partida del Amo Jesucristo, en el siglo primero.

    El texto de Mateo no especifica que el Amo aparece de súbito para inspeccionar al esclavo, como dice el Cuerpo Gobernante, que asegura sin pruebas que el Amo inspeccionó a la junta directiva de la Watchtower en 1914. No, sino que cuando el Amo regresa, en su segunda y gloriosa venida, es cuando lo nombra su administrador. No dice el texto que primero hay una inspección del Amo y después una venida o definitiva llegada. Solamente habla de una llegada final y no de una hipotética y previa inspección, pues, si la hubiera hecho, quiere decir que también habría venido. La inspección la hace el Amo al tiempo de su venida futura. Por tanto, no hay una inspección a ninguna junta directiva de la Watchtower ni ningún nombramiento como esclavo fiel y discreto durante esa supuesta inspección, que se dice realizada en 1919. Se hace patente, de ser el caso, que el nombramiento del esclavo como tal ya venía de tiempo atrás.

   Por lo tanto, el reciente cambio de luces efectuado por el Cuerpo Gobernante es, según expresó textualmente cierto superintendente de circuito, “una auténtica chapuza doctrinal difícil de asimilar”. Eso sí, como la mayoría de los testigos de a pie, aceptaba el cambio sin rechistar, en la creencia rutinaria de que el Cuerpo Gobernante, que es ahora el único Esclavo Fiel y Discreto, continúa siendo la voz y el bastón de mando de Jehová en la tierra.

    Definitivamente, si el Amo Jesucristo no giró inspección alguna en 1914, tampoco pudo nombrar a nadie como su esclavo fiel y discreto en 1919. De realizar una inspección la haría al tiempo de su futura venida, no en 1914, ya que no vino en esa fecha.

        

 

jueves, 18 de abril de 2013

El origen de las fechas 607 a.e.c., 537 a.e.c. y 1914 e.c., de la Watchtower (3)



    En 1943 la Sociedad Watchtower publicó el libro “La Verdad os hará libres”, escrito íntegramente por Fred Franz. A través de esta publicación se dio a conocer de forma oficial y definitiva que eran incorrectas las fechas del 606, 536 y 1874. A partir de 1943, pues, había que predicar que la presencia de Cristo en su reino celestial aconteció en 1914 y no en 1874. De igual manera había que predicar que la destrucción de Jerusalén no acaeció en el 606 sino en el 607 a.e.c. Adelantando un año la fecha de aquella destrucción quedaban cuadrados los 2.520 años de duración de los tiempos comprendidos entre el 607 a.e.c. y 1914. Ahora bien, al adelantar un año la fecha del 606, Franz se vio obligado a adelantar también un año la salida de los judíos del destierro de Babilonia. Antes se consideraba que salieron del destierro en el 536 a.e.c. y ahora, de pronto, resultaba que el acontecimiento se había protagonizado en el 537 a.e.c. De esta manera se cuadraban los hipotéticos 70 años que los judíos había permanecido cautivos en Babilonia. Las fechas del 537 y 607 a.e.c. fueron establecidas en 1943. Ni Russell ni Rutherford las habían conocido y predicado, ni las conocieron y predicaron miles de estudiantes bíblicos y testigos de Jehová que habían muerto antes de 1943.

    Es interesante saber de dónde obtuvo la fecha del 606 Edward Elliot, que fue el autor del libro que tanto interés despertó en Barbour. El primero que dio a conocer la fecha del 606 a.e.c. fue el profesor y estudiosos bíblico Thomas Rawson Birks, quien en 1843 publicó su libro “Primer elemento de la sagrada profecía”. Fue de esta obra de la que Elliot tomó el año 606 a.e.c. como el del comienzo de la servidumbre de Judá a Babilonia. El adventista Barbour no había leído este libro de Birks, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Londres, aunque sí leyó el de Elliot, en la misma biblioteca.

    Birks sabía, como el resto de sus contemporáneos, que la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor aconteció en el 587 a.e.c. Y al leer en Jeremías que tal destrucción tuvo lugar en el año diecinueve de Nabucodonosor (por el cómputo judío, en que el primer año de reinado es el mismo que del ascenso del rey), lo que instintivamente hizo Birks fue sumar 19 años al 587 y así llegó a la fecha del 606 a.e.c. como el año en que dio comienzo el periodo de servidumbre de setenta años de los judíos. Ahora bien, este Birks erró en la cuenta, pues no es lo mismo “el año diecinueve” que “diecinueve años”. Birks debió haber sumado 18 años al 587, que fueron los transcurridos desde el año de ascenso de Nabucodonosor. Al sumar 587 + 18 hubiera obtenido el año 605 a.e.c. como el de la subida al trono de Nabucodonosor. En ese caso, Barbour hubiera aceptado ese año 605, aunque lo habría malinterpretado igualmente y hubiera expuesto públicamente que el 605 habría sido el año de la destrucción de Jerusalén. Birks no se dio cuenta del error debido a que la fecha del 606 parecía coincidir con la creencia que entonces se tenía de que los judíos habían sido libertados en el 536 a.e.c., año que se consideraba el primero de Ciro. Y como el periodo de servidumbre, no de destierro, de los judíos al rey de Babilonia duró setenta años, de ahí que se sumaran al 536 esos 70 años, con lo que, como en el caso de añadir 19 años al 587, también se llegaba a la fecha del 606 a.e.c. Birks creyó comprobar así, aunque precipitadamente, que la fecha del 606 se justificaba por partida doble.

    Barbour transmitió a Russell la fecha del 606 a.e.c. como el año de la catástrofe de Jerusalén y el inicio de 70 años de destierro de los judíos. El error de un año de menos en el cómputo de los siete tiempos hizo que en 1943 la Watchtower adelantara el año de la supuesta destrucción de Jerusalén al 607, al mismo tiempo que adelantó al 537 la salida de los judíos de Babilonia, para justificar los 70 hipotéticos años del destierro judaico. La fecha del 607 viene, pues, de añadir un año al 606, para cuadrar tiempos que se habían computado erróneamente, mientras que el 606 proviene de un añadido de 19 años a la fecha real de la destrucción de Jerusalén, el año 587 a.e.c.

 

 

martes, 16 de abril de 2013

El origen de las fechas 607 a.e.c., 537 a.e.c. y 1914 e.c., de la Watchtower (2)


    Se suponía que entre las fechas 606 a.e.c. y 1914 mediaban 2.520 años, que era la duración estimada de los siete tiempos de Daniel, posterior e inadecuadamente denominados tiempos de los gentiles o de las naciones, si bien la Biblia no menciona la duración de estos últimos. Sin embargo, Elliot se había equivocado en el cómputo, ya que no tuvo en cuenta que no existió año cero entre las épocas anterior y posterior a la era cristiana, por lo que en realidad entre aquellas dos fechas mediaban 2.519 años.

    Barbour no detectó el error de Elliot, y Russell en principio tampoco. Fue una década antes de 1914 cuando Russell se dio cuenta de que faltaba un año en el cómputo de los siete tiempos. Por esa razón pensó trasladar a 1915 cuanto había predicado sobre 1914. En ello andaba cuando de pronto, en 1914, estalló la Gran Guerra Mundial, que Russell no había previsto en absoluto. Tal acontecimiento le hizo suponer que la guerra desembocaría finalmente en el Armagedón antes de que terminara el año 1914, y él y los suyos serían arrebatados al cielo.

    Pasó 1914 sin que sucediera nada de lo que Russell esperaba. La guerra seguía su curso. Entonces Russell creyó entender que, efectivamente, le faltaba un año al cómputo de los siete tiempos, lo que significaba que el fin vendría en 1915. Ni corto ni perezoso, reimprimió el libro “El tiempo se ha acercado” y todo lo que en él antes aplicaba a 1914, ahora lo aplicaba a 1915. Este, pues, sería el año del fin de los reinos del mundo.

    Transcurrió 1915 y las cosas continuaban exactamente igual que antes, salvo que la guerra se recrudecía en Europa. Russell comenzó a excusarse alegando que de alguna manera había errado en los cálculos, pero que el Armagedón vendría aún si tardara veinticinco años. Russell murió el último día de Octubre de 1916 y ocupó la presidencia de la Sociedad Joseph Franklin Rutherford. Al igual que Russell, Rutherford no conoció la fecha del 607 a.e.c., sino la del 606, que mantuvo en vigor hasta el día de su muerte, en enero de 1942. Rutherford también defendió que la presencia de Cristo en su reino aconteció en 1874, aunque hacia 1930 dejó caer tímidamente en una de sus publicaciones que dicho evento había tenido lugar en 1914, a pesar de lo cual la fecha que continuó predicándose fue la de 1874.

    A Rutherford le sucedió Nathan Homer Knorr. El vicepresidente de la Sociedad era Frederick William Franz, que muchos años después ascendería a la presidencia. Franz se ocupaba ahora de escribir los libros y las revistas de la Sociedad, tal como antes lo habían hecho Russell y Rutherford. Solo que Franz no estampaba su nombre en las publicaciones, como hicieron los presidentes anteriores. Ha de tenerse en cuenta que en esos tiempos no existía un Cuerpo Gobernante que escribiera. Sí en cambio existía una junta de directores de la Sociedad Watchtower, junta que supervisaba las cuestiones mercantiles, pero que no dirigía los asuntos espirituales, los cuales eran competencia directa y exclusiva del presidente, aunque Knorr había delegado esta cuestión en su vicepresidente.

    Fred Franz continuó escribiendo en solitario hasta 1975. A partir de 1976 se encargó de la tarea redactora el Cuerpo Gobernante, que había sido creado a principios de aquellos años setenta y que se autodenominó representante del esclavo fiel y discreto. Hoy día se ha autoproclamado el único Esclavo Fiel y Discreto y no meramente su representante. En la actualidad, separada la Watchtower de toda responsabilidad espiritual, existe tanto una junta rectora de la Watchtower como un Cuerpo Gobernante, este último no de la Sociedad, sino de los testigos de Jehová. Operan en el mundo diferentes sociedades Watchtower, siendo las dos más importantes la de Pensilvania y la de Nueva York.

 

 

domingo, 14 de abril de 2013

El origen de las fechas 607 a.e.c., 537 a.e.c. y 1914 e.c., de la Watchtower (1)


    La mayoría de los testigos de Jehová cree que las fechas 607 a.e.c. y 1914 las originó Charles Taze Russell, iniciador del movimiento de Estudiantes Internacionales de la Biblia, quien en 1879 lanzó la revista que en castellano se conoce hoy como La Atalaya. En 1884 refundó la Sociedad Watchtower de Pensilvania. Es de notar que la primera Sociedad Watchtower no la fundó Russell, sino William Henry Conley, en 1881, con un capital social de 5.000 dólares. En ella participaba Charles T. Russell tan solo con el diez por ciento del capital, mientras su padre lo hacía con el veinte por ciento, y Conley, el presidente, con el setenta por ciento de las acciones.

    Charles T. Russell no conoció jamás la fecha del 607 a.e.c., aunque sí la de 1914. Tampoco conoció Russell la fecha del 537 a.e.c., que el esclavo defiende hoy como la del año de liberación de los judíos del yugo babilónico. A principios de 1876 llegó a manos de Russell la revista “El Heraldo de la Mañana”, que editaba el adventista Nelson Horatio Barbour. Quedó impresionado Russell por lo que leyó, a saber, que la presencia de Cristo en su reino había comenzado en 1874 y que los siete tiempos de los que hablaba el profeta Daniel se extendían del 606 a.e.c. a 1914, año éste en que tendría lugar la batalla del Armagedón, con la destrucción de todos los reinos del mundo. También aceptó Russell la fecha del 536 a.e.c., que era el año estimado de la liberación de los judíos. Tras entrevistarse con Barbour, Russell quedó convencido de las fechas 536, 606, 1874 y 1914, además de alguna otra, y ello sin detenerse a investigar si las tales eran o no correctas.

    Las fechas 606 y 1914 las había obtenido Barbour del libro “Horas con el Apocalipsis”, que publicó en 1844 Edward Elliot. Otros simpatizantes bíblicos, además de Russell, también habían aceptado las fechas 606 y 1914. Solamente que había una diferencia entre Barbour y los estudiosos que le precedieron: la interpretación de la fecha del 606 a.e.c. Los expositores bíblicos que precedieron a Barbour estimaban que la destrucción de Jerusalén había acontecido en el 587 a.e.c., mientras que la fecha del 606 era para ellos la del inicio de los setenta años de servidumbre de Judá a Babilonia. En este tiempo de servidumbre se incluían los tres grandes destierros sufridos por los judíos, a saber, los de los años siete, dieciocho y veintitrés de Nabucodonosor.

    Barbour no entendió bien lo de la servidumbre a Babilonia y para él servidumbre y destierro eran la misma cosa. Así que estableció que Jerusalén había sido destruída, no en el 587 sino en el 606 a.e.c. Estableció asimismo que los judíos capturados en el año dieciocho de Nabucodonosor estuvieron setenta años en el destierro. Pretendió basarse en el texto de Jeremías 29:10, que es parte de una carta del profeta y expresa que los judíos permanecerían en Babilonia hasta que se cumplieran los setenta años. Barbour aplicó esos setenta años a los judíos desterrados en el año dieciocho de Nabucodonosor. Sin embargo Jeremías se refería a los judíos desterrados once años antes, en el año siete de Nabucodonosor, que fueron casi cuatro veces más que los desterrados en el año dieciocho.

    Si, según Barbour, los judíos desterrados en el año dieciocho de Nabucodonosor estuvieron 70 años en el destierro, los que fueron cautivos en el año siete permanecieron desterrados 81 años, lo cual no concuerda con el texto de Jeremías 25:11, que dice que todas las naciones, incluída Judá, estarían en servidumbre a Babilonia por 70 años. Pero aquí vemos una nación que, según Barbour, estuvo más de setenta años. Este entendimiento fue parte de la doctrina que Barbour inculcó en Russell, quien, llevado por el entusiasmo del momento y su inexperiencia en todos los ámbitos, aceptó cuanto Barbour le expuso, ello sin realizar la mínima investigación. Y así lo predicó a diestro y siniestro.

 

sábado, 13 de abril de 2013

La gran muchedumbre no existe todavía, según el libro de Apocalipsis


    Algo que aún está pendiente de airearse en la mesa de Patterson (la del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová) es el tema del nuevo entendimiento (que está en debate) sobre quiénes son en realidad los que componen la gran muchedumbre de la que habla el libro de Apocalipsis 7:9, donde se lee: Después de estas cosas vi, y, ¡miren!, una gran muchedumbre que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos de largas ropas blancas…”

    En 1935 el presidente de la Watchtower, Rutherford, dio a conocer por vez primera quiénes formaban parte de la gran muchedumbre. Ésta estaba compuesta por casi todos los del auditorio presentes en la asamblea en la que se dio el anuncio. Los individuos que formaban parte de la gran muchedumbre eran todos los que esperaban vivir eternamente en la tierra convertida en un paraíso. Hasta entonces, todos los testigos de Jehová abrigaban (o se les hacía creer que abrigaban) la esperanza de ir al cielo a reinar con Cristo por mil años. Desde entonces, la mayoría de los testigos de Jehová creen formar parte de la gran muchedumbre o grupo de “otras ovejas”.

    Sin embargo, este concepto de la gran muchedumbre está a punto de sufrir un importante cambio que se anunciará en el caso de que los dos tercios largos de los miembros del Cuerpo Gobernante lo aprueben. Si esa mayoría no lo aprueba, el entendimiento de lo que realmente es la gran muchedumbre de Apocalipsis continuará como está. De la decisión de la mayoría de los miembros del Cuerpo Gobernante (o de los votos que sufraguen) dependen la instauración de las doctrinas que han de aceptarse a rajatabla y la modificación posterior de las mismas o su anulación y nueva modificación si no se adaptan al entendimiento profético de la Watchtower y del Cuerpo Gobernante.

    ¿Qué es lo que está pendiente de modificarse en la mesa de Patterson acerca de la gran muchedumbre? El texto de Apocalipsis 7:13,14, refiriéndose a la gran muchedumbre, da la pista: “Uno de los ancianos me dijo: ‘Estos que están vestidos de la larga ropa blanca, ¿quiénes son, y de dónde vinieron?’. De modo que le dije inmediatamente: ‘Señor mío, tú eres el que sabe’. Y me dijo: ‘Estos son los que salen de la gran tribulación, y han lavado sus ropas largas y las han emblanquecido en la sangre del Cordero’”.

    La clave está en la expresión “éstos son los que salen de la gran tribulación”. En efecto, tal como en octubre de 2012 el Cuerpo Gobernante anunció el nuevo entendimiento sobre Mateo 24:45, referente a que al Esclavo Fiel y Discreto se le nombrará sobre los bienes del Amo en el futuro, cuando llegue la gran tribulación, así el entendimiento que se tenía de que la gran muchedumbre había salido a escena en 1935 queda obsoleto, ya que ahora se entiende que esa gran muchedumbre aparece después de la gran tribulación. Por lo tanto, ningún testigo de Jehová actual pertenece a la gran muchedumbre, ya que la aparición de la misma es para el futuro, tal como asevera el libro de Apocalipsis.

    Cuando este nuevo entendimiento llegue a publicarse en La Atalaya, si es que se acuerda, no cabe duda de que afectará a la inmensa plebe testiguil, que creyó cándidamente en una doctrina antibíblica implantada por la Watchtower y mantenida después contra viento y marea por el Cuerpo Gobernante. La gran muchedumbre que cita el libro de Apocalipsis aparece después de la gran tribulación, que aún no ha llegado. Por esa razón nadie hoy día pertenece a la gran muchedumbre.

    Otro concepto equivocado y que el Cuerpo Gobernante ya está discutiendo es que la “gran muchedumbre” no es lo mismo que las “otras ovejas”. Estas son del presente, mientras aquéllas aparecerán en el futuro. La realidad es que las “otras ovejas” que mencionó Jesucristo se refieren a los gentiles que con el tiempo llegarían a formar un solo redil con los judíos que aceptaban el cristianismo. Eso significa que el concepto de las “otras ovejas” también será modificado por el Cuerpo Gobernante a su debido tiempo, si es que honradamente opta por hacerlo.

    En conclusión, el Cuerpo Gobernante ya está al tanto de que la gran muchedumbre aparecerá en el futuro, a raíz de la gran tribulación. Así que hoy, evidentemente, no existe todavía la gran muchedumbre.    

viernes, 12 de abril de 2013

¿La luz se hace más clara… o se apagan luces antiguas para encender otras nuevas? (2)

 

    El texto más explícito que indica que la Palabra de Dios es una luz para el camino no es Proverbios 4:18, sino el que se lee en Salmos 119:105 (“Tu Palabra es una lámpara para mi pie y una luz para mi vereda”). El texto no dice que la luz se suministra paulatinamente por ningún Cuerpo Gobernante o Esclavo Fiel y Discreto. La luz surge clara y directamente de la Palabra de Dios escrita. El lector recibe luz solamente de las Escrituras, no a través de un hipotético mediador en el entendimiento de la Biblia. No dice que la luz y la guía espiritual se dan a través de libros o revistas por un hipotético Esclavo Fiel y Discreto que haya sido nombrado como tal en 1919 o en cualquier otro tiempo. ¿Y qué ocurría durante todos los siglos anteriores? ¿Quién suministraba el conocimiento bíblico en todo ese largo periodo? Russell, por ejemplo, no necesitó de ningún Esclavo Fiel y Discreto para leer por su cuenta la Biblia.

    Claro, ahora dice el Cuerpo Gobernante que Russell no era el Esclavo Fiel y Discreto. Y sin embargo, la literatura de su tiempo declaraba que él era ese único Esclavo. Hasta 1927 no cambió el siguiente presidente de la Watchtower, Rutherford, el concepto de Esclavo, que pasó de ser Russell a ser el entero grupo de ungidos, es decir, todos los cristianos Estudiantes de la Biblia, puesto que entonces todos se consideraban parte de los 144.000 ungidos. ¡Ah!, pero éstos no se enteraron en 1919 de que habían sido nombrados en conjunto como el Esclavo Fiel y Discreto. Se enteraron ocho años después, cuando Rutherford así lo declaró bajo pena de expulsión de quien no aceptara tal dogma de fe. Y con todo, se enseñaba que en 1919 no se nombró como tal a ningún Esclavo, sino que éste venía funcionando desde los tiempos de los apóstoles.

    Con respecto a la luz más clara o brillante, Russell dijo que “nueva luz (refiriéndose a luz más brillante) no extingue una luz anterior, sino que añade a ella”. Sin embargo hoy el Cuerpo Gobernante no añade más luz a la luz anterior, sino que la apaga y enciende otra diferente en su lugar. Quiere decir que, aún si el texto de proverbios 4:18 aplicare en el sentido de que las doctrinas se vieran más claras con el tiempo, el Cuerpo Gobernante no sigue al pie de la letra lo que el pasaje de Proverbios dice. Por ejemplo, el cambio más revolucionario de toda la historia de la Watchtower que se expone públicamente a partir de la publicación de La Atalaya de estudio del 15 de Julio de 2013 no supone ninguna luz progresiva en aumento, sino que repentinamente se apagó la luz del entendimiento que se tenía hasta entonces para encenderse otra luz totalmente distinta de aquélla que alumbró las doctrinas watchtowerianas durante más de ochenta años. 

    A estas alturas nos sale el Cuerpo Gobernante con que los apóstoles no eran parte del Esclavo Fiel y Discreto, ni hubo tal Esclavo durante los siglos, y ni siquiera Russell era el Esclavo, a pesar de que la literatura de la Watchtower lo afirma, so pena de expulsión o excomunión de los detractores. Y ahora los grandes señorones que acomodan sus enormes posaderas en los anchos sillones de Patterson excretan que en 1919 no se nombró al Esclavo sobre los bienes del Amo, sino que tal nombramiento queda pendiente para cuando estalle la gran Tribulación. Ahora lo que dicen es que el Amo nombró en 1919 como Esclavo Fiel y Discreto al grupo de directivos de la Watchtower. Pero, si aplicamos eso literalmente al texto de Mateo 24:45, no se dice que el Amo nombra a nadie como Esclavo, sino que se entiende que dicho Esclavo ya venía funcionando desde tiempo atrás y ahora le confiere la administración de sus bienes.

    De todas maneras, si el nombramiento sobre los bienes es para un futuro, por regla de tres el nombramiento como Esclavo también quedaría pendiente para un tiempo futuro. Pero el Cuerpo Gobernante pasa por alto que el texto aclara que el Amo, “al llegar”, hace nombramientos. ¿Ha llegado el Amo? No. El Cuerpo Gobernante mismo dice que llegará en el futuro. Por tanto, si el Amo aún no ha llegado, no puede haber hecho nombramientos de ningún tipo. Es decir, que a día de hoy no existe en realidad ningún Esclavo Fiel y Discreto nombrado por ningún Amo.

    No obstante, el Cuerpo Gobernante dice que el Amo no ha llegado, pero sí ha llegado en el sentido de que dio su atención, mediante inspección, a los asuntos de su congregación en la tierra. No entendemos cómo alguien puede inspeccionar a nadie sin visitar físicamente al inspeccionado. La inspección del Amo la adelanta el Esclavo a 1914, cuando hasta ahora aseguraba (bajo pena de expulsión) que tal inspección o llegada invisible había acontecido en 1918. Pero es que además ahora se sugiere que lo que en 1914 sucedió no parece ser la presencia invisible de Jesucristo en su Reino, sino únicamente la inspección del Amo a su futuro Esclavo Fiel y Discreto (futuro, ya que ahora éste surge en 1919).

    Se nos hace saber que Patterson ha recibido miles de cartas de ancianos, superintendentes de circuito y distrito y Testigos de a pie de todo el mundo solicitando una aclaración y detallada explicación de ese espectacular cambio doctrinal que en principio no parece estar muy acorde con las Escrituras. La realidad es que no lo está, como tampoco lo estuvieron los puntos doctrinales anteriores, desde el mismísimo Russell.

    Y a propósito de Russell, una de las razones por las que se le ha despojado de su investidura como Esclavo Fiel y Discreto es que él no fue el fundador de los testigos de Jehová, sino de los Estudiantes de la Biblia. El fundador real de los testigos de Jehová fue Rutherford, quien en 1931 bautizó con ese nombre al resto de quienes no habían abandonado las filas de los Estudiantes de la Biblia entre 1926 y 1927 y que suponían únicamente el 20% de esos antiguos seguidores. Naturalmente, en las nuevas filas se incluyeron a los nuevos creyentes que entraron a partir de 1925, que era el año en que Rutherford esperaba que resucitaran los patriarcas y aconteciera el Armagedón, lo cual no sucedió, por cuya razón abandonó el movimiento el 80% de los Estudiantes de la Biblia.

     En conclusión, el Cuerpo Gobernante no hace ni ha hecho nunca que la luz doctrinal sea más clara cada día, sino que sencillamente apaga luces viejas y enciende en su lugar otras nuevas, diferentes de las primeras. Buenos ejemplos de ello son las doctrinas de la “generación que no pasaría” y “el nombramiento del Esclavo Fiel y Discreto”. Según la nueva luz de color rosa, el Esclavo Fiel y Discreto es en exclusiva el Cuerpo Gobernante y no el conjunto de los ungidos, los cuales no extrañará que en un futuro cercano desaparezcan de entarimado doctrinal de la Watchtower, ya que no pintan absolutamente nada y tan solo son “domésticos”, al igual que todos los Testigos con esperanza terrestre.     

         

jueves, 11 de abril de 2013

¿La luz se hace más clara… o se apagan luces antiguas para encender otras nuevas? (1)


    La luz se ha hecho más y más clara, afirma la jerarquía de los testigos de Jehová en Patterson, en respuesta al revolucionario cambio doctrinal que dio a conocer en octubre del 2012 durante la celebración de la asamblea anual de accionistas de la Watchtower en el suntuoso Teatro Stanley de Nueva York, propiedad del gremio Watchtower-Cuerpo Gobernante. Aquella adelantada información, que ha levantado ampollas entre muchos ancianos y superintendentes de circuito y distrito no acordes con este trastoque doctrinal que puede generar una seria fisura en las filas testiguiles, se publica ahora en La Atalaya de estudio del 15 de Julio de 2013, que se considerará en el mes de septiembre en las congregaciones. Para justificarse, el Cuerpo Gobernante señala al texto de Proverbios 4:18, que dice: “La senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”.

    El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, como antes había hecho la Sociedad Watchtower, entiende el precitado versículo bíblico en el sentido de que el conocimiento y el entendimiento de la verdad bíblica por parte de los justos se adquiere poco a poco, a través de los años. Este paulatino entendimiento lo compara el Cuerpo Gobernante a la luz del día que brilla más y más a medida que pasan las horas, hasta que al mediodía adquiere su máxima intensidad, que es lo que entienden por “quedar el día firmemente establecido”.

    Sin embargo, el texto bíblico de Proverbios 4:18, como bien demuestran los expertos, no se refiere a la luz aumentante del conocimiento o del entendimiento bíblico. El Cuerpo Gobernante solamente se adhiere a este versículo y no al siguiente, el 19, donde se lee: “El camino de los inicuos es como las tinieblas, no han sabido en qué siguen tropezando”. Claramente los dos versículos se refieren al proceder de los justos en comparación con los inicuos. El camino de los justos es en este sentido luminoso, mientras que el de los inicuos es oscuro. Esta luminosidad u oscuridad dependen de las obras que manifiestan unos y otros. Ambos versículos hablan de la actitud de los individuos, no del conocimiento que adquieren con cuentagotas.

    El texto de Proverbios 4:18 lo aplicaban las logias masónicas a la luz del conocimiento del “libro”, que viene a ser el “libro de la vida” o de la experiencia, que para los miembros de las aludidas logias no es la Biblia. De ahí que el símbolo general de las logias masónicas fuera un libro sobre el que descansaba una lámpara de aceite. El fundador del movimiento de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, Charles Taze Russell, masón como era, lo acomodó al conocimiento de la Biblia y de ahí viene la actual utilidad que el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová hace del texto bíblico ya referenciado, aún a sabiendas de que el mismo, como el siguiente versículo, se refiere a la actitud del individuo y no a la luz del conocimiento.

    Aferrado al texto de Proverbios 4:18 como el náufrago a cualquier tabla salvadora que vea flotar, el Cuerpo Gobernante lo esgrime como dogma de fe en el que la grey debe creer a pies juntillas, so pena de expulsión, y de esa manera trata de justificar los constantes cambios doctrinales que se obliga a realizar, debido a que no se cumplen las presumibles profecías. Así, hubo de cambiarse el entendimiento que se tenía de la “generación que no pasaría” y que se aplicaba a los individuos que en 1914 tenían edad de entender los acontecimientos, para los cuales una generación podría durar entre 70 u 80 años, arriba o abajo, tras lo cual tendría lugar el fin del sistema mundial y el inicio del reinado de Jesucristo.

    Como en los años noventa murió casi toda aquella generación y se percibía que el fin que tanto se anunció a bombo y platillo no venía, el Cuerpo Gobernante cambió el entendimiento de la palabra generación. Primero estableció que la generación se refería al conjunto de personas inicuas que no aceptaban la predicación del Reino. Después se cambió este provisional entendimiento y se decretó que la generación la componían los ungidos o miembros del pequeño rebaño de 144.000 individuos. Más tarde se afinó el hipotético entendimiento y en la actualidad la generación se refiere a los ungidos que se traslapan unos a otros en el tiempo, traslape que solamente acaece una vez. Es de prever que, pasados los años sin que venga el fin, el traslape entre los ungidos se amplíe a terceros o cuartos individuos, e incluso indefinidamente. (Continuará).

 

miércoles, 10 de abril de 2013

¿Se gesta un cisma de grandes proporciones entre los testigos de Jehová?


    De Londres nos llega a EEUU la noticia referente a España, donde ancianos, superintendentes y ex betelitas de varias provincias y circuitos, alarmados por el reciente y descabellado cambio doctrinal del Cuerpo Gobernante, han formado, junto con ex testigos de Jehová, la agrupación ASTEJE (Asociación de Testigos y Extestigos Jehovistas de España), de la que por el momento no facilitan correo electrónico social.

    “Asociaciones semejantes -dice la nota en inglés que traducimos al castellano- vienen estableciéndose en otros países de Europa, como Francia, Italia, Inglaterra, Alemania, Holanda y Suecia”.

    Del cuerpo de la noticia destacamos y traducimos también literalmente lo que sigue:

    “Estas asociaciones europeas se inspiran en las que desde Octubre del 2012 se vienen instituyendo en los Estados Unidos, Canadá y México. En EEUU varias de esas asociaciones proyectan conjuntamente una asamblea de sus miembros, entre otros asuntos para pedir al Cuerpo Gobernante que derogue la nueva doctrina por la cual solamente este Cuerpo puede considerarse el único Esclavo Fiel y Discreto y no el resto de sus compañeros ungidos ni tampoco los apóstoles ni los cristianos a través de los siglos, desde el siglo primero hasta nuestros días.

    Al mismo tiempo se exigirá rectificar los demás temas anexos al reciente cambio doctrinal, cual es el de considerar el año 1914 como el de la inspección del Amo -intentando subrepticiamente separar de esa fecha el concepto del comienzo del reinado mesiánico-, así como revisar el cambio doctrinal que se hizo tiempo atrás sobre el entendimiento de la generación que no pasaría y que de ninguna manera puede aceptarse como una generación de traslapo entre los individuos, algo que no es lógico. Caso de no aceptación, se tiene en estudio la petición de destitución y expulsión en pleno del actual Cuerpo Gobernante como el esclavo malo de la parábola de Jesucristo y la elección de otro grupo dirigente más razonablemente acorde con los parámetros bíblicos.

    De paso se propone anular la doctrina no bíblica de la prohibición de las transfusiones sanguíneas, que fue producto de la mente paranoica del vicepresidente de la Watchtower, Frederick Franz, en 1945, decretándose en 1961, sin fundamento bíblico alguno, la expulsión de quienes no aceptaran aquella decisión que hoy, con mejor conocimiento, vemos errónea.

    Se peticionará paralelamente, sobre todo ante las numerosas desasociaciones y expulsiones que en los últimos meses se detectan en varios países, con la correspondiente dañina ruptura familiar en muchos casos, no represaliar ni estigmatizar mediante la negación del saludo o la exclusión social a quienes deseen salir libremente de la congregación por el motivo que sea. Suficiente sería con no hablar de temas doctrinales o espirituales con el desasociado, o tal vez no tener un compañerismo demasiado estrecho; pero, en ningún caso, condenar al prójimo al ostracismo y negarle hasta el saludo, algo que no demuestra amor (Jesucristo incluso comió con los pecadores)”.

    No sabemos en qué parará todo esto, de llevarse a efecto cuanto las asociaciones anti Cuerpo Gobernante se proponen. Si ello prospera, es de suponer que se producirá un tremendo cisma religioso entre los testigos de Jehová y se lanzarán excomuniones mutuas los de uno y otro bando. Pero, tal como se presenta el panorama y dado que la inmensa mayoría de los testigos de Jehová no utiliza correctamente el intelecto, al menos con independencia de la Organización que los encadena y les exige tiempo y energías, es de esperarse que no serán legión los que opten por la separación de la Watchtower y su Cuerpo Gobernante.          

lunes, 8 de abril de 2013

Cómo se creó la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras ó TNM (1)



    La Traducción del Nuevo Mundo (TNM) de las Santas Escrituras es la biblia que oficialmente manejan los testigos de Jehová. Eso no significa que un testigo no pueda consultar otras versiones bíblicas, aunque quienes habitualmente lo hacen comienzan a no ser bien vistos por sus correligionarios, pues creen entender que el consultante en cuestión abriga dudas acerca del “alimento espiritual” que dispensa el Esclavo Fiel y Discreto, ahora el Cuerpo Gobernante. La TNM se editó en principio en varios volúmenes; pero vio la luz en un solo tomo en 1961 y desde entonces se han realizado cuatro actualizaciones, la última de ellas en inglés en 1984, traduciéndose al castellano en 1987. Sin embargo existen dos actualizaciones en sueco y en danés de los años 2002 y 2003, en las cuales se vierte el texto de Jeremías 29:10 de la siguiente manera (traducido al castellano): “Conforme se cumplan setenta años para Babilonia, yo os visitaré”. Este mismo texto en las demás versiones de la TNM continúa presentando Jeremías 29:10 como sigue: “Conforme se cumplan setenta años en Babilonia, yo os visitaré”.

    De acuerdo con la segunda versión, la más antigua, los lectores testigos entienden que los setenta años fueron los de cautiverio de los judíos en Babilonia, mientras que en la versión corregida en sueco y en danés, los setenta años aplican a Babilonia y no a los judíos. Ello demuestra que la primera TNM fue realizada de acuerdo con la doctrina vigente en la Watchtower, cuyo presidente y miembros de la junta directiva adaptaron los textos bíblicos al entendimiento doctrinal. De ahí que muchos textos de la TNM difieran de los que ofrecen las demás biblias, algunas de las cuales han sido fielmente traducidas de copias de los manuscritos hebreos y griegos, consultando paralelamente códices originales (que no son los originales de los escritores), como la Nácar Colunga (versión directa en castellano) y la Biblia de Jerusalén (vertida al francés por especialistas y de ahí traducida a otros idiomas).

    En la versión castellana de 1987 de la TNM se lee en la portadilla donde figura el título: “Una traducción revisada basada en la edición en inglés de 1984, pero consultando fielmente los antiguos textos hebreos y griegos (1987)”. La pregunta que surge es quién o qué comité de individuos, dentro de la Watchtower o entre los miembros del para entonces ya en vigor Cuerpo Gobernante, tenía suficientes conocimientos de hebreo y griego antiguos, no precisamente para traducir, sino para siquiera leer y entender los textos de los manuscritos hebreos y griegos de la Biblia, especialidad que precisa largos años de dedicación casi exclusiva.

    En el prefacio de la TNM también se lee: “Es una gran responsabilidad traducir las Santas Escrituras de sus lenguas originales -el hebreo, el arameo y el griego- al habla moderna… Los traductores de esta obra, que temen y aman al Autor divino de las Santas Escrituras, sienten hacia El la responsabilidad especial de transmitir sus pensamientos y declaraciones con la mayor exactitud posible… Imbuídos del sentido de tan solemne responsabilidad, en el transcurso de muchos años este comité de hombres dedicados ha producido en inglés la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras”.

    Observamos que en el prefacio no se afirma que la TNM esté traducida directamente de las lenguas originales, sino que “es una gran responsabilidad traducir”. El lector puede llegar a entender erróneamente que el comité de producción de la TNM tradujo directamente de los manuscritos bíblicos hebreos y griegos, particularmente después de haber leído la expresión “en el transcurso de muchos años este comité de hombres dedicados ha producido en inglés la Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras”. La realidad es que no se tradujo ni directa ni indirectamente (por medio de consultar los manuscritos o códices), razón por la cual en el prefacio de la TNM no se especifica el hecho como realmente acaecido, sino que sutilmente se deja el asunto al entendimiento del lector, generalmente lego en la materia. Y sin embargo, en publicaciones como “Razonamiento a partir de las Escrituras”, el Cuerpo Gobernante inserta literalmente que la TNM es traducción directa de los códices hebreos y griegos.

    El motivo de que en la edición en castellano de 1987 no se hayan consultado los antiguos textos hebreos y griegos (aunque la portadilla de la TNM indique lo contrario) es que, verdaderamente, no había ni un solo individuo en las filas de la Watchtower o del Cuerpo Gobernante que fuera capaz de acometer tal empresa, a no ser que se contratasen especialistas ajenos, lo cual no resulta creíble, pues por lo general tales especialistas suelen ser eclesiásticos o personas muy comprometidas con sus respectivas iglesias. Y aunque contasen con alguien de pocas simpatías eclesiásticas, tal especializado consultor no hubiera permitido que en determinados pasajes bíblicos, no pocos, se alterase el sentido del texto para cuadrarlo con la doctrina watchtoweriana. Se deduce, pues, que los consultores de los antiguos textos hebreos y griegos eran personas afines a la Watchtower. ¿Quiénes exactamente?

    Es un hecho que el comité traductor de la TNM decidió permanecer anónimo para, según la Watchtower, “no darse el crédito ni la honra por tal labor”. Sin embargo tal decisión fue un secreto a voces en la central de la Watchtower en Brooklyn, donde los mismos miembros componentes del comité dejaban traslucir alegremente su participación en la tarea de confección de la TNM. Testigos que estuvieron trabajando en la central de Brooklyn, fueran o no expulsados o desasociados por desacuerdos doctrinales o por otros motivos, dieron a conocer al exterior la lista de los componentes del comité recopilador de la TNM.

    Se emplea la palabra “recopilador” ya que realmente se trató de eso, de recopilar o producir una biblia basada en otras ya existentes que habían sido traducidas al inglés. Para el Nuevo Testamento, el comité de la Watchtower se basó principalmente en las traducciones inglesas de los textos de Wescott y Hort, en tanto que para el Antiguo Testamento consultó versiones en inglés que habían tenido como modelo la Biblia Hebraica de Kittel y la Hebraica Stuttgartensia. No fueron traducciones de textos hebreos y griegos, sino una labor de ajustar los textos ingleses de otras versiones bíblicas existentes. Puede que la versión de la Watchtower fuera en líneas generales más entendible, pero con textos siempre adaptados al entendimiento doctrinal o creencias del momento en la Watchtower. No fue, pues, una tarea de traducción propiamente dicha. Además del testimonio de los ex trabajadores de Brooklyn, tenemos el de Raymond Franz, que fue miembro del Cuerpo Gobernante desde la creación de éste en 1971 hasta la desasociación y posterior expulsión de aquél en 1980, por no estar de acuerdo con la mayoría de las doctrinas antibíblicas de la Watchtower. Raymond también señala como miembros del Comité de producción de la TNM a los mismos individuos que ya señalaban diferentes miembros del Betel de Brooklyn.     

   

 

sábado, 6 de abril de 2013

El enigma de Beth-San, la Casa de Seguridad


    Si la mansión de Beth Sarim o Casa de los Príncipes fue mandada construir en 1929 por el presidente de la religiosa Sociedad Watch Tower, J. F. Rutherford, con el objeto de albergar a los patriarcas y profetas de la antigüedad cuya resurrección se esperaba en ese tiempo, la construcción de la llamada casa de Beth San o Casa de Seguridad en San Diego (California), no lejos de Beth Sarim, también fue ordenada por el propio Rutherford, aunque en 1939, diez años después de haberse edificado la primera. Las escrituras de propiedad de ambas mansiones eran semejantes. Sin embargo, aunque en principio se suponía que Beth San debía albergar igualmente a algunos de los antiguos patriarcas resucitados, el fin real a que se destinaba el inmueble era ignorado por todos los estudiantes de la Biblia o testigos de Jehová, a excepción de por los directores de la Watch Tower y algunos individuos del entorno íntimo de Rutherford.

    Cinco meses después de la muerte de Rutherford, la revista “Consolación” del 27 de mayo de 1942, editada por la misma Watch Tower, dejó somera constancia de la existencia del lugar al exponer la decisión del fallecido presidente de ser enterrado en este concreto lugar si las autoridades no dieran consentimiento para el sepelio en la finca de Beth Sarim o Casa de los Príncipes. Como la Comisión municipal no concedió la correspondiente autorización, la publicación referenciada se expresó en estos términos, aunque refiriéndose a Beth San en tiempo pretérito, cuando en realidad esta segunda finca, como la primera, continuaban siendo propiedad de la Watchtower:

    “La nueva localización para el entierro (del presidente Rutherford) se encontraba casi en el centro de la propiedad conocida como Beth San… adyacente a Beth Sarim… Esta propiedad también pertenecía a la Watch Tower, tenía un edificio pequeño, otro grande, algunas dependencias y algunos árboles frutales junto con otros trozos de tierra que ocupaban cerca de siete acres en total,  y cerca de 65 acres de plantas en estado salvaje o en zonas rocosas…”

    La extensión total del abrupto y recóndito terreno de Beth San, en el municipio de San Diego, abarcaba más de 291.000 metros cuadrados. En sus alrededores se abrían innumerables grutas y túneles artificiales de gran antigüedad. De hecho, el lugar estaba tan escondido que solamente era posible descubrirlo una vez adentrado el explorador en los parajes circundantes. No era visible desde carretera alguna. La mansión y sus corrales y almacenes anexos se ubicaban en un lugar silvestre de cierta altitud y de no tan fácil acceso. A la finca se llegaba únicamente por una larga y estrecha vereda polvorienta que desembocaba en un sólido portón, a la entrada del recinto, custodiado celosamente por varios miembros de la organización Watch Tower, quienes bajo ningún concepto permitían el paso a personas ajenas o no autorizadas.

    Al contrario del cofundador y primer reestructurador de la Sociedad Watch Tower, Charles T. Russell, sepultado en el cementerio de Pittsburgh (Pensilvania) -al lado de cuya tumba se erigió a su memoria un monumento en forma de pirámide, sobresaliente en dicho cementerio y perfectamente observable desde arriba con el programa Google Earth-, a día de hoy no se sabe dónde está enterrado el segundo presidente de la Watchtower, Joseph F. Rutherford. Fallecido el 8 de enero de 1942, permaneció unas tres semanas sin ser inhumado, en tanto se resolvía la cuestión del permiso de enterramiento en la finca de Beth Sarim o en la de Beth San. No habiendo sido autorizado el sepelio en ninguno de los dos lugares, el cuerpo de Rutherford desapareció misteriosamente. Indudablemente fue enterrado en secreto por sus más allegados colaboradores, probablemente en la mansión de Beth Sarim, debajo del garaje, como aseguró en su día el comprador de la finca. En el terreno, a cierta distancia de la casa, se había construido a toda prisa un rústico panteón que nunca fue ocupado y que aún hoy subsiste en pie, abandonado.

    La casa y las tierras de Beth San fueron vendidas por la Watch Tower en 1945. Los edificios y casi la mitad del terreno fueron comprados por el norteamericano Fred Eason. Cuando en mayo de 1963 Eason realizó obras para nivelar el suelo, las excavadoras dejaron al descubierto el techo de hormigón de lo que aparentaba ser un búnker bajo tierra. En efecto, Eason, tras muchas revueltas, dio con la sofisticada entrada al refugio, situada detrás de un pequeño cuarto de baño en el corral de las cabras. Posteriormente descubrió otro búnker bajo el edificio principal. Ambos fueron respetados y allí permanecen aún. Se ignoran las razones que tuvo el señor Rutherford para tan peliculescas edificaciones subterráneas. Lo cierto es que Rutherford temía que la Guerra Mundial se extendiera a los Estados Unidos y se empleara armamento nuclear y químico. Unos búnkeres antiatómicos bien surtidos de provisiones para varios meses constituirían el refugio ideal para él y los principales miembros de la Watchtower. Exactamente eso mismo tenían previsto por entonces algunos millonarios y políticos.

jueves, 4 de abril de 2013

Las biblias de hoy y los códices más antiguos (y 2)


    El descubridor del Códice Sinaíticus, Constantin von Tischendorf, uno de los mayores expertos bíblicos de todos los tiempos, quedó consternado cuando detectó las enormes diferencias existentes entre las biblias de su día y el Códice Sinaíticus. En su disertación “Alteraciones de la Biblia de Sinaí.”, que se conserva en la Biblioteca Británica, señaló, refiriéndose a los copistas de la Iglesia: “…los escribas pudieron permitirse cambios aquí y allá, que no fueron simplemente verbales, sino que tales cambios afectaron el mismo significado y, lo que es aun peor, no vacilaron en recortar o insertar un pasaje”. Y en su opúsculo “Cuándo fueron escritos nuestros evangelios”, recalcó: “Las ediciones de hoy en día han sido alteradas en muchos lugares”.

    La crítica textual, que estudia a fondo el contenido bíblico, expone que la coincidencia entre los más de cinco mil manuscritos que existen del Nuevo Testamento es del 90%. No obstante el Códice Sinaíticus tan solo coincide con ellos en un 5%. Lo mismo se dice del Códice Vaticanus. De ello se deriva que la mayoría de los manuscritos del Nuevo Testamento que se conservan y que dieron origen a la parte bíblica neotestamentaria que hoy manejamos procede de una copia alterada a propósito por la Iglesia, probablemente en la segunda mitad del siglo IV. Es también posible que Jerónimo se sirviera de tal copia alterada para redactar la Vulgata. Ello le llevó a decir a Tischendorf: “No tenemos ninguna fuente de información respecto a la vida de Jesús Cristo más que las escrituras eclesiásticas ensambladas durante el siglo IV”:

    Estudios realizados con rayos ultravioletas en los dos códices más antiguos, especialmente en el Sinaíticus, han revelado que a lo largo del tiempo fueron borradas distintas partes del primitivo texto y puestos en su lugar textos más acordes con las doctrinas eclesiásticas. En estos códices tampoco aparecen textos que sí figuran en las biblias de hoy, textos que paulatinamente se eliminan de las nuevas versiones, por lo que éstas ya no contienen algunos versículos ausentes en los códices. Pero aún figuran en nuestras biblias pasajes como los siguientes, por citar algunos: Mateo 17:2 (“Y se transfiguró ante ellos…”); Lucas 24:12 (“Pedro se levantó y corrió al monumento e, inclinándose, vio solo los lienzos…”); Lucas 24:51 (No figura en los códices la parte que dice “Y era llevado al cielo”). Cabe destacar además que la oración del padrenuestro en los códices es más corta que la de nuestras biblias.

    La segunda mayor extensión de capítulos y versículos insertados hoy en el evangelio de Lucas y que no aparecen en el Códice Sinaíticus se refiere a los textos comprendidos entre Lucas 6:45 y Lucas 8:26. Pero la más grave es la que se considera primera mayor extensión, a saber, la inclusión en nuestras biblias de los textos de Lucas 9:51 a Lucas 18:14, lo que se conoce como “la gran inserción”, y que no figura en los códices Sinaíticus y Vaticanus, sino que se trata de un relleno tomado y redactado libremente de los demás evangelios, especialmente de Mateo y de Marcos. La Iglesia ha reconocido lo espurio de tal extensa inserción en el evangelio de Lucas y comenta al respecto: “El carácter de estos pasajes hace peligroso dibujar inferencias” (Enciclopedia católica, Ed. De Pecci, vol. II, pág. 407).

    En todos estos capítulos y versículos de Lucas, desde el 6:45 al 8:26 y desde el 9:51 al 18:14, incorporados tardíamente a las biblias, hay partes que no figuran en los otros evangelios y que durante siglos se han tomado literalmente como genuina Palabra de Dios, siendo los ejemplos más destacados la parábola del hijo pródigo y la del rico y el mendigo Lázaro, además de la polémica expresión “rebañito mío” o “pequeño rebaño” de Lucas 12:32, la resurrección del hijo de la viuda de Naim y el versículo de Lucas 8:2 que dice que Jesús había expulsado siete demonios de María Magdalena. Esto último también lo cita Marcos 16:9; pero este versículo, como todos los que le siguen hasta el versículo 20, tampoco figura en los dos códices más veteranos.

    La versión del Nuevo testamento en que se fundamentaron las biblias protestantes fue la escrita en griego por el católico Erasmo de Rótterdam en 1516. Tal versión se denominó con el tiempo “Textus Receptus”. Erasmo únicamente se basó en seis manuscritos griegos, ninguno de ellos anterior al siglo XI. Algunas partes las tradujo al griego desde la Vulgata latina. Lutero aceptó el texto de Erasmo y lo tradujo al alemán. Posteriormente, Tyndale lo tradujo del alemán al inglés. Con el tiempo quedó demostrado que la versión de Erasmo dejaba mucho que desear y en 1882 los eruditos y críticos textuales Wescott y Hort reconstituyeron el texto griego consultando manuscritos más antiguos, entre ellos el Vaticanus. Algunas biblias actuales se basan en la versión de Wescott y Hort. No obstante, aún existen grandes diferencias con los códices más antiguos, diferencias que no son fáciles de solventar debido a que los códices también fueron retocados, como se detectó por los análisis con rayos ultravioleta.