viernes, 27 de septiembre de 2013

¿Cuándo vienen a la existencia los 144.000?


    El cuerpo gobernante de los testigos de Jehová asegura que los ungidos o humanos que van al cielo a reinar con Cristo son un total de 144.000, los cuales comenzaron a ser escogidos a partir del día del Pentecostés del año 33. Esta labor de selección, según el cuerpo gobernante, ha continuado durante todos estos siglos y llega hasta nuestros días.

    Sin embargo la Biblia no dice que los 144.000 comenzaron a ser escogidos en el siglo I. Al contrario, tanto en el libro de Apocalipsis como en el de Mateo se lee que la selección de éstos que el cuerpo gobernante llama ungidos se realiza en la parte final del tiempo del fin, primeramente mediante un “sellado”, antes de la gran tribulación y Armagedón, y posteriormente, cuando Cristo viene con gran poder, los reúne a todos. Como Cristo aún no ha venido, por dicha razón tampoco los 144.000 han podido ser reunidos. Los 144.000 están, pues, aún en el futuro.

    En el libro de Apocalipsis 7:3,4 leemos: No hagan daño a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que hayamos sellado a los esclavos de nuestro Dios. Y oí el número de los que fueron sellados, ciento cuarenta y cuatro mil”. El texto bíblico dice claramente que el sellado o visto bueno de los 144.000 se realiza poco antes de que estalle la gran tribulación y el Armagedón. Una llamada después de la expresión “los esclavos de nuestro Dios” remite a Mateo 24:31.

    Mateo 24:29-31 dice: “Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días el sol será oscurecido, y la luna no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y los poderes de los cielos serán sacudidos. Y entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del hombre, y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán en lamento, y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. Y él enviará sus ángeles con un gran sonido de trompeta, y ellos reunirán a los escogidos de él desde los cuatro vientos, desde un extremo de los cielos hasta su otro extremo”.

    La llamada que en la Traducción del Nuevo Mundo de los testigos de Jehová aparece después de la palabra “escogidos” remite al texto de Revelación 7:3 ya considerado, donde se habla de los “sellados” o “esclavos de Dios”, de los que el versículo 4 da la cifra de 144.000 personas, que simboliza el total de los que forman el Pueblo de Dios, a razón de 12.000 individuos de cada tribu por 12 tribus. Dado que las tribus aquí mencionadas no se corresponden con las del Israel natural, se entiende que son tribus simbólicas y por lo tanto su número total también es una alegoría, máxime cuando el propio escritor del Apocalipsis menciona al principio que el ángel enviado por Jesucristo estaba presentando lo que revelaba mediante señales o símbolos.

     Cuando los simbólicos 144.000 entran en la gran tribulación, salen de ella como una “gran muchedumbre”, tal como expresa Apocalipsis 7:9 y 10. Por tanto unos y otros son los mismos y no se trata de dos grupos diferentes. Por esa razón la gran muchedumbre está delante del trono, lo mismo que los 144.000. Apocalipsis 7:15 dice textualmente que la gran muchedumbre está “delante del trono de Dios”. Una nota tras la palabra “delante” en la TNM remite a Salmo 11:4, que dice: “Jehová está en su santo templo… en los cielos está su trono”. Y la palabra griega que en el texto manuscrito aparece es “naós”, que significa “santuario del templo” y se refiere al “santísimo” únicamente, no al templo en general o a sus patios exteriores. Y ese "santísimo" se refiere al cielo mismo, donde está el trono de Dios y del Cordero.

    Con respecto a los 144.000, Revelación 14:3 especifica que “están cantando una canción nueva delante del trono”, es decir, en el cielo mismo. Por tanto, la gran muchedumbre y los 144.000 tienen el mismo destino celestial, ya que ambos son un solo y mismo grupo.

    Los 144.000 aparecen por vez primera en la fase previa a la gran tribulación, de la que salen como “gran muchedumbre”. También se les cita como “los 144.000” cuando están cantando delante del trono de Dios. No vienen del tiempo del Pentecostés del año 33, como asegura el cuerpo gobernante. La gran muchedumbre, que aparece por vez primera tras la gran tribulación (y por tanto tras el Armagedón, ya que se da a entender aquí que gran tribulación y Armagedón son una sola cosa) también está delante del trono de Dios.

    Si solamente saliera la gran muchedumbre de la gran tribulación como la entiende el cuerpo gobernante, esa gran muchedumbre no estaría todavía delante del trono de Dios. Pero, puesto que el Apocalipsis especifica que la gran muchedumbre está delante del trono de Dios, eso significa que ha pasado con éxito el Armagedón, por lo que Armagedón y gran tribulación son lo mismo; es decir, no viene primero una gran tribulación y después el Armagedón.

    El Apocalipsis es claro al decir que la gran muchedumbre “sale de la gran tribulación” y pasa directamente a ocupar un lugar “delante del trono de Dios” que está en el cielo. En esta misma posición se hallan los 144.000, pero no porque sean dos grupos distintos, sino porque esa distinción entre 144.000 y gran muchedumbre no es más que una metáfora o expresión del libro de Apocalipsis, que se explica mediante señales, símbolos o alegorías.

viernes, 20 de septiembre de 2013

¿Dice Mateo 24:45 que el Amo Jesucristo giraría una inspección antes de su venida para nombrar a alguien como su esclavo fiel y discreto?


    Recientemente el Cuerpo Gobernante ha cambiado el entendimiento que durante más de ochenta años se tenía del texto de Mateo 24:45 a 47. Hasta octubre del 2012, la Sociedad Watchtower y el Cuerpo Gobernante defendían, bajo excomunión de quienes no lo creyeran o dudasen de ello, que el Amo Jesucristo inspeccionó a su esclavo fiel y discreto en 1918 y que en 1919 lo nombró administrador de sus bienes en la tierra. Defendían también que el Esclavo Fiel y Discreto vino a la existencia en el día del Pentecostés del año 33 de nuestra era. Los apóstoles y los primeros cristianos, por tanto, fueron los primeros de ese compuesto esclavo fiel. Y no solamente ellos, sino todos los cristianos a lo largo de los diecinueve siglos transcurridos. Quiere decir que absolutamente todos los cristianos eran el esclavo fiel y discreto, puesto que, según la doctrina watchtoweriana, todos eran ungidos.

    Desde octubre del 2012, cuando lo hicieron público los representantes del Cuerpo Gobernante en el teatro Stanley de Nueva York ante miles de oyentes durante la reunión de accionistas de la Watchtower, ese viejo concepto que se impuso como verdad a lo largo de más de ocho décadas (durante las cuales millones murieron en esa creencia que hoy se manifiesta errónea) ha dado un giro de ciento ochenta grados.

    Ahora, aparte de que el Cuerpo Gobernante se ha autoproclamado el único Esclavo Fiel y Discreto, despojando de ese título al resto de sus hermanos ungidos, el nuevo entendimiento que los que dicen dar el alimento espiritual al tiempo apropiado aplican al texto de Mateo 24: 45 a 47 es el que se resume en los siguientes apartados:

    1) El Esclavo Fiel y Discreto no lo fueron jamás los apóstoles ni los cristianos en los diecinueve siglos pasados.

    2) El Amo Jesucristo no inspeccionó a ningún esclavo fiel y discreto en 1918, sino que lo hizo en 1914 y no a un esclavo fiel, puesto que no existía, sino a los miembros que componían la junta de directores de la Sociedad Watchtower de Pensilvania.

    3) En 1919 el Amo Jesucristo, tras comprobar que estaban dando el alimento correcto de la verdad, nombró a los miembros de la junta directiva de la Watchtower como su Esclavo Fiel y Discreto.

    4) El Amo no nombró en 1919 como administrador de sus bienes al grupo compuesto del recién designado Esclavo Fiel y Discreto, sino que lo nombrará sobre tales bienes cuando él llegue glorioso y destruya los gobiernos humanos.

    Expuesto lo cual, se hace obligatorio desmenuzar el texto de Mateo 24:45 a 47, que dice, según la TNM de los testigos de Jehová: ”¿Quién es, verdaderamente, el esclavo fiel y discreto a quien su amo nombró sobre sus domésticos, para darles su alimento al tiempo apropiado? 46 ¡Feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar, lo hallara haciéndolo así! 47 En verdad les digo: Lo nombrará sobre todos sus bienes”.

    ¿Cuándo nombró el Amo al esclavo fiel y discreto sobre sus domésticos? El Cuerpo Gobernante dice ahora que en 1919. Antes decía que en el año 33. Pero analicemos esto con un ejemplo de la antigüedad. ¿Cuándo un amo de casa que tenía que hacer un largo viaje nombraba a su mayordomo sobre los demás esclavos de la casa para darles el alimento a su tiempo? Evidentemente, antes de emprender el viaje, no cuando regresaba del viaje ni cuando, de haber sido el caso, hubiera aparecido de súbito para inspeccionar cómo andaban las cosas y si el mayordomo estaba cumpliendo fielmente sus obligaciones.

    Pues en el caso que nos ocupa debería suceder lo mismo. Jesucristo dijo que se iba por un tiempo y que regresaría. Es evidente que, de ser el supuesto, el Amo Jesucristo habría nombrado como mayordomo o esclavo fiel a alguien de confianza que se ocupase de los asuntos en la tierra, y lo habría nombrado antes de partir, es decir, antes de ir al cielo. Por tanto, siempre en el supuesto, el nombramiento del esclavo fiel y discreto habría acontecido al tiempo de la partida del Amo Jesucristo, en el siglo primero.

    El texto de Mateo no especifica que el Amo aparece de súbito para inspeccionar al esclavo, como dice el Cuerpo Gobernante, que asegura sin pruebas que el Amo inspeccionó a la junta directiva de la Watchtower en 1914. No, sino que cuando el Amo regresa, en su segunda y gloriosa venida, es cuando lo nombra su administrador. No dice el texto que primero hay una inspección del Amo y después una venida o definitiva llegada. Solamente habla de una llegada final y no de una hipotética y previa inspección, pues, si la hubiera hecho, quiere decir que también habría venido. La inspección la hace el Amo al tiempo de su venida futura. Por tanto, no hay una inspección a ninguna junta directiva de la Watchtower ni ningún nombramiento como esclavo fiel y discreto durante esa supuesta inspección, que se dice realizada en 1919. Se hace patente, de ser el caso, que el nombramiento del esclavo como tal ya venía de tiempo atrás.

   Por lo tanto, el reciente cambio de luces efectuado por el Cuerpo Gobernante es, según expresó textualmente cierto superintendente de circuito, “una auténtica chapuza doctrinal difícil de asimilar”. Eso sí, como la mayoría de los testigos de a pie, aceptaba el cambio sin rechistar, en la creencia rutinaria de que el Cuerpo Gobernante, que es ahora el único Esclavo Fiel y Discreto, continúa siendo la voz y el bastón de mando de Jehová en la tierra.

    Definitivamente, si el Amo Jesucristo no giró inspección alguna en 1914, tampoco pudo nombrar a nadie como su esclavo fiel y discreto en 1919. De realizar una inspección la haría al tiempo de su futura venida, no en 1914, ya que no vino en esa fecha.


        

 

sábado, 14 de septiembre de 2013

¿De dónde salió el año 1919?


 
    El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, que de buenas a primeras y sin base lógica, con premeditación y alevosía se ha autoproclamado como el único Esclavo Fiel y Discreto de la tierra a partir de octubre 2012 -todo ello decretando que el resto de sus compañeros ungidos no lo son, lo que ha ocasionado las querellas de gran parte de estos últimos, tanto que ya existe un nutrido grupo que pretende separarse y formar su propia independiente congregación-, intenta ahora explicar, sin convencer, que, mientras que la fecha de 1918 ha sido suprimida por no ser bíblica, lo cual ya se sabía, el año 1919 no puede ser objeto de tal supresión porque sí cumple profecía bíblica, según lo dicta el consabido cuerpo directivo de Patterson.

    En principio, la Biblia nada dice del año 1918 ni de 1919 ni de 1914 ni de 607 a.e.c. Ni siquiera la idea de tales fechas está registrada o se insinúa en sus páginas. Todo es elucubración humana, como ha demostrado el mismo Cuerpo Gobernante al suprimir de un plumazo el año 1918, en tanto que el 1919, que es consecuencia directa del establecimiento de 1918, no lo ha suprimido sino que lo ha establecido como dogma de fe, so pena de expulsión o desasociación obligada de todo aquel miembro testigo de Jehová que no crea o acepte tan estrecho y tajante punto de vista corporegubernamentalista y watchtoweriano, propio de mentes inquisitoriales y corrompidas.

    ¿De dónde salieron las fechas de 1918 y 1919? Ambas son producto de la febril imaginación y desmedido autoritarismo del ex presidente de la Watchtower J. F. Rutherford, ahora idolatrado por el cuerpo gobernante, cuya mente paranoica terminó por arrinconar las cábalas religiosas de su antecesor Ch. T. Russell, que en su chifladura le dio por fundar el movimiento de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, que no de los testigos de Jehová. Russell ha sido arrinconado también por el actual cuerpo gobernante, de tal manera que la próxima edición de la historia del movimiento jehovista (que se está elaborando en Patterson) comienza con el año 1914 y sin apenas mencionar a Russell nada más como uno de los componentes de la directiva de la Sociedad Watchtower. La historia efectiva comienza en 1917, con Rutherford, ahora considerado esclavo fiel y discreto.

    De los testigos de Jehová fue su verdadero fundador el propio Rutherford, en 1931, después de que cinco años antes el 80% de los Estudiantes de la Biblia hubiera abandonado las filas debido a las descabelladas teorías antibíblicas del que dieron en llamar juez, quien durante una década había proclamado mediante conferencias y página impresa que en 1925 resucitarían sin falta los patriarcas y vendría el Armagedón, lo cual no sucedió, como era lógico.

    Aunque ya en 1922 había adelantado algo sobre el año 1918, no fue hasta febrero de 1927 que Rutherford impuso los años 1918 y 1919 como dogmas de fe que había que creer bajo pena de expulsión de quien no lo aceptase o dudase de ambas fechas. En la Atalaya del 15 de febrero de 1927 Rutherford declaró dos cosas:

    1) Que el esclavo fiel y discreto no era Russell, como se había creído hasta entonces, sino que tal esclavo lo constituía el entero cuerpo de ungidos; es decir, todos los Estudiantes de la Biblia, puesto que todos se consideraban ungidos.

    2) Que en 1918 Jesucristo había inspeccionado a su esclavo fiel y discreto (los ungidos o todos los Estudiantes de la Biblia) y que en 1919 lo había nombrado como administrador de los bienes del Amo en la tierra.

    Vemos que ambas fechas, 1918 y 1919 fueron impuestas por Rutherford con carácter retroactivo. Por supuesto, el hipotético esclavo fiel recién nombrado por Rutherford no se enteró en 1918 y 1919 de la visita del Amo ni del nombramiento con que le agració. Además en 1918 y 1919 se creía que el esclavo era Russell, aunque llevaba muerto desde Noviembre de 1916. Los Estudiantes de la Biblia que quedaron en las filas (solo quedó el 20%, ya que el 80% había abandonado el movimiento en 1926) hubieron de aceptar y acatar tal ilógica imposición doctrinal, so pena de ser víctimas del más inhumano ostracismo.

    Al desaparecer recientemente el año 1918 debería haber desaparecido también el 1919; pero queda anclado debido a que fue en dicho año cuando los administradores de la Sociedad Watchtower salieron de prisión, y eso lo tomó Rutherford como evidencia de que el propio Jesucristo había escogido a este preciso grupo y a todos los demás ungidos como su entidad administrativa en la tierra y también como voceros oficiales del Dios Altísimo, aunque la Biblia no especifica nada sobre el nombramiento de voceros o conducto mediador entre Dios y los hombres. El único mediador es Jesucristo.

    En 1919 no existía el cuerpo gobernante tal como se concibe en la actualidad. Sí había una junta directiva de la Sociedad; pero ahora, además de la junta, está el cuerpo gobernante. Este cuerpo se ha autonombrado esclavo fiel y discreto. Si el autonombramiento es reciente, ¿cómo encaja el cuerpo gobernante en 1919, cuando no existía tal cuerpo, sino únicamente la junta directiva y comercial de la Watchtower? Si no existía en 1919, no pudo haberle nombrado entonces Jesucristo como su esclavo fiel y discreto. Y menos cuando ese supuesto nombramiento lo dio a conocer Rutherford con carácter retroactivo en 1927. En 1919 la junta directiva llevaba el negocio editorial de la Watchtower y las decisiones doctrinales eran asunto exclusivo del presidente, amparado por algún redactor ayudante.

    En conclusión, la fecha de 1919 se la sacó de la manga Rutherford en 1927. Y el cuerpo gobernante del 2012 se la ha apropiado como fecha del nombramiento de los miembros de este cuerpo como esclavo fiel y discreto del Amo Jesucristo. No solamente se la ha apropiado a su favor, sino que cambió por completo la doctrina mediante la cual se enseñaba que en 1919 Jesucristo había nombrado a su esclavo como administrador de sus bienes. Ahora la nueva luz, que no la luz más brillante, es que Jesucristo nombró a la junta directiva de la Watchtower como su esclavo fiel y el nombramiento como administrador se pospone para el futuro. Pero resulta que en 2012 el nombramiento de esclavo recae sin más en el cuerpo gobernante actual, el cual no existía en 1919, ni el actual cuerpo ni ningún otro llamado gobernante, salvo la junta administrativa y comercial de la Watchtower. Un misterio más insondable que el de la Santísima Trinidad. 
 
 

viernes, 13 de septiembre de 2013

Solamente los ungidos son testigos de Jehová


    En la tarde del domingo 26 de Julio de 1931, durante la Asamblea General que los Estudiantes Internacionales de la Biblia celebraban en Columbus (Ohio, EE.UU.), el presidente de la Sociedad Watchtower de Pensilvania, Joseph Franklin Rutherford, conocido como el juez Rutherford, anunció el nuevo nombre por el que en adelante habían de ser identificados dichos Estudiantes de la Biblia. Dijo textualmente: “Gozosamente aceptamos el nombre que la boca de Jehová Dios ha pronunciado y deseamos ser conocidos como y llamados por el nombre de testigos de Jehová”.

    Dicho nombre lo basaba Rutherford en los textos bíblicos de Isaías 43:10 y 11, que vierte así la Traducción del Nuevo Mundo (TNM): “Ustedes son mis testigos… Yo soy Jehová”. Evidentemente, estas palabras que registra el profeta Isaías fueron únicamente dirigidas al pueblo judío.

    El grupo de los Estudiantes Internacionales de la Biblia fue fundado por Charles Taze Russell (el pastor Russell) en Pensilvania (EE.UU.), se entiende que en 1876, que fue cuando aceptó del adventista Nelson Horatio Barbour (y comenzó a predicar) las fechas de: 606 a.e.c. (como el año de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor y el destierro principal de los judíos); 536 a.e.c. (como el año en que los judíos salieron del exilio en Babilonia); 1799 (como el año del inicio del tiempo del fin); 1874 (como el año en que Jesucristo comenzó su reinado invisible en los cielos), y 1914 (como el año de la destrucción de los reinos del mundo en la batalla de Armagedón).

    Para el año 1931, cuando el juez Rutherford anunció el cambio de nombre, ya éste había desplazado por obsoletas la mayoría de las doctrinas del pastor Russell para implantar las de su propia cosecha. El anuario de los Estudiantes de la Biblia de 1928 indicaba que en la Conmemoración anual de la muerte de Cristo o Cena del Señor de 1927 habían participado menos de 20.000 personas, cuando en 1925 lo habían hecho más de 90.000. Es de notar que absolutamente todos los Estudiantes de la Biblia se consideraban ungidos (además de ser en conjunto el “esclavo fiel y discreto”) y por tanto todos participaban de los emblemas de pan y vino en tal Conmemoración. ¿Qué ocurrió para que de pronto casi el 80% de los Estudiantes de la Biblia dejase de participar de la Cena del Señor en 1927? 

    En 1920 Rutherford publicó el libreto “Millones que ahora viven no morirán jamás”, que distribuyó masivamente. Con ese mismo tema dio conferencias, tanto él como sus subordinados, por gran parte del territorio norteamericano, desplazándose al efecto hasta Europa. En dicha publicación anunciaba que en 1925 resucitarían los patriarcas y hombres de fe de la antigüedad, como Noé, Abraham, Jacob, David y otros muchos, todos los cuales serían príncipes en la Tierra convertida en un paraíso, lo cual significaba que el Armagedón también estaría al caer.

    Pasado el año 1925 y no habiendo acontecido cuanto Rutherford anunció (declarando él mismo que todo estaba inequívocamente basado en las Escrituras), durante 1926 y 1927 fue abandonando las filas de los Estudiantes de la Biblia la mayoría de los adeptos. Así que para 1931 Rutherford solamente contaba con un limitado 20% de los antiguos Estudiantes, más los pocos que fueron incorporándose al movimiento entre los años 1926 y 1930. Todos estos miembros (los antiguos más los nuevos) fueron los que recibieron el nuevo nombre de “testigos de Jehová”.

    Se destaca el hecho de que absolutamente todos ellos se declaraban ungidos o llamados a la gloria celestial. Por tanto, solamente los ungidos portaban el nombre de testigos de Jehová. Esto lo destaca La Atalaya en inglés del 15 de Agosto de 1934, página 249, donde se lee: “El nombre de `Testigos de Jehová' se aplica específicamente a los ungidos de Dios que han sido apartados del mundo y hechos testigos para Jehová, siendo éstos únicamente los que llevan el nuevo nombre...”.

    La cuestión estaba clara. Si los ungidos o judíos espirituales equivalían a los antiguos judíos literales de los tiempos precristianos y a éstos Jehová mismo los llamó sus testigos, con cuánta más razón portarían el nombre de testigos de Jehová los que componían la actual organización de judíos espirituales o ungidos por el espíritu. De manera que solamente los ungidos o con apetencias celestiales que forman el grupo de los 144.000 del Apocalipsis podían ser llamados apropiadamente testigos de Jehová.

    Ahora bien, llegó el año 1935 y, viendo Rutherford que los ungidos (contando los actuales y los de los primeros tiempos del cristianismo) estaban a punto de sobrepasar el número de 144.000, si no lo habían sobrepasado ya, Rutherford anunció en otra asamblea que no todos los testigos de Jehová eran ungidos, sino que una mayoría pertenecían en realidad al grupo de “la gran muchedumbre” que menciona el libro de Apocalipsis.

    Desde entonces el nombre de testigos de Jehová se aplica por extensión a los que componen la gran muchedumbre. Por extensión, pero no con propiedad, ya que tal nombre es exclusivo de los “judíos espirituales” o ungidos, dado que el nombre se originó en los tiempos del judaísmo y se aplicó exclusivamente a los judíos literales, que eran los que componían el antiguo pueblo de Dios.

    Según la Watchtower, los miembros de la gran muchedumbre no componen el pueblo o congregación de Dios, ya que no son ungidos. Solamente a los ungidos se les cataloga como pueblo o congregación de Dios. Por tanto, solamente a los ungidos les aplica el nombre de testigos de Jehová, no a los de la gran muchedumbre.

    En conclusión, no son testigos de Jehová quienes no pertenecen al grupo de los 144.000 ungidos que conforman el Israel espiritual. Tal como en el pasado solamente los judíos fueron considerados testigos de Jehová, de igual manera hoy los judíos espirituales o ungidos. Los no testigos serán a lo sumo asociados, colaboradores o, como en otros tiempos se decía, “jonadabs”, los cuales no forman parte de la congregación de Dios porque no son ungidos. Ni siquiera pueden participar de los emblemas de pan y vino en la Cena del Señor, y la razón evidente es porque no son testigos de Jehová, sino solamente observadores en dicha Conmemoración. Por la misma razón, no siendo testigos de Jehová, tampoco deberían ser expulsados o desasociados de la congregación, a la que realmente no pertenecen por no ser testigos de Jehová.

      

domingo, 8 de septiembre de 2013

La metedura de pata del cuerpo gobernante en el texto de Mateo 25:34



    El cuerpo gobernante de los testigos de Jehová dice ahora que jamás impuso como dogma de fe a sus adeptos la creencia sobre la venida de Jesucristo a su templo en 1918 ni que en 1919 nombrara a su esclavo sobre los bienes del Amo, ni ideologías semejantes. “Creíamos”, se justifica. “Antes creíamos”.

    Sin embargo es bien sabido que a todo aquel que no aceptara sin rechistar las doctrinas que el llamado esclavo imponía era expulsado de las filas sin remisión, debido a que despreciaba la verdad de la palabra de Dios que el esclavo servía como alimento al tiempo apropiado.

    Si se trataba de una o varias simples creencias que no eran dogmáticas y que ahora se han demostrado erróneas, ¿por qué se expulsaba incluso a los que tenían dudas al respecto? La respuesta la insinuó Fred Franz durante un juicio al que fue sometido en la Corte, “hemos de tener unidad de creencia a toda costa, sin importar si es la verdad o no”.

    En la Atalaya de estudio del mes de julio, que se considera durante el mes de septiembre 2013, se da a conocer el nuevo punto de vista del cuerpo gobernante con respecto a los ungidos. Definitivamente, éstos no verán el Armagedón, sino que morirán antes y serán resucitados al instante con un cuerpo espiritual y heredarán el Reino en el cielo. Es decir, los ungidos ya no estarán en la tierra cuando el pastor Jesucristo dicte sentencia entre las ovejas y las cabras. Por lo tanto, las ovejas que el pastor pone a su derecha, según el relato de Mateo 25:34 son únicamente las de la gran muchedumbre. 

    Mateo 25:34 dice: “Vengan ustedes que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes”. Las ovejas de la gran muchedumbre, según el texto, tienen exactamente la misma herencia que las ovejas ungidas: unas y otras heredan el Reino en el cielo.

    Que este texto se refiere a una herencia celestial y no terrestre lo demuestra el mismo cuerpo gobernante subconscientemente al remitir tras una nota en la palabra “hereden” a Romanos 8:17, donde se lee, refiriéndose a los ungidos, según la organización de los testigos: “Pues, si somos hijos, también somos herederos por cierto de Dios, pero coherederos con Cristo”.

    Igualmente, tras la palabra “reino”, una nota remite a Revelación 5:10, que habla de los ungidos: “E hiciste que fueran un reino y sacerdotes para nuestro Dios y han de gobernar sobre la tierra”.

    Por lo tanto está claro que, según el cuerpo gobernante, las otras ovejas heredan exactamente lo mismo que las ovejas llamadas ungidas. Ambas heredan el reino celestial y tanto unos individuos como otros ejercen como reyes y sacerdotes y gobiernan sobre la tierra.

    Este entendimiento no tiene vuelta de hoja. El texto de Mateo 25:34 lo especifica claramente. Así que el cuerpo gobernante tendrá que estrujarse de nuevo el cerebro para ofrecer a sus adeptos otro entendimiento de dicho texto, uno que sea adecuado a la doctrina de que las ovejas de la gran muchedumbre heredan la tierra. Naturalmente, aducirá el cuerpo gobernante que el texto se refiere a que las otras ovejas heredan “la porción terrestre del reino”. En la Biblia no existen porciones terrestres del reino. El texto de Mateo 25:34 habla de herencia celestial para las que el cuerpo gobernante considera como otras ovejas.

    Y si no, que no remitan a los lectores de Mateo 25:34 a los textos de Romanos 8:17 y Revelación 5:10, porque aquí metieron la pata hasta el corvejón. Y la metieron porque los nuevos miembros del cuerpo gobernante, sin experiencia en las lides bíblicas (por lo que tienen que delegar las cuestiones doctrinales de las atalayas a personas más experimentadas que no necesariamente son ungidas), no saben por dónde se andan. Solamente dan opiniones particulares que implantan como doctrinas obligatorias de creer a una grey cuyos cerebros han quedado del todo obnubilados. 


        

sábado, 7 de septiembre de 2013

La sangre: aspectos científicos y religiosos (y 5)


    En el concilio de Jerusalén se había acordado que los cristianos gentiles de Antioquía y zonas limítrofes se abstuvieran de consumir la sangre de animales sacrificados para comer, fuera que el animal no hubiera sido desangrado o que se fabricaran alimentos con la sangre. Con tal abstención se evitaba lastimar la conciencia de los cristianos que provenían del judaísmo y que de toda la vida veían con repugnancia tanto el consumo de alimentos hechos con sangre como el de la carne de animales estrangulados. En el concilio, pues, se declaró por unanimidad que, si los cristianos gentiles observaban el consejo de no herir la conciencia de sus compañeros de creencia judíos ingiriendo la sangre de animales sacrificados, prosperarían saludablemente.

    Con el tiempo algunos escrutadores bíblicos, sobre todo del siglo XX, pensaron que, puesto que se entendía que era un mandato divino no ingerir sangre, tampoco había que transfundirse sangre, confundiendo transfusión con ingestión. Más tarde, en 1945, ya creado por J. F. Rutherford el movimiento de los testigos de Jehová en 1931, el vicepresidente de la norteamericana Sociedad bíblica Watchtower, Frederick Franz, a la sazón el único teólogo que se encargaba de escribir toda la literatura doctrinal de los testigos de Jehová (no hubo un cuerpo gobernante que se encargara de ello hasta 1976) impuso como doctrina bíblica que la expresión “abstenerse de sangre” se extendía a las hemotransfusiones, cuando los miembros del concilio de Jerusalén se refirieron únicamente a la sangre de animales sacrificados para el consumo de carne.

    Sin embargo Charles T. Russell, el instaurador del movimiento predecesor de los testigos de Jehová, los Estudiantes de la Biblia, defendía correctamente que las transfusiones de sangre nada tenían que ver con el mandato bíblico de no ingerir sangre, puesto que una transfusión procura transmitir vida a la persona transfundida y no implica la muerte del donante, al contrario que los animales, que son sacrificados para alimento.

    En ese año de 1945 les fue impuesto a los testigos de Jehová el mandato erróneamente basado en la Biblia de no transfundirse sangre debido, entre otras cosas, a que eso era alimentarse por las venas en lugar de por la boca. Hoy día los líderes del movimiento saben de buena tinta que una transfusión de sangre (por lo general de cualquiera de sus componentes primarios o secundarios) no es alimentación arterial sino un trasplante de órgano, dado que la sangre es un órgano líquido. La sangre que se ingiere por la boca se transforma completamente en los intestinos y no pasa como sangre al sistema circulatorio. En cambio la sangre que se transfunde por las venas continúa siendo sangre y mantiene el equilibrio vital del cuerpo, entre otras cosas, al transportar oxígeno a las células, algo que no puede hacer un hipotético sustituto de la sangre.

    Hay en este caso una gran diferencia de apreciación: Al animal se le mata para comer, sea que se consuma su sangre o no. Sin embargo, el humano que dona parte de su sangre no muere por ello y la persona receptora puede vivir gracias a una hemotransfusión, sea de sangre integral (algo que hoy día suele ser raro) o de uno de sus componentes. Buena parte de las veces la hemotransfusión es de plasma, cuyo 90% es agua. Otros componentes que se transfunden con frecuencia son los glóbulos rojos y las plaquetas. También los glóbulos blancos, aunque de éstos la mayoría se encuentra, más que en la propia sangre, en los órganos del cuerpo y en el calostro con que la madre alimenta a su bebé, lo que pudiera significar (y hay evidencias en este sentido) que los líderes religiosos que actualmente residen en Patterson (EEUU) den en un futuro no lejano carta blanca a la grey para considerar asunto de conciencia la transfusión de glóbulos blancos o leucocitos.     

    Hasta no hace mucho no se le permitía al testigo de Jehová, porque afirmaba la cúpula que era un mandato bíblico abstenerse de sangre y de todo componente sanguíneo, transfundirse las que no muy correctamente se dan en llamar “fracciones” sanguíneas, extraídas principalmente del plasma y de los glóbulos rojos (globulinas, factores de coagulación, hemoglobina…). Las globulinas y factores de coagulación suelen extraerse del plasma, del que conforman su 10% junto con albúminas. Ha de hacerse notar que, aunque los glóbulos rojos no están permitidos a los testigos de Jehová, sí lo está en conciencia la hemoglobina, que constituye el 97% de los glóbulos rojos. Esto último lo desconoce la mayoría de los testigos, que prefieren morir o dejar morir a los suyos en la creencia no actualizada de que la hemoglobina (vital para el transporte de oxígeno en la sangre) continúa prohibida.

    El propio apóstol Pablo aconsejó a los cristianos que podían comer cuanto se vendía en las carnicerías sin hacer averiguaciones o, lo que es lo mismo, sin preguntar si el animal había sido o no desangrado. El cristiano, no estando sujeto a la antigua Ley, tiene libertad de conciencia en éste y otros asuntos, al conocer la verdad que liberta. Jesucristo mismo dijo que la verdad libertaría al cristiano. Si el cristiano no es libre y continúa atado a creencias impuestas bajo represalias, es que no conoce la verdad. 

martes, 3 de septiembre de 2013

La sangre: aspectos científicos y religiosos (4)


    A Noé, recién salido del arca, se le permitió comer carne, a condición de que no consumiera la sangre del animal que para comer sacrificaba (Génesis 9:4). Es de suponer que Noé empezaría a comer carne algún tiempo después, cuando las parejas de animales salvadas del diluvio ya habrían procreado. Más tarde, cuando fue dada la Ley a Israel, se incluyó en ella el mandato de no ingerir sangre y de derramar en el suelo la sangre del animal que se sacrificaba para comer. De esta manera la persona estaba libre de responsabilidad por la muerte del animal (Levítico 17:13,14).

    Pero si un israelita o forastero hallaba un animal muerto, y por tanto no desangrado, y comía de su carne, se hacía impuro hasta el atardecer y no era reo de muerte si seguía la instrucción de lavar sus prendas y bañarse (Levítico 17:15). Igualmente, si un israelita encontraba un animal muerto y no desangrado podía venderlo a un extranjero, el cual, siendo descendiente de Noé, como todo el mundo, podía comerlo impunemente (Deuteronomio 14:21).

    Cuando Jesucristo apareció, el cristiano fue liberado de observar la antigua Ley, aunque tal cristiano fuera un nativo judío. Tampoco un gentil convertido al cristianismo estaba obligado a someterse a la Ley de los judíos. Judíos y gentiles cristianizados constituían ahora un aprisco común bajo un solo y único Pastor. Al cristiano, pues, fuera judío o gentil, no le afectaba la Ley que se dio a Israel sobre la sangre. A lo sumo pudiera estar sometido al mandato dado a Noé de no ingerir la sangre de un animal sacrificado. Pero, dado que en la Ley mosaica cualquier extranjero, siendo como era descendiente de Noé, podía consumir la carne de un animal no desangrado, el principio aplicaría a los cristianos en calidad de “extranjeros” del judaísmo. Por esa razón Pablo el apóstol dijo a los cristianos que podían comer libremente cuanto los gentiles vendían en las carnicerías, y es de observar que los gentiles no solían desangrar a los animales cuando los sacrificaban, tal como hacían los judíos.

    No obstante, surgió en Antioquía una cuestión entre judíos y gentiles cristianizados. Varios cristianos judíos procedentes de Jerusalén predicaron, en las tierras asignadas a Pablo, que los gentiles tenían que circuncidarse igual que los judíos. Evidentemente, surgió también el tema del consumo de sangre junto con la carne que los cristianos gentiles comían. Por dicha razón Pablo subió a Jerusalén a aclarar las cosas. Reunidos Pablo y algunos de los apóstoles y discípulos (que fueron los que enviaron a los suyos a predicar el asunto de la circuncisión por tierras de Antioquía), se acordó que los gentiles no estaban obligados a circuncidarse, como tampoco estaban obligados por Ley a abstenerse de comer carne de animales no desangrados.

    Sin embargo, dado que había en Antioquía cristianos que procedían del judaísmo y toda la vida habían observado el mandato de no consumir la sangre de los animales sacrificados para comer, por inercia y porque les repugnaba la sangre, los judíos cristianizados continuaban observando ese antiguo mandato. Los cristianos judíos se escandalizaban, pues, cuando veían a los cristianos gentiles comer carne de animales no desangrados. Expuesto todo ello por Pablo ante los miembros cristianos de Jerusalén que habían enviado a predicar a judíos cristianizados a Antioquía, no siendo ese su territorio asignado, los presentes llegaron al acuerdo de que los cristianos gentiles de Antioquía y zonas limítrofes, a fin de evitar dañar la conciencia de los cristianos judíos, se abstuvieran, evidentemente delante de ellos, del consumo de la sangre de animales, fuera mediante alimentos con ella elaborados o por medio de comer carne no desangrada o estrangulada.

    Junto con el consejo de no ingerir la sangre de animales se recalcó que también se abstuvieran los cristianos gentiles, por si estuvieran envueltos en ello, de participar en los ritos sexuales y de adoración idolátrica que paralelamente se observaban durante el sacrificio de los animales en los templos, ya que habitualmente se sacrificaban en los templos, sin desangrar, los animales para el consumo humano.

    Es de observar que en el concilio de Jerusalén, además de la no circuncisión de los gentiles, se sugirió a los cristianos gentiles no consumir sangre de animales o carne no desangrada. De esa sangre es de la que los cristianos gentiles habían de abstenerse (Hechos 15:19,20) para no dañar las conciencias de sus compañeros de creencia judíos. Nada se dijo de la sangre humana. Por supuesto, a ningún cristiano, fuera gentil o judío, se le ocurriría en aquel tiempo o en el presente ingerir sangre humana como alimento. En este concilio, la expresión “abstenerse de sangre” se refería única y exclusivamente a la sangre de los animales que habían de sacrificarse para comer. Pero con el tiempo algunos escrutadores bíblicos, sobre todo del siglo XX, pensaron que, puesto que se entendía que era un mandato divino no ingerir sangre, tampoco había que transfundirse sangre, confundiendo transfusión con ingestión.