martes, 19 de noviembre de 2013

Los tres dogmas de fe de los testigos de Jehová


     El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová asegura que sus creencias no constituyen dogmas. ¿Qué es exactamente un dogma? Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, “dogma es el fundamento o conjunto de puntos capitales de todo sistema, ciencia, doctrina o religión”. []

    Según la Wikipedia, “dogma es una proposición que se asienta por firme y cierta como principio innegable de una ciencia. Sin embargo, su sentido más común es el de una doctrina sostenida por una religión u otra organización de autoridad y que no admite réplica; es decir, es una creencia individual o colectiva no sujeta a prueba de veracidad”. Y continúa: “Los dogmas en la religión están caracterizadas por una ideología a la cual siguen sus creyentes. En otras palabras, dogmas son creencias de la religión, en principio irrefutables y sin estar sujetas a opinión”.

    Por lo general, un dogma de fe es una doctrina expuesta por una organización religiosa y que los adeptos han de aceptar como básica aunque no se demuestre cierta. Es el caso de la organización de los testigos de Jehová, cuyo Cuerpo Gobernante establece que las doctrinas que enseña son verdades reveladas por Dios, sin poder demostrarlo a ciencia cierta, aunque señalando en principio a la Biblia como su fuente; con el tiempo, muchas de esas doctrinas cambian por completo porque se aduce que se ha recibido nueva luz o luz más clara. Es el caso de la no dogmática doctrina de la generación de 1914, generación que no pasaría hasta que se cumpliera todo lo señalado por Jesucristo en el capítulo 24 del evangelio de Mateo. En la actualidad esa generación, según entiende el Cuerpo Gobernante, la constituyen dos grupos de ungidos o miembros con apetencias celestiales, a saber, los que estaban vivos en 1914 y los que muchos años después de 1914 han sido solapados o traslapados en el tiempo por los del primer grupo.

    Aunque el Cuerpo Gobernante niega que sus enseñanzas sean dogmas de fe, sin embargo queda claro que existen tres dogmas o fundamentos principales sobre los que se asienta el resto de las doctrinas. La negación o no aceptación de tales dogmas o fundamentos implica la expulsión o excomunión de quien los rechaza o continúa poniéndolos en duda. Los aludidos tres dogmas son los siguientes:

    Primero y principal: Los 70 años de destierro de los judíos. El Cuerpo Gobernante continúa enseñando que esos 70 años comenzaron con la destrucción de Jerusalén en el 607 a.e.c. y terminaron en el 537 a.e.c. con la libertad de los cautivos judíos. Tal dogma fue establecido por el adventista Nelson Horatio Barbour (aunque entre las fechas 606 y 536 a.e.c.) y fue aceptado de éste por Charles Taze Russell, fundador de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, en 1876. El dogma de los 70 años sirve de base a los otros dos y a todo el conjunto doctrinal que actualmente defiende el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. Este dogma continúa intacto desde los tiempos de Russell, después de pasar por las manos de los presidentes de la Watchtower, Rutherford, Knorr y Franz, y posteriormente por las del Cuerpo Gobernante creado en 1971 con los pocos miembros de la Junta Directiva de la Watchtower más otros nuevos, y que a partir del año 1976 pasó a dirigir los asuntos de la Watchtower.

    Segundo dogma o fundamento de fe: en la actualidad, desde el año 1943 en que definitivamente se establecieron y así se publicaron en el libro “La verdad os hará libres”, las fechas 607 a.e.c., 537 a.e.c. y 1914. Antes de 1943 y desde los tiempos de Russell, las fechas que se constituían como dogma de fe eran las del 606 a.e.c., 536 a.e.c. y 1914. Ha de hacerse hincapié en que en los días de Russell y de Rutherford se defendía además la fecha de 1874 como la del comienzo de la presencia invisible de Cristo en su reino celestial, fecha que fue suprimida definitivamente en 1943, pasando a ser oficialmente 1914 el año de la presencia de Cristo en su reino, aunque ya Rutherford lo había sugerido tímidamente en alguna publicación de finales de los años veinte; pero lo aceptado y que así se predicaba era que 1874 continuaba siendo el año de la presencia de Cristo, en tanto que 1914 era, en tiempos de Russell, el año del Armagedón, quedando un tanto colgada tal fecha durante el mandato de Rutherford.

    Tercer dogma: hoy día, la fecha de 1919 como año del nombramiento de la Junta Directiva de la Watchtower como Esclavo Fiel y Discreto, esclavo que en el 2012 se estableció que es el propio Cuerpo Gobernante, cuerpo que realmente no existía en 1919 y que con carácter retrospectivo se le dio tal nombre, aseverando que la Junta Directiva era dicho Cuerpo Gobernante. Sin embargo a día de hoy conviven tanto la Junta Directiva de la Watchtower como el Cuerpo Gobernante, el cual, se repite, tomó las riendas en 1976, aunque vino a la existencia en 1971.

    Antes del 2012 y desde los tiempos de Rutherford, era parte de este tercer dogma de fe la fecha de 1918, en que supuestamente Jesucristo inspeccionó a su esclavo fiel y discreto en la tierra, nombrándole administrador de sus bienes en 1919. Actualmente se enseña que en 1919 el Amo Jesucristo no nombró a nadie sobre sus bienes, sino que lo hará en el futuro. Lo que ahora se impone es tan solo que en 1919 Jesucristo nombró un esclavo fiel y discreto para alimentar a los domésticos, lo que significa que Russell, que había muerto en 1916, no era parte de ese esclavo, ni siquiera ungido, sino un precursor al estilo de Juan el Bautista.

    Ha de aclararse que en los días de Russell no existía este tercer dogma, ya que se desconocían las fechas 1918 y 1919. Estas fechas fueron establecidas con carácter retroactivo por Rutherford en 1927, que así lo publicó en la Atalaya del 15 de febrero de aquel año. En adelante todo Estudiante de la Biblia (aún no existían los testigos de Jehová) debía aceptar forzosamente como creencia básica o dogma de fe el hecho de que Jesucristo había inspeccionado a su esclavo en 1918 y que en 1919 lo había nombrado como administrador de sus bienes terrestres. Ciertamente, ninguno de los que componían el esclavo fiel y discreto -que Rutherford estableció también en 1927 que eran todos los Estudiantes de la Biblia, ya que todos se consideraban ungidos- se había enterado de la inspección del Amo en 1918 y del nombramiento del esclavo como administrador en 1919. Esto había de aceptarse por fe ciega, siendo reo de expulsión todo aquel que no lo hiciera. Se recalca que, de haber habido tal nombramiento de esclavo, éste le sería dado a los Estudiantes de la Biblia y no a los testigos de Jehová, cuyo movimiento fue creado por Rutherford en 1931 con un resto de aquellos Estudiantes de la Biblia (como el 20% de los que no abandonaron las filas entre 1926 y 1927, debido a las falsas predicciones de Rutherford para 1925).

    Sobre estos tres dogmas que el Cuerpo Gobernante considera infalibles -aunque haya anulado la fecha de 1918 y la haya retrotraído a 1914- se construye el entero complejo doctrinal de los testigos de Jehová. Si se demostrase que los judíos no estuvieron 70 años en el destierro, comprendidos los tales entre el año de la destrucción de Jerusalén y el año de la liberación, el principal dogma de fe jehovista se desintegraría y con él caerían los dogmas de las fechas 607 y 537 a.e.c. (ambas instituídas en 1943 por suplantación de las del 606 y 536 a.e.c.), además de las de 1914 y 1919. Sin estos dogmas, que en realidad no tienen base bíblica, no puede mantenerse en pie el edificio doctrinal de la Watchtower y del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. De ahí que sean defendidos con uñas y dientes y se anatematice a quienes los discutan o siquiera los pongan en duda.   

 

sábado, 16 de noviembre de 2013

El extraño capítulo 21 del evangelio de Juan



    El capítulo 20 del evangelio atribuído a Juan concluye con el texto siguiente, según la versión del Nuevo Mundo: “Por supuesto, Jesús también ejecutó muchas otras señales delante de los discípulos, que no están escritas en este rollo. Pero estas han sido escritas para que ustedes crean que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios, y que, a causa de creer, tengan vida por medio de su nombre”. Por lógica, aquí debería concluir el libro, en este capítulo 20; pero, inexplicablemente, aparece un capítulo 21 que resulta un tanto extraño y fuera de lugar. Da la impresión de que dicho capítulo es una añadidura posterior, de manos ajenas al autor a quien se atribuye la autoría del cuarto evangelio y que se ignora quién es.

    En el versículo 11 se lee este insólito pasaje: “Simón Pedro… sacó a tierra la red llena de peces grandes, ciento cincuenta y tres”. Aquí tenemos un número que en la antigüedad se consideraba mágico, el 153, cuya suma de cifras da 9. El número 153 está formado por la suma de los números que correlativamente van del 1 al 17 inclusive, guarismo este último que también se consideraba mágico y que lo conforman las también consideradas cifras mágicas 8 y 9, sumadas entre sí. El 8 era cifra que representaba a la divinidad del Sol, en tanto que el 9 representaba a la de la Luna. Este capítulo 21 es clara muestra de que su escritor era aficionado a la numerología, pseudociencia que el propio Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová considera satánica.

    Otro tema que en este capítulo 21 llama la atención es la triple corroboración de las palabras del resucitado Jesús a Pedro en los versículos 15 a 17, cuando el Maestro le dijo, en respuesta a lo que previamente le había preguntado y Pedro le había contestado: “Apacienta mis corderos… Pastorea mis ovejitas… Apacienta mis ovejitas”. Con esta enfática expresión entiende la Iglesia Católica que Cristo le estaba reafirmando a Pedro en su cargo de pastor universal y supremo de la iglesia, lo que en el argot católico se entiende como jefe de los obispos o papa.

    Es evidente que el capítulo 21 de Juan fue añadido al evangelio por eclesiásticos católicos, probablemente en el último tercio del siglo IV, cuando Jerónimo se hallaba traduciendo del griego al latín los libros que componían el canon oficial del Nuevo Testamento, también establecido por la Iglesia Católica en el mismo siglo. Por esa razón el capítulo 21 aparece en los códices creados a partir de finales del siglo IV o principios del V. Y dado que se trata de añadidura posterior, por ese motivo no figura este capítulo en los códices más antiguos, el Sinaíticus y el Vaticanus, escritos en griego en la primera mitad del siglo IV y muy diferentes a los códices posteriores.

    Análisis científicos efectuados con rayos ultravioleta en el Sinaiticus y el Vaticanus detectan que a lo largo de los siglos se han borrado textos y añadido otros en su lugar, para aproximarlos a los códices tardíos surgidos de la traducción y recomposición latina de la Vulgata, la cual difiere sustancialmente de las Escrituras en griego que le sirvieron de base, y de ahí la diferencia con los códices primitivos.

    Siendo el caso que el capítulo 21 de Juan es indudablemente espurio, no hay razón para que un cristiano genuino lo tome como palabra de Dios, máxime cuando la numerología está presente en sus líneas y se evidencia en ellas la defensa del papado sobre la figura del apóstol Pedro, algo totalmente ajeno al pensamiento del propio Cristo, quien dijo que él mismo era la roca o piedra angular, y no Pedro.   

   

sábado, 9 de noviembre de 2013

El hombre fue creado para trabajar y no para holgar y disfrutar indefinidamente


    El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová asegura que en el futuro inmediato la humanidad superviviente del holocausto armagendontístico disfrutará de vida eterna en el Paraíso restaurado en la mismísima Tierra, es decir en el mismo paraíso terrenal, aunque ampliado, donde vivieron Adán y Eva antes de caer en desgracia y ser expulsados de aquel maravilloso entorno.

    El testigo de Jehová se imagina que en este nuevo paraíso todo será disfrute y no habrá necesidad de trabajar, ya que cada cual se sentará debajo de su vid y debajo de su higuera y tendrá su propia casita y un huerto que dé frutos los doce meses del año. Así se imagina el testigo a aquellos primeros padres, Adán y Eva, en el primer Paraíso. Nada de trabajo, nada de fatigas. Cree que la primera pareja fue colocada en ese jardín para disfrutar las 24 horas del día, sin necesidad de trabajar.

    Nada más lejos de la realidad. Precisamente Adán y Eva, según relata la Biblia, fueron colocados en el Paraíso para trabajar. Así lo indica Génesis 3:15: “Y Jehová Dios procedió a tomar al hombre y a establecerlo en el jardín de Edén para que lo cultivara y cuidara”. Este cuido, indiscutiblemente, sería de sol a sol, ya que mantener un paraíso no es cosa de dar cuatro paladas a la tierra. Así que el hombre fue establecido en el Paraíso para cultivarlo y cuidarlo, y eso implica trabajo constante. No fue, pues, el hombre, instalado en el paraíso para holgar y disfrutar, sino para trabajar. Dios creó al hombre para que trabajase.

    Si es cierto que en el futuro ha de restaurarse el viejo Paraíso, no es para otra cosa que para trabajar todo el día, ya que las faenas agrícolas y hortícolas exigen permanente esfuerzo. Si acaso, pudiera haber un día semanal de descanso y ahí es donde cada cual se sentaría bajo su vid y bajo su higuera, vid e higuera que quien las disfrute no habrá de descuidar si quiere continuar disfrutando de ellas y comiendo de sus frutos.

    Además de cultivar y cuidar la tierra y su vegetación, el hombre tendrá que atender todos los días a los animales que estén a su cuidado, que les serán de imprescindible ayuda en las faenas del campo. La siembra y la cosecha no podrán cesar jamás y cada cual tendrá que ordeñar sus vacas y ovejas y fabricar mantequilla y queso, labores nada desdeñables. También habrá de fabricarse la ropa y el calzado y plantar árboles que le den madera para hacerse muebles. Asimismo necesitará proveerse de leña para encender la lumbre del hogar, hogar que precisará ser cuidado y aseado cotidianamente. Precisará igualmente fabricar y mantener carruajes para los desplazamientos de la familia a las pías reuniones.   

    La participación en los trabajos de la comunidad constituirá un factor primordial, ya que cada vecino tendrá que mantener limpia y en perfecto estado de conservación la parte de la vía pública que le corresponda, la cual seguramente estará dotada de árboles, plantas y flores cuyas poda y recogida no son tareas poco agotadoras. De igual manera tendrá que participar arduamente en las labores de forestación y cuidado de los montes. Y se deduce que lo mismo será cierto de cualquier otra labor comunitaria.

    En conclusión, quien sueñe con estar en el paraíso que promete el Cuerpo Gobernante a cambio de sumisión total a su llamado orden teocrático, debe concienciarse en sacar adelante el arduo trabajo que le espera por toda la eternidad.  

 

viernes, 8 de noviembre de 2013

Russell tampoco fue uno de los ungidos, además de no ser el esclavo fiel y discreto


    Según la última información avanzada en la revista La Atalaya de Julio 2013 por el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová, Russell, el fundador de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, no era el esclavo fiel y discreto de la famosa parábola de Jesucristo. Ni siquiera fue miembro del hipotético y compuesto esclavo fiel del grupo de los 144.000 ungidos, ya que el propio cuerpo gobernante afirma hoy que el esclavo fiel y discreto no fue nombrado como tal hasta el año 1919, y Russell había muerto en el tercer trimestre de 1916.

    Y dado que el cuerpo gobernante considera actualmente a Russell como un precursor al estilo de Juan el Bautista, quiere decir que aquél tampoco era ungido, tal como el Bautista no es considerado ungido o miembro de los 144.000 por el cuerpo gobernante. Juan ni siquiera fue cristiano, lo que, aplicado a Russell como precursor, significa que éste tampoco fue cristiano genuino, según el concepto de cristianismo que defiende el cuerpo gobernante, mediante cuyo entendimiento solamente los testigos de Jehová son cristianos.

    Puesto que Russell ni fue ungido ni fue parte del esclavo fiel y discreto, eso presupone que tampoco puede considerársele testigo de Jehová o cristiano, tal como Juan el Bautista no fue cristiano. El movimiento de los testigos de Jehová fue fundado en 1931 por Rutherford, quien sí es considerado ungido, cristiano y parte del esclavo fiel por el actual cuerpo gobernante.

    En conclusión, y según la doctrina del cuerpo gobernante (que a sí mismo se ha ensalzado como el esclavo fiel y discreto, además de representante legítimo de Dios y de Jesucristo en la Tierra, algo que ni siquiera se insinúa en las santas Escrituras), si Russell fue un precursor al estilo de Juan el Bautista y este Juan ni fue cristiano ni ungido, ello significa que Russell tampoco fue cristiano y mucho menos ungido, no siendo tampoco parte del esclavo fiel y discreto aparecido, según el cuerpo gobernante, en el año 1919, unos tres años después del óbito de Russell.

viernes, 1 de noviembre de 2013

¿La predicación de las buenas nuevas indica quién tiene la verdad? (2)


    La cúpula de la organización en Nueva York asegura que los testigos de Jehová han estado predicando siempre las buenas nuevas del reino, que, según los miembros dirigentes, esas buenas nuevas consisten en que, tras el Armagedón, la Tierra se convertirá en un paraíso y tanto los que pasen vivos al nuevo orden como los que resuciten podrán vivir eternamente, sin enfermedades y en perfección y juventud. Exactamente eso no es lo que se han limitado a predicar.

    El fuerte de la predicación de los testigos estuvo durante decenas de años en declarar que el fin del sistema de cosas y de los reinos del mundo, el Armagedón, y por tanto el nuevo orden paradisíaco, vendría antes de que muriera la generación de personas que en 1914 tenía la suficiente edad para comprender los acontecimientos que en aquel tiempo se estaban desarrollando en la tierra. Se contemplaba que una generación podría durar setenta años o a lo sumo ochenta. Todo esto se predicaba como palabra de Dios procedente de la Biblia. Quien no creyera o aceptara esta argumentación, era expulsado de la congregación.

    Pasados más de ochenta años de la generación que se decía que no pasaría, el cuerpo gobernante de los testigos, viendo que el fin no venía, cambió el concepto de generación. Hoy día los testigos de Jehová deben aceptar, bajo pena de expulsión, que la generación se refiere a los ungidos que se traslapan una sola vez unos a otros; es decir, que un ungido que estuviera vivo en 1914 solapa o cubre a otro ungido mucho más joven, con lo que ya se trataría de una generación doble que puede durar unos 150 años. Si pasa el tiempo y el fin no viene, lo más probable es que el cuerpo gobernante del futuro imponga un segundo o tercer traslape, con lo que la generación llegaría a sobrepasar los 200 ó 250 años.

    Un profeta puede decir con toda sinceridad que será establecido el paraíso en la tierra después del Armagedón. Pero si además proclama que tales sucesos acontecerán según entiende que dice la Biblia o Palabra de Dios en el término máximo de 70 u 80 años y resulta que el fin no viene, con toda seguridad tal profeta es falso, por muy sincero que quiera ser. Es falso porque no se ha cumplido lo que profetizaba o predicaba. De tal profeta nos dice la Biblia que, si no se cumple lo que predijo, sepamos que no fue enviado por Jehová (Deuteronomio 18:21-22).

    Así que los testigos de Jehová que con entusiasmo y sinceridad, creyendo estar basados en la Biblia, venían anunciando que la instauración del paraíso terrestre era inminente en tal o cual fecha o en tal o cual periodo de tiempo y ello no se cumplió, tales predicadores son profetas falsos, aunque el cuerpo gobernante disimule y afirme ahora, cuando no se cumplió lo que predijo, que los testigos no son profetas inspirados. Si no son profetas inspirados, quiere decir que son profetas no inspirados, y un profeta no inspirado no es otra cosa que un profeta falso. Si fuera verdadero, sería también inspirado y, por tanto, se hubiera cumplido cuanto profetizó o predicó. Pero, al decir los mismos testigos que no son profetas inspirados o verdaderos, están declarando que son profetas falsos, aunque no estén conscientes de lo que afirmen.