sábado, 31 de mayo de 2014

La generación de la que habló Jesucristo no puede referirse a los ungidos


    El cuerpo gobernante de los testigos de Jehová argumenta ahora que la generación de la que habló Jesucristo cuando dijo que “de ningún modo pasará esta generación hasta que sucedan todas las cosas” se refiere a los ungidos vivos en 1914 y al mismo tiempo al grupo de los posteriores a quienes aquéllos traslapan. Por ejemplo, un ungido que en 1914 tuviera 10 años, muchos años después, con 90 cumplidos, traslapa a otro de 30 años. Esto sería una generación para el cuerpo gobernante, generación que bien podría durar 130 ó 140 años, suponiendo que el ungido traslapado alcanzara los 80 ó 90 años de edad. Es de suponer que, llegados a la fecha límite sin acontecer el fin de este sistema, se encenderían nuevas luces en los dirigentes jehovistas, y aducirían que la generación puede traslaparse a un nuevo grupo de ungidos y posteriormente a otro.

    Lo que sí está claro es que el cuerpo gobernante, con la palabra generación, se refiere a los ungidos, y esa generación la entiende como traslapada; pero Jesucristo nada dijo de una generación traslapada, ni siquiera se menciona la palabra traslapada en el evangelio. ¿Realmente se refería Jesucristo a los ungidos? De ninguna manera. ¿Por qué no? Jesucristo hablaba a sus apóstoles, pero éstos no eran ungidos en aquel momento. Lo serían más tarde con el derramamiento del espíritu santo. Pero en el momento en que Jesucristo hablaba de la generación, los apóstoles no eran ungidos. Tampoco lo eran cuando celebraron la cena de despedida con su maestro, lo que significa que en la conmemoración de su muerte hoy día podrían participar de los emblemas absolutamente todos los cristianos y no solamente una clase supuestamente ungida, que no existía cuando Jesucristo celebró su cena.

    Así, pues, si los apóstoles no eran ungidos cuando Jesucristo mencionó el tema de la generación que no pasaría, está claro que él no podía referirse a ungidos. ¿A quiénes se refería, pues, con la palabra generación? Evidentemente, al conjunto de personas vivas en su tiempo. Dicha generación no pasó cuando Jerusalén fue destruída por los romanos. Jesucristo no hablaba de una generación futura, dos mil años después.

    Algo que confirma que Jesucristo se refería a la generación de su tiempo son las palabras: “Una generación inicua sigue buscando una señal” (Lucas 11:29). Se refería a la gente contemporánea que no creía en él; pero, creyeran o no, la generación de la que hablaba era la de los propios días de Jesús. Si con la palabra generación él se estuviera refiriendo a los ungidos, mal podría aplicarles Jesucristo lo de “generación inicua”. En resumidas cuentas, la generación a la que se refería Jesucristo era única y exclusivamente la de su tiempo, la que sufriría la destrucción de su ciudad capital en el año 70 de nuestra era. Aplicar la palabra generación a un grupo de vivientes que aparecería como dos mil años después es buscarle al gato más pies de los que tiene. Y si el cuerpo gobernante ha cambiado hoy día el concepto de generación, quiere decir que antes no tenía conocimiento exacto, y sin conocimiento exacto es imposible salvarse. Pero el caso es que hoy el cuerpo gobernante tiene menos conocimiento exacto que el que pudiera tener antes, al tergiversar las palabras de Jesucristo y embarullar y oscurecer aún más la Palabra de Dios.

 

sábado, 17 de mayo de 2014

Los 70 años que llevaron a la fecha del 539 a.e.c. (y 2)


    La suma de los años de reinado entre Nabucodonosor (43 años), Evil Merodac (2 años), Neriglisar (4 años) y Nabonido (17 años), arroja la cifra total de 66 años. Puesto que la ciudad asiria de Harrán había caído en el 609 a.e.c. y la batalla de Karkemis y el correspondiente ascenso de Nabucodonosor al trono de Babilonia tuvieron lugar cuatro años después, es decir, en el 605 a.e.c., restados los 66 años del 605, en que Nabucodonosor subió al trono, se llega inevitablemente a la fecha del 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia y comienzo del reinado de Ciro sobre el antiguo imperio babilonio. Esta fue la corroboración más importante de la fecha de 539 a.e.c., a la que inicialmente se llegaba aplicando al 609 a.e.c. los 70 años de duración del imperio babilonio tras la conquista de Harrán.
    Haciendo un inciso en el relato, hemos de recordar que, por el cómputo judío, el primer año de Ciro como rey de Babilonia se cuenta desde el 5 de octubre del 539 a.e.c., fecha de la toma de la gran ciudad por el gobernador Gobrias, lugarteniente de Ciro. El rey no entraría en Babilonia hasta el 29 de Octubre.  Por el cómputo persa, el primer año de reinado de Ciro se cuenta desde el comienzo de la primavera del año 538 a.e.c., hacia el 21 de Marzo. En este último caso, el tiempo o año de ascenso de Ciro como rey de Babilonia habría durado unos cinco meses y medio. Los reyes persas y babilonios contaban su año primero de reinado al iniciarse la primavera, y todo el tiempo anterior se consideraba “año de ascenso”, aún si no hubiera durado justamente un año.
    Otra corroboración del 539 a.e.c. lo da el cómputo de años de las olimpiadas griegas. La primera olimpiada contabilizada, que no celebrada, tuvo lugar en el año 776 a.e.c. El historiador Diodoro de Sicilia escribe que Ciro subió al trono en el año primero de la olimpiada 55 y su último año, ya como rey de Babilonia, fue el segundo de la olimpiada 62. Como las olimpiadas se celebraban cada cuatro años, los historiadores calcularon que Ciro ascendió al trono en el año 559 a.e.c. y su último año en Babilonia fue el 530. Como las tablillas cuneiformes dan a Ciro un reinado de nueve años sobre Babilonia, añadiendo 9 años al 530 se llega al 539 a.e.c., que fue el de la caída del imperio babilonio. Por ende, si al 539 a.e.c. le añadimos los 66 años de reinado de los monarcas antes referidos, tenemos que Nabucodonosor subió al trono en el año 605 a.e.c.
    La corroboración tanto del año 539 como del 605 a.e.c. se patentiza, entre otros medios, por la estela de Adad Gupi, madre del rey Nabonido, quien mandó escribir el texto de la estela cuando aquella murió. La estela documenta que Adad Gupi vivió, entre otros, los 43 años de reinado de Nabucodonosor, los 2 de Evil Merodac y los 4 de Neriglisar, alcanzando así los 95 años. Después vivió hasta el año 9 de Nabonido y murió a los 104 años de edad. Si Babilonia cayó en el año 17 de Nabonido, su año noveno fue el 547 a.e.c. Quiere decir que Adad Gupi había vivido 58 años bajo los reinados de Nabucodonosor, Evil Merodac, Neriglisar y Nabonido. Si añadimos 58 años al 547 a.e.c., año noveno de Nabonido, alcanzamos el 605 a.e.c. como año de la subida al trono de Nabucodonosor. Y añadiendo al 605 los 66 años de reinado total de los monarcas babilonios mencionados, desembocamos en el 539 a.e.c., que es el confirmado como de la caída de Babilonia. La estela de Adad Gupi ratifica asimismo la exactitud de los listados de Beroso y Tolomeo con relación a la sucesión de monarcas y sus 66 años de reinado desde Nabucodonosor hasta Nabonido.
    Por último, la demostración más palpable de la exactitud de las fechas 605 a.e.c. para la subida al trono de Nabucodonosor y del 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia se pone de manifiesto por medio del diario astronómico VAT 4956. Este es una tablilla cuneiforme fechada en el año 37 de Nabucodonosor. En dicho diario se registran 28 posiciones estelares de la luna, los planetas y ciertas estrellas. Los astrónomos tradujeron a datos modernos las referencias que en él aparecían e introdujeron todo ello en un sofisticado programa informático que informa con toda precisión de los eclipses y posiciones estelares en un periodo de 25.920 años.
    El programa arrojó que el único año en que pudieron darse las posiciones reflejadas en el diario astronómico VAT 4956 fue el 568 a.e.c. Dicha fecha se conoce como el año absoluto científico. Pues bien, si tal como indica el propio diario astronómico, el mismo está fechado en el año 37 de Nabucodonosor, añadiendo 37 años al 568 se llega al 605 a.e.c. como año de ascenso de Nabucodonosor. Con ello se comprueba científicamente que la batalla de Karkemis y el año de ascensión de Nabucodonosor fue el 605 a.e.c. Se comprueba igualmente que aplicando al 605 los 66 años de reinado de Nabucodonosor y sus sucesores, se llega al 539 a.e.c. como año de la toma de Babilonia por Ciro. Y, por supuesto, se alcanza el año 539 partiendo del 609 a.e.c., en que cayó el último baluarte asirio, la ciudad de Harrán, y Babilonia protagonizó los 70 años gloriosos de su imperio.   

        

martes, 13 de mayo de 2014

Los 70 años que llevaron a la fecha del 539 a.e.c.


    Ya en el primer quinto del siglo XVII se conocían las fechas 606 y 536 a.e.c. (antes de la era cristiana). Ambas fechas se basaban en la interpretación errónea de los escritos sobre astronomía de Tolomeo. Se creía que el 606 era el año en que Nabopolasar, padre de Nabucodonosor, conquistó la ciudad de Harrán a los asirios y a los egipcios que habían acudido a ayudarlos en su defensa contra los babilonios. Harrán, donde se había parapetado el rey asirio Asurubalit II, fue el último reducto conquistado por el rey de Babilonia al de Asiria. La ciudad cayó tres años después que la capital, Nínive.

    En la Biblia el profeta Jeremías menciona que las naciones, que antes eran territorio de Asiria y ahora pertenecían a Babilonia, servirían al rey de Babilonia por 70 años, lo mismo que antes habían estado sirviendo por tiempo no definido al rey de Asiria. Los historiadores de otros tiempos, por influencias religiosas, aplicaron al 606 a.e.c. esos 70 años de duración del imperio babilonio tras la conquista de la ciudad de Harrán y así llegaron a la fecha del 536 a.e.c. como año de la conquista de Babilonia por Ciro. De hecho consideraron el 536 como el año primero de Ciro sobre Babilonia, de acuerdo con el cómputo judío, en que el primer año de reinado se contaba desde su ascenso al trono.

    Basados en tales cálculos, los estudiosos bíblicos entendían que Harrán había sido tomada en el 606 a.e.c. y que la caída de Babilonia y liberación de los judíos había acontecido en el 536 a.e.c. Por deducción concluyeron, de acuerdo con los historiadores, que la toma de Karkemis, con la derrota del ejército egipcio y la subida al trono de Nabucodonosor, había tenido lugar en el año 602 a.e.c. Por ende, dado que en una parte de la Biblia se lee que Nabucodonosor había destruído Jerusalén en el año 18 de su reinado, se presumía que dicha destrucción fue protagonizada hacia el año 584 a.e.c.

    Más adelante, ya en los inicios del siglo XIX se constata que los historiadores habían corregido las fechas 606 y 536 a.e.c., adelantándolas respectivamente al 609 y al 539 a.e.c. Entre ambas mediaban los 70 años de duración del imperio babilonio tras la conquista de la ciudad de Harrán a los asirios. El año 609 a.e.c. quedó fijado, pues, como el definitivo de la conquista total de Asiria y a partir de ahí se contaban los famosos 70 años de Babilonia. De esta manera, los historiadores llegaron en principio a la fecha del 539 a.e.c., que depende de la del 609 a.e.c., año de la toma de Harrán por Nabopolasar. ¿De dónde sacaron los historiadores la fecha del 609?

    Antes de nada, hemos de establecer que los egipcios, al mando del faraón Necao II, que es el Nekó del que habla la Biblia, subieron a ayudar a los asirios atrincherados en Harrán y comandados por Asurubalit II, un militar asirio que se coronó como rey y había tomado ese nombre. En el camino le salió al encuentro a los egipcios el rey de Jerusalén, Josías, que pretendía impedirles el paso hacia Harrán. Josefo narra que uno de los arqueros de Necao disparó una flecha a Josías, hiriéndolo gravemente, con lo que el monarca judío se retiró a Jerusalén, donde murió. Necao siguió su camino y defendió a los asirios de Harrán contra los babilonios; pero perdió la batalla y se retiró.

    Teniendo el anterior dato presente, los historiadores buscaron una conexión entre la historia de Egipto y la de Babilonia y Judá, en relación con los sucesos de la toma de Harrán y el incidente de Josías con Necao. Y hallaron esa conexión en la cronología egipcia, que mencionaba una serie de fechas rigurosamente exactas. Una de esas fechas fue la del 610 a.e.c. En ese año subió al trono el faraón Necao II o Nekó, y en el primero de su reinado, es decir, al año siguiente, por tanto en el 609, ya que el año primero de los reyes egipcios se contaban a partir del siguiente al de ascenso, Necao se dirigió hacia la ciudad de Harrán para ayudar a los asirios contra los babilonios.

    De esta manera llegaron los historiadores al año 609 a.e.c. como el de la toma de Harrán, y añadieron a dicha fecha los 70 años de duración de la parte final y gloriosa del imperio babilonio hasta su caída ante Ciro. Si los historiadores se hubieran equivocado en la fecha del 609 a.e.c, es patente que también se habrían equivocado en la del 539 como año de la caída de Babilonia. Por esa razón les fue necesario corroborar el año 539 a.e.c.

    La corroboración más importante fue en principio la que indicaba el listado de Beroso, recogido asimismo por el historiador judío Flavio Josefo en su obra “Contra Apión”, además del listado de Tolomeo que cita en sus escritos Eusebio de Cesarea, llamado el “padre de la Iglesia”. Después se amplió la corroboración del año 539 a.e.c. teniendo en cuenta la arqueología y la astronomía. Tanto Beroso como Tolomeo coinciden, salvo detalles que no afectan al cómputo de años, en que los reyes babilonios después de Nabopolasar fueron: Nabucodonosor, que reinó 43 años; Evil Merodac, que reinó 2 años; Neriglisar, que lo hizo durante 4 años, y Nabonido, en cuyo tiempo, después de un reinado de 17 años, conquistó Babilonia Ciro, al frente de los persas y los medos. (Continuará).