sábado, 12 de julio de 2014

El año 1914 y el fin de los tiempos de los gentiles


 
    El testigo de Jehová de a pie supone que Russell fue el autor de la aseveración de que el año 1914 sería el del fin de los tiempos de los gentiles. La realidad, como dicen las propias publicaciones del ‘esclavo fiel y discreto’, es que Russell aceptó tal idea del adventista Barbour, quien a su vez la había aceptado de otros que le precedieron. Los cálculos para llegar al año 1914 se basaron en conjeturas de algunos estudiosos bíblicos y se demostraron erróneos, por esa razón los adventistas y otros grupos los abandonaron. Russell, ilusionado y joven como era, aceptó el año 1914 sin detenerse a investigar si lo que se le transmitía era cierto o no. De ahí que predicara ciegamente que el año 1914 ‘marcaría el fin de los tiempos de los gentiles’. Pero, ¿qué significaba para Russell ‘el fin de los tiempos de los gentiles’?

    Si leemos la colección de seis tomos titulada ‘La Aurora del Milenio’ -posteriormente cambiada a ‘Estudios en las Escrituras’- de la que el mismo Russell era autor, descubriremos que lo que Russell y los suyos predicaban en su tiempo era que el año 1914 estaba considerado el del fin de los tiempos de los gentiles en el sentido de que en ese preciso año serían destruídos todos los reinos de la tierra y establecido el reino de Dios, con lo que los gobiernos gentiles llegarían a su fin. Cuando Russell anunció en el comedor de Betel que los tiempos de los gentiles habían terminado, todos los oyentes entendieron que de un momento a otro vendría el Armagedón que daría cuenta de los gobiernos mundanos.

    En agosto de 1914 había estallado la Gran Guerra Mundial y Russell interpretó que dicha contienda terminaría en el Armagedón. De ahí que anunciase gozosamente en el comedor de Betel que los tiempos de los gentiles habían terminado. Pasó 1914 sin que llegara el anunciado fin de los tiempos de los gentiles a través del Armagedón y Russell cambió el año 1914 por el de 1915. Por esa razón imprimió de nuevo el segundo volumen de sus Estudios en las Escrituras, el titulado ‘El tiempo se ha acercado’, en el que todo lo que anteriormente anunciaba para 1914, ahora lo anunciaba para el otoño de 1915. Y eso fue lo que él y los suyos predicaron por doquier en aquel concreto tiempo. Los tiempos de los gentiles, pues, se posponían para el otoño de 1915.

    Pasó el año 1915 sin que llegara el Armagedón esperado y los gentiles continuaban gobernando las naciones, que en ese año seguían en guerra. Al iniciarse el año 1916 comenzaron las desilusiones entre los partidarios de Russell, a los que intentó tranquilizar asegurándoles que, tarde o temprano, los tiempos de los gentiles llegarían a su fin y el Armagedón acabaría con todos los reinos del mundo. Russell, agotado, murió en un tren la noche del 31 de octubre a 1 de noviembre, precisamente en la llamada ‘noche de difuntos’. Tiempo después de su entierro se le erigió junto a su tumba un gran monumento en forma de pirámide, perfectamente visible desde el aire y que está documentada con fotografías y videos, además de su constancia en antiguas publicaciones de La Atalaya. La existencia de tal monumento está hoy silenciada por la Watchtower y el cuerpo gobernante, por lo que los testigos comunes creen que dicho monumento piramidal es una invención de los que despectivamente llaman ‘apóstatas’.

    En enero de 1917, Rutherford sucedió a Russell en la presidencia de la Watchtower, que entonces se consideraba como la sociedad vocera de Jesucristo. No existía un grupo que se conociera como ‘el esclavo fiel y discreto’, sino que tal denominación recaía en el propio Russell aún después de muerto. Se creía que él dirigía los asuntos desde el cielo. Rutherford comenzó a cambiar conceptos que el propio Russell predicaba. Así, cambió por completo el concepto de ‘fin de los tiempos de los gentiles’. Con Rutherford este fin no se refería ya a la eliminación de los gobiernos humanos, sino a la idea intangible de que el Reino de Dios había sido establecido invisiblemente en los cielos y que en su día se encargaría de eliminar los gobiernos humanos.

    Sin embargo, lo que se predicaba era que el Reino de Dios se había establecido en 1874, lo cual Rutherford, dándose cuenta de la incompatibilidad de fechas, cambió a 1914. Aún así, hasta 1943 no se publicó -en el libro ‘La verdad os hará libres’- que el Reino de Dios había comenzado su regir desde los cielos en 1914, con lo que los adeptos tuvieron que cambiar la fecha de 1874 por la de 1914. Y el llamado fin de los tiempos de los gentiles aplicado a 1914 ya no se refería al fin de los gobiernos humanos, sino, dado que el reino de Dios había sido establecido en 1914, ahora el fin de los tiempos de los gentiles se entendía como el final del tiempo a partir del cual se dejaba que los gobiernos humanos continuaran su gobierno hasta que llegase el Armagedón.

    Cien años después de 1914, el nuevo ‘esclavo fiel y discreto’ -que como tal se autoproclamó en octubre de 2012, a pesar de las protestas de muchos de los demás ungidos- pretende tapar la realidad e ilusiona a los testigos de a pie con relatar una historia que no se ajusta a la realidad. En la actualidad predica que el fin de los tiempos de los gentiles sí llegó en 1914, pero que se permite a las naciones el tiempo de ‘una generación’ para continuar con sus gobiernos. Dicha ‘generación’ la predicaba antes la Watchtower como de una duración máxima de 70 u 80 años; pero a finales del siglo XX, ya definitivamente a cargo de las agrupaciones de testigos de Jehová el ‘cuerpo gobernante’ y no la Watchtower, la ‘generación’ se entendió como ‘el conjunto de los inicuos que no aceptan el reino de Dios’.

    En los primeros años del siglo XXI el concepto de ‘generación’ cambió a ‘los ungidos’, matizándose posteriormente que se trata de ‘los ungidos que se traslapan unos a otros’. Hoy día el cuerpo gobernante (que pronto cambiará su denominación a ‘Consejo Central de los testigos de Jehová’) enseña que la ‘generación’ la forman dos grupos de ungidos: los que estaban vivos en 1914 y los que nacieron después y fueron traslapados por los primeros. A pesar de la doctrina, el 99% de los testigos, incluídos ancianos y siervos ministeriales, no saben explicar lo que es la ‘generación’.

    La doctrina del año 1914 es actualmente la columna vertebral de la existencia del jehovismo. A pesar de la evidencia que tienen los miembros directivos de que el año 1914 sale de un error que los adventistas aceptaron de otros religiosos que les precedieron, y a pesar de que Russell lo aceptó de los adventistas sin realizar investigaciones, la fecha de 1914 es lo que marca el entero cuerpo de creencias de los testigos de Jehová. Por eso, porque la fecha de 1914 es falsa, no se realizan las expectativas de los testigos de ver llegar el Armagedón ni establecerse el idolatrado reino de Dios en la tierra, con su respectivo paraíso, ni se realizan las expectativas que tienen de no morir jamás, cuya creencia se basa en la interpretación errónea de Rutherford, quien publicó en su libreto “Millones que ahora viven no morirán jamás” que, puesto que el Armagedón estaba a las puertas, muchos pasarían al ‘nuevo orden’ sin necesidad de morir, a pesar de que la Biblia indica que ‘el salario que el pecado paga es muerte’.

    La organización mundial de los testigos de Jehová necesita más que nunca sostenerse económicamente, dada la inmensidad de su imperio urbanístico y financiero. Si gran parte de los adeptos abandonara la organización de golpe, tal imperio podría venirse abajo por falta de contribuciones económicas, aunque probablemente se sostendría debido a los muchos bienes raíces que posee. De hecho se están cerrando sucursales por todo el mundo y vendiendo salones de asambleas incluso a iglesias protestantes. Por la razón de mantenerse en pie la organización, el cuerpo directivo de los testigos de Jehová hace que todo lo que enseña se acepte sin cuestionar, bajo pena de excomunión. Se ampara sobre todo en el texto de Proverbios 4:18, mediante el que hace creer como dogma de fe que ‘la luz del conocimiento y el entendimiento va en aumento’, cuando en realidad el texto se refiere al camino o actitud de los justos, en contraposición al camino o actitud de los inicuos. De ahí que solamente cite el versículo 18 y no el 19.

    Asimismo se ampara en el texto de Mateo 24:45-47, que interpreta como que Jesucristo le dio al ‘esclavo fiel’ autoridad y voz en 1919, cuando lo nombró (según el último entendimiento) y quien esto no acepte es expulsado de las filas con el consiguiente oprobio y trato inhumano que ello supone. Es de observar que muchos testigos permanecen en la organización ante el temor de protagonizar lo que se considera una muerte en vida, con el desprecio de la propia familia, incluidos cónyuge, hijos y padres, además de compañeros de creencia que dejarían de ser amigos o clientes, si es que el expulsado o desasociado tenía tratos comerciales con ellos.

    Cada día son más los testigos de Jehová que dudan de la veracidad de 1914, dado que los gobiernos humanos continúan en pie y dados los constantes cambios de entendimiento que el ‘esclavo fiel y discreto’ impone obligatoriamente, sin permitir que sus adeptos razonen o duden al respecto. Reza el sabio dicho que ‘quien no duda, no sabe cosa alguna’. Hay hasta ancianos que se mudan con sus familias a otras congregaciones en ciudades lejanas, de todos los cuales nada llega a saberse después. Da la sensación de que esas familias no creían firmemente lo que antes habían aceptado sin seria investigación y ahora, al darse cuenta e hincar los codos, optan por la solución de marchar lejos e iniciar nueva vida donde nadie los conozca. Claro que a los más avanzados en edad, incluso superintendentes, no les queda más remedio que tragar, sobre todo si ya la edad no les permite buscarse nuevos medios de vida.

    En resumen, 1914 es fecha inventada por especuladores bíblicos, sobre todo en el siglo XIX, y fecha que Russell aceptó a ciegas del adventista Barbour. A pesar de que Russell predicó con sinceridad y entusiasmo que 1914 sería el del Armagedón (el fin de los tiempos de los gentiles lo predicó como el fin de los tiempos de los gobiernos humanos), tal Armagedón no llegó ni en su tiempo ni cien años después. Como bien indica la propia Watchtower, la sinceridad y el entusiasmo no hacen que una religión sea correcta. Rutherford cambió el concepto de ‘fin de los tiempos de los gentiles’ y lo publicó como algo intangible, afirmando que a los gobiernos se les permitía un tiempo para seguir funcionando, mientras el reino de Dios había sido establecido invisiblemente en el cielo. De la cuerda de 1914 continúa tirando hoy el ‘esclavo fiel y discreto’ y cambiando los entendimientos relacionados con dicha fecha. Ese tan predicado fin no viene y se pospone mediante razonamientos superfluos que la grey debe aceptar si quiere seguir siendo parte del ‘pueblo de Dios’: el pueblo que está encadenado a 1914.


 

miércoles, 9 de julio de 2014

Más evidencia del reino de Dios en la tierra que del viento, la electricidad y la gravedad.


 
    Aunque ya conocíamos el asunto desde meses atrás por haberlas leído en un foro inglés y por algunos detalles que nos pasó un anciano, recientemente en el foro del matrimonio Fuentes se aireó la información. Estas son las palabras objeto de la presente crítica:

    “Hay más evidencia para probar que el reino de Dios en la tierra es una realidad, que realidad en la tierra son el viento, la electricidad y la gravedad”.

    Según manifestó el anciano informador, esta frase fue improvisada, pues, como él mismo comprobó, no estaba incluída en el bosquejo cuyo discurso dio en una asamblea Stephen Lett, miembro del Consejo Central de los testigos de Jehová (anteriormente conocido como Cuerpo Gobernante).

    En opinión de este anciano, el señor Lett debería haberse retractado públicamente de lo que inconscientemente dijo, o al menos pedir disculpas por haber soltado alegremente tal exageración. Pero no lo hizo así y lo dicho escandalizó a algunos del auditorio, sobre todo ancianos.

    Que lo expresado públicamente por el señor Lett es completamente antibíblico, lo comprobamos por los siguientes textos bíblicos a los que aplicamos un comentario:

    TEXTO: Lucas 10:8 y 9: “Dondequiera que entren en una ciudad… curen a los enfermos en ella y sigan diciéndoles: ‘El reino de Dios se ha acercado a ustedes’”.

    COMENTARIO: Para probar que el reino de Dios en la tierra es evidente, deberían los ministros de la palabra de Dios efectuar curaciones milagrosas. Si en tiempos de Jesús se efectuaron curaciones cuando el reino de Dios tan solo se había acercado, con cuánta más razón deberían ser realidad esas curaciones hoy, que, según afirma el Consejo Central y lo publica en su último libro, ‘el reino de Dios ya está gobernando’.

    TEXTO: Mateo 10:7-9: “Al ir, prediquen diciendo: ‘El reino de los cielos se ha acercado’. Curen enfermos, levanten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios. Recibieron gratis, den gratis. No consigan oro ni plata…”

    COMENTARIO: Se amplía lo anteriormente comentado. Para que haya evidencia de que el reino de Dios es una realidad en la tierra, los ministros de la palabra deberían demostrarlo, además de curando enfermos, levantando muertos y expulsando demonios. Si Satanás y sus demonios andan ahora sueltos por la tierra, ya que hacia abajo fueron arrojados en 1914, como declaran los del Consejo Central, ¿por qué los que se dicen predicadores del reino no los expulsan de la vecindad terrestre o al menos los sujetan?   

    Si esto hacían los predicadores del tiempo de Jesús, cuando ‘el reino se había acercado’, más razonable sería que mostraran esos increíbles poderes los predicadores de hoy, cuando el reino de Dios ya está gobernando’ sobre la tierra. Jesucristo demostró lo que podía hacer cuando el reino se había acercado; hoy que está presente en su reino debería demostrar su poder a través de sus ministros. Si esto no se demuestra, es que no hay evidencia de que ningún reino de Dios esté gobernando.

    Por otro lado, el texto bíblico recalca ‘no conseguir oro ni plata’ y ‘dar gratis’. ¿Siguen esta norma los del Consejo Central y la Watchtower o su actuación es un constante acaparar bienes en la tierra, donde, como dijo el propio Jesús, la polilla y el moho los consumen y los ladrones se los llevan?

    TEXTO: Mateo 12:28: “Si es por medio del espíritu de Dios como yo expulso los demonios, el reino de Dios verdaderamente los ha alcanzado”.

    COMENTARIO: Si el reino de Dios realmente estuviera gobernando sobre la tierra, significa que no habría demonios. Pero, puesto que los del Consejo Central dicen que el propio Satanás fue confinado a la tierra y aquí sigue, quiere decir que el reino de Dios no puede estar en funciones. Este argumento ya echa por tierra el título de la última publicación de la Watchtower, que dice que “el reino de Dios ya está gobernando”. Si lo estuviera, no habría demonios.

 

    En conclusión, está claro que no hay evidencia alguna de que el reino de Dios sea una realidad en la tierra, máxime cuando continúan con nosotros las guerras, las hambres, las enfermedades y la delincuencia. Tanto predicador testigo de Jehová, ¿no cae en la cuenta de que predicar hoy día que el reino de Dios ya está establecido significa que paralelamente se tendría el poder de sanar a la gente, levantar muertos y expulsar demonios? Pero esta predicación no es lo que Jesucristo mandó. El dijo: ‘Al ir, prediquen que el reino de Dios se ha acercado’. Pero los testigos de Jehová predican que ‘el reino de Dios ya está gobernando’, en lugar de predicar que se ha acercado, que es lo que realmente debería anunciarse.