domingo, 29 de marzo de 2015

En el rebaño de los testigos de Jehová se teme más al pastor que al lobo


    Cierto. Los pastores deberían estar para cuidar el rebaño y mantenerlo en el redil. Pero si una oveja está enferma espiritualmente, raramente tratan de restablecerla, antes procuran por todos los medios apartarla del rebaño para que no contamine a las demás ovejas. Es la tan temida expulsión por la que los miembros pierden familia y amistades. Y como dice el sabio: ‘Los amigos no se pierden; si se pierden, es que no eran amigos’. Con las familias ocurre otro tanto. Si los padres rechazan a sus hijos porque así lo establece el Cuerpo Gobernante, eso demuestra que no eran ni son verdaderos padres. Y viceversa, si los hijos rechazan a sus padres y abuelos.

    Jesucristo hizo todo lo contrario. Puso el ejemplo del pastor que deja las noventa y nueve ovejas en el redil y sale a buscar la extraviada. El comía hasta con los pecadores, fueran judíos, galileos o samaritanos.

    Así, los testigos de a pie y no tan de a pie prefieren enfrentarse al ‘lobo’ depredador (cualquier que sea y que viene de fuera del rebaño) que al propio pastor, a quien tratan de ocultarle lo más recóndito de sus mentes y corazones, no sea que lo echen del rebaño como a un perro sarnoso que puede contagiar a las ovejas. Esa es la razón de que tantísimos lleven una doble vida dentro de las congregaciones. No extraña que a menudo se descubran maldades y artimañas ocultas que ni entre ‘mundanos’ se dan (casos de pedofilia, estafas piramidales…).

 

jueves, 26 de marzo de 2015

La Pascua judía: ¿al anochecer del 14 o del 15 de Nisán?


    ¿Por qué unos judíos celebran la Pascua al iniciarse la noche del 15 de Nisán y otros al principio de la noche del 14 de Nisán, es decir, la noche anterior?

    A los israelitas se les ordenó proveerse de un cordero para sacrificarlo el día 14 de Nisán entre las dos tardes. Como el día comenzaba a contarse a partir del anochecer, después del crepúsculo, es evidente que las dos tardes del 14 de Nisán correspondían a ese preciso día. Por tanto, si sacrificaban el cordero entre las dos tardes, fuese a la hora que fuese, la cena de Pascua la realizaban por la noche, después del atardecer del 14 de Nisán y por tanto al anochecer del 15 de Nisán. Es la fecha que por lo general observa la mayoría de los judíos.

    Ahora bien, los judíos que se consideran descendientes de los fariseos celebran la Pascua al comenzar la noche del 14 de Nisán, debido a que entienden que el día termina con la puesta del sol, hacia las 6 de la tarde hora solar. Por tanto el crepúsculo, de más de una hora de duración, lo consideran como perteneciente al nuevo día. Para ellos, pues, el nuevo día comienza, no con el anochecer, sino con el crepúsculo. Por ese motivo sus ascendientes sacrificaban el cordero al iniciarse el crepúsculo, en su cómputo ya el 14 de Nisán. La expresión ‘entre las dos tardes’ significa para ellos el final de la tarde del 13 de Nisán y el comienzo de la tarde (crespúsculo) del 14 de Nisán, con la que estimaban que comenzaba el nuevo día. Y esa misma noche del comienzo del 14 de Nisán comían el cordero que se había sacrificado durante el crepúsculo.

    Esto tiene el inconveniente de que, como la degollación, preparación y asado del cordero  llevaba unas cuatro horas, la cena comenzaría como pronto a las 10 de la noche hora solar, que en los países europeos suele equivaler a las 11 ó 12 de la noche. Y puesto que la cena con todo su ritual y el reposo correspondiente hasta la hora de acostarse duraba otras tres o cuatro horas (la digestión del cordero es lenta), los celebrantes se acostarían hacia las 2 de la madrugada, hora solar, la cual se considera muy avanzada. Pero, aun suponiendo que tal fuera el caso, lo cierto es que nadie salía de su casa hasta la mañana siguiente.

    El grueso de los judíos celebra la cena de Pascua al iniciarse la noche del 15 de Nisán, dado que entienden que el día concluye con el crepúsculo y no con la puesta de sol propiamente dicha. Así, el 14 de Nisán finaliza cuando el crepúsculo toca a su término y aparecen las primeras estrellas de la noche. Y como el cordero lo degollaban los antiguos entre las dos tardes del día 14, según el historiador Josefo entre las 3 y las 5 de la tarde, hora solar, la cena la tenían ya dispuesta para las 7 o las 8, hora solar, hora muy prudente para tal cena, que con su ceremonial y reposo concluía al comenzar la tercera vigilia (después de las 12 de la noche).

    Es evidente que la matanza del cordero no podía realizarse al comenzar el crepúsculo, ya que éste dura una hora y cuarto aproximadamente. En ese tiempo en que el sol ya está puesto no hay la suficiente luz para realizar los sacrificios de los corderos, que se hacían en el Templo. Por esa razón se hacía la matanza, según Josefo, entre las 3 y las 5 de la tarde, evidentemente hora solar. A las 6, cuando el sol ya estaba puesto, era hora intempestiva. Y dado que la degollación del cordero en el Templo se efectuaba en medio de la tarde y antes de que se pusiera el sol, la cena se disponía a primera hora de la noche. 

    Atendiendo al evangelio de Juan, Jesús celebró su cena con los apóstoles la noche anterior a aquella en que los judíos de Jerusalén celebraban la Pascua. Se dice que los judíos solían celebrar un ligero ágape nocturno, voluntario, en el que las hierbas amargas eran ingrediente principal -y por supuesto, sin cordero-, la noche anterior a la de Pascua, ágape que la tradición judía conoce como Korban Hagigah, aunque dicha expresión aludiría más que nada a las ofrendas, generalmente de carne, que traían los forasteros que se acercaban a Jerusalén a celebrar la Pascua. El Korban Hagigah sí era obligatorio observarlo durante la cena de Pascua de la noche del 15 de Nisán, noche correspondiente a la primera luna llena tras el equinoccio de primavera.

    Sea como fuere, Jesucristo no pudo celebrar la cena de Pascua judía tradicional, entre otras razones porque los corderos para esa cena se mataban el día 14 por la tarde (más o menos a la hora en que murió Jesucristo) y los judíos del tiempo de Jesús comenzaban a contar el día a partir del anochecer, no del crepúsculo, que en último extremo estaría considerado como la segunda tarde o luz. Eusebio de Cesarea indica que la cena de Jesucristo fue una ‘Parasceve’ y no la de Pascua propiamente dicha. La tarde con el crepúsculo duraba unas siete horas, desde las 12 del mediodía hasta las 7 de la tarde, hora solar en primavera, en que anochecía. Lógico es que a mitad de la tarde, hacia las 3 y media, degollaran el cordero. Sea que la segunda tarde fuera el lapso de tiempo entre las 3 y las 7, o que dicha tarde fuera la de la hora del crepúsculo, el cordero se degollaba ‘entre las dos tardes’, cuando había luz solar y antes de que el sol declinase.

    La celebración de la Pascua judía, pues, la realiza al anochecer del 15 de Nisán la mayoría de los judíos, por entender que el nuevo día comienza al anochecer. Solamente unos pocos celebran la Pascua al comenzar la noche del 14 de Nisán porque creen deducir que el nuevo día comienza tras la puesta del sol; es decir, que para ellos el nuevo día comienza con el crepúsculo, hacia las 6 de la tarde hora solar.

    En la actualidad el pueblo judío celebra una cena familiar de Pascua, o Pesaj, en que el cordero entero está representado por una parte de él, generalmente una pierna, y la ofrenda Hagigah está simbolizada por el huevo asado. Las hierbas amargas y el pan no fermentado son parte primordial de la celebración. Pero dicha cena la observa la casi totalidad del pueblo judío ya entrada la noche del 15 de Nisán, que es el día exacto en que se celebraba en tiempo de Jesucristo y como hicieron los israelitas en su pimera Pascua en Egipto.

 

 

domingo, 22 de marzo de 2015

La gran muchedumbre sale de la gran tribulación y va al cielo



    El templo de Jerusalén contenía en su recinto el santuario, que albergaba el santo y el santísimo. Al santuario únicamente accedían los sacerdotes. Fuera del santuario se encontraban los patios, a saber: el de los sacerdotes, el de los judíos, el de las mujeres y el de los gentiles. El patio de los gentiles se destinaba a todas aquellas personas no judías.

    En el idioma castellano, con la palabra templo no distinguimos si se trata del santuario del templo o del conjunto del templo con sus accesos. En griego hay dos palabras diferentes para denominar el templo. Por un lado la palabra ‘naós’ alude al santuario o la estancia más sagrada del templo. Por otro lado la palabra ‘hierón’ define la estructura general del templo, con santuario y patios incluídos. En las Escrituras neotestamentarias aparecen una u otra palabra para referirse al templo, cada una con su matiz.

    En el libro de Apocalipsis hallamos el vocablo ‘templo’ en varios versículos de la mayoría de las versiones y traducciones bíblicas al castellano. Por ejemplo, en la Nácar Colunga o en la Reina-Valera. Leídos los textos con la palabra ‘templo’, no sabemos si se refiere al santuario (naós) o al conjunto general del templo con patios y santuario (hierón). Para saberlo hemos de acudir a una traducción interlinear, que bajo cada línea en griego da la traducción literal al idioma en cuestión.

    Así, en la traducción interlinear de la Watchtower, vemos que aparece la palabra griega ‘naós’ y no ‘hierón’ en cada uno de los textos de Apocalipsis 3:12; 7:15; 11:19 y 14:17, entre otros. Los textos, todos con la palabra ‘naós’, indican que se refieren a la parte más sagrada del templo, el santuario. Apuntamos estos precisos textos por ser cruciales en la consideración que nos ocupa.

    La Traducción del Nuevo Mundo (TNM) vierte Apocalipsis 14:17 como sigue: “Y otro ángel salió del (santuario del) templo que está en el cielo”. Como la palabra griega que transcribe es ‘naós’, la traducción como ‘santuario del templo’ es correcta, aunque esté entre corchetes el vocablo santuario. De paso vemos que el santuario del templo está en el cielo. No olvidemos este detalle. También Apocalipsis 11:19 indica que el santuario está en el cielo, tal como vierte la TNM: “Fue abierto el (santuario del) templo de Dios que está en el cielo”. El ‘naós’ del Apocalipsis, o santuario del templo, siempre está en el cielo, nunca en la tierra. Esto está acorde con el Salmo 11:4, donde leemos: “Jehová está en su santo templo… en los cielos está su trono”.

    Sin embargo en Apocalipsis 3:12 la TNM vierte el vocablo griego ‘naós’ simplemente como ‘templo’: “Al que venza… lo haré columna en el templo de mi Dios”. Aparentemente no sabemos a qué parte del templo se refiere; pero el contexto indica que se trata del santuario del templo, ya que se está refiriendo al cielo, desde el que desciende la Nueva Jerusalén simbólica. Lo más lógico es que la TNM hubiera presentado la traducción del texto así: “Al que venza… lo haré columna en el santuario del templo de mi Dios”. Con todo, el pasaje es claramente entendible.

    No obstante, la TNM vierte Apocalipsis 7:15 como sigue: “Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su templo”. El contexto indica que los que rinden servicio sagrado en el templo de Dios son los que componen la gran muchedumbre. Aquí la palabra griega de la que se traduce ‘templo’ es también ‘naós’, literalmente ‘santuario del templo’. ¿Por qué razón no se ha traducido ese ‘naós’ como ‘santuario del templo’, que hubiera sido lo correcto? Porque dicha traducción chocaría con la doctrina del cuerpo gobernante, el cual argumenta que la gran muchedumbre no puede rendir servicio sagrado en el santuario del templo o cielo, sino en el patio exterior del templo que está en la Tierra.

    En otro tiempo el esclavo aseveraba que la gran muchedumbre estaba en la porción de espacio correspondiente al patio de los gentiles. Dado que los adoradores de la gran muchedumbre no son gentiles, por esa razón el esclavo dejó de lado el patio de los gentiles y ahora dice que se trata del patio exterior del templo. Pero el templo de Jerusalén tenía al menos cuatro patios. ¿A qué patio se refiere exactamente? A ninguno de los cuatro. Simplemente, el esclavo declara que se trata del ‘patio exterior’, pero sin correspondencia alguna con el templo de Jerusalén literal ni con el templo espiritual.

    La TNM, para estar en lo correcto, debió haber traducido Apocalipsis 7:15 de la siguiente manera: “Por eso están delante del trono de Dios y le están rindiendo servicio sagrado día y noche en su santuario del templo”, ya que la palabra griega inserta es ‘naós’ o santuario. Si la palabra griega en Apocalipsis fuera ‘hierón’, en lugar de ‘naós’, tal vez pudiera decirse que se está refiriendo a algún patio del templo. Pero tal no es el caso, sino que claramente el Apocalipsis indica que la gran muchedumbre sirve a Dios en el ‘naós’, santuario del templo o cielo, ya que dicho santuario está en el cielo, como señalan otros textos del Apocalipsis.

    ¿Por qué dice el Apocalipsis que la gran muchedumbre sirve a Dios en su santuario del cielo? Porque de la lectura imparcial se deriva que la gran muchedumbre y los 144.000 son los mismos, es decir, todos ellos son un único grupo de adoradores, no dos grupos. El cuerpo gobernante recalca en sus escritos que hay dos esperanzas, la terrestre y la celestial. Sin embargo el apóstol Pablo escribe que solamente hay una esperanza: “Ustedes han sido llamados en la sola esperanza a la cual fueron llamados” (Efesios 4:4). Pablo también indica que hay un solo bautismo, no dos bautismos, uno con agua y otro con espíritu santo. Y Jesucristo dijo que habría un solo redil, no dos.

    La gran muchedumbre, según Apocalipsis, no aparece hasta después de la gran tribulación: “Estos son los que salen de la gran tribulación”, dice Apocalipsis 7:13, refiriéndose a la gran muchedumbre, poco antes de indicar que la gran muchedumbre sirve a Dios en su santuario del templo (naós) en el cielo, al igual que lo hacen los 144.000. Nótese que el texto dice que salen de la gran tribulación, no del Armagedón que según el cuerpo gobernante es posterior a la gran tribulación.

    Antes de ser soltados los vientos de la destrucción (Apocalipsis 7), tienen que sellarse a los 144.000, es decir, al total de los componentes de las doce tribus simbólicas. Dado que son tribus simbólicas, como simbólico es el entero libro de Apocalipsis, también lo es el número 144.000, que indica la totalidad de los adoradores ó 12.000 x 12, que es una manera de decir ‘absolutamente todos’. Los 144.000 o la totalidad del Israel simbólico entran por fin en la gran tribulación, pero salen de ella como una ‘gran muchedumbre’ incontable. Por eso, por ser los mismos los 144.000 que la gran muchedumbre, están todos en el cielo o santuario, delante del trono de Dios.

    El cuerpo gobernante continúa aferrándose a la interpretación de Apocalipsis 7:15 como a una tabla de salvación. Si esta doctrina hace aguas ante la grey, se hunden todas las demás doctrinas. Se obligan pues, bajo amenaza de excomunión de quienes no lo acepten, a interpretar que la gran muchedumbre está, no en el santuario del templo o naós o cielo, como indica la Biblia, sino en el patio exterior terrestre, un patio que no existe, pero que es una manera de aparentar conocimiento profundo ante la plebe a la que se le priva del derecho a pensar por su propia cuenta, pues el autoproclamado esclavo fiel y discreto, que se ha encaramado hasta el mismísimo trono de Dios y en él se sienta y juzga, prohíbe el pensar con independencia de lo que proclama dicho esclavo.

    Lo dicho, que la palabra griega ‘naós’, de acuerdo también con todos los eruditos y traductores bíblicos, se refiere siempre, a pesar de lo que argumente contra ello el cuerpo gobernante, al santuario y no a los patios del templo. Y que la gran muchedumbre, que también se la menciona indistintamente en Apocalipsis como los 144.000, está en ese santuario o naós, en la presencia misma de Dios en el cielo. Y es que la gran muchedumbre que sale de la gran tribulación va al cielo y no se queda en la tierra.

   

viernes, 20 de marzo de 2015

Aún no han resucitado los ungidos a vida celestial



    Un alto cargo dentro de la organización de testigos de Jehová, como en otra ocasión lo hizo un anciano con textos diferentes, nos recuerda bíblicamente que la resurrección de los ungidos todavía no ha sucedido. El cuerpo gobernante asegura que los ungidos muertos resucitaron a vida celestial inmortal entre 1914 y 1935. Antes defendía que la resurrección de los primeros ungidos había acontecido en 1918. La realidad es que, según la Biblia, no han resucitado.

    En la primera carta a los Corintios, capítulo 15 y versículos 20 a 23, leemos: “Sin embargo, ahora Cristo ha sido levantado de entre los muertos, las primicias de los que se han dormido [en la muerte]. Pues, dado que la muerte es mediante un hombre, la resurrección de los muertos también es mediante un hombre. Porque así como en Adán todos están muriendo, así también en el Cristo todos serán vivificados.  Pero cada uno en su propia categoría: Cristo las primicias, después los que pertenecen al Cristo durante su presencia”.

    El texto contrasta la muerte con la resurrección. En cuanto a la expresión ‘serán vivificados’, es común oir decir al esclavo que se refiere no a la resurrección en sí, sino a que al final de los mil años los que sobrevivan adquirirán el derecho a la vida. Sin embargo, en el grupo de los que mueren están también los ungidos y éstos no necesitan ser vivificados al final de ningún periodo porque ya resucitan a vida inmortal. El texto claramente se refiere a la resurrección de los que han muerto, ya que el contexto mismo lo aclara al contrastar muerte con resurrección. Tan solo se habla de muerte y resurrección.

    La expresión ‘los que pertenecen al Cristo’ alude a los 144.000 ungidos, según el entendimiento doctrinal del cuerpo gobernante. Notamos que estos que pertenecen al Cristo resucitan durante la presencia de él. ¿Cuándo es esa presencia? El cuerpo gobernante entendía que Cristo estaba presente en su reino desde 1914. Pero el texto bíblico en cuestión remite a otros textos de la Biblia tras la palabra ‘presencia’. Estos pasajes nos aclaran a qué se refiere la palabra ‘presencia’.

    Así, el vocablo ‘presencia’ nos remite en la TNM a varios textos. Uno de ellos es Mateo 25:31, que dice: ”Cuando el Hijo del hombre llegue en su gloria y todos los ángeles con él, entonces se sentará sobre su glorioso trono”. De modo que la palabra ‘presencia’ se está refiriendo a la venida de Jesús con sus ángeles. Tal venida o presencia no ha sucedido todavía. No olvidemos que tanto ‘presencia’ como ‘venida’ se traducen del griego ‘parousía’. Los traductores bíblicos refieren que es correcto verter tanto ‘presencia’ como ‘venida’ para el vocablo griego ‘parousía’. Por tanto, si Jesucristo aún no está presente porque no ha venido, es evidente que ningún hipotético ungido ha podido resucitar aún.

    Otro de los textos mencionados tras el término ‘presencia’ en la TNM es el de 1Tesalonicenses 4:16, que vierte: “Porque el Señor mismo descenderá del cielo con una llamada imperativa, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, y los que están muertos en unión con Cristo se levantarán primero”. Los que están muertos con Cristo y que se levantarán primero son los ungidos, según manifiesta el cuerpo gobernante. Pero como el Señor aún no ha descendido del cielo con voz de arcángel, es patente que nadie ha resucitado hasta el momento, ni en 1918 ni entre 1914 y 1935. Tal resurrección aún está en el futuro, ya que Jesucristo no ha venido en su gloria.

    Hay otros textos en otros lugares de la Biblia que claramente especifican que los que se dicen ungidos no resucitan hasta que el Señor sea manifestado o venga en su gloria. Y esto no ha sucedido en 1914, como ahora están entendiendo los de Patterson. De ahí que hayan suprimido el entendimiento que también tenían en cuanto al nombramiento del esclavo sobre todos los bienes del amo en 1919. Como la presencia de Cristo no se cuenta en 1914, el cuerpo gobernante se ha visto obligado a suprimir lo del nombramiento sobre los bienes del amo. No olvidemos que el texto bíblico al que el esclavo alude dice: ‘feliz es aquel esclavo si su amo, al llegar…’; y aún no ha llegado. Y si no ha llegado, no hay nombramiento sobre ningún bien. Si el amo Jesucristo no ha llegado aún en su gloria, tampoco nadie ha resucitado.

 

miércoles, 18 de marzo de 2015

¿Por dónde salieron Jesucristo y los apóstoles de Jerusalén en plena noche?



    -Saludos, hermano Pedro. Quiero consultarte algo que me tiene escamado.

    -Tú dirás, Juan. Siempre hay algo que te escama, por lo que veo.

    -Es que, cuando se te pasa el efecto de la luz brillante que te cegó al principio y llevas tiempo en las filas, empiezas a ver que hay cosas que no encajan.

    -Bueno, pues ya me dirás, Juan.

    -Verás, Pedro. En los evangelios leemos que Jesucristo y sus apóstoles, después de la que nosotros creemos que fue la cena de Pascua de los judíos, salieron al huerto de Getsemaní, que estaba en el monte de los Olivos.

    -Sí, ¿y cuál es el problema?

    -Bueno, resulta que el monte de los Olivos estaba fuera de las murallas de Jerusalén.

    -Claro, ¿dónde iba estar?

    -La cuestión es que las puertas de las murallas se cerraban al anochecer y los romanos las custodiaban toda la noche, no permitiendo salir a nadie de la ciudad hasta la mañana siguiente.

    -¿Y…?

    -La pregunta es: ¿Por dónde salieron Jesucristo y sus apóstoles al monte de los Olivos, si las puertas estaban cerradas y no se permitía salir a nadie de la ciudad por la noche?

    -Hombre, Juan. Por algún sitio tuvieron que salir. Vete a saber… El caso es que salieron. Si no, no lo comentarían los evangelistas.

    -Bueno, concedamos que salieron. No se sabe cómo ni por dónde, pero aceptamos que salieron.

    -Indiscutiblemente salieron, Juan.

    -Pero, verás… Resulta que esa noche se ha calculado que fue en los primerísimos días de Abril del año 33.

    -¿Y qué ocurre en esos días?

    -Pues que la temperatura máxima en Jerusalén por la noche apenas alcanza los 10 grados centígrados. Y 10 grados todavía son muchos para esa fecha y la latitud en la que se encuentra Jerusalén.

    -Sí, ya sabemos que Jerusalén está en alto, sobre dos montes. ¿Qué quieres decir con que había como mucho 10 grados de temperatura aquella noche?

    -Quiero decir que cómo pudieron Jesús y los suyos soportar tan tranquilamente esa temperatura durante varias horas.

    -Llevarían mantas.

    -¿En el cuarto donde cenaron había mantas? Si alguna había, sería en la parte de la casa donde vivía la familia que cedió el cuarto en la parte alta. Y comprenderás que esa familia tendría las mantas justas para ellos mismos.

    -Ya… claro. Pues llevarían prendas muy gordas.

    -Llevarían las mismas prendas que durante el día, Pedro. Pero para la noche precisarían más ropa de abrigo y ten en cuenta que no fueron por ellas a sus casas, sino que salieron directamente al huerto después de cenar.

    -Ya. Quieres decir que mal pudieron soportar durante horas tan baja temperatura.

    -Dudo que alguien se tire al menos dos horas a la intemperie con menos de 10 grados centígrados.

    -Nosotros no, por supuesto. A lo mejor aquella gente era más fuerte y aguataba como caballos.

    -Y otra cosa, Pedro. Si se dice que la cena que celebraron era la correspondiente a la Pascua, has de saber que ningún judío salía aquella noche de su casa, y menos a altas horas de la noche, ya que la cena en cuestión duraba unas cuantas horas, contando el tiempo de leer escritos sagrados, entonar cantos y hacer el reposo del cordero, de lenta digestión. Suponiendo que empezasen a cenar a las 8 y pico de la noche, hora solar, la cena y todo lo que conllevaba se prolongaría por lo menos hasta las 11 y pico, hora solar.

    -No había caído en ese detalle, Juan. Y las 11 y pico de la noche equivalen entre nosotros a las 12 o la 1 y pico de la madrugada.

    -Así es, Pedro. ¿Salieron realmente Jesús y los apóstoles al monte a tan altas horas nocturnas y con frío? ¿Violaron la costumbre de no salir de su casa hasta la mañana siguiente?

    -Ay, Juan, me dejas desorientado. Yo personalmente no saldría a las 12 y pico de la noche haciendo frío.

    -Pues eso es lo que me escama en el caso de Jesucristo y los suyos. ¿Cómo pudieron salir de la ciudad a esas horas, con frío y con las puertas cerradas y custodiadas por los soldados romanos?

    -Pues sí que es un dilema…

    -Y tan dilema. ¿No sería que los que escribieron los evangelios no entendían mucho de las costumbres judías del primer siglo y colaron el gazapo?

    -Ya me pones en duda, Juan. Aquí hay mucha tela que cortar.

    -Mucha, Pedro, y sobrará porque hay tela para rato.

 

martes, 17 de marzo de 2015

Las contribuciones para gastos de tinta y papel, ¿dan para grandes inmuebles e inversiones financieras?



    En otro tiempo los predicadores testigos de Jehová, cuando ofrecían literatura de la Watch Tower a la gente, pedían una contribución obligatoria de equis centavos, o la moneda en curso según el país, ‘para cubrir gastos de tinta y papel’. Posteriormente, cuando dejó de colocarse la literatura por un precio convenido, las contribuciones peticionadas pasaron a ser voluntarias; pero seguía manteniéndose la coletilla de ‘para cubrir gastos de tinta y papel’. Aún hoy día muchos testigos, especialmente los más veteranos, al pedir la correspondiente contribución voluntaria, continúan sacando a relucir lo de ‘cubrir gastos de tinta y papel’. ¿Realmente las contribuciones tan solo alcanzan para cubrir gastos de tinta y papel?

    Si así fuera, si las contribuciones que se piden a las personas a las que se deja literatura se destinasen a cubrir únicamente gastos de tinta y papel, el cuerpo gobernante y las sociedades Watch Tower del planeta (porque son varias) no serían propietarias de los grandes inmuebles y extensos terrenos donde instalan las sucursales de los países. Ni serían propietarias de otros muchos edificios. Los salones del reino y de asambleas son tema aparte, ya que para ellos se piden contribuciones directas a los hermanos, quienes aportan la mano de obra gratuita, además de los fondos, escriturándose finalmente los salones a nombre del cuerpo gobernante, de la Watch Tower o de las entidades jurídicas de asociaciones de testigos de Jehová que correspondan, éstas dependientes del cuerpo gobernante o junta eclesiástica de los testigos de Jehová, como se recoge en los documentos pertinentes.

    Si las aportaciones voluntarias cubriesen tan solo los gastos de tinta y papel, la Watch Tower no podría invertir cientos o miles de millones de dólares en ‘hedge funds’, que son unos especiales fondos de inversión capitalista que únicamente pueden permitirse los muy millonarios del planeta.

    Está claro que las aportaciones y donaciones que se hacen al cuerpo gobernante de los testigos de Jehová cubren mucho más que los gastos de tinta y papel de la literatura que los hermanos de a pie distribuye. A ello se añade que la venta de inmuebles y salones del reino y de asambleas le reporta sustanciosos beneficios a la Watcht Tower y al cuerpo gobernante. En noviembre de 2012 la Watch Tower vendió en Nueva York uno de los hoteles más lujosos del mundo, el Bossert, que era propiedad de la entidad rectora de los testigos de Jehová desde los años 1980. En Barcelona fue vendido el salón de asambleas de Horta a la protestante Iglesia de Cristo, ante las protestas de muchos testigos catalanes, protesta que en su mayoría no llegaron a altos oídos.

    Es sabido que cuando se vende un salón de estas características, la recaudación no suele destinarse a la adquisición de uno nuevo, sino que se piden contribuciones especiales a los reunidos en las congregaciones, los cuales suelen responder generosamente con dinero y mano profesional, pensando que hacen una obra para Dios mismo.

    En conclusión, la propiedad de terrenos, edificios y locales del cuerpo gobernante y la Watch Tower, así como las multimillonarias inversiones en hedge funds, con toda claridad no sale de lo recaudado para cubrir los gastos de tinta y papel. Los gastos de tinta y papel se cubren, evidentemente, pero el sobrante, que es legión, va a parar de nuestras manos al cuerpo gobernante y del cuerpo gobernante a la Sociedad Watcht Tower de Pensilvania (o a la de Nueva York), que es la que a su nombre adquiere tan vastas propiedades y títulos financieros. No olvidemos que en Nueva York existe una lista de las 100 mayores empresas del mundo (en realidad son las 100 mayores empresas de Nueva York, pero hemos de considerar que en Nueva York están representadas las más grandes empresas mundiales) y la Watch Tower figura como la número 34. ¿Consiguió ese importante puesto financiero con tan solo las contribuciones para cubrir gastos de tinta y papel?

   

domingo, 15 de marzo de 2015

¿Las transfusiones de sangre serán asunto de conciencia?



    Antes de 1945 los testigos de Jehová aceptaban hemotransfusiones y donaban sangre con total libertad. Pero entonces el teólogo único y vicepresidente de la Watch Tower, Frederick W. Franz, creyó entender que la Biblia prohibía las transfusiones, al confundir la expresión ‘comer’ con transfusión por vía arterial.

    Franz filosofó que introducir sangre en las venas era lo mismo que comerla, aunque los médicos, que entienden de la sangre bastante más que Franz y que todos los cuerpos gobernantes de los testigos de Jehová juntos, recalcan que no es lo mismo transfundirse sangre que comerla. La sangre que se come, se digiere y se transforma en diversos derivados. Por ejemplo, las morcillas. Pero la sangre que se transfunde por las venas entra en el torrente sanguíneo tal cual y no se transforma en otros elementos.

    El caso es que, aunque durante década y media después de 1945, unos testigos aceptaban las transfusiones y otros las rechazaban, en 1961 el presidente de la Watch Tower -recordemos que no había entonces un cuerpo gobernante que, como hoy, proclamara las doctrinas, sino que todo dependía del presidente-, declaró que las transfusiones quedaban totalmente prohibidas para los testigos por ser contrarias a las Escrituras y porque violaban el mandato divino de comer sangre. El presidente, Knorr, así lo declaró, aunque el artífice de tal entramado fue Franz, posiblemente auxiliado por algún ayudante.

    La prohibición de hemotransfundirse, pues, se basó en un malentendido de Fred Franz, que confundió los términos comer y transfundirse, creyendo que eran sinónimos. Cuando en 1971 fue creado el cuerpo gobernante tal como lo conocemos actualmente (no es lo mismo el cuerpo gobernante que la junta directiva de la Watch Tower a la que retrospectivamente se llama cuerpo gobernante), creación corporativa debida principalmente al barullo que armó Franz con su libro ‘Vida eterna en libertad de los hijos de Dios’ y que hizo creer a todos los testigos de Jehová que el Armagedón venía en 1975, este cuerpo gobernante al que pertenecían también los componentes de la junta directiva se dio cuenta de la incongruencia doctrinal impuesta por Franz y Knorr entre 1945 y 1961. Pero ya era tarde para retractarse, dado que por la negativa a transfundirse habían muerto muchas personas.

    Con el tiempo el cuerpo gobernante fue abriendo la mano en el asunto de las transfusiones y dejó a la conciencia del individuo el transfundirse las mal llamadas ‘fracciones sanguíneas’, pero que derivan en su totalidad de la sangre y son el resultado directo de la sangre de miles de donantes. Se permitía, pues, transfundirse elementos de la sangre que otros donaban, pero se prohibía al testigo donar sangre o cualquiera de sus elementos.

    Son permitidas entonces las ‘fracciones’ de la sangre, pero no lo que el cuerpo gobernante entiende que son sus componentes principales (entendimiento que la moderna Medicina ha dejado obsoleto), a saber: plasma, glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Sin embargo, en cuanto a los glóbulos rojos sí se permite el elemento ‘hemoglobina’, que constituye la mayor parte de dichos glóbulos y por tanto no puede considerarse una ‘fracción’. La mayoría de los testigos ignora esto y no se transfunden hemoglobina, con el consecuente perjuicio vital. Así el tema, se plantea la cuestión de si por fin el cuerpo gobernante permitirá la transfusión de glóbulos rojos al completo, dado que sí está permitida la hemoglobina, que compone la mayor parte de tales glóbulos.

    Con los glóbulos blancos o leucitos ocurre que, según la Medicina, no son componentes intrínsecos de la sangre, sino que están de paso en el torrente sanguíneo, que los transporta de un órgano o un tejido celular a otros. El cuerpo gobernante sabe que la mayoría de los glóbulos blancos se encuentran en los órganos del cuerpo, no en la sangre, y cuando una persona se transplanta un órgano, por ejemplo un riñón, recibe gran cantidad de glóbulos blancos con el trasplante. También sabe el cuerpo gobernante que la leche materna contiene la mayor proporción que existe de glóbulos blancos y que el lactante los recibe masivamente durante sus primeros meses.

    Los testigos de Jehová que están al tanto de la cuestión, generalmente ancianos y superintendentes, se preguntan que para cuándo el cuerpo gobernante piensa liberar al testigo al menos de la prohibición de transfundirse glóbulos blancos cuando éstos no son parte real de la sangre y el consumo de los mismos es un proceso natural en el género humano y animal. También se preguntan estos ancianos que por qué razón no se informa abierta y detalladamente a la grey sobre la permisividad de la hemoglobina, que es mayoría en los glóbulos rojos.

    Y como colofón, se le plantea al cuerpo gobernante que, puesto que la sangre no es un alimento, sino un órgano, como reconoce el propio cuerpo gobernante, qué impide que, al igual que ocurre con cualquier otro órgano, se trasplante o transfunda. Al mismo tiempo la mesa del cuerpo gobernante baraja que los principales elementos de la sangre, según la Medicina actual, son dos: el plasma y los elementos formes (principalmente glóbulos rojos) suspendidos en el plasma. La Medicina considera, pues, que los glóbulos rojos y las plaquetas son partículas de los elementos formes, lo que equivaldría en el argot watchtoweriano a ‘fracciones sanguíneas’.

    Sabe también el cuerpo gobernante que varios tratados médicos clasifican la sangre por sus componentes químicos. En tal clasificación serían los componentes principales, por ejemplo, las globulinas, los factores de coagulación, los interferones, etc., lo cual el cuerpo gobernante considera como ‘fracciones’.

    ¿Por qué razón el cuerpo gobernante no abre definitivamente la mano en el asunto de la sangre y deja a la libre conciencia de cada cual el transfundirse o no? Hemos de tener presente un pasado, desde 1961, cargado de innumerables muertes causadas por la creencia de que aceptar sangre es violar la ley de Dios. ¿Qué ocurriría si de pronto el cuerpo gobernante permite libertad en este asunto, dando así a entender que procedió erróneamente durante más de medio siglo al prohibir las transfusiones a sus adeptos? Este asunto, como claramente vemos, se apertura paulatinamente al ir permitiendo la transfusión de más ‘fracciones’. Tal vez llegue el momento, a los cien años, en que definitivamente el tema de la sangre sea cuestión de conciencia individual.       

sábado, 14 de marzo de 2015

La marca identificadora de los testigos de Jehová es la unidad de creencia a toda costa



    En 1954 se celebró en Escocia un proceso judicial conocido como el Caso Walsh, y se celebró debido a la demanda de reconocimiento como ministro por parte del superintendente presidente de una congregación escocesa. El expediente se custodia en el juzgado correspondiente. Al proceso comparecieron F. W. Franz, G. Suiter y H. C. Covington, miembros del Cuerpo Gobernante. La información está tomada del libro ‘A la búsqueda de la libertad cristiana’, de Raymond Franz. La intervención en el estrado de Covington, que defendía a la Watch Tower y era interrogado, se desarrolló en los siguientes términos (extractamos lo más significativo):

    PREGUNTA.- ¿Han promulgado ustedes profecías falsas?

    RESPUESTA.- No creo que hayamos promulgado falsas profecías. Ha habido afirmaciones que resultaron erróneas.

    P.- ¿Se promulgó como algo que todos los testigos debían creer que la segunda venida del Señor se había producido en 1874?

    R.- No estoy familiarizado con eso. Está hablando de algo que desconozco.

    P.- ¿Ha estudiado usted la literatura de su movimiento religioso?

    R.- Sí, pero no todo. No he estudiado los siete volúmenes de ‘Estudios en las Escrituras’ y tampoco he estudiado ese asunto que usted menciona sobre 1874. Lo desconozco.

    P.- ¿Asume que fue  promulgado autoritariamente por la Sociedad (Watch Tower) la segunda venida de Cristo como producida en 1874?

    R.- Asumiendo eso como un hecho, es una hipótesis.

    P.- ¿Fue la publicación de una falsa profecía?

    R.- Eso fue la publicación de una falsa profecía, una declaración falsa o una afirmación errónea del cumplimiento de una profecía que fue falsa o errónea.

    P.- Y eso ¿hubo de ser aceptado como creencia por todos los testigos de Jehová?

    R.- Sí, porque usted debe entender que debemos tener unidad. No podemos estar desunidos, yendo mucha gente cada uno por su lado.

    P.- ¿Se promulgó una falsa profecía?

    R.- Estoy de acuerdo.

    P.- ¿Tenía que ser aceptada por los testigos de Jehová?

    R.- Sí, correcto.

    P.- Si un miembro de los testigos de Jehová hubiera tenido el punto de vista de que esa profecía era errónea y lo hubiera manifestado, ¿sería expulsado?

    R.- Sí, si él manifestó eso y lo mantuvo creando perturbación, debido a que la entera organización cree una cosa, incluso estando equivocada, y alguien comienza por cuenta propia esparciendo sus ideas, entonces hay desunión y problemas, no puede haber armonía, no se puede avanzar. Cuando se produce un cambio ha de venir de la fuente apropiada, la cabeza de la organización, el cuerpo gobernante, no de abajo hacia arriba, porque cada uno podría tener ideas, la organización se desintegraría e iría en centenares de direcciones distintas. Nuestro propósito es tener unidad.

    P.- ¿Unidad a toda costa?

    R.- Unidad a toda costa, porque creemos y estamos seguros que Jehová Dios está usando a nuestra organización, al cuerpo gobernante de nuestra organización para dirigirla, incluso cuando de vez en cuando haya habido errores.

    P.- ¿Y unidad basada en la aceptación forzosa de una profecía falsa?

    R.- Se concede que eso sea cierto.

    P.- Y la persona que expresó su punto de vista, como usted dice, de que eso era erróneo y fue expulsada, ¿estaría en infracción del pacto si estuviera bautizada?

    R.- Correcto.

    P.- Y, como usted expresamente dijo ayer, ¿sería digna de muerte?

    R.- Creo que…

    P.- Diga sí o no.

    R.- Yo diría que sí, sin duda.

    P.- ¿Usted llama a eso religión?

    R.- Ciertamente lo es.

    P.- ¿Usted llama a eso cristianismo?

    R.- Claro que sí.

    De lo anterior se deriva que el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová admite que está realmente equivocado cuando formula una doctrina que más tarde corrige -no precisamente para esclarecer la verdad, porque de nuevo ha de corregir posteriormente las veces que sea necesario-, argumentando que el entendimiento no era el correcto cuando formuló la doctrina. Mientras tanto los adeptos han de aceptar como cierta tal doctrina, aunque no lo sea, bajo amenaza de excomunión o expulsión de las filas congregacionales.

    Y a eso el cuerpo gobernante lo llama cristianismo, cristianismo verdadero, pues se autoproclama como el único vocero nombrado por Jesucristo para desentrañar la Sagrada Escritura y abrir y cerrar las puertas del paraíso o del cielo, según el tipo de oveja que a su juicio merezca o no merezca la inmortalidad o la vida eterna. La de los testigos de Jehová no cabe duda de que es una iglesia más del confuso conglomerado cristiano o cristianista. Jesucristo jamás fundó una organización o iglesia o jerarquía religiosa que le supliera.

  

 

 

viernes, 13 de marzo de 2015

La verdad liberta, pero la organización del autoproclamado mayordomo fiel y discreto esclaviza.



    El estar sometido a una organización que lo regula y controla todo, obnubila la mente del adepto, que no puede pensar y razonar libremente o con independencia de la organización. Pensar  independientemente sería ir contra la organización. Jesucristo dijo que ‘la verdad os libertará’. Pero si una persona está supeditada en todos los aspectos de su vida a las palabras y directrices de una organización que controla su vida, tal persona de ninguna manera es libre. Si no es libre, quiere decir que no conoce la verdad, de acuerdo con lo que Jesucristo mismo dijo con referencia a que la persona conocería la verdad y la verdad la libertaría.

    El testigo de Jehová es en realidad esclavo de la organización de su Cuerpo Gobernante y de la Watch Tower. No puede pensar con independencia de tal organización. Si piensa independientemente, es expedientado. Está sometido a las leyes y reglas emanantes de un grupo de hombres que aseguran ejercer en nombre de Dios mismo. Al testigo no le aplica las palabras de Jesús: ‘Conocerá la verdad y la verdad lo libertará’. Si está bajo el yugo de la organización a la que íntegramente se somete en todo momento de su vida, eso significa que no es libre y por tanto no conoce la verdad que liberta. Tal ciega obediencia le impide razonar y, sin razonamiento efectivo, no puede ser libre de ataduras humanas.

    Un testigo de Jehová que detesta analizar imparcialmente los fundamentos de sus creencias porque se le ha inculcado que eso es apostasía, continúa siendo esclavo de la organización que le subyuga. La verdad, la auténtica verdad, le libertaría de tal yugo y sería realmente libre. Es lo que dice Jesucristo, que conocería la verdad y sería libre.

 

jueves, 12 de marzo de 2015

¿Predican los testigos de Jehová las buenas nuevas para testimonio… o para captar adeptos?



    Ahora los testigos de Jehová procuran no sacar a colación la fecha de 1914, a no ser que se les pregunte por el tema. En otros tiempos el año 1914 salía a relucir hasta en la sopa, dado que era la referencia central para poder calcular cuánto duraba la famosa generación que no pasaría sin ver cumplidos todos los eventos que a juicio del esclavo fiel y discreto constituían la señal compuesta de la que habló Jesús. En la literatura de la Watchtower se leía que la predicación era una obra que se completaría antes de terminar el siglo XX, entendiéndose que el Armagedón ya estaría cumplido para entonces.

    Hoy día se soslaya la fecha y se centra la atención en predicar más horas y más intensamente. Se hace hincapié en que el fin vendrá cuando se esté predicando, ya que en Mateo se lee que ‘estas buenas nuevas se predicarán… y entonces vendrá el fin’. Se matiza que el fin está mucho más cerca de lo que pensamos y que incluso puede venir de hoy para mañana, entendiendo este mañana como el día inmediato al de hoy.

    Para muchos testigos, suponemos que la mayoría, el asunto de las fechas es lo de menos. El cuerpo gobernante ya se sacudió de encima la fecha de 1918 por ser un descarado invento de Rutherford, aunque también lo es la fecha de 1919, consecuencia de la de 1918. Pero inclusive la fecha de 1919, en la que el cuerpo gobernante basa su nombramiento como esclavo, que no sobre los bienes del amo, no es tenida seriamente en cuenta por un gran porcentaje de testigos de Jehová. No les importan las fechas, sino el predicar y predicar.

    Hay hasta ancianos que afirman que, aun si desaparecieran del conjunto doctrinal las fechas de 1914 y 1919 por haber tenido el esclavo un mejor entendimiento, no por eso dejarían de seguir en la brecha. Y aún lo harían con más fuerza, al librarse de tener que explicar lo enrevesado de tales años, algo que a muchos estudiantes les cuesta retener y que incluso cuando se bautizan no son capaces de explicar después a sus respectivos estudios.

    Queda, pues, en pie, que ahora se da más énfasis al asunto de predicar con mayor ahínco y a dedicar más tiempo a la predicación. Si se le pregunta a cualquier testigo de Jehová que cuál es el objetivo principal de su predicación, automáticamente contesta que ‘el hacer discípulos’. Sin embargo el cuerpo gobernante deja ver que el objetivo principal es dar testimonio de Jesucristo mediante esparcir las buenas nuevas del Reino ya en puertas.

    En Mateo se lee que las buenas nuevas se predicarían en todo el mundo para testimonio a todas las naciones. Dicho sea de paso, las buenas nuevas de los testigos de Jehová no se están predicando en todo el mundo. Hay un gran número de naciones donde no predican, por las razones que sean. ¿Se puede decir que viene el fin si no se está predicando en todas las naciones? Mateo indica que el fin vendría cuando se estuviera predicando en todo el mundo y para todas las naciones.

    Entonces, resumiendo, para el cuerpo gobernante el objetivo de la predicación es dar testimonio de la verdad de las buenas nuevas; pero para los propios testigos, el objetivo es hacer discípulos o adeptos. Esto se demuestra claramente cuando un testigo consigue un estudio bíblico. No cabe de gozo. Pero si no consigue un estudio, su gozo está en un pozo. Si el objetivo principal fuera divulgar las buenas nuevas como testimonio, no debería deprimirse, que es lo que realmente le sucede al predicador que no consigue un solo adepto.   

    ¿Hemos dicho que el cuerpo gobernante hace ver que lo principal es dar a conocer las buenas nuevas? Aparentemente, porque en realidad lo que persigue es que aumente el número de fieles que puedan mantener las congregaciones y el entero sistema de publicaciones, así como los beteles.

    Nos llega a la mente que Jesucristo y sus discípulos no tenían una organización impresora o inmobiliaria; ellos predicaban de viva voz en las plazas de pueblos, aldeas y ciudades. ¿Predicaban las buenas nuevas del Reino? ¿Predicaban que el Reino ya estaba en puertas? Lo cierto es que captaban muchos adeptos. Según lo escrito en Hechos, apóstoles y discípulos bautizaban gran número de fieles, hasta miles de ellos en un solo día. No extraña que en pocos años su número hubiera pasado perfectamente de los 144.000 bautizados, a pesar de que Rutherford se empeñaba en afirmar que ni con mucho hubo tal cantidad de cristianos en los casi veinte siglos transcurridos.

 

miércoles, 11 de marzo de 2015

La Cena del Señor, ¿fue la de la Pascua judía (y 2)


    Puesto que los judíos del tiempo de Jesús degollaban el cordero para la cena de Pascua, según la Ley, el día 14 de Nisán entre dos tardes, sacrificio que el historiador Josefo refiere que acaecía entre las 3 y las 5 de la tarde, la cena de Pascua se celebraba consiguientemente al anochecer, ya entrado el 15 de Nisán, pues entre los judíos el nuevo día comenzaba cuando anochecía. El 15 de Nisán, primer día de los panes sin levadura, era fiesta a todos los efectos. El 15 de Nisán se conmemoraba la salida de los israelitas del cautiverio egipcio. El 14 de Nisán era tan solo el Día de la Preparación de la Pascua y no era fiesta.

    Así, dado que Jesucristo murió el 14 de Nisán hacia la misma hora en que se mataban los corderos para la cena de Pascua judía, él no pudo haber celebrado esa cena propiamente dicha. La que celebró la noche anterior, al comenzar el 14 de Nisán, sea que se le llame Cena o Pascua del Señor, o de Hagigah, fue una de despedida de sus apóstoles, ya que sabía que iba a morir antes de la Pascua, como así fue. Hallamos en las Escrituras no pocos detalles que aclaran que la cena de Jesús con los suyos no pudo ser la de Pascua judía, a pesar de que los evangelios indican que él ordenó a algunos de sus apóstoles que hicieran los preparativos para la Pascua. Veamos algunas evidencias que demuestran que la cena de Jesucristo no pudo ser la de Pascua judía:

    A) La cena de Pascua solamente se celebraba en familia. Si la familia era demasiado pequeña para un cordero, entonces debían compartir el cordero con sus vecinos más próximos. No se celebraba, pues, tal emblemática cena con amigos, socios o discípulos. En el caso de Jesucristo, aunque soltero, él era el cabeza de familia y a su cargo tenía madre y, probablemente, hermanos no emancipados. Por tanto, la cena de Pascua debía celebrarla por Ley con su familia. Otro tanto ocurría con los apóstoles. Se entiende que casi todos estaban casados y por lo tanto, como cabezas de familia, debían celebrar la Pascua con quienes estuvieran a su cargo. Pero los apóstoles solteros también tendrían sus respectivas familias con quienes conmemorar tan señalada noche.

    B) Durante la cena de Pascua era obligado consumir pan sin levadura. En las traducciones interlineales del evangelio de Lucas, por ejemplo, se lee en el capítulo 22 y versículo 1, que ‘se acercaba la fiesta del pan sin levadura, la Pascua’. La traducción interlinear presenta los renglones en griego y bajo cada uno de ellos figura la versión al idioma que corresponda (inglés, francés, italiano, español…). Pues bien, en Lucas 22:1 la palabra que se traduce como ‘pan sin levadura’ corresponde en griego al vocablo ‘azumon’, que hace referencia al pan sin levadura utilizado en la cena de Pascua y en las comidas de los días siguientes, hasta el 21 de Nisán. Sin embargo, en Lucas 22:19, que dice que Jesús ‘tomó un pan, lo partió y lo distribuyó entre sus discípulos’, la palabra ‘pan’ corresponde en griego al vocablo ‘arton’, que significa textualmente ‘pan corriente o con levadura’. Así, pues, si el pan que Jesús partió y distribuyó entre los presentes era corriente o con levadura, no pudo ser aquella reunión la de Cena de Pascua judía, pues en esta última el pan que se utilizaba era sin levadura o no fermentado.  

    C) Los judíos no tenían por costumbre salir de sus casas después de la cena de Pascua, ya a horas avanzadas, a no ser la familia de comensales que, por ser pocos para un cordero, hubieran celebrado el acontecimiento con la familia próxima a ellos y que estuvieran en sus mismas circunstancias. Tal salida era lógica y se realizaba dentro de los muros de Jerusalén, por limitarnos al caso que nos ocupa. Sin embargo el evangelio dice que Jesucristo y sus apóstoles salieron al monte de los Olivos después de cenar.

    D) En primer lugar, si la cena hubiera sido la de Pascua, la hora de salida sería demasiado tardía para pasarse gran parte de la noche a la intemperie. En segundo lugar, el monte de los Olivos estaba fuera de las murallas de Jerusalén. Al caer la noche los soldados romanos cerraban y custodiaban las puertas y nadie podía salir de la ciudad bajo ningún concepto. Sí se podía entrar en la ciudad, pero bajo una pequeña puerta lateral que también se custodiaba para evitar las salidas. El no permitirse a los habitantes de la ciudad salir de noche se debía a que podrían estar fraguando alguna rebelión. Tampoco se permitían concentraciones multitudinarias de día y menos en los campos.    

    Por las razones precedentes, no es posible explicar cómo pudieron Jesucristo y sus apóstoles salir de Jerusalén aquella noche, aun si hubiera sido la de Pascua. Pero, aceptando que hubieran salido al monte de los Olivos y dado que la fecha en cuestión sería la de los primeros días de Abril, hemos de contar con la temperatura reinante en esas fechas en Jerusalén, que, como sabemos, está situada en lo alto de unos montes. A primeros de Abril, la temperatura en el lugar ostenta una máxima nocturna de 10 grados, eso en la noche más calurosa que pueda registrarse en ese tiempo.

    Diez grados de temperatura máxima por la noche, y aún por el día, difícilmente es soportable para nadie durante las horas que dice el evangelio que estuvieron en el lugar Jesús y los suyos. Se deduce que fueron varias horas debido a que el propio Jesús, cuando halló dormidos a los apóstoles, les recriminó que ni siquiera habían podido orar una hora con él. Por mucho ropaje que hubieran tenido -algo dudoso, pues en la habitación donde cenaron no habría ni mantas-, diez grados de temperatura máxima les hubieran calado hasta los huesos, con las nefastas consecuencias pertinentes.

    En conclusión, la Cena o Pascua del Señor con sus apóstoles en modo alguno pudo ser la de Pascua judía, ya que ésta se celebraba al comenzar el 15 de Nisán y Jesucristo murió el 14 de Nisán cuando se mataban los corderos para la cena, aparte de que el evangelio especifica que en la cena de Jesús se comió ‘arton’ o pan con levadura, mientras en la cena de Pascua se consumía ‘azumon’ o pan sin levadura.