lunes, 29 de junio de 2015

¿A qué esclavo fiel y discreto se nombró en 1919?



 
    Lo de que Jesucristo había nombrado a su Esclavo Fiel y Discreto sobre todos sus bienes terrestres en 1919 fue una luz que comenzó a brillar en las filas de los Estudiantes Internacionales de la Biblia a partir de 1927, es decir, años después del hipotético nombramiento, cuando el presidente de la Sociedad Watchtower Joseph F. Rutherford así lo anunció. Tal hecho debía en adelante aceptarse como una gran verdad y como Palabra de Dios, so pena de expulsión de los miembros del movimiento que no lo creyeran. Rutherford, pues, proclamó en 1927 que el amo Jesucristo había visitado a su Esclavo Fiel y Discreto en 1918 y que en 1919 le había nombrado administrador de todos sus bienes en la Tierra. Quiere decir que hasta 1927 el llamado Esclavo Fiel y Discreto no se enteró de la visita y del nombramiento de Jesucristo. Si un rey visita la casa de una persona y lo nombra su administrador, es evidente que tal persona se entera de ello al instante, no años después.

    Ese mismo año de 1927 Rutherford aseguró que el Esclavo Fiel y Discreto lo componían todos los fieles “ungidos”, o sea, todos los cristianos que pertenecían al grupo de Estudiantes Internacionales de la Biblia, dado que entonces todos creían que al morir irían al cielo a reinar con Cristo. Sin embargo, según las publicaciones de la Sociedad Watchtower, que dirigía a los Estudiantes de la Biblia, en 1918 y 1919 el único al que oficialmente se le consideraba Esclavo Fiel y Discreto era Charles T. Russell, fundador del movimiento, que llevaba muerto desde el último día de octubre de 1916, pero que dirigía los asuntos de la Sociedad desde el cielo.   

    En 1931, Rutherford cambió a “testigos de Jehová” la denominación del grupo de Estudiantes de la Biblia, que había perdido el 80% de sus miembros (según se desprende del anuario de 1928) debido a que no se cumplieron las profecías que anunciaba el presidente de la Watchtower, entre las cuales figuraban la resurrección de los antiguos patriarcas para 1925 y el Armagedón seguidamente, como anunciaba a través de discursos y mediante el folleto titulado “Millones que ahora viven no morirán jamás”.

    Entre los bienes que el amo Jesucristo confirió al Esclavo Fiel y Discreto, que eran todos los ungidos o aspirantes a reinar en el cielo (pero que en 1919 ninguno de ellos se enteró del nombramiento otorgado por el Amo), están “la creciente gran muchedumbre de otras ovejas, las instalaciones de la central mundial de los testigos de Jehová, las sucursales, los Salones de Asambleas y Salones del Reino de todo el mundo, así como la comisión de predicar el Reino y hacer discípulos”, según se detalla en La Atalaya del 15 de Febrero de 2009, bajo el lema “Van siguiendo al Cordero”, párrafos 3 y 9.

    Tenemos, pues, que entre los bienes que el Amo encomendó en 1919 al Esclavo Fiel y Discreto se hallaban los inmuebles destinados a la Obra del Reino y la comisión de predicar y hacer discípulos. Ahora bien, a partir de Octubre de 2012, esta luz que en las filas de los testigos de Jehová brilló durante 85 años fue de pronto apagada y encendida otra en su lugar. No se trató de un aumento de luz, sino de un cambio total de iluminación. Russell había dejado escrito que “una nueva luz (refiriéndose a una luz más brillante) no apaga una luz anterior, sino que añade a ella”. En el caso de Octubre de 2012 no se añadió más luz a la luz anterior, sino que se apagó por completo la anterior para encender otra muy distinta en su lugar.

    En la actualidad la nueva luz consiste en que el amo Jesucristo no nombró sobre sus bienes al Esclavo en 1919, sino que tal nombramiento será realidad en un futuro, tras el Armagedón. La pregunta es: Si Jesucristo no nombró su administrador al Esclavo en 1919, ¿con qué autoridad se atribuye las funciones de administrar los inmuebles de la Obra del Reino y la de predicar y hacer discípulos? Si aún no ha sido nombrado para tal cometido, eso significa que no debería administrar dichos bienes. Por otro lado la nueva luz se da en el sentido de que lo que aconteció en 1919 fue el nombramiento como tal del Esclavo, cuando antes se venía predicando que ese Esclavo había sido nombrado para el cargo en el Pentecostés del año 33.

    Un examen del texto de Mateo 24:45 no revela que al Esclavo se le nombre como tal durante la visita del Amo, sino que se da entender que el Esclavo ya lo era antes de la visita. Pero, en caso de un nombramiento del Esclavo para alimentar a los domésticos, éste debería posponerse también para el Armagedón, que es cuando el Amo llega, según la nueva luz que ahora se enciende. De todas maneras, el texto de Mateo 25:45 es una parábola y no una profecía. Jesucristo estaba dando solamente una ilustración, no estableciendo un Esclavo o Cuerpo dirigente sobre los domésticos. De establecer un cuerpo dirigente, éste habría comenzado a funcionar al principio, no al final del tiempo.

    Todo el grupo de “ungidos” era considerado como el Esclavo Fiel y Discreto. Pero a partir de Octubre de 2012 el Cuerpo Gobernante se arroga él solo las funciones de Esclavo Fiel y Discreto. Ya no componen tal Esclavo el resto de los ungidos, sino solamente el Cuerpo Gobernante. Ahora bien, en 1919 no existía el Cuerpo Gobernante tal como hoy lo entendemos. Existía una junta de directores de la Watchtower, al igual que existe hoy día esa Junta aparte del Cuerpo Gobernante. Este Cuerpo vino a la existencia en 1971 y actuaba independientemente de la junta de directores.

    El Cuerpo Gobernante sustituyó finalmente, en 1976, al Presidente de la Watchtower, principalmente en las funciones de preparación y redacción de la literatura. Hasta entonces una sola persona se encargaba de ello, a saber, Russell en sus tiempos, Rutherford en los suyos y Fred Franz durante el tiempo de Knorr, hasta 1975. A partir de 1976 el Cuerpo Gobernante tomó las riendas en este sentido. La cuestión es que, si ahora solamente el Cuerpo Gobernante es el Esclavo Fiel y Discreto y resulta que ese Cuerpo no existía en 1919, ¿a quién visitó y nombró el amo Jesucristo durante su visita de inspección en 1918 y 1919?  
 
 
 

sábado, 20 de junio de 2015

El hombre que estuvo tres meses y medio sin ser enterrado


    Joseph Franklin Rutherford, conocido como ‘el Juez Rutherford’, fue el segundo presidente de la Sociedad bíblica Watch Tower. Entre 1917 y mediados de 1931 fue rector supremo de los Estudiantes Internacionales de la Biblia y, de mediados de 1931 a principios de enero de 1942, de los testigos de Jehová. En 1929 se hizo construir la mansión que bautizó con el nombre de Beth Sarim o Casa de los Príncipes, en San Diego, destinada a albergar a los patriarcas bíblicos que, por lo que aseguraba, estaban a punto de resucitar. En 1939 mandó edificar la mansión de Beth Shan (Casa de Seguridad) no lejos de la primera. En Beth Shan construyó además dos refugios subterráneos secretos, convencido de que la Segunda Guerra Mundial se extendería a los Estados Unidos. 

    Rutherford murió en su residencia de Beth Sarim el 8 de enero de 1942, no sin antes haber dejado constancia del deseo de ser enterrado en la propia Beth Sarim, orientado su cuerpo hacia el nacimiento del sol. A pesar de su deseo, la municipalidad y el organismo judicial de San Diego denegaron el permiso de enterramiento en Beth Sarim, al igual que lo denegarían después en Beth Shan. Durante tres meses y medio los más allegados a Rutherford insistieron en su petición de que se concediese la debida autorización del sepelio, fuera en Beth Sarim o en Beth Shan. Mientras tanto, el cuerpo de Rutherford se mantenía conservado en una nevera de hielo.

    Acerca de la negación del permiso de inhumación por parte de las autoridades, la Watcht Tower publicó en su revista ‘Consolación’, más tarde denominada ‘Despertad’: “Desde la fecha del fallecimiento hasta la primera vista pública ante la Comisión de Urbanismo municipal pasaron 16 días. El enemigo se mantuvo ocupado en recoger firmas contra la ubicación seleccionada para la cripta donde sería enterrado el juez. Se consiguieron 259 firmas de propietarios, unos pocos de ellos vecinos de Beth-Sarim. La parcela que se escogió en primera instancia para la ubicación del pequeño cementerio fue recurrida por el enemigo, amparándose en la normativa municipal al respecto, aunque se trataba de una sola tumba y era un montículo a unos noventa metros de la casa”.

    Y con referencia al previsible entierro del ex presidente en Beth Shan, la misma revista dice: “Una nueva ubicación para el entierro del juez Rutherford estaba casi al centro de la propiedad conocida como Beth Shan… pertenece también a la Sociedad Watch Tower”.

    Finalmente, perdidas ya las esperanzas de que Rutherford fuera inhumado en Beth Sarim o en Beth Shan, la Sociedad Watcht Tower publicó la siguiente nota de prensa: “Después del veredicto judicial donde se denegaba el permiso para enterrarlo en esa propiedad, los que representaban a la Sociedad Watchtower decidieron que no apelarían la sentencia porque esto postergaría un año más el entierro. Los restos mortales de J. F. Rutherford fueron enviados al este para ser enterrados en la propiedad de la Watchtower, en la radio WBBR en Staten Island (Nueva York). Acompañando los restos estaba el Sr. Lewis, encargado de pompas fúnebres. Adyacente a la propiedad de la Sociedad hay una parcela funeraria donde fueron enterrados los restos del Juez Rutherford, al lado de otros hermanos quienes también habían luchado por muchos años la pelea excelente contra la organización del Diablo. El entierro tuvo lugar en la propiedad de la Sociedad a la puesta de Sol, el sábado 25 de abril de 1942”.          

    El diario ‘San Diego Union’ de fecha 25 de enero de 1942 redactó la noticia en los términos siguientes: “La junta de comisionados de planificación del condado de San Diego denegó ayer el deseo expresado en su última voluntad de un siervo de Jehová y no concedió el permiso de entierro del Juez Joseph Franklin Rutherford… El líder mundial de los testigos de Jehová, el juez de 72 años de edad, murió el 8 de enero en Beth-Sarim, en el número 4440 de la calle Bracburn, residencia que el difunto edificó para que moraran los hombres que murieron fieles a Jehová en los días del antiguo Israel, cosa de la que él estaba convencido...”    

    El terreno de Staten Island, en Rossville, Nueva York, donde en su tiempo estuvo instalada la emisora de radio WBBR, de la Watchtower, y donde se dice que fue enterrado el juez Rutherford es un lugar descampado donde hoy existe una residencia particular en el terreno de la antigua emisora. Contigua se yergue una iglesia metodista con su correspondiente cementerio, que datan ambos de 1787, aunque la iglesia fue reconstruída en 1842.

    Las lápidas de las tumbas están borrosas y no son legibles. No existe en todo el contorno una sola tumba que identifique a Rutherford como enterrado allí, algo muy extraño, sobre todo teniendo en cuenta que su predecesor Charles T. Russell fue enterrado con todos los honores en 1916 y su tumba aún permanece claramente identificada junto a la monumental pirámide erigida a su memoria en el cementerio de Pittsburg, EEUU, frente al gran templo masónico posteriormente edificado.  

    A día de hoy no se sabe dónde exactamente está enterrado el segundo presidente de la Sociedad Watchtower, J. F. Rutherford, ya que insólitamente no hay lápida alguna que lo testifique. Antiguos miembros de la central mundial de los testigos de Jehová aseguraron que está sepultado bajo el garaje de la mansión de Beth Sarim, cuyo nuevo propietario así lo manifestó cuando le preguntaron. De todas maneras es aventurado asegurarlo. Lo cierto es que, a pesar del magnífico entierro que tuvo Russell en 1916, al que acudió la flor y nata de su congregación y de quien se conserva intacta su tumba, de Rutherford no existe ni la mínima señal de dónde pueda estar enterrado. Sin embargo hay clara identificación de los sepulcros de sus sucesores, N. H. Knorr, F. W. Franz y M. G. Henschel. Da la impresión de que Rutherford no fue del pleno agrado de sus correligionarios.


domingo, 14 de junio de 2015

El enigma del 'esclavo fiel y discreto'



    En enero de 1876, Charles Taze Russell, que fundaría el movimiento de los Estudiantes Internacionales de la Biblia (testigos de Jehová a partir de 1931) recibió la revista “El Heraldo”, editada por el adventista Nelson Horatio Barbour. Russell se interesó por ciertos artículos de la misma y contactó con Barbour, que le convenció, entre otras cosas, de que la presencia invisible de Cristo en su reino celestial había comenzado en 1874 y que en 1914 tendría lugar su venida visible para destruir todos los reinos de la tierra en lo que se conoce como la batalla de Armagedón. Ambos, Russell y Barbour, se asociaron y colaboraron juntos por un tiempo en la edición de literatura religiosa, hasta que, por desacuerdos, decidieron separarse. Russell defendió fanáticamente las fechas heredadas de Barbour, las cuales predicó a diestro y siniestro como si fueran genuinos dogmas de fe.

    En 1879 Russell funda la revista “Watchtower de Sión”, hoy conocida en los países de habla hispana como La Atalaya. En 1881 participa con el 10% (500 dólares) en la constitución de la Sociedad Watchtower, de la que era presidente y accionista principal William Henry Conley, que ostentaba el 70% de las acciones (3.500 dólares), participando con el restante 20%  (1.000 dólares) el padre de Charles, Joseph Russell. Conley aportó además el capital para publicar el libro “Alimento para cristianos pensadores” y otra literatura. Tras retirarse Conley de la Sociedad, Russell, por imperamento legal, la reestructuró en 1884, nombrándose él mismo presidente de la misma. Russell continuaba publicando por su cuenta la revista La Atalaya, aparentemente para la distribución gratuita al público; pero se la cobraba a la propia Sociedad Watchtower, que corría así con los gastos de publicación.

    A Charles T. Russell se le consideraba el Esclavo Fiel y Discreto de la parábola de Jesucristo en Mateo 24:45-47. Este “esclavo” del que Jesús habla es el que debería encargarse de dar el alimento correcto de la verdad al debido tiempo. Como Russell mismo escribía y publicaba con su nombre los libros que contenían el hipotético alimento espiritual, además de redactar los artículos de La Atalaya, por dicha razón sus adeptos entendían que él era el Esclavo Fiel y Discreto. La colección literaria de seis tomos de Russell se conoció en un principio como “La aurora del milenio” y posteriormente como “Estudios en las Escrituras”.

    Cuando Russell murió el 31 de Octubre de 1916, le sucedió en el cargo Joseph Franklin Rutherford, quien, como su antecesor, escribía y publicaba con su nombre todos los libros que imprimía la Sociedad Watchtower, que popularmente se conocía como “la colección Arco Iris”, a la vez que se encargaba de redactar personalmente los folletos y las páginas de La Atalaya. Rutherford cambió el punto de vista que se tenía de que el Esclavo Fiel y Discreto había sido Russell y a partir de 1927 estableció que la clase del “esclavo” la componía el grupo de los “ungidos”, es decir, absolutamente todos los Estudiantes de la Biblia, ya que entonces a todos se les catalogaba como ungidos. Quiere decir que, como a todos se les consideraba el Esclavo Fiel y Discreto, absolutamente todos estaban dispensando el alimento correcto a los domésticos, que eran ellos mismos.

    Fallecido Rutherford el 8 de enero de 1942, ocupó la presidencia de la Watchtower Natan Homer Knorr. Sin embargo, él no acometió la tarea de escribir y redactar, sino que le encargó tal cometido a su vicepresidente, Frederick William Franz, que en 1977 alcanzaría la presidencia. Franz escribió en solitario, aunque sin publicar su nombre como autor, todos los libros, folletos y páginas de las revistas publicadas por la Watchtower hasta 1975, indudablemente, auxiliado por ayudantes. A partir de 1976 se ocupó de la redacción literaria y de las riendas de la Sociedad Watchtower el Cuerpo Gobernante, que había sido creado en 1971.

    El Cuerpo Gobernante afirma que, como tal, ha existido desde el principio de fundarse la Watchtower, sin mencionar que presupone su primera existencia desde el Pentecostés del año 33 de nuestra era. Para ello considera con carácter retroactivo que la Junta de directores de la Sociedad Watchtower era al mismo tiempo el Cuerpo Gobernante. Sin embargo, a partir de 1971 empezaron a coexistir, por un lado, la Junta de directores de la Watchtower y, por otro lado, el Cuerpo Gobernante. Si el Cuerpo Gobernante hubiera sido la antigua Junta de directores, ésta última no tendría por qué existir ya. A día de hoy continúan lado a lado tanto el Cuerpo Gobernante como la Junta de directores de la Watchtower.

    Hasta Octubre de 2012 el Cuerpo Gobernante pregonaba que el alimento espiritual de la verdad, que se daba principalmente por medio de la literatura de la Watchtower, lo proporcionaba el Esclavo Fiel y Discreto. Para ello aseguraba que, desde los tiempos de Russell, pasando por los de Rutherford y Knorr, tal esclavo lo componía el entero grupo de ungidos, dirigidos por el Cuerpo Gobernante. Si así fuera, debería haber sido este esclavo compuesto o grupo de ungidos el autor material de la literatura, y no hubiera habido necesidad de que Russell y Rutherford firmaran los libros con sus propios nombres. Lo mismo se aplicaría a los libros escritos por Franz hasta 1975, siendo su publicación más polémica la titulada “Vida eterna en libertad de los hijos de Dios”.

    Desde Octubre de 2012, el entero grupo de los ungidos ya no son parte del Esclavo Fiel y Discreto, sino únicamente el Cuerpo Gobernante. Antes era éste el representante de aquél; hoy es el mismísimo Esclavo Fiel y Discreto. Ahora bien, si el Cuerpo Gobernante es el Esclavo Fiel y Discreto desde Octubre de 2012, ¿quién era en realidad el Esclavo Fiel y Discreto que daba el alimento correcto de la verdad en los tiempos de Russell, Rutherford y Knorr, es decir, entre los años 1876 y 1975?

    He ahí el enigma, pues con la nueva luz del entendimiento doctrinal, queda ahora manifiesto que durante un siglo entero, y después durante más de tres décadas y media (de 1976 a 2012), no hubo Esclavo Fiel y Discreto que diera el alimento espiritual, ya que se considera hoy que los ungidos no eran tal esclavo. Siendo esto así, ¿a qué Esclavo Fiel y Discreto visitó Jesucristo en 1918 y a qué Esclavo Fiel y Discreto nombró en 1919, si resulta que no había ninguno en escena?
 
 
 

lunes, 8 de junio de 2015

¿Qué ocurre con los 144.000?



    De año en año vemos que el número de supuestos ungidos pertenecientes a los 144.000 está aumentando. El Cuerpo Gobernante calla al respecto. Lo más que podía explicar es que muchos debían de andar paranoicos y creían que eran ungidos. En un tiempo, sobre todo cuando el de la capa vociferaba, decía que los nuevos ungidos eran suplencias de otros más antiguos que no habían sido fieles. Ya son demasiados nuevos ungidos. Sencillamente, el Cuerpo Gobernante no puede explicarse por qué está creciendo el número de hipotéticos ungidos.

    Evidentemente, algo va mal en la doctrina y ya hay ancianos y superintendentes que piden a la central betelita mundial una sincera aclaración de esta notable anomalía de crecimiento de los ungidos. Piden estos ancianos que se les explique cómo desde el siglo primero hasta nuestros días ha habido como mucho 144.000 cristianos ungidos. A ellos no les salen las cuentas, cuando ya en un solo día tres mil personas fueron bautizadas en tiempos del Pentecostés. Solamente en el siglo primero, antes de que entrara la apostasía en el siglo segundo, debieron de haberse bautizado como cristianos al menos 300.000 individuos, dado que de Hechos de Apóstoles se deduce que se convertían multitudes. Y no contamos las presumibles centenas de miles de cristianos verdaderos habidos durante los siglos pasados.

    Lo último que llega a nuestros oídos, de más de una fuente -y no es de ahora-, es que puede estar barajándose el asunto de que los 144.000 son una clase de cristianos que aparece solamente en el tiempo del fin, a partir de 1919. Lo mismo se querría imponer de la gran muchedumbre, pues el Apocalipsis dice que ésta sale de la gran tribulación y no del año 1935 como trató de colarnos el lumbreras del de la toga. Imaginamos que esta clase especial de los 144.000 del tiempo del fin gobernaría como una unión de reyes junto con los miles de cristianos del siglo primero y siguientes. Es que ahora le ha dado al Cuerpo Gobernante por decir que todo ocurre en el tiempo del fin, a partir de 1919: el nombramiento del esclavo, el nombramiento sobre los bienes del amo para el futuro…

    Pero esto de implantar que los 144.000 aparecen en el tiempo del fin, de confirmarse, será un remiendo doctrinal sin precedentes, algo que puede espantar a una gran mayoría, tal como sucedió entre febrero y marzo de 1927, en que terminó de desparecer el 73% de los Estudiantes de la Biblia, por culpa de las profecías del ‘iluminado’ Rutherford. Ya en 1926 se habían apartado muchos. Claro que, si ocurre esto, el Cuerpo Gobernante dirá, como en tiempos anteriores, que Jehová está cribando a los verdaderos cristianos para dejar fuera a los que no lo son.

    No creemos que el Cuerpo Gobernante dé su brazo a torcer en este asunto y el tema de los 144.000 quedará como está, aunque resulte ser el misterio de la santísima trinidad. No está la Watch para perder miembros, con el hambre que tiene de dólares, y menos en este tiempo en que anda metida hasta el cuello en negocios mundanos con el dinero de los crédulos. Muchos hermanos se preguntan si estos negocios son realmente para hacer prosperar las buenas nuevas o para amasar fortunas astronómicas que se ocultan ante la grey.

    Tenemos 144.000 ungidos para rato, se quiera o no. Puede que hasta los tengamos por partida doble o triple. Puede que mañana se diga que los ungidos son en realidad 432.000, asegurando que se trata del triple énfasis dado a los 144.000 (144.000 x 3 = 432.000). Cualquier cosa.

    En los años sesenta, según los registros, quedaban vivos como 8.000 ungidos. Medio siglo después tenemos más de 12.000, sin contar aquellos 8.000 de los años sesenta y las decenas de miles anteriores que ya colgaron las botas, más las centenas de miles del siglo primero y siguientes. Los enanos del circo están creciendo y a este paso habrá en el circo más enanos que espectadores. Estos no hallarán sitio donde sentarse en las gradas y optarán por no sacar la entrada, con lo que la empresa tendría que bajar el telón.