domingo, 21 de febrero de 2016

A propósito del Apocalipsis



    El Apocalipsis se entiende mejor desde la perspectiva de la Iglesia Católica. Fue recompuesto, junto con los demás libros del Nuevo Testamento, por Jerónimo de Estridón hacia el año 382, por encargo del Papa Dámaso. Jerónimo se basó principalmente en los códices escritos por Eusebio de Cesarea medio siglo antes.   

    En el capítulo 7 del Apocalipsis se habla de que las 12 tribus de Israel -simbolizadas por 144.000 individuos que representan la totalidad del pueblo de Dios (12.000 x 12)- están a la espera de que los ángeles suelten los vientos de la destrucción. Cuando los vientos se sueltan, éstos, los 144.000 o totalidad del pueblo de Dios entran en la gran tribulación y salen de ella como una gran muchedumbre incontable.

    El simbólico número 144.000 representa a todos los componentes del Israel de Dios. No se sabe cuántos son exactamente. La gran muchedumbre que sale de la gran tribulación es una masa de gente que no se puede contar, pero que es más pequeña que la gran masa de los simbólicos 144.000. En la gran tribulación entra todo el pueblo de Dios y en esta gran tribulación muchos sucumben, por lo que es evidente que cuando salen de esa gran tribulación como gran muchedumbre, el grupo es más pequeño que el de los 144.000 que representan la totalidad del pueblo. Se desconoce el número exacto de sus componentes.

    Esta gran muchedumbre que sale de la gran tribulación pasa directamente al servicio de Dios en su templo, exactamente como los 144.000 individuos simbólicos. El Apocalipsis denomina indistintamente al pueblo de Dios que sale de la gran tribulación como gran muchedumbre o los 144.000.

    El escritor del Apocalipsis recompuesto, sin duda Jerónimo de Estridón, no hace otra cosa sino hablar en sentido figurado o metafórico. Para Jerónimo el templo de Dios es la Iglesia Católica. La gran tribulación es el conjunto de persecuciones que sufrieron los cristianos antes de agruparse como Iglesia Católica en el siglo IV. En esta gran tribulación o conjunto de persecuciones entró todo el pueblo de Dios, el Israel espiritual. Jerónimo lo representa por el simbólico número 144.000.

    Cuando en el siglo IV terminan las persecuciones o gran tribulación, los que salen de ella son menos que la totalidad de los que entraron. Estos que salen de las persecuciones son la gran muchedumbre, un número incontable, pero menor que el representado por la cifra de 144.000 individuos. Esta gran muchedumbre de cristianos entra en el templo de Dios, es decir, la Iglesia Católica triunfante, y aquí son considerados como reyes y sacerdotes por mil años. Estos mil años son igualmente un número simbólico. Representan un tiempo de gran extensión. La Iglesia Católica entiende que tiene un reino sobre todos los de la Tierra, así que no es de extrañar que considere reyes sobre todo a sus clérigos.

    Muchos teólogos protestantes que han intentado interpretar el Apocalipsis han fallado debido a que no lo leían desde la perspectiva de la Iglesia Católica, autora real del libro en la persona de Jerónimo. Los testigos de Jehová también han fallado en la interpretación de supuestas profecías del Apocalipsis, sencillamente porque no han tenido en cuenta que el libro es un relato simbólico y esotérico de la propia Iglesia, que lo incluyó en el canon bíblico como si por el propio Dios hubiera sido inspirado. El Apocalipsis es un libro de la Iglesia y para la Iglesia.

    Los testigos de Jehová continúan queriendo interpretar a su aire el Apocalipsis. Si las profecías no se cumplen, cambian el entendimiento. Pero jamás llegarán a interpretarlo correctamente si no lo hacen desde el punto de vista de la Iglesia Católica. El escritor, Jerónimo de Estridón, no hizo más que poner por escrito, según le fue encargado, el simbolismo eclesiástico de su día, mezclado con el relato esotérico de la propia nación de Roma en el tiempo de los emperadores del primer siglo.

    Y cuando el Apocalipsis habla de que la muerte no existirá más, cita simbólica y metafóricamente de Isaías, que también escribe simbólicamente para el pueblo de Israel, el cual no vería la muerte a manos de sus enemigos, porque esos enemigos no volverían a conquistar la nación de Israel, lo cual no sucedió. Cuando el Apocalipsis dice que la muerte no será más, se refiere a que los cristianos no serían perseguidos como lo habían sido por Roma, ya que eran libres una vez que salieron de la gran tribulación de persecuciones.

    Para el escritor del Apocalipsis la propia Iglesia es, figurativamente, la tienda o el Reino de Dios en la Tierra. Y es que el Apocalipsis, no lo olvidemos, es un libro simbólico todo él. Nada puede tomarse en sentido literal porque el escritor definitivo, Jerónimo de Estridón en el siglo IV, se expresaba únicamente en símbolos o alegorías relativos a la propia Iglesia Católica.

 

domingo, 14 de febrero de 2016

Puede haber nueva luz sobre la gran muchedumbre, pero el resto de la doctrina, ni tocarla


    El más polémico de los comités del Cuerpo Gobernante es indudablemente el de Redacción. Aquí es donde los miembros del gran cuerpo ponen el ojo. Siempre ha habido en el comité de Redacción gente que, estudiando en profundidad las doctrinas en boga, descubren que muchas de ellas están erradas. Y el Cuerpo Gobernante responde poniendo de patas en la calle a los librepensadores.

    Hubo un tiempo en que los de Redacción descubrieron que en la TNM se vierte mal lo de hacer aparecer a la gran muchedumbre en la parte terrestre del templo de Dios. Descubrieron que no hay parte terrestre del templo de Dios. Cuando el Apocalipsis dice que la gran muchedumbre rinde servicio sagrado a Dios en su templo, ese templo es ni más ni menos que el cielo mismo. La palabra griega inserta en el Apocalipsis es ‘naós’, que significa ‘santuario del templo’, es decir, que se refiere al Santo y al Santísimo del templo, donde solamente pueden entrar los sacerdotes.

    Este descubrimiento ponía en peligro las demás doctrinas del Cuerpo Gobernante y por esa razón se optó por expulsar a los implicados del departamento de Redacción. Los dirigentes reafirmaron que la palabra ‘naós’ se refería en este caso -y por excepción- al patio terrestre del templo de Dios, aún siendo conscientes de la barbaridad que expresaban. Todos los especialistas en el griego antiguo saben que la palabra ‘naós’ se refiere en el Apocalipsis al ‘santuario del templo’ que está en el cielo. Nunca se refiere a un templo o a un patio del templo en la tierra. Quiere decir que la gran muchedumbre sirve a Dios en su ‘naós’ o santuario celestial, al igual que los 144.000. Y es que la gran muchedumbre y los 144.000 son un solo y único grupo con distintas denominaciones. Esto también lo descubrieron los de Redacción y con mayor motivo fueron expulsados.

    Casi todos los que sirven en el departamento de Redacción pertenecen a la gran muchedumbre. Estos son los que realmente diseñan y redactan los artículos de las Atalayas y los libros. El Cuerpo Gobernante -no todos sus miembros- lo único que hace es echar un vistazo a lo elaborado y dar o no dar su aprobación. Normalmente el trabajo es aceptado sin trabas y queda listo para ser impreso. Los artículos de la revista Despertad también los escriben los ayudantes del departamento de Redacción, pero tales artículos van directamente a la imprenta si pasar por la mesa del Cuerpo Gobernante. El Cuerpo no se reúne para estudiar conjuntamente lo que han escrito los de Redacción. La reunión de los miércoles -la única reunión que tiene el Cuerpo Gobernante en pleno- trata de asuntos muy diferentes, la mayoría de régimen interno.

    Hoy día -en realidad ya lleva tiempo- los de Redacción vuelven a estar en el punto de mira, al señalar que la gran muchedumbre aún no ha aparecido, y que Rutherford se equivocó al decir que esa gran muchedumbre de Revelación vino a la existencia en 1935. Esta vez la sangre no llega al río, pues el asunto se está estudiando detenidamente y en el secreto más riguroso.

    En efecto, según el Apocalipsis, la gran muchedumbre sale de la gran tribulación. O sea, que la gran muchedumbre aparece después de la gran tribulación y por tanto no está operativa antes de ese tiempo futuro. La gran muchedumbre sale de la gran tribulación y pasa directamente a servir a Dios en su ‘naós’ o templo celestial. Y aquí es donde los de Redacción tropiezan de nuevo con el Cuerpo Gobernante, ya que éste dice que ‘naós’ se refiere por fuerza, en este excepcional caso, al patio terrestre del templo de Dios.

    Para el cuerpo gobernante no es posible que la gran muchedumbre sirva a Dios en el cielo. Esta parte de la Biblia ha de interpretarse según la entiende el esclavo fiel y discreto, que para eso fue nombrado sobre todos los bienes del Amo, y uno de esos bienes es la Biblia. Pero esta explicación se daba antes de que el cuerpo gobernante cambiara la doctrina, ya que ahora dice que el esclavo aún no ha sido nombrado sobre los bienes del Amo. En resumen, que puede que se acepte como nueva luz que la gran muchedumbre aparece después de la gran tribulación; pero lo del ‘naós’ no tiene vuelta de hoja y el ‘naós’ del Apocalipsis es para el cuerpo gobernante la parte terrestre del templo celestial, a sabiendas de que no existe tal parte terrestre del templo.

    Otro tema que se ha puesto en la palestra es el siguiente: Según el Apocalipsis, la gran muchedumbre no sobrevive al Armagedón, sino que, al salir de la gran tribulación, va directamente a servir al templo de Dios. El Cuerpo Gobernante sigue explicando que la gran tribulación y el Armagedón son dos cosas diferentes y que primero viene la gran tribulación y después el Armagedón. Pero a la luz del texto de Apocalipsis, que dice que la gran muchedumbre sale de la gran tribulación, ha de entenderse que gran tribulación y Armagedón son la misma cosa. Esto que defienden los de Redacción tampoco gusta al cuerpo gobernante. No extrañará que en cualquier momento haya nuevas expulsiones.

    El cuerpo gobernante no ve más que apóstatas por todas partes. Como dijo un superintendente, ‘un apóstata es el que en uno o varios puntos no está de acuerdo con las doctrinas del esclavo fiel y discreto, aún si esas doctrinas estuvieran equivocadas’. Pues eso, que un testigo de Jehová debe aceptar sin pensar y sin rechistar cuanto impone el cuerpo gobernante, aunque lo que imponga no esté de acuerdo con la Biblia. Realmente la de los testigos de Jehová es una religión de tarugos.