martes, 31 de mayo de 2016

¿De dónde sale el año 1914? La verdad (9)


     A pesar de la evidencia de los astrónomos respecto a la fecha absoluta científica del 568 a.e.c., o año 37 de Nabucodonosor, la organización de los testigos de Jehová pregona que los astrónomos, los historiadores y los arqueólogos están equivocados en lo que respecta a fechar el año de ascenso de Nabucodonosor en el 605 a.e.c. Si el cuerpo gobernante de los testigos aceptara la fecha comprobada del 568 a.e.c., tendría que retrasar 20 años el tiempo del inicio de reinado de Cristo y pasarlo de 1914 a 1934. Pero dado que la fecha de 1914 es inamovible por encima de todo -ya que si se mueve se viene abajo la doctrina de que en 1919 Jesucristo nombró como su esclavo fiel y discreto a la junta directiva de la Watch Tower-, la organización religiosa se obliga a defenderla a capa y espada, aunque tal defensa carezca de lógica. Lo cierto es que todos los dogmas carecen de lógica y han de creerse porque sí. Si no, no serían dogmas.

    En 2011 la Watch Tower publicó en dos ediciones consecutivas de la revista La Atalaya (concretamente la del 1 de Octubre y la de 1 de Noviembre), en el artículo ‘Cuándo fue destruída Jerusalén’, que, entre otras cuestiones, el 568 a.e.c. dado por los astrónomos para fechar el año 37 de Nabocodonosor estaba errado, aparte de que continúa defendiendo que Jerusalén fue destruida en el 607 a.e.c., cuando Nabucodonosor ni siquiera había subido al trono. Sin embargo en ambas publicaciones no se presentaron pruebas convincentes de lo contrario. Las hipotéticas pruebas son pobres y de fácil engaño para los lectores que no están documentados siquiera una ínfima parte acerca de la historia del imperio neobabilónico y de las tablillas cuneiformes descubiertas en territorios de Babilonia.

    Los publicadores de La Atalaya se limitaron a insertar lo que dice un tal Rolf Furuli, aficionado a la Historia y la Astronomía, que fue profesor de lenguas semíticas en la Universidad de Oslo y quien de paso se ha hecho el hazmerreir de historiadores, arqueólogos y astrónomos. Furuli, que es testigo de Jehová, además de un perfecto desconocido para los adeptos, critica en sus obras a los historiadores, los arqueólogos y los astrónomos, tanto del presente como del pasado, y asegura que todos están equivocados al datar el ascenso de Nabucodonosor en el año 605 a.e.c.  Por supuesto, Furuli defiende desesperadamente la fecha del 588 a.e.c., no la del 568 a.e.c., como año 37 de Nabucodonosor, ya que, de no hacerlo, se vería en un serio compromiso con su organización religiosa.

    Furuli no está de acuerdo con quienes dieron a conocer la fecha del 539 a.e.c. para la caída de Babilonia, la cual sí es correcta para él, pero no las demás fechas que dan los científicos. Precisamente la fecha del 539 a.e.c. está corroborada por los 66 años de reinado de Nabucodonosor, Evil Merodac, Neriglisar, Labashi Marduk y Nabonido, partiendo del 605 a.e.c. en que Nabucodonosor subió al trono. 66 años aplicados al 605 (en este caso restados) llevan al 539 a.e.c.

    Las dos aludidas ediciones de La Atalaya presentaban en realidad un ‘copia y pega’ de una de las obras de Furuli, adornado con explicaciones doctrinales típicas de la jerarquía de los testigos de Jehová. Estas explicaciones son asumidas por los adeptos como verdad de la Palabra de Dios, aunque estén equivocadas. La Watch Tower y el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová sobresalen precisamente por cambiar constantemente los puntos de vista doctrinales o el entendimiento bíblico cuando las profecías que pregonan no se cumplen. Uno de los casos más sobresalientes es el cambio en el entendimiento de la generación de 1914, cuya no aceptación es motivo de expulsión de las filas congregacionales, con el consiguiente ostracismo de todos los demás miembros, amigos y familiares.   

    En las atalayas antedichas se expone (en realidad lo expone Furuli) que de los datos del diario astronómico VAT 4956 -que contiene 28 posiciones estelares y cuyo estudio profundo hizo que los astrónomos descubrieran que esas posiciones únicamente pudieron darse en el año 568 a.e.c.-, solamente son válidas las 13 posiciones que se refieren a la Luna. Furuli afirma de buenas a primeras que esas posiciones lunares se dieron en el año 588 a.e.c., que es el que la Watch Tower defiende como el año 37 de Nabucodonosor para que le coincida la fecha del 607 a.e.c. para la destrucción de Jerusalén.     

    Sin embargo las posiciones que defiende Furuli para el año 588 a.e.c. difieren de las del año 568 a.e.c., por lo que no están de acuerdo con las que marca el diario VAT 4956. Para calcular el año 568 a.e.c. los astrónomos tuvieron en cuenta todas las posiciones de la tablilla, las cuales no se repiten hasta pasados 25.920 años. Desde los tiempos de Nabucodonosor apenas han transcurrido 2.600 años, por lo que el cálculo resulta sencillo para el programa informático utilizado por los astrónomos. Sin embargo las posiciones lunares solamente se repiten cada 18 años y 10 días, lo cual es llamado el ‘periodo Saros’. Desde el tiempo de Nabucodonosor, ¿cuántos periodos Saros de 18 años se han dado? Hablando en verdad, es imposible calcular la fecha del año 37 de Nabucodonosor basándose únicamente en las posiciones lunares de la tablilla.

    Por otro lado, las posiciones lunares del año 568 a.e.c. se habrían repetido 18 años antes, es decir, en el 586 a.e.c., no en el 588 a.e.c. como afirma Furuli, quien se obliga a mantener esta última fecha para que no se le descuadre el argumento de su organización religiosa, que tiene que mantener por encima de todo que Jerusalén cayó en el 607 a.e.c., a fin de sumar los famosos 2.520 años que le llevan a 1914 como año del inicio del reinado de Cristo en los cielos, aunque en tiempos de Russell y Rutherford se afirmaba que ese reinado comenzó en 1874 y no en 1914. En 1914 lo que se esperaba era el Armagedón, como lo indican las publicaciones de aquellos tiempos.

    Sin la fecha de 1914, tanto la Watch Tower como el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová se encuentran perdidos. Por esa razón, aunque aceptan la fecha del 539 a.e.c. para la caída de Babilonia, no pueden admitir bajo ningún concepto las demás fechas que demuestran los historiadores, los arqueólogos y los astrónomos, y mucho menos pueden reconocer como año científico absoluto el 568 a.e.c., que es aún más exacto que el propio 539 a.e.c. por estar comprobado astronómicamente. (Continúa en la parte 10).   

 

martes, 24 de mayo de 2016

¿De dónde sale el año 1914? La verdad (8)


 

     Una de las tablillas cuneiformes descubiertas en Babilonia y que confirma la exactitud de las listas de Beroso y Tolomeo, además de confirmarlas la tablilla denominada ‘lista de los reyes en Uruk’, es la estela de Adad Guppi, que tampoco es citada por la Watch Tower ni por el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová. Adad Guppi era la madre del rey Nabonido y, cuando murió, su hijo el rey le compuso la estela en la que puede leerse que ella vivió primero bajo reyes asirios, pasando después a nombrar los reyes babilonios.

    Indica la estela que Adad Guppi vivió, aparte de 25 años con reyes asirios, 21 años bajo Nabopolasar, 43 años bajo Nabucodonosor, 2 años bajo Evil Merodac o Awel Marduk y 4 años bajo Neriglisar, cumpliendo entonces 95 años de edad. Omite el breve reinado de unos meses del joven y depravado rey Labashi Marduk (probablemente murió a manos de Nabonido) y finalmente Adad Guppi vivió 9 años bajo Nabonido, falleciendo a la edad de 104 años. Como el año noveno de Nabonido fue el 547 a.e.c., si sumamos los 43 años de Nabucodonosor, los 2 de Evil Merodac, los 4 de Neriglisar y los 9 de Nabonido, nos da la cifra de 58 años, que añadidos al 547 a.e.c., nos posiciona en el 605 a.e.c. como el año de ascenso de Nabucodonosor.

    Otra corroboración de que los listados de Beroso y Tolomeo son exactos la proporcionan las decenas de miles de tablillas descubiertas y estudiadas. En ellas se menciona en la cabecera al rey en cuestión, así como su año de reinado.

    Se han descubierto tablillas, entre otros reyes, para los 43 años de Nabucodonosor, y no existen tablillas que indiquen años posteriores. Asimismo para los 2 años de Evil Merodac, sin que se descubran tablillas para más supuestos años. Igualmente hay tablillas para los 4 años de Neriglisar y no se detectan tablillas más allá de esos años. De igual manera existe alguna tablilla para un mes de Labashi Marduk, quien probablemente reinó dos meses o a lo sumo tres. Por último se han descubierto tablillas para los 17 años de reinado de Nabonido, sin que salgan a la luz tablillas posteriores a esos 17 años.

    Ordenadas las tablillas según los listados de Beroso, de Tolomeo, de los reyes en Uruk y de la estela de Adad Guppi, comprobamos que todas ellas suman 66 años de reinado desde Nabucodonosor hasta Nabonido. Como el año 17 de Nabonido coincidió con la caída de Babilonia en el 539 a.e.c., 66 años atrás llevan indefectiblemente al 605 a.e.c. como año de ascenso al trono de Nabucodonosor. Todas las tablillas que se descubren posteriormente no hacen más que confirmar la sucesión de reyes y sus años de reinado, según lo indican los listados referenciados.  

    Nabucodonosor, siendo príncipe, había sido enviado aquel año del 605 a.e.c. por su padre a batallar contra los egipcios en la ciudad de Karkemis. La batalla de Karkemis tuvo lugar cuatro años después de la toma de Harrán, el último bastión que los babilonios conquistaron a los asirios. Como Harrán cayó en el 609 a.e.c., la batalla de Karkemis acaeció en el año 605 a.e.c. Poco después de tomar Karkemis, falleció en Babilonia Nabopolasar y su hijo Nabucodonosor hubo de regresar a la capital, donde fue hecho rey el mismo año, es decir, en el 605 a.e.c.   

    Hemos visto grosso modo que la Historia y la Arqueología confirman el ascenso de Nabucodonosor al trono de Babilonia en el año 605 a.e.c. Por la ciencia astronómica queda también probado que el año de subida de Nabucodonosor fue el 605 a.e.c. Una de las tablillas más reveladoras en este sentido es la catalogada como VAT 4956. Se trata de un documento que cita 28 posiciones astronómicas en un determinado periodo del año 37 de Nabucodonosor. La propia tablilla indica en la cabecera que las posiciones se dieron en el año 37 de Nabucodonosor.

    Los astrónomos estudiaron a fondo dicha tablilla y, traspasando sus datos a nomenclatura moderna, los introdujeron en un sofisticado programa informático que predice los eclipses y da con exactitud las posiciones astronómicas habidas en un periodo de 25.920 años. Como resultado de ello se obtuvo el llamado año absoluto científico, que el programa informático arrojó sin dificultad, dado que desde el año 37 de Nabucodonosor hasta hoy aún no ha pasado la décima parte de los 25.920 años.  

    ¿De dónde sale el cómputo de 25.920 años? Del llamado movimiento de precesión de la Tierra. El planeta tiene tres movimientos principales, a saber: el de rotación, en que gira sobre su eje cada 24 horas; el de traslación alrededor del sol durante un año, y el de precesión. Este consiste en lo siguiente: el eje terrestre está inclinado unos 23 grados y efectúa un cabeceo similar al de un trompo. Una vuelta completa del cabeceo equivale a 25.920 años o 12 periodos de 2.160 años. Ello significa que cada 2.160 años  el eje terrestre apunta a una estrella guía diferente. En la actualidad esa estrella es la Polar de la constelación de la Osa Menor. Dentro de 25.920 años el eje de la Tierra volverá a apuntar a la estrella Polar, salvo que un gran cataclismo lo impida.

    A medida que el eje terrestre efectúa su recorrido circular, las posiciones de los planetas con respecto a la Luna y las estrellas cambian y no vuelven a repetirse hasta dentro de 25.920 años. Como desde el año 37 de Nabucodonosor ni siquiera han transcurrido 2.600 años, es fácil para el programa informático astronómico calcular las posiciones estelares en aquel determinado año. Estas posiciones vienen a ser como una huella dactilar del firmamento. Son únicas e irrepetibles de un año para otro. 

    Pues bien, el programa informático en el que los astrónomos introdujeron los datos del diario VAT 4956 arrojó que el único año en que se dieron las 28 posiciones estelares de la tablilla fue el 568 a.e.c., año que ha sido denominado por la ciencia como científico absoluto. Ello significa que el 568 a.e.c. fue el año 37 de Nabucodonosor. Sumados 37 años al 568, llegamos al 605 a.e.c. como año de la subida al trono de Nabucodonosor. La Arqueología, pues, también confirma el año 605 a.e.c. Eso indica que el 607 a.e.c. no pudo ser el año 18 de Nabucodonosor porque aún no había ascendido al trono. Por tanto, la suma de 2.520 años que se hace a esa fecha para llegar al año 1914 es del todo incorrecta. (Continúa en la parte 9).     

domingo, 15 de mayo de 2016

¿De dónde sale el año 1914? La verdad (7)



     Russell, el creador del movimiento de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, aceptó la fecha de 1914 de Barbour, quien a su vez la aceptó tras leer el libro que Elliot había publicado en 1844, titulado ‘Horas con el Apocalipsis’. Este Elliot fue el primero que barajó la fecha de 1914 tras aplicar 2.520 años al 606 a.e.c., año que él entendía como el de la subida al trono de Nabucodonosor. Sin embargo erró en la cuenta, ya que entre el 606 a.e.c. y 1914 mediaban 2.519 años. Para subsanar el error, en 1943 el vicepresidente de la Sociedad Watch Tower, Fred Franz, en nombre de la Watch Tower, adelantó al 607 a.e.c. el supuesto año de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor, pues en su tiempo se había aceptado que el rey babilonio había arrasado Jerusalén en el 606 a.e.c.

    Los estudiosos bíblicos anteriores a Barbour creían que el 606 a.e.c. era el año de ascenso de Nabucodonosor, en tanto que el 587 a.e.c. lo aceptaban como el año de la destrucción de Jerusalén. Algunos estudiosos habían recalculado el año 606 a.e.c. partiendo del 587 a.e.c. Leyeron en Jeremías 52:12 que Nabucodonosor había arrasado Jerusalén en el año 19 de su reinado. Así que sumaron 19 años al 587 (erróneamente, ya que debieron haber sumado 18 años) y llegaron al 606 a.e.c., año que, en contra de lo que decían los historiadores, lo pregonaron como el de ascenso de Nabucodonosor, cuando los historiadores demostraban que éste había ascendido en el 605 a.e.c.

    Barbour no aceptó el 587 a.e.c. para la destrucción de Jerusalén, a pesar de la evidencia, y en su lugar predicó que lo que había acontecido en el 606 a.e.c. fue la toma y destrucción de Jerusalén por los babilonios, pasando al 624 a.e.c. el ascenso de Nabucodonosor. Cuando en 1943 se adelantó al 607 la fecha del 606 a.e.c., el ascenso de Nabucodonosor también fue adelantado un año, predicándose desde entonces que Nabucodonosor había ascendido al trono en el 625 a.e.c., cuando está comprobado que quien comenzó a reinar en ese año fue Nabopolasar, padre de Nabucodonosor.

    ¿Cómo se sabe que Nabucodonosor subió al trono en el 605 a.e.c. y no en el 625 a.e.c., como pregonan la Watch Tower y el cuerpo gobernante de los testigos de Jehová? Para saber la verdad nos basamos en tres ciencias, a saber, la Historia, la Arqueología y la Astronomía. Las tres están de acuerdo en concluir que el ascenso de Nabucodonosor al trono tuvo lugar en el 605 a.e.c. y no en el 625 a.e.c.

    El cuerpo gobernante no tiene más remedio que seguir defendiendo la fecha del 625 a.e.c., ya que, como Nabucodonosor destruyó Jerusalén en el año 18-19 de su reinado, restados 18 años del 625 llega al 607 a.e.c. como año de la destrucción de Jerusalén. De esta manera también aplica al 607 a.e.c. los hipotéticos 2.520 años de los tiempos de los gentiles y así alcanza 1914 como año de la entronización de Cristo en su reino celestial, además de señalar a 1914 como el año en que comenzó el tiempo del fin (Russell aceptó de Barbour que el tiempo del fin había comenzado en 1799, pero en 1943 también se cambió la fecha de 1799 a 1914).    

    Los historiadores sabían que el imperio neobabilonio había durado 70 años desde la conquista del último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán -donde se había parapetado el rey asirio Asurubalit II-, hasta el año en que cayó Babilonia a manos de Ciro. Por eso en principio creyeron, basándose en un deficiente estudio de los escritos del astrónomo Tolomeo, que Babilonia había caído en el 536 a.e.c. A esta fecha le sumaron los 70 años de Babilonia y así llegaron al 606 a.e.c. como presumible fecha de la toma de Harrán por los babilonios.

    No obstante, para primeros del siglo XIX corrigieron las fechas antedichas basándose inicialmente en fechas exactas de la cronología egipcia. Una de ellas fue la del 610 a.e.c., en que subió al trono de Egipto el faraón Necao II, que es el Nekó del que habla la Biblia. Este Nekó subió a ayudar a los asirios atrincherados en Harrán en el año primero de su reinado, es decir, ya en el 609 a.e.c. De esta manera los historiadores establecieron que Harrán había sido tomada en el 609 a.e.c., dando lugar al nuevo y absoluto imperio babilonio. Como éste duró 70 años, los historiadores le restaron 70 años al 609 a.e.c. y así fijaron en principio el 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia. Si se hubieran equivocado en la fecha del 609, también se habrían equivocado en la del 539 a.e.c. Por tanto precisaban corroborar la fecha del 539 a.e.c.    

    Aparte de cerciorarse del año 539 a.e.c. por los escritos de Tolomeo, se basaron para la comprobación en las listas de los reyes de Beroso y Tolomeo, que son coincidentes entre sí, salvo detalles sin importancia para el cómputo. Aunque la Watch Tower, siguiendo el parecer de algunos críticos que no estudiaron bien el asunto, expone que las listas de Beroso y Tolomeo no son correctas, sin embargo a mediados del siglo XX fue descubierta en tierras de Babilonia la ‘lista de los reyes en Uruk’, de la que la Watch Tower guarda absoluto silencio. La lista de los teyes en Uruk es más extensa que aquéllas, pero coincide con exactitud en la sucesión de reyes y tiempos de reinado entre los monarcas babilonios que aquí importan, a saber, entre Nabucodonosor y Nabonido. También coincide la llamada ‘estela de Adad Gupi’, que nombra entre otros a los mismos reyes y sus años de reinado.

    Tanto la lista de Beroso, como la de Tolomeo y la de los reyes en Uruk indican que: Nabucodonosor reinó 43 años; su hijo Evil Merodac, 2 años; Neriglisar, yerno de Nabucodonosor, 4 años; Labashi Marduk, hijo de Neriglisar, unos meses (que se cuentan como cero años por haber muerto este rey en su año de ascenso); y Nabonido, otro yerno de Nabucodonosor, reinó 17 años. En total todos ellos reinaron 66 años.

    Como Nabucodonosor ascendió al trono en el 605 a.e.c., los historiadores restaron los 66 años del 605 y corroboraron el 539 a.e.c. como año de la caída de Babilonia. O lo que es lo mismo, si se suman al 539 los 66 años de reinado de los monarcas babilonios citados, se llega a la fecha del 605 a.e.c. como año de ascenso de Nabucodonosor. (Continúa en la parte 8). 

 

jueves, 5 de mayo de 2016

¿De dónde sale el año 1914? La verdad (6)


 

     Surge la pregunta: ¿Estuvieron los judaítas 70 años desterrados en Babilonia tras haber sido destruída Jerusalén en el año 18 de Nabucodonosor? La respuesta bíblica es no. A un testigo de Jehová esto le pilla de sorpresa, pues se le ha enseñado que sí, que estuvieron desterrados 70 años aquellos a quienes Nabucodonosor llevó al destierro en su año 18. Pero un examen imparcial de los textos bíblicos demuestra que no fue así, que no estuvieron cautivos 70 años.

    En la Traducción del Nuevo Mundo (TNM) que utilizan los testigos de Jehová leemos en Jeremías 29:10 que ‘conforme se cumplan setenta años en Babilonia… les traeré de vuelta’. El cuerpo gobernante enseña, creyendo estar de acuerdo con el profeta, que los hierosolimitanos estarían desterrados setenta años. Precisamos detenernos a fondo en el texto, así como en el contexto, para saber a qué se refiere Jeremías con los 70 años.

    El texto precitado es parte de una carta que Jeremías escribió a los desterrados de Judá, como indica el versículo 1 de ese capítulo 29. Los testigos de Jehová creen que Jeremías escribía a los desterrados del año 18, cuando Jerusalén fue arrasada. Sin embargo el versículo 2 aclara que Jeremías escribía a los desterrados del tiempo del rey Jeconías o Joaquín, en el año 7 del reinado de Nabucodonosor; es decir, 11 años antes.

    Una referencia en ese versículo 2 remite a 2 Reyes 24:8 y siguientes, donde se dice que Nabucodonosor se llevó en su año octavo a una mayoría que Jeremías cuenta como 3.023 judíos. Hemos de recordar que el octavo año es el mismo que el séptimo del que habla Jeremías 52:28. Depende de cómo se compute, si por el sistema judío o el babilonio. A esos desterrados del tiempo de Jeconías es a los que el profeta aplica los 70 años. Ahora bien, si los 70 años fueran de destierro, los cautivos del año 7 de Nabucodonosor tenían que haber sido liberados 11 años antes, que no lo fueron porque Babilonia aún no había sido tomada por Ciro.

    La carta de Jeremías continúa diciendo en su versículo 16 que, al tiempo de escribir el profeta a los desterrados, había rey en Jerusalén, así como hermanos que aún no habían salido al destierro. Por tanto, está claro que Jeremías no escribía a los desterrados del año 18 de Nabucodonosor, sino a los de 11 años atrás.

    ¿A qué se refieren los 70 años? Por la lectura del versículo según lo traduce la TNM da la impresión de que los 70 años aplican a los desterrados de Judá, debido a que se emplea la preposición ‘en’. Un testigo de Jehová entiende el texto de la siguiente manera: ‘Conforme ustedes cumplan 70 años de destierro… les traeré de vuelta’. Pero ya hemos visto que, de aplicar 70 años de destierro, los implicados serían los destinatarios de la carta de Jeremías, o sea, los desterrados del año 7-8 de Nabucodonosor, y no los del año 18, cuando Jerusalén fue destruída.

    Es importante conocer exactamente esto, porque aquí está la base de todas las doctrinas del cuerpo gobernante de los testigos de Jehová. Sobre los supuestos 70 años de destierro se construyen las fechas 607 a.e.c., 537 a.e.c., 1914, 1918 y 1919. ¿Qué ocurriría si los desterrados del año 18 de Nabucodonosor no hubieran estado 70 años en Babilonia? Que se vendrían abajo todas las fechas, cuya no aceptación es motivo de expulsión de los miembros del movimiento de los testigos de Jehová.   

    Nos obligamos a analizar concienzudamente el texto de Jeremías 29:10. Lo que a primera vista despista es la preposición ‘en’. Muy pocas biblias mantienen hoy día esa preposición en el texto indicado. Casi todas las traducciones y versiones bíblicas, sobre todo las que traducen directamente de la lengua hebrea, han desechado la preposición ‘en’ porque no es la que viene en los manuscritos hebreos. La preposición que aparece en estos manuscritos se traduce correctamente por ‘a’, ‘de’ ó ‘para’. Por eso las mejores traducciones bíblicas vierten Jeremías 29:10 así: ‘Cuando se cumplan los 70 años de Babilonia…’; ‘Cuando a Babilonia se le cumplan los 70 años…’; ó, como lo vierte la TNM de principios del siglo XXI en sueco: ‘Conforme se cumplan 70 años para Babilonia…’

    Vemos, pues, que la traducción correcta de Jeremías 29:10 indica que los 70 años se refieren a la duración del imperio babilonio y no a los desterrados de Judá. Esto está acorde con Jeremías 25:11 y 12. El imperio babilonio finalizó en octubre del 539 a.e.c., justamente cuando se cumplieron los 70 años. El historiador Josefo escribe en su obra ‘Contra Apión’ que los cimientos del nuevo templo de Jerusalén fueron puestos en el año segundo de Ciro, 50 años después de la destrucción del Templo anterior. Su año primero corrió de octubre del 539 a octubre del 538 según el cómputo judío. Y de la primavera del 538 a la primavera del 537 a.e.c., según el cómputo persa.

    El cuerpo gobernante continúa aceptando como año primero de Ciro el tiempo que transcurre entre octubre del 538 y octubre del 537 a.e.c. Esto ha sido corregido por los historiadores y el tiempo correcto va de la primavera del 538 a la primavera del 537 a.e.c. Por tanto el año segundo de Ciro cayó en el 537 a.e.c., fuera por el sistema judío o por el persa. Eso significa que los judaítas tuvieron que haber salido del destierro en el año 538 a.e.c., realizando los primeros sacrificios en el mes séptimo, hacia octubre del 538 a.e.c.  En el mes de julio del 537 a.e.c. fueron colocados los cimientos del templo, que tardó en reinaugurarse 72 años después de su destrucción en el 587 (se reinauguró en el año sexto de Darío, ó 515 a.e.c.).   

    De todo lo anterior extraemos que los judaítas cautivos en el año 18 de Nabucodonosor estuvieron 7 semanas de años desterrados, o 49 años. Si hubiera que realizar cálculos como lo hace la Watch Tower, tendríamos que aplicar los famosos 2.520 años al 587 a.e.c. y llegaríamos a 1934 como hipotético año del comienzo del reinado de Cristo en los cielos. Pero ya hemos visto que tal cálculo se basa en la numerología, que es una ciencia ocultista. De todas maneras el año 1914 que Russell aceptó a ciegas de Barbour no tiene consistencia bíblica. De ahí que nunca se cumplan las profecías y el cuerpo gobernante tenga que cambiar constantemente el entendimiento de sus doctrinas. (Continúa en la parte 7).