viernes, 28 de octubre de 2016

La Watch Tower Bible y la ONU


    Las empresas más importantes del mundo están representadas en Nueva York. Un listado financiero de amplia difusión situaba a la Watch Tower Bible como la empresa número 34 más importante de la gran ciudad norteamericana. Sin contar los inmuebles que posee en distintos países, una treintena de edificios formaban su patrimonio inmobiliario en aquella urbe, patrimonio que ahora está en venta al haberse trasladado la Organización a las zonas campestres de Wallkill, Patterson y Warwick, tres ciudades del estado de Nueva York.

    La Watch Tower es en realidad un imperio económico mantenido por más de ocho millones de testigos de Jehová en todo el mundo, bajo la dirección de su Cuerpo Gobernante. Además de las sustanciosas donaciones de la grey y de las recaudaciones por la edición de millones de piezas mensuales de literatura, la Watch Tower Bible se sostiene en parte con los beneficios de la venta de sus inmuebles de actividad religiosa y con los de los hedge funds, unos fondos de inversión que solamente los millonarios del planeta pueden permitirse.

    Sin que los testigos de Jehová lo supieran, la Watch Tower Bible estuvo asociada a la ONU como una ONG (Organización No Gubernamental) entre los años 1992 y 2001. En este último año el periódico británico The Guardian destapó el asunto y publicó la secreta afiliación de la Watch Tower a la ONU. Inmediatamente la Watch Tower solicitó su baja como ONG de la ONU.

    Tanto la recóndita inscripción de la Watch Tower como ONG de la ONU como la inmediata baja en dicho Organismo a raiz de la publicación del diario The Guardian sorprendió desfavorablemente a los testigos de Jehová del mundo entero. El representante de los testigos en Portugal, señor Candeias, se apresuró a informar a la prensa de que la inscripción susodicha obedecía al hecho de poder ‘dar ayuda humanitaria y de defensa de los derechos humanos en países de todo el mundo’.

    No obstante el Cuerpo Gobernante notificó poco después que el haberse inscrito la Watch Tower como ONG de la ONU tenía como único fin el de acceder a la Biblioteca de las Naciones Unidas, lo cual se demostró que era falso, pues la propia ONU informó de que nunca le fue preciso a nadie afiliarse como ONG para acceder a su Biblioteca, sino que tal afiliación se urdía con el exclusivo fin de promover los intereses de la ONU a nivel mundial, algo que la Watch Tower hizo durante años mediante los pertinentes artículos que publicó en sus revistas de gran tirada.

    En otros tiempos la Watch Tower Bible, tal como aparece publicado en sus libros y revistas, mantenía que la ONU era una organización diabólica, la ‘imagen de la bestia salvaje’ que menciona el libro bíblico de Apocalipsis. Durante los diez años de afiliación a la ONU la Watch Tower suavizó aquellas declaraciones, mientras alababa las benéficas funciones del universal Organismo. Muchos pastores de los testigos de Jehová, descubierta ya esa afiliación de la Watch Tower a la ONU, entendieron correctamente que tal actitud equivalía a pactar con el Diablo con tal de que la Organización de los testigos de Jehová prosperara, mientras que Jesucristo y los apóstoles jamás pensaron en un pacto así para que el cristianismo se expandiera.     

    Desde el momento de su reconocimiento como ONG en 1992, la Watch Tower Bible aceptó los requisitos de la ONU, tales como los de ‘compartir los ideales de la carta de las Naciones Unidas’ y ‘mostrar interés en las actividades de la ONU’. La inscripción de la Watch Tower como ONG de la ONU se renovaba de año en año, siempre con los ideales de la propia ONU en mira. Con fecha del 11 de Octubre de 2001, el Departamento de Información Pública (DIP) de la ONU emitió el siguiente comunicado:

    ‘Recientemente la Sección de la ONG ha recibido numerosas peticiones sobre informes con respecto a la asociación de la Watchtower Bible and Tract Society of New York con el Departamento de Información Pública (DIP). Esta organización presentó una solicitud para asociarse con el DIP en 1991 y la asociación le fue concedida en 1992. Al aceptar la asociación con el DIP, la organización acordó cumplir con los criterios de la asociación, los cuales incluían el apoyo y respeto a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y un compromiso y los medios para llevar a cabo eficazmente los programas de información con sus constituyentes y a un público más amplio acerca de las actividades de la ONU. En octubre del 2001, la Watchtower Bible and Tract Society of New York solicitó una finalización a su asociación con el DIP’.    

    La Watch Tower insinuó que en 2001 se dio de baja como ONG de la ONU al comprobar que en ese año se habían cambiado los criterios de pertenencia a dicha Organización. Sin embargo la ONU, en carta dirigida a cuantos solicitaban información (que eran precisamente testigos de Jehová), declaró entre otras cosas que ‘el criterio de asociación para las ONG no ha variado desde 1991’. La ONU además informó de que el acceso a su biblioteca era público, si bien a partir de Septiembre del 2001 había que tener, por seguridad, el correspondiente pase para entrar físicamente en el local de la biblioteca, aunque cualquier persona podía acceder por vía informática. Quien esto escribe y otros colegas del periodismo accedían sin problemas a la biblioteca de la ONU y sin estar afiliados a ONG alguna.    

    En 1992, cuando se admitió a la Watch Tower como entidad afiliada, el DIP de la ONU informaba de que ´las ONG reconocidas oficialmente por el DIP colaboran con las Naciones Unidas para ayudar a edificar un entendimiento público y un apoyo a los programas y las metas de las Naciones Unidas… Para que les sea concedido el estatus de asociación con el DIP, las ONGs deben… apoyar la Carta de las Naciones Unidas… y poseer recursos necesarios para un alcance eficaz’.

    En ninguna parte menciona la ONU que la afiliación a la misma como ONG se hacía para poder acceder a su extensa biblioteca. Eso no fue mas que una excusa del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová para poder salir del paso ante los millones de fieles que exigían una respuesta, habiendo constancia de que algunos fueron expulsados de las congregaciones por no aceptar la explicación oficial e informar a otros testigos de la realidad de los hechos.

    Definitivamente, la Watch Tower sí estuvo afiliada como ONG a la ONU durante diez años, con vistas a los beneficios que podían derivarse de ello. Dicha afiliación fue secreta porque los testigos de Jehová no verían con buenos ojos que su propia Organización estuviera pactando con la apocalíptica ‘imagen de la bestia salvaje’.  

jueves, 20 de octubre de 2016

Russell y sus Estudiantes de la Biblia


    El 31 de Octubre de 2016 se cumplen 100 años de la muerte de Charles Taze Russell, fundador de los Estudiantes Internacionales de la Biblia. Nació en Allegheny, Pensylvania, el 16 de Febrero de 1852. Hijo de Joseph L. Russell y Ann E. Birney, la familia se mudó a Pittsburgh y se unió a la Iglesia Presbiteriana. Charles frecuentó más tarde la Iglesia Adventista y en los años 1870 formó un grupo de estudio de la Biblia con su padre, su hermana Margaret y el matrimonio formado por el multimillonario William Henry Conley y su esposa Sara. Al mismo tiempo Charles trabajaba en la tienda de ropa de su padre, la cual cerró cuando prosperó la editorial que posteriormente crearía.

    En enero de 1876 llegó a sus manos la revista ‘El Heraldo de la Mañana’, del adventista Nelson Horatio Barbour, discípulo del fundador del adventismo, William Miller. Barbour abandonó a Miller cuando ni en 1843 ni en 1844 se cumplió lo que éste anunciaba, a saber, el regreso de Cristo. La publicación del Heraldo de la Mañana llamó poderosamente la atención de Russell y se entrevistó con Barbour, quien le convenció de que Jesucristo había sido entronizado en el cielo en 1874 y que en 1914 vendría físicamente a la Tierra en la batalla del Armagedón, por la cual serían destruídos los gobiernos humanos.

    A partir de su entrevista con Barbour, Russell, sin averiguar si lo transmitido por aquél era cierto o no, comenzó a predicar el año 1874 como el de la presencia invisible de Cristo en el cielo, en tanto que señalaba a 1914 como año del Armagedón o fin de los reinos humanos. Así lo publicó en su revista ‘Zion’s Watchtower’ (La Atalaya), que fundó en 1879, en cuyos ejemplares antiguos puede leerse que 1914 era el año en que Cristo intervendría directamente en la Tierra.

    Igualmente recibió Russell de Barbour la idea de que Jerusalén había sido destruída por Nabucodonosor en el año 606 a.e.c. y que en el 536 a.e.c. salieron los judíos del destierro de Babilonia, donde Barbour suponía que habían estado cautivos setenta años, debido a que confundió la servidumbre de las naciones a Babilonia con el destierro de los judíos. Barbour también le transmitió a Russell la idea de que entre el 606 a.e.c. y 1914 mediaban 2.520 años, lo cual el propio Barbour había leído en el libro ‘Horas con el Apocalipsis’, que publicó en 1844 el teólogo Edward B. Elliott, quien fue el primero en afirmar que los siete tiempos del profeta Daniel se extendían del 606 a.e.c. a 1914; pero se equivocó en el cómputo en un año de menos.

    A finales de aquellos años setenta, William Henry Conley, miembro del grupo de estudios bíblicos de Russell, financió publicaciones que se distribuyeron ampliamente. En 1881 Conley fundó, con un capital social de 5.000 dólares, la Sociedad Watch Tower de Sion, de la cual el mismo Conley era presidente con 3.500 dólares (70% de las acciones), adjudicando a Joseph Russell 1.000 dólares (20%) y a Charles 500 dólares (10%). En 1884, cuando Conley, por desavenencias con Russell, ya había abandonado la corporación mercantil de la que fue primer presidente, Russell reestructuró la Sociedad por imperamento legal, nombrándose presidente de la misma y redenominándola. Fue en realidad el segundo presidente de la Sociedad Watch Tower.

    Charles Russell contrajo matrimonio con María Frances Ackley en marzo de 1879; pero en 1897 comenzaron a separase por incompatibilidad, llegando posteriormente al divorcio. Con todo, Russell no abandonó su predicación y visitó Europa, llegando hasta Egipto, donde tomó medidas en el interior de la Gran Pirámide, da la cual decía que era ‘la Biblia en piedra’. Una de las publicaciones más populares de Russell fue el ‘Fotodrama de la Creación’, trabajo artístico de gran envergadura y duración que pudo ser admirado por millones de personas en Norteamérica.

    Años antes de 1914, Russell notó que había un error en el cómputo de los 2.520 años y pensó trasladar el año 1914 a 1915. En esa cuenta andaba cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, que no esperaba, y Russell creyó que aquel mismo año vendría el Armagedón. Pasó 1914 y Russell trasladó definitivamente la llegada del Armagedón a 1915, lo cual publicó en su revista y en el segundo tomo de Estudios en las Escrituras, ‘El tiempo se ha acercado’. Con respecto a su colección de seis volúmenes de Estudios en las Escrituras, afirmó: “Quien se dirige a la Biblia solamente, en dos años vuelve a las tinieblas. Al contrario, si lee los Estudios con sus citas, aunque no haya leído una sola página de la Biblia, al final de dos años estará en la luz”. (La Atalaya, 15 Sept. 1910).

    Pasó 1915 sin que tampoco llegara el Armagedón y Russell intentó tranquilizar a los suyos asegurándoles que el fin vendría uno de aquellos años. No pocos abandonaron el movimiento religioso y Russell redobló su actividad de predicación por todo el territorio de los Estados Unidos para captar adeptos. El 31 de Octubre de 1916, agotado, moría en el tren que le trasladaba de una ciudad a otra. Fue enterrado en el cementerio Rosemont United de Pittsburgh. Junto a su tumba se levanta en su honor una gran pirámide de granito. Destaca cerca de la cúspide el símbolo masónico de la cruz dentro de una corona. Justamente en este lugar del cementerio se alza el gran Centro Masónico de Pittsburgh, aunque se construyó antes de finalizar el siglo veinte. Es de observar que en los seis tomos de Estudios en las Escrituras figura en sus tapas otro símbolo típico de la masonería: el de las alas extendidas a un lado y otro de un círculo central.   

    Tras la muerte de Russell, los Estudiantes Internacionales de la Biblia quedaron sin entender lo que realmente había sucedido en 1914. Ni en ese año ni en el siguiente llegó el Armagedón anunciado ni apareció Jesucristo en la Tierra para restaurar el paraíso, tal como se había predicado por casi cuatro décadas. Durante años se dejó de predicar la fecha de 1914 porque no tenía ya significado alguno. La predicación se centraba en la fecha de 1874 como año en que Jesucristo tomó su poder real en el cielo.

    A finales de los años veinte el sucesor de Russell desechó los libros de su predecesor porque no contenían la verdad de la Biblia y comenzó a predicar el año 1914 como el de la entronización de Cristo. En 1943 la Sociedad Watch Tower suprimió la fecha de 1874 y definitivamente la traspasó a 1914, tal como aparece en el libro ‘La verdad os libertará’. A Russell no se le considera hoy el ‘esclavo fiel y discreto’, como se le consideraba cuando vivía e incluso posteriormente, en 1919, en que se decía que dirigía a los Estudiantes de la Biblia desde el cielo. 


(NOTA: El artículo ha sido publicado en varios periódicos de habla hispana europeos y americanos y las respectivas direcciones han recibido innumerables quejas en el sentido de que lo redactado no es cierto. La mayoría de los escritos recibidos aducen que no es cierto que Russell predicase el Armagedón para 1914 ni tampoco es cierto que se predicase la fecha de 1874 como año de la entronización de Cristo en el cielo, así como tampoco es cierto, dicen, que un tal Conley fundó la Watch Tower. Igualmente niegan que exista una pirámide dedicada a Russell junto a su tumba y que, de existir, se trata de un montaje de los apóstatas. Asimismo niegan las palabras de Russell insertadas en la Atalaya del 15 de Septiembre de 1910. Y, por supuesto, también niegan que Russell traspasase a 1915 la fecha de 1914. Si todo eso fuera cierto, aducen, ya lo habría dicho el esclavo en sus publicaciones).

domingo, 16 de octubre de 2016

De dónde sale la fecha del 607 a.e.c.



    La fecha del 607 a.e.c. se basa en la del 606 a.e.c. Esta última se calculó mucho antes de que el adventista Barbour le pasara a Russell dicho año 606 a.e.c. como el de la destrucción de Jerusalén y el fin del reinado de los monarcas que en Jerusalén gobernaban en el nombre de Jehová.

    En 1843 el teólogo Thomas Rawson Birks publicó su libro ‘Primer elemento de la sagrada profecía’ y en él dio a conocer que, puesto que los judíos fueron liberados en el 536 a.e.c. y habían estado en servidumbre a Babilonia durante 70 años, esos 70 años habrían empezado en el 606 a.e.c. Dentro de los 70 años estaban incluídos los tres grandes destierros de los judíos: el del año 7 de Nabucodonosor, el del año 18 y el del año 23. Rawson creía que Nabucodonosor había empezado a reinar en el 606 a.e.c. y no en el 605 a.e.c., como demostraban los historiadores.

    Rawson en realidad no hizo más que recoger el cálculo de otros teólogos y estudiosos bíblicos, quienes llegaron al 606 a.e.c. de la siguiente manera: como Jerusalén había caído en el año 587 a.e.c. y Jeremías 52:12 dice que tal suceso aconteció en el año 19 de Nabucodonosor, sumaron 19 años al 587 y así llegaron al 606 a.e.c., fecha que dieron como año del inicio del reinado de Nabucodonosor, además del comienzo de los 70 años de servidumbre de la nación de Judá a Babilonia y sus reyes.

    Sin embargo ese cálculo no era correcto debido a que no es lo mismo ‘el año 19’ que ’19 años’. Cuando se habla del año 19 quiere decir que han transcurrido 18 años. Por tanto los estudiosos bíblicos deberían haber sumado al 587 los 18 años transcurridos del reinado de Nabucodonosor y hubieran llegado al 605 a.e.c. como la fecha correcta que daban los historiadores para el año de subida al trono de Nabucodonosor.

    En esos tiempos, pues, los religiosos consideraban que Jerusalén había sido destruída en el 587 a.e.c. y que los 70 años de servidumbre de la nación de Judá a Babilonia habían comenzado en el 606 a.e.c., con la subida al trono de Nabucodonosor. A decir verdad, los 70 años de Babilonia habían comenzado en el 609 a.e.c. con la definitiva anexión de Asiria al imperio babilonio.

    No obstante el adventista Nelson Horatio Barbour, discípulo del fundador del adventismo, William Miller, no entendiendo el significado de servidumbre de Judá a Babilonia, confundió servidumbre con destierro y en la década de 1870 predicó que el año 18 de Nabucodonosor, cuando destruyó Jerusalén, había acaecido en el 606 a.e.c. y que por tanto los judíos estuvieron en el destierro 70 años, desde el 606 hasta el 536 a.e.c. en que se suponía que había caído Babilonia.

    Los judíos estaban en servidumbre a Babilonia tal como antes lo habían estado a Asiria. La servidumbre de Judá a Asiria no significaba que los judíos estuvieran desterrados en tierras asirias. Todas las naciones estaban en servidumbre a Asiria y no solamente Judá. Cuando Babilonia conquistó el último reducto de Asiria, la ciudad de Harrán, las naciones que antes estaban sujetas a Asiria ahora lo estaban a Babilonia. Eso era la servidumbre. Como dice el profeta Jeremías 27:11, a Babilonia se le servía sin necesidad de salir de la propia tierra de cada cual. Servir a Babilonia implicaba sujetarse a sus leyes y pagar los tributos correspondientes, tal como antes se había estado haciendo con Asiria.

    Barbour, pues, cambió el significado de la fecha del 606 a.e.c. y adelantó la destrucción de Jerusalén del 587 al 606 a.e.c., creyendo que el principal destierro de los judíos fue el del año 18 de Nabucodonosor, cuando el profeta Jeremías dice que fue el del año 7, en que fueron tomados cautivos 3.023 judíos. En el año 18 fueron solamente 832 los judíos capturados. Este error de considerar que Jerusalén había caído en el 606 a.e.c. lo transmitió Barbour a Russell, el fundador del movimiento de los Estudiantes Internacionales de la Biblia. Russell era muy joven (23 años) y carecía del suficiente conocimiento bíblico. De haber conocido la Biblia lo suficiente, Barbour no le hubiera engañado tan fácilmente. Pero Russell ni siquiera se paró a averiguar si las fechas y doctrinas que Barbour le transmitía eran correctas o no. De haberse parado a investigar hubiera descubierto que todo lo que Barbour le transmitía era falso. 

    El caso es que la falsa fecha del 606 a.e.c. para la destrucción de Jerusalén, así como la del 536 a.e.c. para la caída de Babilonia y salida del destierro de los judíos, además de otras fechas, fueron aceptadas como doctrina inspirada por los Estudiantes de la Biblia y sus sucesores los Testigos de Jehová.

    A la fecha del 606 a.e.c. el estudioso bíblico Edward Elliot le añadió 2.520 años, tal como publicó en 1844 en su libro ‘Horas con el Apocalipsis’, llegando erróneamente a 1914 como año de la segunda venida de Cristo (erróneamente porque solamente mediaban 2.519 años). Para subsanar ese error de un año en el cómputo de los 2.520 años, en 1943 Fréderick Franz, vicepresidente de la Sociedad Watch Tower que dirigía a los Testigos de Jehová, además de teólogo único de dicha Sociedad, adelantó por sorpresa un año la supuesta fecha de la destrucción de Jerusalén y la pasó al 607 a.e.c., cuadrando así los 2.520 años. Al mismo tiempo adelantó un año la hipotética salida del destierro de los judíos, trasladándola al 537 a.e.c. Esto se muestra en el libro ‘La verdad os hará libres’, escrito por el propio Franz.

    Desde 1943 los Testigos de Jehová -nombre que en 1931 le fue impuesto al 27% de los Estudiantes de la Biblia que no abandonaron el movimiento religioso-, predican bajo pena de expulsión de quien no lo acepte que Jerusalén cayó en el 607 a.e.c. y que los judíos salieron del destierro en el 537 a.e.c., todo ello sin saber la procedencia de tales fechas, basadas a su vez en las fechas erróneas del 606 y 536 a.e.c. que el adventista Barbour le pasó a Russell. Asimismo predican que 1914 fue el año de la presencia de Jesucristo en su trono celestial, sin caer en la cuenta de que dicho año se basa en la fecha equivocada del 606 a.e.c., ahora adelantada al 607 a.e.c. 

    Tanto la Historia como la Arqueología y la Astronomía demuestran que Nabucodonosor subió al trono en el año 605 a.e.c. Por tanto su año 18 fue el 587 a.e.c., cuando destruyó Jerusalén y se llevó cautivos a 832 judíos. Ya en su año 7 había llevado al cautiverio a 3.023 judíos. El error está en suponer que los judíos estuvieron 70 años desterrados a partir del año de la destrucción de Jerusalén, que los Testigos creen que fue en el 607 a.e.c. Ese error figura como uno de los muchos que el adventista Barbour le coló a Russell, sin que éste y sus sucesores se pararan a investigar. Como dice el apóstol, Dios permitió que una operación de error fuera a sus mentes para que creyeran la mentira como si fuera verdad (2 Tes. 2:11). 


domingo, 9 de octubre de 2016

¿Cómo pudieron los israelitas cruzar el Mar Rojo?


    Cuenta el relato bíblico que los israelitas, poco después de salir de Egipto tras la noche de Pascua, cruzaron el Mar Rojo. Para ello las aguas se separaron formando sendos muros a derecha e izquierda y los hebreos, conducidos por Moisés, caminaron sobre tierra seca en el corazón del mar. Los egipcios, con seiscientos carros escogidos, más otros carros cuyo número no se menciona, se adentraron en el mar abierto, persiguiendo a los hebreos. Cuando éstos llegaron a la otra orilla, Moisés extendió sus brazos y las aguas que formaban muralla a derecha e izquierda se precipitaron sobre el ejército egipcio, ahogándose hombres y caballos.

    A propósito de los caballos, habría que preguntarse que de dónde los sacaron los egipcios, ya que todos los animales habían perecido durante la quinta plaga, aparte de que durante la décima murieron los equinos primogénitos. ¿Cómo pudieron perecer los primogénitos si no había caballos? Unos cuantos cientos de caballos, y menos en la cantidad que se infiere del relato bíblico, no se consiguen de la noche a la mañana. Se precisan largos años para reunirlos y prepararlos para misiones militares.

    Se pensaba que el cruce del Mar Rojo lo habían efectuado los israelitas por un lugar cercano al Mar de las Cañas, entre Egipto y la Península del Sinaí. Pero ahora se cae en la cuenta de que el paisaje de ese concreto sitio no es el que se describe en el relato. El paisaje descrito corresponde más bien a un lugar entre la Península del Sinaí y Arabia, por lo que el paso del Mar Rojo se habría efectuado en el Golfo de Aqaba, partiendo del sitio conocido como Nuweiba, en una extensa playa a la salida de un largo desfiladero entre montañas. Eso explicaría por qué los israelitas no podían retroceder, mientras el ejército egipcio los perseguía. Si esto es así, el monte Sinaí descrito en la Biblia estaría en Arabia Saudita y no en la Península del Sinaí.  

    Entre la playa de Nuweiba y la tierra de Arabia existe, a 100 metros de profundidad, un puente submarino de casi 13 kilómetros de largo por unos 900 metros de ancho. Al decir de los entendidos, en la antigüedad este puente natural quedaba al descubierto cuando bajaba la marea, cubriéndose de nuevo a la subida de las aguas, subida que se daba al poco tiempo, por lo que sorprendía a quien cruzase por allí. Siendo el caso que hablamos de 100 metros de profundidad marina, se duda de que el citado puente quedase al descubierto al bajar la marea.

    Suponiendo que los israelitas hubiesen cruzado por ese puente, no se formarían muros de aguas a ambos lados, sino que el agua estaría por debajo de la elevación del terreno que hacía de puente entre la península del Sinaí y Arabia. Los egipcios se habrían arriesgado a cruzar, pero les sorprendería la repentina subida de la marea, cuyas aguas cubrirían el puente y ahogarían a los atrevidos. Naturalmente, se habla en sentido teórico; aunque sí sorprende que este lugar se ajuste perfectamente a la descripción bíblica y no el sitio tradicionalmente supuesto para el cruce, por el Mar de las Cañas, entre Egipto y la península del Sinaí.   

    En 1978 el arqueólogo Ron Wyatt y sus dos hijos descubrieron en el fondo del golfo de Aqaba restos de carruajes egipcios antiguos, ruedas de ocho radios y huesos de humanos, así como de caballos. Los literalistas bíblicos creen que este descubrimiento es prueba irrefutable de que lo descubierto por Wyatt es nada menos que parte de los carros del ejército egipcio, cuyos hombres y animales se ahogaron en aquellas aguas cuando perseguían a los israelitas.

    De hecho le fue entregada una rueda hallada en el fondo del mar al director del centro de antigüedades egipcias, doctor Nassif Mohammed Hassan y éste dictaminó al momento que la rueda había pertenecido indudablemente al ejército egipcio de hacia el año 1446 antes de nuestra era, dado que solamente en esa época, durante la décimo octava dinastía, se utilizó este tipo de rueda de ocho radios. Por tanto los literalistas se apresuraron a afirmar que había sido descubierta la evidencia de que el ejército del rey de Egipto que perseguía a los hebreos había sucumbido en el Mar Rojo, tal como indica la Biblia.   

    Sin embargo este descubrimiento, de ser cierto -pues se ha demostrado que Wyatt presentó como reales falsos descubrimientos en diversos lugares del mundo-, no demuestra que el ejército del rey de Egipto que trataba de apresar a los israelitas se ahogara en el mar. Lo más que eso evidenciaría es que una gran barcaza que transportara carros y caballos egipcios naufragara, por la razón que fuera, y se hundiera al atravesar esa parte del mar, pereciendo los hombres y los animales que ocuparían la barcaza.

    En efecto, Wyatt descubrió solamente algunos restos óseos y partes de los carruajes, además de contadas ruedas. Sin embargo, dado que la Biblia habla de al menos seiscientos carros, deberían haber sido descubiertos en el fondo del mar los restos y las ruedas de dichos carros, así como las osamentas de al menos seiscientos caballos (suponiendo un caballo por carro, que probablemente habría dos) y más de mil o dos mil hombres. Si se hubiera descubierto todo eso, entonces podría hablarse del ahogamiento de un ejército entero en el Mar Rojo, aunque eso no significaría que los ahogados fueran los egipcios que iban tras los hebreos.  

    Suponiendo que los israelitas (se calculan unos tres millones de personas más los rebaños y los carros) hubieran atravesado el lecho del mar por dicho puente natural, tendríamos que pensar en la siguiente distribución: 3 millones de personas, a 10 personas de promedio por familia, suponen 300.000 familias. Cada familia llevaría sus pertenencias en un carro de grandes dimensiones, lo que da 300.000 carros. Cada carro iría tirado por dos bueyes, lo cual hace un total de 600.000 bueyes. Es de suponer que los carros llevaran un gran acopio de alimentos y agua para las personas y los animales, lo que implica un gran peso en los carros. En cuanto a los rebaños, hemos de pensar en un número considerablemente alto, tal vez de millones de cabezas, entre ovejas, cabras, toros y vacas.

    ¿Cómo se colocó tal ingente cantidad de personas y animales para cruzar ordenadamente 13 kilómetros de mar y cómo consiguieron llegar todos ellos a la otra orilla al amanecer, si la travesía difícilmente pudo haberse realizado en menos de 26 horas sin descanso, ya que se obligaban a ir al paso de las carretas, las cuales no podrían avanzar a más de medio kilómetro por hora por el lecho arenoso y pedregoso del mar? Se mire por donde se mire y se calcule como se calcule, la hazaña de cruzar por su fondo el Mar Rojo no pasa de ser más que un relato moral.