miércoles, 27 de marzo de 2019

La fecha de 1914...


La fecha de 1914… ya se conocía como la del Armagedón cerca de un siglo antes de que aparecieran los testigos de Jehová


    La fecha de 1914 se dice que sale de añadir 2.520 años al 607 a.e.c. Sin embargo las fechas del 607 a.e.c. y 1914 tal como se conocen actualmente fueron implantadas en 1943, como se lee en el libro ‘La verdad os hará libres’, de la Watchtower. Hasta entonces y durante 67 años se creía y pregonaba que la presencia de Jesucristo en el cielo había acontecido en 1874 y se estimaba que Cristo había sido hecho rey en 1878.
    Por supuesto, en 1919 nada de especial se sabía de 1914, salvo que fue el año de la Primera Guerra Mundial y que Russell había estado predicando el año 1914 como el del Armagedón, aunque el Armagedón no vino y el año 1914 quedó sin efecto hasta 1943. En 1919 nada significaba el año 1914, como se demuestra por la historia de los Estudiantes de la Biblia, ya que los testigos de Jehová no existían como grupo en aquel tiempo.
    Todo lo relativo al año 1919 (el nombramiento del esclavo fiel y discreto sobre los bienes del Amo) fue establecido con carácter retroactivo por Rutherford, el presidente de la Watchtower, tan tarde como en 1927, algo que apareció inesperadamente en la Atalaya del 15 de Febrero de aquel año y que causó estupor entre los Estudiantes de la Biblia. Para entonces, desde 1926, había abandonado las filas más del 70% de esos Estudiantes, como se detecta por el Anuario de 1928, comparado con el del año 1926.
    El Anuario de 1926 recoge que unos 90.000 Estudiantes de la Biblia participaron de los emblemas del pan y el vino en 1925. Y el Anuario de 1928 informa de que en 1927 solamente hubo poco más de 23.000 participantes. En ese tiempo todos los Estudiantes de la Biblia se consideraban ungidos y por eso participaban de los emblemas. La diferencia entre los participantes de 1925 y los de 1927 fue abismal. Para 1927 había desaparecido más del 70%. Los que servían en el Betel central hablaron durante años de esta insólita y aparatosa estampida de Estudiantes de la Biblia.
    La predicación de la fecha de 1914, aunque bajo el concepto de fecha del Armagedón, es de un siglo (año 1844) antes de 1943. Y por supuesto, cerca de un siglo (87 años) anterior a la aparición de los testigos de Jehová en 1931.
    El nombre de testigos de Jehová se le dio al 27% de los Estudiantes de la Biblia que no había abandonado la organización cuando no se cumplió lo profetizado por Rutherford para 1925, es decir, la resurrección de los antiguos patriarcas, el Armagedón y el establecimiento del Paraíso en la Tierra, lo cual se llevaba predicando masivamente durante siete años.
    Todos los testigos de Jehová eran ungidos entre 1931 y 1935. En 1935 Rutherford estableció que muchos de los ungidos eran en realidad miembros de la gran muchedumbre de la que habla el Apocalipsis, aunque el Apocalipsis indica que hasta después de la gran tribulación no aparece la gran muchedumbre. De hecho la gran muchedumbre es la que sale de la gran tribulación y es aquí donde se menciona por vez primera el nombre de ‘gran muchedumbre’.  Pero Rutherford, que en cuestiones bíblicas era bastante lego, adelantó inexplicablemente el acontecimiento a 1935 porque se dio cuenta de que el número de 144.000 ungidos literales no tardaría en sobrepasarse.
    Rutherford no se percató de que el Apocalipsis es un libro simbólico y no literal, tal como indica el propio libro cuando especifica que la revelación se le dio a Juan en señales o símbolos. Por tanto los 144.000 son un número simbólico y representa la totalidad del pueblo de Dios (12.000 x 12 tribus simbólicas).
    Si las tribus son simbólicas, está claro que el número 144.000 aplicado a las mismas también es simbólico. Por cierto que el Apocalipsis comenzó a ser incorporado al Canon de la Biblia por la Iglesia Católica en el año 367, según la lista de los libros del Nuevo Testamento que había confeccionado el obispo Atanasio, nombrado como tal por el emperador Constantino, quien creó el cuerpo del episcopado en el año 312 y mantuvo con los obispos su primera reunión en el 313, en la ciudad de Areles (hoy Arlés, Francia).
    Está demostrado que Rutherford, cuando dividió a los cristianos en ungidos y en gran muchedumbre, fue víctima de un grave error de entendimiento imposible de subsanar en la actualidad, pues de otra manera se vendría abajo la doctrina totalmente errónea de que hay dos clases de cristianos: los ungidos y los de la gran muchedumbre.
    Los de la gran muchedumbre no eran considerados en los años treinta y posteriores como testigos de Jehová, sino que se les llamaba ‘jonadabs’. A día de hoy en realidad solamente continúan siendo testigos de Jehová los que se dicen ungidos o israelitas espirituales, tal como únicamente eran testigos de Jehová los israelitas naturales de la antigüedad.
    La fecha de 1914 es también 32 años anterior al tiempo en que Russell comenzó a predicar cuanto le había transmitido el adventista Barbour en 1876, pues fechas y doctrinas no son originarias de Russell, sino de los adventistas y otros religiosos anteriores. Russell era demasiado joven (23 años), no tenía el suficiente conocimiento bíblico y no hizo más que repetir y lanzar fogosamente lo que había oído a Barbour, sin detenerse a considerar si lo oído era bíblico o no.
    Barbour le transmitió a Russell, entre otras, la fecha del 606 a.e.c. como el año de la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor y el año 1874 como el de la presencia invisible de Jesucristo en el cielo. Russell no investigó acerca de la veracidad de las fechas y doctrinas que le transfería el adventista. Si hubiera investigado imparcialmente, habría descubierto que fechas y doctrinas de ninguna manera eran bíblicas, al igual que tampoco eran bíblicos los 2.520 años solares aplicados a los siete tiempos del profeta Daniel.
    Esos 2.520 años solares fueron inventados caprichosamente por John Aquila Brown en 1823 y los escrutadores posteriores tomaron esos 2.520 años como bíblicos cuando en realidad no lo eran, a pesar de que el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová se aferra hoy a que la Biblia habla de esos 2.520 años, aun sabiendo que no es cierto, sino que se trata de una descabellada teoría de Brown que Russell aceptó a ciegas de boca de Barbour.
    Barbour tomó las fechas 606 a.e.c. y 1914 del libro ‘Horas del Apocalipsis’, publicado en 1844 por el escrutador bíblico Edward Bishop Elliott, que fue el primero en afirmar que los siete tiempos de Daniel se extendían del 606 a.e.c. a 1914. Elliott calculó mal los 2.520 supuestos años de duración de los siete tiempos de Daniel, ya que entre el 606 a.e.c. y 1914 solamente median 2.519 años.
    Para Elliott el año 606 a.e.c. fue el de subida al trono de Nabucodonosor, no el del arrasamiento de Jerusalén, que se estimaba en el 587 a.e.c., ya que los historiadores demostraban que Nabucodonosor había comenzado a reinar en el 605 a.e.c. y fue contra Jerusalén en el año 18 de su reinado.
    Elliott aceptó la fecha del 606 a.e.c. del libro ‘Primer elemento de la sagrada profecía’, publicado en 1843 por el teólogo inglés Thomas Rawson Birks. Este Birks decía que el 606 a.e.c. era el año de subida al trono de Nabucodonosor, en tanto que los historiadores afirmaban que el año de ascenso de Nabucodonosor fue el 605 a.e.c.
    Hubo teólogos y escrutadores bíblicos que, leyendo Jeremías 52:12, que dice que Nabucodonosor destruyó Jerusalén en el año 19 de su reinado, sumaron 19 años al 587 a.e.c., fecha real de la destrucción de Jerusalén, y así llegaron al 606 a.e.c. como año de ascenso de Nabucodonosor.
    Sin embargo los teólogos y escrutadores se equivocaron en la aplicación, ya que no es lo mismo el año 19 que 19 años. El año 19 significa que pasaron 18 años y por tanto los escrutadores debieron haber sumado 18 años al 587 a.e.c. y así hubieran llegado a la fecha correcta que daban los historiadores para la subida al trono de Nabucodonosor, que era la del 605 a.e.c.
    El caso es que Birks aceptó la fecha del 606 a.e.c. como el año de la subida al trono de Nabucodonosor debido también a que se pensaba que Ciro había tomado Babilonia en el año 536 a.e.c. Y como los judaítas, al igual que las demás naciones, estuvieron 70 años al servicio o bajo el yugo de Babilonia (y en esos 70 años entraron los tres grandes destierros de los judaítas), de ahí que los 70 años aplicados al 536 a.e.c. llevasen retrospectivamente al 606 a.e.c. como año supuesto del ascenso de Nabucodonosor.
    Los tres grandes destierros de los judaítas fueron los de los años 7, 18 y 23 de Nabucodonosor y los tres eran parte del cómputo de los 70 años. En ninguna parte dice la Biblia que desde el año 18 de Nabucodonosor (cuando destruyó Jerusalén) hasta la caída de Babilonia habrían de transcurrir 70 años.
    Más adelante se rectificó la fecha del 536 a.e.c. y se descubrió que Ciro había conquistado Babilonia en el año 539 a.e.c., por lo que los 70 años de servicio de las naciones a Babilonia comenzaron en el 609 a.e.c. con la toma de la ciudad de Harrán, lo que supuso la conquista definitiva de Asiria por los babilonios, tal como correctamente manifiestan los historiadores.   
    Sin embargo los escrutadores continuaron erradamente con la fecha del 606 a.e.c. para la subida al trono de Nabucodonosor y para el inicio del cómputo de los 70 años, aunque en 1943 se adelantó la fecha al 607 a.e.c., la cual ya no se entendía como año del inicio del reinado de Nabucodonosor, sino como el año 18 del monarca babilonio por culpa del error cronológico que Barbour le transmitió a Russell.
    Muchos lectores de la Biblia confunden los 70 años que duró Babilonia como imperio tras conquistar definitivamente Asiria con 70 supuestos años de duración del destierro de los judaítas cautivos en el año 18 de Nabucodonosor. Los 70 años de los que habla el profeta Jeremías se refieren a Babilonia y no a los desterrados, como correctamente lo entienden quienes están versados en los textos bíblicos.
    Russell, totalmente convencido sin haber investigado, predicó la fecha de 1914 como la del Armagedón, tal como venían predicándola los religiosos anteriores, desde Elliott hasta Barbour. Así lo publicó Russell en la revista oficial de los Estudiantes de la Biblia y en el segundo tomo, ‘El tiempo se ha acercado’, de su colección de Estudios en las Escrituras, colección de la cual decía que quien la leyera y estudiara entendería toda la Biblia, mientras que si solamente leía la Biblia y no los libros de Estudios en las Escrituras, volvería a las tinieblas, como publicó en una de las Atalayas del año 1910.
    Transcurrido el año 1914 y no viendo venir el Armagedón, Russell trasladó el acontecimiento a 1915 y lo publicó en la revista oficial que dirigía y en el segundo tomo de Estudios en las Escrituras. Finalmente tampoco llegó el Armagedón en 1915 y la esperanza de las fechas 1914 y 1915 quedó definitivamente en el aire, hasta 1943, en que se le dio otro giro al año 1914.
    El año 1914 fue reactivado en 1943 y desde entonces se predica como el del comienzo del tiempo del fin y del inicio del reinado de Jesucristo, aunque ahora el Cuerpo Gobernante vislumbra que su reinado milenario comenzará en el futuro. Antes de 1943 se predicaba que el inicio del tiempo del fin había acontecido en 1799; que la presencia invisible de Jesucristo en el cielo fue en 1874; que en 1878 fue hecho rey y que en 1914 vendría físicamente a la Tierra en su segunda venida. Todas estas fechas y algunas más las recibió Russell del adventista Barbour, mientras que este había tomado fechas del libro ‘Horas del Apocalipsis’, publicado por Elliott en 1844.
    Barbour es el padre de la fecha del 606 a.e.c. como el año de la destrucción de Jerusalén. Los escrutadores anteriores a Barbour predicaban la fecha del 606 a.e.c. como el año de subida al trono de Nabucodonosor. La fecha del 606 a.e.c. como año de la destrucción de Jerusalén pasó a Russell y en 1943 se adelantó inexplicablemente al 607 a.e.c. De paso se adelantó el año 536 al 537 a.e.c. para que cuadraran 70 años entre las fechas 607 y 537 a.e.c.
    A día de hoy el Cuerpo Gobernante no puede cambiar la fecha del 607 a.e.c., a sabiendas de que no es correcta. Si la cambia y enseña que Jerusalén cayó en el 587 a.e.c., como está demostrado aplicando la Historia, la Arqueología y la Astronomía, se viene abajo la doctrina del año 1914 y cae por su propio peso el año 1919 como el del nombramiento por Jesucristo del esclavo fiel y discreto, aunque durante decenas de años se estuvo predicando que lo que ocurrió en 1919 fue que Jesucristo había nombrado como administrador de sus bienes al esclavo fiel y discreto, activo desde el año 33 del primer siglo. Ahora ese nombramiento se ha pospuesto para el futuro.
    En la actualidad los testigos de Jehová defienden las fechas 607 a.e.c. y 1914 por fe impuesta, mas no por evidencia. Gran parte de los ancianos y superintendentes sabe que las fechas 607 a.e.c. y 1914 no son correctas, aunque las aceptan por tradición y callan para no ser removidos de sus cargos y expulsados de la congregación, donde tienen toda su vida hecha. A los Testigos les está prohibido investigar la verdad de las fechas bajo pena de expulsión. Quien no acepte a ciegas las fechas 607 a.e.c. y 1914 es expulsado irremediablemente de la congregación, acusado de apostasía descarada. Todos los años son expulsados o desasociados no pocos Testigos por este motivo.
    Así, pues, la fecha de 1914 como año del Armagedón no es fecha que descubrieran los testigos de Jehová, sino que viene del año 1844 y aparece por vez primera en el libro ‘Horas del Apocalipsis’, publicado por Elliott. El adventista Barbour le transmitió a Russell la fecha de 1914 como año del Armagedón y así la predicó Russell, sin haberse detenido a investigar su procedencia. Pero el Armagedón no llegó en esa fecha y en 1943 se reactivó el año 1914 como fecha del inicio del tiempo del fin, de la presencia de Jesucristo en el cielo y del comienzo de su reinado.
    El año 1914 que hoy predican los testigos de Jehová fue impuesto en 1943, tal como aparece en el libro ‘La verdad os hará libres’, que lo escribió Fred Franz, vicepresidente y teólogo único de la Sociedad Watchtower en un tiempo en que no existía el Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová, aunque sí el cuerpo gobernante o junta directiva de la Watchtower. Se sospecha que este Franz fue quien en realidad le escribió la mayoría de los libros a Rutherford y continuó escribiendo durante la época de Knorr.
    No fue hasta 1971 que apareció el actual Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová. Desde entonces hay dos cuerpos gobernantes: el de la Watchtower y el de los testigos de Jehová. Una de las misiones principales del Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová es mantener activa la fecha de 1914, cueste lo que cueste y se expulse a quien se expulse.
    Más importante que la propia Verdad es para los miembros del Cuerpo Gobernante la supervivencia de la organización jehovista, sustentada económicamente por más de ocho millones de testigos de Jehová, muchos de los cuales trabajan gratuitamente en las imprentas y en las granjas de la Sociedad Watchtower. Quinientos de ellos son los accionistas de esta Sociedad.


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