martes, 8 de agosto de 2017

¿Se escribió el Nuevo Testamento en el siglo IV? (1)

 

    El códice del Nuevo Testamento más antiguo que existe es el Sinaíticus, escrito en griego antes de mediados del siglo IV. Se cree que es una de las cincuenta copias que efectuó Eusebio de Cesarea por encargo del emperador Constantino. Este códice no contiene los dos primeros capítulos de los evangelios de Mateo y de Lucas, ni los 18 primeros versículos del evangelio de Juan. Tampoco contiene los pasajes de la resurrección, apariciones y ascensión de Jesucristo. Los cuatro evangelios principian en realidad con la predicación de Juan el Bautista en el desierto y terminan con la puesta en la tumba de Jesús. El códice es tan diferente de otros posteriores, que muchos teólogos dicen que es herético.

    Cerca de finales del siglo IV el obispo Dámaso de Roma (entonces no existía la figura del Papa) le encargó a Jerónimo de Estridón que elaborase la Vulgata Latina o traducción al latín del texto griego de Eusebio. Jerónimo se valió de uno de los códices en griego del Nuevo Testamento y de las traducciones latinas existentes del mismo. Jerónimo escogió para su trabajo las traducciones latinas del texto griego que mejor le parecieron, así como una de las copias de los códices de Eusebio. No empleó supuestos escritos del Nuevo Testamento de los siglos I a III por la sencilla razón de que no existían en su tiempo. De haber existido, los hubiera tenido en cuenta. Solamente se valió de los textos griegos de Eusebio y de una selección de traducciones latinas de los mismos.

    Jerónimo recalcó que el trabajo era difícil, pues los textos a la vista presentaban múltiples diferencias. Así que se las arregló como pudo, no solamente para traducir los textos, sino para recomponerlos y fundirlos en un texto latino definitivo, que fue la Vulgata, que incluía varios añadidos que no se hallaban en los originales. Los escritos griegos y latinos anteriores a la Vulgata fueron destruídos, aunque alguno escapó, entre ellos el Códice Sinaíticus, el más antiguo de todos. Este códice lo descubrió Konstantin Von Tischendorf en el monasterio de Santa Catalina del Monte Sion, a mediados del siglo XIX.

    De la Vulgata latina, ya a finales del siglo IV o principios del V, se hicieron los códices que hoy conocemos y que fueron retocados por la Iglesia durante los siglos, a medida que añadía textos al Nuevo Testamento, para lo cual retiraba los códices más antiguos y ponía en su lugar los nuevos. Todos estos códices siguen fielmente el texto de la Vulgata, en tanto que el códice Sinaíticus difiere sustancialmente de los códices basados en la traducción latina de Jerónimo.

    La Iglesia hizo pasar los códices basados en la Vulgata como si fueran producto de los siglos II y III, por medio de copiarlos en papiro con caracteres de otros tiempos, y así hacer creer a los lectores que los evangelios y cartas atribuidas a los apóstoles y otros autores neotestamentarios eran mucho más antiguos. Pero ¿cómo pueden ser anteriores al códice Sinaíticus unos escritos que se basan en la Vulgata y que provienen de finales del siglo IV, mientras el códice Sinaíticus es de antes de mediados de ese siglo IV? Jerónimo no conoció escritos neotestamentarios anteriores al siglo IV. Solamente se basó en los textos griegos de Eusebio y en las traducciones latinas anteriores a la Vulgata y que diferían entre sí, pues ‘cada cual tradujo el texto griego como pudo’.

 

2 comentarios:

  1. Magnífico trabajo,estoy seguro que muchos creyentes no tienen ni idea de esto....Para algunos (Si se atreven a leerlo) será un jarro de agua fria

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  2. Para mí ya es un balde de agua frio de río. Es sobrecogedor imaginar que sarta de mentiras habrá inventado el catolicismo en pro de establecer su hegemonía...

    Muy bien entendibles tus temas.., ahora solo falta presentar los enlaces del material en que basas tus artículos.
    Gracias.

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