sábado, 29 de junio de 2019

El ‘madero de tormento’ de Cristo, ¿cómo era exactamente? (1)



    En tiempos de Russell los Estudiantes de la Biblia, antecesores de los testigos de Jehová, reverenciaban la cruz, la cual figuraba en las revistas oficiales que se publicaban quincenalmente.
    Figura asimismo la cruz en la pirámide de granito levantada en memoria de Russell junto a su tumba en el cementerio de Pittsburgh. De esta pirámide, la mayoría de los Testigos de Jehová nada sabe. Estos, entre los que se incluyen ancianos, se sorprenden cuando oyen hablar del tema, hasta tal punto que niegan que el asunto de la pirámide de Russell y la cruz en ella cincelada sean verdad, cuando todo está documentado fotográficamente.
    En el libro ‘La Creación’, supuestamente escrito por Rutherford y publicado en 1927, aparece un grabado en color en el cual se ve a Jesucristo clavado en una cruz del tamaño de una persona. Esto está de acuerdo con ‘El Nuevo Diccionario Internacional de Teología del Nuevo Testamente (Vol. I)’, que indica que ‘la cruz probablemente no era más alta que la estatura de un hombre’.
    Lo sorprendente es que en el grabado de Rutherford, junto al crucificado, figuran dos hombres desnudos en actitud homosexual y ninguno de los superintendentes y ancianos a quienes se les mostró el grabado y el libro ha sabido explicar esto que desconocían por completo y que tan negativamente les impactó.
    En aquel tiempo se enseñaba que Jesús murió en una cruz. Pero finalmente al sucesor de Russell en la presidencia de la Watchtower no le agradó la cruz y estimó que era un símbolo pagano. Puede que eso se lo haya inculcado su ayudante el polémico Frederick Franz, que entró al servicio de Rutherford en 1926 y que años más tarde, después del famoso revuelo de 1975 que tan vacías dejó las filas de los Testigos, llegaría a Presidente, entre 1977 y 1992.      
    El caso es que Rutherford cambió de parecer y concluyó que Jesucristo no pudo haber muerto en una cruz. Así que en la década de 1930 decretó que Jesucristo no había muerto en una cruz, sino en un poste. Sin embargo un poste es una cruz simple, como indica Justus Lipsius, del siglo XVI, en su ‘liber primus’.
    La realidad es que Lipsius habla más de crucifixiones que de empalamientos en una estaca o poste vertical. En la página 650 de su libro se lee esto que el Cuerpo Gobernante oculta a los Testigos: ‘En la cruz del Señor hubo cuatro piezas de madera: el palo vertical, el travesaño, un tronco de árbol colocado abajo y el título (la inscripción) colocado arriba’.
    Jesucristo, según la Watchtower y el Cuerpo Gobernante, habría sido clavado al poste con los brazos levantados en posición vertical, atravesadas sus muñecas por un solo clavo, al igual que un solo clavo atravesaría sus pies, colocados uno encima del otro. Sobre las manos de Jesucristo y en el mismo poste estaría situado el cartelón en el que figuraba en varios idiomas el cargo como reo.
    Hay superintendentes y ancianos -cada vez más- que no están de acuerdo con la imposición doctrinal de Rutherford referente al tema de que Jesucristo murió en un poste. La lógica les hace pensar que Rutherford estaba equivocado en este y otros muchos puntos.
    El Cuerpo Gobernante guarda silencio al respecto, pero tarde o temprano tendrá que rectificar y admitir que Jesucristo no pudo haber muerto en un poste del tamaño y peso del que inconscientemente sugiere Rutherford. Y tendrá que admitir, bajo ‘nueva luz’, que el poste, que los romanos conocían como ‘stipes’, era mucho más pequeño y tenía acoplado un travesaño horizontal denominado ‘patíbulum’, que es lo que se deduce de la propia Biblia cuando dice que Jesucristo llevaba a cuestas un madero. Si el madero fuera el ‘stipes’, de ninguna manera hubiera podido moverlo.
    Examinemos imparcialmente el asunto del poste. Los evangelios, que son los únicos documentos que narran extensamente la existencia y hechos de quien se estima que se  crió en Nazareth, no dicen cuánto medía Jesucristo; pero un cálculo aproximado permite apreciar que tendría sobre 1,80 metros de altura, dado que su figura imponía cierto respeto y autoridad, como se desprende de la lectura evangélica. Y aunque midiera algo menos, poco afecta eso a lo que aquí se expone.
    Hagamos cuentas: 1,80 metros de la figura de Jesucristo, más unos 60 centímetros del resto de los brazos sobre su cabeza, más un mínimo de 40 centímetros para clavar el cartelón en varios idiomas en la parte superior, más unos 50 centímetros para fijar el poste dentro del suelo, a fin de que no tambalease, tenemos una medida total de unos 3,30 metros para el poste. Los pies, naturalmente, estarían a ras del suelo. Pero si Jesucristo medía menos de 1,80 metros, sus pies estarían a centímetros del suelo.
    Ahora bien, según las ilustraciones de los libros de los testigos de Jehová, los pies de Cristo estaban a cierta altura del suelo, que se calcula en unos 50 centímetros. Eso significa que el poste, según el Cuerpo Gobernante, medía al menos medio metro más, es decir, 3,80 metros, lo cual es completamente exagerado.
    Un poste no es más que un tronco de árbol. En el caso que nos ocupa, según la estimación de Rutherford, el poste tendría un promedio de al menos 22 centímetros de diámetro. Los primitivos postes de madera maciza utilizados para los cables de la luz medían más de 3 metros y pesaban cerca de 200 kilogramos, que es lo que pesa un piano de estudio. Serían más de 250 kilos si el poste, al ser también más ancho, fuera de 3,80 metros. 
    El evangelio dice que Jesucristo iba camino del Calvario con el madero o instrumento de suplicio a cuestas. Si el poste que indica Rutherford fuera el ‘stipes’, no hay hombre por muy fuerte que sea que pueda cargar con 200 kilos a la espalda, y menos una persona debilitada por los terribles latigazos sufridos durante su apresamiento. Ni siquiera el hombre más fuerte hubiera podido con 100 kilos, equivalente al peso de cuatro bombonas de butano repletas de gas. Ni pensar en un poste de 250 kilos. (Continúa en la parte 2).


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